Share

03

Author: Alisha Kiss
last update publish date: 2025-09-02 04:54:18

—Pero se supone que dijiste que te faltaban de ese tipo, no son mi estilo, pero según tú es la de la lista.

—Shhu, no lo digas tan alto, eso es cosa entre nosotros, no me espante el ganado. Volviendo a tu pregunta, no captas la idea del reto, solo míralas,

Bebiendo su trago de whisky. Observando las cuatro mujeres que lo miraban cuáles leonas a su presa, una más coqueta que la otra, una más atrevida con su manera de vestir, no disimulaban para nada su deseo, porque un hombre así, por lo menos las mirara, eran modelos plus sise, se notaba a simple vista, pero no tenían ese brillo en los ojos, les faltaba ese no sé qué, que lo pudiera atraer hasta el punto de hacerlas parte de la lista, porque ese lugar no era para cualquiera, tenía que tener ciertos requisitos, algo difíciles de conseguir.

—Lo siento — No puedo evitar hacer una mueca de disgusto, claro, sin ser percibida por Sebastian, quien seguía como depredador buscando la presa perfecta.

—Si te das cuenta, todas son más de lo mismo, no sé por qué no se dan cuenta de que en la variedad está el gusto.

—Habla el hombre que las mujeres no le duran más de un mes— brindando y estallando en carcajadas.

—Para que más, en la primera semana uno ya se da cuenta de cuánto demorará en caer, pero de que lo hacen, lo hacen.

—Nunca se te ha escapado una. —le replicó Andrés.

—Claro que no, por favor, solo mírame, quien se resistirá a un hombre como yo— Girando sobre sus propios pies, sin soltar el trago, tenía que vanagloriarse de las horas en el gimnasio, del traje a medida que se mandó hacer, nada de lo que había vestido en los últimos años era comprado en alguna tienda por departamento, todo lo que vestía o lucia era a especialmente mandado a hacer para él.

—¿Qué tanto te quedas mirando? —le dice Andrés. Al darse cuenta de que se había quedado sin palabras de un momento a otro, lo encontró mirando hacia la puerta de entrada. Por un instante él también se quedó perplejo.

—¡La encontré! Es ella.

—¿Estás seguro? No sé, teniendo tantas otras mujeres a tu disposición, ese parece un corderito perdido, sabe que ese vestido no es para mujeres de su volumen.

—Cállate y aprende, para que cuando crezcas seas como yo, exitoso hasta con las mujeres.

—¿Te vas a acercar? Me imagino. —Le comento con algo de fastidio y desgano.

—Nada que ver, solo mira cómo solita llegará, solo mira los hombres a mi alrededor, no son competencia ni un millón de años, estoy acostumbrado a resaltar entre los plebeyos, soy algo así como de otra liga.

UNAS HORAS ANTES

—Solo mírame, siento hasta viento ahí abajo, me niego a salir así a la calle.

—Por favor, amiga, te vez hermosa, de verdad que sí, el vestido se siente a tu cuerpo de una manera perfecta, te aseguro que no dejaran de preguntar por ti.

—Seguramente de quién es la gorda que se te atrevió a lucir así, agradezco que fuera negro, de lo contrario pareciera un disco giratorio, de esos que usan en las fiestas.

Alana, que solo movía la cabeza, suspiró profundo y la tomó de los hombros.

—Vas a ir a esa fiesta, te vas a divertir un rato, me vas a acompañar solo una hora, quiero ver como son las fiestas en ese lugar, luego de eso, nos vamos a un Subway cercano y pasamos el rato, si no te sientes cómoda, en mi bolso te traje un vestido más sencillo, te lo puedes poner con los zapatos, hasta tienes tu chamarra que dejaste la vez pasada. No tienes escapatoria, Eve.

—Está bien, me peino y nos vamos de una vez.

—Nada de qué te peinas, ya deben estar llegando.

—¿Quiénes? — En ese momento sonó el timbre, Alana fue a abrir, dejando entrar a un amigo de ella, Max Lorenz, especialista en belleza, tal cual decía su tarjeta.

—Bueno, querida, dónde está el proyecto— cuando vio a Evelyn, la observó con cierta distancia, hacía con los dedos una especie de cuadro, como cuando un pintor observa el lienzo que va a trabajar.

—Ella es Evelyn Carter, la amiga de la que te platiqué.

—Hola, querida, mucho gusto. Soy el mago, digo, el encargado de maquillarte y dejarte aún más hermosa. No mires así, que tienes unos ojos preciosos, además, tienes un rostro fino.

—Hola—dijo ella en lo que parecía así un susurro, se sentía un poco cohibida cuando le dirigían las palabras.

—El vestido solo no hará magia, así como mi maquillaje, niña, tienes unos —haciendo la seña con ambas manos— Más de uno anduviera perdido, viéndote, además, con esas piernas, hasta a mí que me gusta el plátano, me podría gustar la papaya. Tranquila, es broma —dándole un golpe sobre la espalda, haciendo que ella casi se cayera por la sorpresa.

