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C118: Abandonada

last update Date de publication: 2026-09-09 10:05:08

Negué con la cabeza desesperadamente.

¡Él estaba mintiendo!

Yo no podía ser su esposa. No después de estas semanas llenas de felicidad al imaginarme como una mujer libre.

Solo pensar que seguía casada con él, mi vida unida a la suya, me provocaba náuseas.

—No es cierto —susurré, mis manos se cerraron en puños sobre la tierra—. No puede ser. El divorcio... lo registré. Alesya lo llevó al registro.

—Pues no llegó a tiempo. Pregunté al notario —dijo Theodore, encogiéndose de hombros con una in
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  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C122: Huir como rata

    ••Narra Theodore••Observé el bosque desde la ventana de mi cabaña. Era una tarde calurosa, lo notaba por el reflejo del sol contra los arboles. Pero aquí adentro, con el aire acondicionado, no se sentía. Era el lugar perfecto. Un lugar donde nadie podía encontrarme.O eso creía.—¿No estás feliz? —La voz de Amelia cortó el silencio como un cuchillo—. Lo logramos. Nos libramos de ella. Del video. De todo. Y aparte le diste una lección al dejarla en medio de la nada como te sugerí.La ignoré, continuando mirando el bosque, con las manos en los bolsillos y el ceño fruncido. Debería sentirme bien por lo que hice. Siempre me daba satisfacción insultarla, denigrarla, era uno de mis entretenimientos favoritos. Incluso cuando la dejé tirada en el jardín se sintió bien. Tuve ese subidón de emoción al verla a mis pies para después abandonarla. Pero esta vez… algo faltaba. Algo era diferente y no sabía qué. —Theodore —Insistió con esa voz chillona que me tenía harta. Se estaba dando muchas a

  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C121: Sacrificar al chico dorado

    Los planos de la ciudad parecían cada vez más grandes, marcando espacios negros donde ya habíamos buscado y no estaba. Invadidos todas sus propiedades, estaban vacías. Y cuando me refiero a vacías, no solo hablo de la falta de personas, sino que no quedaba nada en ninguna. No una decoración, ni un mueble. Cómo si quisiera borrar su existencia. ¿Qué estaba tramando? ¿Por qué vació todo? ¿Planeaba huir del país? Si se llevaba a Vienna… —¡Mierda! —No podía pensar de esa manera. Me serví un vaso de whisky, tomándolo de un trago, dejando que quemará mi garganta. Debía saber que revisaría sus propiedades sin necesidad de una orden, por eso las vació. Las horas pasaron y yo me estaba desesperando. Nadie encontraba a Vienna ni al imbécil de Theodore. Para mi sorpresa, Elliot apareció con uno de sus usuales trajes italianos. Estaba acompañado de la indigente… Bueno, ya no lo es y no lo parecía. Llevaba un casual vestido azul oscuro, unas sandalias plateadas cerradas y su cabello rub

  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C120: Amenaza y muerte

    ••Narra Maximilian•• Salí de la farmacia con la caja en la mano, sopesando mis opciones futuras. Por supuesto que quería tener un hijo con Vienna. Estaba preparado para ello, siempre lo estuve. No lo tengo miedo a la paternidad. Al contrario, siempre quise hijos. Quise tener la familia que yo no tuve, el padre que yo no tuve. Y quiero sostener a mi propia sangre. Pero si Vienna quería esperar porque aún no se siente lista o tiene más proyectos a cumplir, lo haría. Aún éramos jóvenes. Podría esperar a que estuviera lista.. Al salir, me detuve en la acera, parpadeando repetidas veces. El coche no estaba. Miré a ambos lados de la calle, buscando el vehículo negro que había dejado estacionado. Nada. Solo el espacio vacío donde debería estar. El estómago se me retorció, entrando en pánico. Intenté pensar lógicamente, mantener la calma, pero era inútil. Vienna no se iría así sin más. Ni siquiera sabía conducir. —Vienna —susurré, sin recibir respuesta. Las personas pasaban

  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C119: Exhausta

    Esperé diez minutos, quince, veinte. Pero el sol estaba tan insoportable, quemaba mi piel, lo sentía hasta penetrar mis huesos. Era mediodía. No tenía hora para saberlo, pero podía sentirlo en la calidez del sol. No pasaba ningún vehículo pese a ser una carretera de dos sentidos y tan temprano. ¿Qué clase de lugar era este? ¿Qué tan recóndito estaba? Incluso el bosque detrás de mí era silencioso, como si no hubiera ningún animal vivo. ¡Aguarden! ¿Eso no ocurría cuando había un depredador cerca! Negué con la cabeza, apartando esos pensamientos. —No podía seguir esperando a que alguien pasará —Tragué saliva, sintiendo mi garganta tan seca y necesitada de agua. El sol me estaba deshidratando rápidamente. Mi vista estaba centrada en el celular, tan lejos de mí que parecía una mancha. ¿Aún serviría? Sin más opciones que averiguarlo, me arrastré por el suelo. La tierra se atascaba en mis uñas a medida que avanzaba. La felicidad que sentí por mis piernas todo este tiempo, se esfum

  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C118: Abandonada

    Negué con la cabeza desesperadamente. ¡Él estaba mintiendo! Yo no podía ser su esposa. No después de estas semanas llenas de felicidad al imaginarme como una mujer libre.Solo pensar que seguía casada con él, mi vida unida a la suya, me provocaba náuseas. —No es cierto —susurré, mis manos se cerraron en puños sobre la tierra—. No puede ser. El divorcio... lo registré. Alesya lo llevó al registro.—Pues no llegó a tiempo. Pregunté al notario —dijo Theodore, encogiéndose de hombros con una indiferencia que me hizo hervir la sangre. Cómo si estar casado con alguien a quien despreciaba no alteraba su vida—. El apagón lo paralizó todo. Y cuando la luz volvió, los papeles ya no estaban. Qué mala suerte, ¿verdad?—¡Mientes! —grité, sintiendo que mis ojos se cristalizaban por las lágrimas que me negaba a soltar—. ¡Estás mintiendo!—Pregunta en el registro —respondió, con una sonrisa cruel—. Pregunta si nuestro divorcio está registrado. Te sorprenderá la respuesta.Mi corazón se hundió. Po

  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C117: Confesión devastadora

    Tiré de la manija una y otra vez, sabiendo que era inútil, pero necesitaba hacer algo. Me estaba secuestrando y no sabía que haría conmigo, pero no sería nada bueno.Las estadísticas de mujeres siendo asesinadas por sus ex parejas pasaba por mi mente, atormentándome, aterrándome. No quería pasar por eso. No pude evitar llorar, las lágrimas derramándose sin control. Él parecía inmune a mi lucha, a mi sufrimiento. Cómo si tuviera todo bajo control. Decidí esperar a que se detuviera y poder pedir ayuda, pero se saltaba las señales de alto y tomaba rutas distintas ante los embotellamientos. Y todo empeoró cuando los edificios se desvanecieron, reemplazados por árboles y campos abiertos. ¡Me estaba sacando de la ciudad! El terror me inundó, los sollozos haciéndose cada vez más fuertes. Recordé mi celular en el bolsillo de mi falda. Si tal solo pudiera sacarlo, llamar a Maximilian, él sería capaz de hacer algo. Pero ni siquiera sabía que yo había sido secuestrada. ¿Ya se daría cuenta

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