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Capítulo 80

작가: Carla A
last update 게시일: 2026-09-14 11:58:40

—No trabajo "al margen", Dante. Ese no fue el trato que firmamos —Isabella se puso de pie, su voz mantenida en un tono bajo pero cargado de filo—. Víctor Thorne liberó los fondos porque tú lo extorsionaste, lo que significa que ahora sabe que somos reactivos y vulnerables. Yo, en cambio, demostré que la Vicepresidencia es autosuficiente.

Dante acortó la distancia, la frustraci&oacu

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    El baño principal era inmenso, revestido en mármol negro y con una bañera de piedra volcánica. El agua caliente ayudó a lavar el olor a pólvora y sudor frío que se había adherido a su piel, pero no logró borrar las imágenes de la emboscada.Cuando Isabella salió, envuelta en una gruesa bata blanca, encontró a Dante sentado en el borde de la cama. Ya se había cambiado la camisa sucia por una simple camiseta negra de algodón y unos pantalones de chándal. Sobre la mesa de noche había un botiquín de primeros auxilios abierto.Ella caminó hacia él y se sentó a su lado. Dante tomó una gasa empapada en antiséptico y, con una delicadeza que contrastaba brutalmente con el hombre que había ejecutado a tres sicarios una hora antes, comenz&oacu

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    A las nueve de la mañana, la sala de juntas de Industrias Sterling era un escenario preparado para un golpe de estado.Víctor Thorne estaba de pie junto a la cabecera, revisando unos documentos con una sonrisa contenida. Valeria Santoro ocupaba el asiento a la derecha de la presidencia, el lugar que hasta ayer le pertenecía a Isabella. Llevaba un traje sastre color crema y una expresión de victoria absoluta. El reloj corría, y la silla de la Vicepresidenta de Estrategia seguía vacía.Las puertas de cristal se abrieron.Dante Ferrara entró. No llevaba el habitual traje de tres piezas. Vestía un pantalón negro y una camisa oscura sin corbata, con las mangas arremangadas sobre los antebrazos tensos. Sus ojos de plata estaban inyectados en sangre, rodeados de sombras oscuras por no haber dormido un solo segundo. No irradiaba la fría autoridad de un CEO; irradiaba la energía inestable y letal de un lobo herido.

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