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作者: GenEsys
last update publish date: 2026-03-10 05:38:52

PAOLA

Hay momentos en los que entiendes que tu vida ha cruzado una línea invisible. Nunca pensé que le iba a ganar a un mafioso, o mucho menos, pero pensé que tenía algo para negociar.Una carta a favor ya que no todo podía ser tan malo; evidentemente, no había visto la verdadera oscuridad en esa casa, en él.

No había otra manera de volver el tiempo atrás...no podía simplemente no ir a esa fiesta, eso ya estaba cocinado.

Luego, llegó ese momento, una noche, en la casa de Lorenzo De Luca.

Todo empezó con un grito, con ruidos de dolor ..angustia.

No era un grito cualquiera. Era el tipo de grito que te eriza la piel incluso antes de que tu mente procese lo que estás escuchando. Un sonido crudo, desesperado, lleno de miedo.

Me despertó de golpe,me incorporé en la cama con el corazón acelerado. Solía tener pesadillas, pero esto era distinto, real.

Al principio pensé que lo había imaginado, era un deseo.

Pero entonces volvió a escucharse, fuerte y más cerca todavía.

Salí de la habitación casi sin pensarlo, alguien evidentemente necesitaba ayuda.

El pasillo estaba oscuro, iluminado solo por las luces tenues de las paredes. La mansión parecía respirar en silencio, como si ocultara secretos detrás de cada puerta. Bueno, no era extraño, este tipo secuestraba gente...yo no estaba ahi porque quería.

Y ese grito volvió a romper la quietud, y mi sensibilidad me ubicó en un lugar de terror absoluto.

Tragué saliva.

Algo dentro de mí decía que debía volver a mi habitación. Que de verdad no quería ver esto, o no lo iba  asoportar.

Pero otra parte, la misma que siempre me había hecho observar demasiado, analizar demasiado, entender demasiado… me empujó hacia adelante.

Seguí el sonido, caminé como impulsada por la curiosidad y el misterio que no me dejaba estar.

Bajé las escaleras con cuidado...silenciosa.

Las voces comenzaron a hacerse más claras.

Había hombres hablando...alguien suplicando.

¿OTRA COMO YO? —ME PREGUNTÉ A MI MISMA.

El sonido venía de una sala al final del pasillo.La puerta estaba entreabierta... podía asomarme.

Lo hice..me acerqué lentamente.

Tal vez debí haberme ido....mi mente me lo decía..al menos una parte de ella.

Pero miré.

Y lo vi...quede fijada en ese momento.

Un hombre estaba arrodillado en el centro de la habitación.

Tenía la cara golpeada y las manos atadas detrás de la espalda. Dos de los hombres de Lorenzo lo sostenían por los brazos mientras él intentaba mantenerse en pie.

Y frente a él…

estaba Lorenzo.

No llevaba saco, solo una camisa negra arremangada que dejaba ver los tatuajes que trepaban por sus antebrazos. Realmente esos tatuajes lo pintaban como el verdadero diablo que era; pude verlo con mis propios ojos.

Su postura era tranquila.

Demasiado tranquila. Un verdadero hombre sin escrúpulos que hacía de todo esto, algo cotidiano para el.

—Te di una oportunidad —decía con voz baja.

El hombre temblaba.

—Lo sé… lo sé, jefe… pero puedo arreglarlo…

Lorenzo inclinó la cabeza ligeramente.

—¿Ah, sí?… Sabes, no lo creo.

—Te lo juro.

—Eso dijiste la última vez.

El hombre comenzó a llorar.

Un sonido patético.

—Por favor… tengo familia…me esperan..

El silencio que siguió fue insoportable. Ssu palabras martillaban en mi cabeza. ¿Quién podía hacer algo como esto? Era horrible.

Yo apenas respiraba detrás de la puerta, intentaba que mis sollozos no se hicieran perceptibles.

Entonces Lorenzo suspiró, asi como si nada.

Un gesto casi aburrido.

—Ese siempre es el problema con ustedes.

El hombre levantó la cabeza.

—¿De qué habla?

Los ojos de Lorenzo se volvieron de hielo.

—Creen que las consecuencias son negociables.

Mi estómago se contrajo, de verdad pude observar la maldad en su accionar. No había humanidad alli.

Sabía lo que venía incluso antes de que ocurriera.

Lorenzo levantó la mano.

No gritó.

No amenazó.

Solo dijo una frase...que fue la que marcó la diferencia.

—Nadie traiciona a los De Luca.

Uno de sus hombres levantó el arma, apuntándole directamente.

No pude ver más, no quise. Mi corazón se contrajo, esto era muy triste y asqueroso para presenciarlo.

Me aparté de la puerta justo cuando el disparo rompió el silencio. Corrí tapándome los oídos.

El sonido atravesó mi pecho como un golpe.

Mi respiración se volvió caótica y recé por desaparecer de allii.. de ese infierno.

Dios.

Dios mío.Sácame de aqui.

Retrocedí varios pasos, tratando de procesar lo que acababa de presenciar.

Entonces sucedió lo peor, una voz habló detrás de mí.

—Te dije que no miraras si no podías soportarlo....¿qué viste?

Me giré de golpe.

Lorenzo estaba allí.

No había escuchado sus pasos.