—Gracias, supongo.

—Te sientas y no mires, que esto queda en mis manos.

—Max, solo tienes una hora. —Le indicó Alana.

—Basta y sobra, mientras tú no te quedes de manos cruzadas y lacéala,

…

—Alana, la verdad es que estas, loca, parezco una payasa.

—¿Te estás quejando de mi trabajo? Has quedado como una obra de arte, pero hay quienes no saben apreciar una piedra preciosa, aunque la tengas en sus narices, Alana, fue un gusto, pero te repito, ahora queda en ella. — Se despido con dos besos, le dejó algo para el retoque y se marchó.

—Alana, nada, ya estás lista y no tenemos tiempo.

La sacó casi a empujones, a la justa, dándole tiempo de tomar sus zapatos de tacón y su bolso pequeño. Caminar en tacones no era un problema, en secreto había practicado mucho desde que veía modelos plus sise desfilar tan sonrientes, admirando sus vidas perfectas

Cuando llegaron al local, donde sería la recepción de tan majestuosa fiesta, Evelyn al instante que piso la alfombra, quiso retroceder sobre sus pies y marcharse, varios hombres la miraban, pero tan acostumbrada a las miradas de desprecio, que no había diferencia si esta vez la mayoría era de admiración y lujuria.

—Vámonos, Alana, vámonos.

—Ya estamos aquí, como que vámonos.

—Estoy haciendo el ridículo. ¿No te das cuenta? No sé por qué te hice caso.

—Evelyn Carter, que tal si hacemos de cuenta que no eres tú, ignora al mundo a tu alrededor, solo pásala bien, si alguien te pregunta, eres quien sea menos Evelyn Carter, por algo hasta te pusieron del tinte que se va con el agua, esos tonos plateados en tu cabello te resaltan más. Esa coliflor que tenías de peinado hoy no queda nada.

—¿Tú crees? No sé ni lo que estoy haciendo aquí.  Vamos, no te atrevas a alejarte de mí.

En cuanto entraron, un mozo paso con una bandeja de champaña, Alana cogió una para ella y otra para su amiga, tal vez así se soltaba un poquito, solo cruzo los dedos para que todo salga bien y que su querida amiga empiece a darse cuenta de que había un mundo afuera.

Treinta minutos después, las chispas en Evelyn eran evidente, los nervios habían hecho que bebiera copa tras copa, sin que la misma Alana se percatara. De un momento a otro justo cuando Alana, estaba dispuesta a irse, alguien la tomo del brazo, era su jefe que tenía un tema muy serio que tratar.

—Evelyn quédate quieta, si no regreso en quince minutos, llamas a la policía.

—¿Estarás bien?

—Claro que sí, también llama una ambulancia porque si me vuelve a sujetar de esa forma lo mato.

Evelyn vio como su amiga se marchaba, dejándola sola a merced de aquella jungla, había algunos hombres que querían acercársele, pero como Alana, a cualquier intento, ponía cara de quien te mordía si te pasabas de listo, retrocedieron, pero una vez sola, era presa fácil, fue el mismo pensamiento que Sebastian estaba teniendo en ese instante.

—¿Dónde vas? No que la presa venía sola.

—Cállate idiota, ya sabes a más difíciles mejor para mí, las disfruto más.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • EN LAS CURVAS DEL AMOR   EXTRA

    UN MES DESPUÉS—Puedes besar a la novia y recuerden que están en la casa de Dios —dijo el padre, a lo que él hizo caso omiso, porque la tomó de la cintura y, como si se tratase de la escena de una película, la inclinó hacia abajo; finalmente la besó, como su princesa lo merecía. Hasta Kitty y Arnulfa estaban ahí, como el cuadro familiar perfecto, para la fotografía que perduraría en la historia y su nuevo comienzo.ACTUALIDAD—¿Quieres algo de comer? ¿Tus pies se volvieron a hinchar? Mejor nos disculpamos y nos vamos a casa.—Estoy bien, príncipe, te aseguro que estoy bien, solo disfrutemos el momento. Cuando nuestras princesas nazcan, no tendremos tiempo de esto. ¿No te has puesto a pensar en eso?—Por supuesto, por eso a diario te hago el amor, porque dicen que luego no hay tiempo. —Ella golpeó su pecho por la broma que hacía, pero era cierto. Todos los días, cuando las luces se apagaban, se unían, se amaban, se demostraban, con hechos, todo lo que sentían.—Solo tres meses más y pod

  • EN LAS CURVAS DEL AMOR   FINAL

    FINAL—Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. —Mientras ellos se daban un casto beso y muchos aplaudían, ellos salieron de la mano, con una enorme sonrisa adornando sus rostros.—Se ven tan lindos —expresó Evelyn, una vez que ellos salían de la puerta de la iglesia, acompañada del brazo de su hermoso rubio.—Están enamorados, eso hace que sus ojos brillen así— respondió Sebas.Caminaron a paso lento, un poco alejados de todos; ese día eran simples espectadores, observando aquella tierna escena de amor. Eran Franklin y su ahora esposa. Luego todos fueron en carrozas acondicionadas para la ocasión hacia el gran salón lleno de flores y hermosos candelabros colgando del techo. Todo era perfecto por donde lo veías, tal como los novios habían soñado. La primera escena fue el baile. Evelyn suspiraba, con tanta nostalgia; hacía casi un año que se había casado con Sebas y recordaba su baile, su primer baile como el señor y la señora Mckay.—No llores, mi amor.—No te preocupes, so

  • EN LAS CURVAS DEL AMOR   60

    —Ella está bien, solo está impactada.—Entonces lo sabe todo. —Franklin no podía creerlo, tuvo que sentarse porque quedó impactado.—Pero ella, ¿estará bien? —preguntó su prometida—. Ella no merece todo esto.—Ella ahora no sabe qué hacer, está muy confundida, ha entendido que no es la única que sufrió, además de que, aunque todo empezó de la manera equivocada, Sebas realmente la ama, solo que tenía mucho miedo de algo que nunca antes le había pasado.—Por mucho tiempo yo también lo detesté y lo culpé de todo, pero luego me di cuenta de que el único culpable es ese sujeto y ahora hasta Alana también se volvió loca, no sé en qué estaba pensando.—Las mujeres, cuando tenemos sentimientos tan profundos por otra mujer, simplemente es otro nivel, porque nos aferramos a lo que sea y te sujetas por más diminuta que sea aquella esperanza, clavamos las uñas al borde del abismo, en un amor dañino y mal dirigido, de tal forma que muchas veces te vuelves ciega, aunque este tipo se saltó la barda;

  • EN LAS CURVAS DEL AMOR   59

    —Te juro que voy a tomar un vuelo y traerla yo mismo; no sé cómo me convenciste de que no lo hiciera; sin embargo, fue en vano, no quiso venir, a pesar de lo que le dijiste lo que sucede con mi hermano.—Juro que lo intenté, que le dije lo que estaba pasando. Quisiera tanto que mis palabras hubieran llegado a su corazón y atravesado su dolor, pero también entienda. Ella también tiene su punto. Ese hombre le hizo cosas horribles, todo gracias a que Sebas puso sus ojos en ella. Evelin también sufrió, trata de entender, si tú supieras que ella. —¡Ella, un carajo! A mí solo me importa mi hermano, mi sangre. Métetelo en la cabeza, por favor, Lorena, y deja de defenderla. Me voy a encargar de hacer su vida miserable, hasta que venga aquí de rodillas; no voy a perdonar que le haya vuelto a causar un daño así a mi hermano.No pudo más, se echó a llorar, por más dinero que tengas en tu cuenta de banco. Cuando ese mismo dinero no te ayuda a aliviar el dolor del alma, simplemente te sientes l

  • EN LAS CURVAS DEL AMOR   58

    —Gracias por haberme ayudado como lo hiciste; bueno, todas en realidad, no me dejaron sola ni un momento.—Después de que nos contaste, era imposible, no podíamos dejarte sola. Ninguna mujer que ha pasado por eso debería estarlo.—Gracias por escucharme, por el consejo que me dieron. No sé si sea lo correcto, pero necesito hacerlo. Ahora vayan, que esas montañas las esperan y sé que mueren por ir; yo mañana estaré tomando ese vuelo.Ellas se despidieron, subieron a un taxi y se marcharon, algo preocupadas; Eve sonreía, solo para que se vayan tranquilas; en cuanto se supo sola, sintió todo ese peso regresar a sus hombros, esa oscuridad que la había acompañado desde el día que la verdad fue descubierta, en el que la obligaron a recordar, cuando no le dejaron opción; después de todo, ahora cada marca en su cuerpo tenía sentido.Estaba tan cansada de llorar, de sufrir, Se sentó en el muelle, con los pies dentro del mar; a lo lejos podía ver los botes, los pescadores, el sol en todo su esp

  • EN LAS CURVAS DEL AMOR   57

    —Por favor, no me dejes.—No te puedes ir sin escuchar su versión de los hechos. —Ella solo miró de arriba a abajo a Frederick, moviendo la cabeza de un lado a otro, negando lo que este pedía. Era increíble, pero qué le sorprendía si después de todo era su hermano, el que siempre solapó su vida de excesos y lujos.Se marchó, con el corazón roto, con el alma destrozada, con los sueños hechos añicos, con aquella ilusión rota de que aquel día sería el mejor de su vida; simplemente las personas a su alrededor se habían burlado de ella.De pronto, las mismas chicas que encontró semanas atrás, estaban paseando por ahí, tomando fotografías como hacen los turistas, y al reconocerla casi corrieron a verla.—¿Estás bien? —preguntó una de ellas, preocupada por su aspecto, además de estar vestida de novia sin ese semblante feliz que las caracterizaba.—Puedes ayudarme a salir de aquí. Yo no estoy bien —expreso, con la voz temblorosa, casi a modo de súplica; no dudaron en ayudarla. Justo en ese mo

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status