Mi corazón empezó a latir con fuerza, ahora si iba a matarteme

—Yo… no sabía… yo

Sus ojos oscuros me observaban con una intensidad difícil de describir.

—Ahora lo sabes...soy capaz.Antes no lo sabías .

—Lo mataste.

—No.

Su voz era tranquila.

—Yo di la orden...pero es cierto, quería que muriera.

La diferencia no me tranquilizó en absoluto.

Sentí una oleada de rabia mezclarse con el miedo.

—Estás enfermo....eres un psicópata.

Los hombres que estaban detrás de él se tensaron inmediatamente.

Pero Lorenzo no reaccionó.

Solo me miró.

—Ese hombre vendía información a mis enemigos, sabía lo que pasaría.Era un traidor.

—Eso no te da derecho a decidir quién vive o muere. Eres un asesino.

Lorenzo dio un paso hacia mí.

Mi espalda chocó contra la pared, mi mirada alejándose de el con miedo.

—Bienvenida a mi mundo, Paola.

—No quiero estar en tu mundo... nunca quise.

—No parece que tengas opción. No tenía por qué... venir a husmear.

La cercanía entre nosotros se volvió peligrosa.

Podía sentir el calor de su cuerpo, ese aliento a alcohol y cigarrillos.

Su mirada recorrió mi rostro, filosa y orgullosa.

—No deberías estar caminando por la casa a estas horas.Es peligroso.

—Tal vez debería estar escapando...tienes razón.

Una sonrisa leve apareció en su boca.

—¿Intentaste eso? ¿Cómo te fue? Imagino que no tan bien como pensabas,

—Todavía no.....pero lo haré.

Lorenzo se acercó aún más.

Su brazo se apoyó contra la pared, atrapándome entre él y la madera.

Mi respiración se volvió irregular, una mezcla de miedo y desesperación.

—Te daré un consejo.

—No quiero.—dije conteniendo la rabia.

—Deberías...

Su voz bajó, más grave.

—Porque si intentas escapar… alguien podría salir lastimado.Y no seré yo.

—¿Me estás amenazando? Clásico.

—Te estoy advirtiendo... No deseo que te lastimes de gravedad innecesariamente. No me creas un estúpido, ya lo viste... El que las hace me las paga.

Mis manos se cerraron en puños.

—No me asustas... ¿me vas a matar por una mugrosa deuda? Ni siquiera es mía... Es de Santiago.

Sus ojos brillaron.

—Eso es lo interesante de ti.

—¿Qué cosa?

—Que dices cosas que otras personas no se atreverían ni a pensar. Aqui hablar de más puede costarte la vida...ese es mi verdadero consejo.

—Tal vez porque no soy uno de tus hombres...o tus empleados.

—No.

Su mirada descendió lentamente por mi rostro, por mi cuello, por la línea de mis hombros.

—No lo eres... ni siquiera sé lo que eres.

Tragué saliva.

—Entonces deja de tratarme como si te perteneciera.

Lorenzo inclinó ligeramente la cabeza.

—Nunca dije que me pertenecieras....no te creas tan importante Paola.

—Me secuestraste.

—Eso es diferente... hay una deuda.Vivo de esto.

—¿Ah sí?

Su mano se movió lentamente hasta la pared detrás de mí.

Ahora estaba completamente rodeada por él.

Mi corazón latía tan fuerte que estaba segura de que podía escucharlo.

—Estás aquí porque tu novio me dejó una deuda. ¿Recuerdas?

—Mi exnovio.

—Como quieras llamarlo.—Con sus dedos acomodó un mechón de pelo detrás de mi oreja, sabía que lo hacía para atormentarme.

Su rostro se inclinó un poco más cerca del mío. Me probaba como siempre.

—Pero hay algo que no entiendo.

—¿Qué?

—La mayoría de las personas estaría temblando después de ver lo que viste.

Mi respiración se volvió más lenta, me incorporé pensando en lo que me decia,

¿QUE ME QUERÍA DECIR?

—Tal vez estoy temblando por dentro...tú qué sabes...?

Una sombra de diversión cruzó sus ojos.

—No lo parece... Pareces hasta cómoda. Hemos descubierto tu lado oscuro y sádico—dijo divirtiendose.

El silencio se extendió entre nosotros.Queria terminar esa conversación odiosa y volver a la habitación de donde no debí salir.

—Deberías apartarte —dije finalmente.

—¿Por qué?

—Porque estás demasiado cerca...soy la prisionera ¿recuerdas?

—¿Eso te molesta?

—Sí.

Pero mi voz salió más débil de lo que quería.

Lorenzo lo notó.

Por supuesto que lo notó.

Sus ojos se oscurecieron ligeramente.

—Curioso...¿que te gustaría ser entonces?

—¿Qué?

—Tu corazón dice otra cosa... Tienes unos deseos tan profundos..de algo que aún no quieres decir.

Mi respiración se detuvo un segundo.

—No sabes nada de mí...deja de creer que si.Por dos putos libros que hayas leído, no me conoces para nada.

—Tal vez no....me encanta el enojo.

Su voz se volvió casi un susurro.

—Pero estoy empezando a querer saber... ¿Recuerdas? Te dije que tuvieras cuidado con eso, con mi curiosidad. —Se señaló a sí mismo.—No tengo un verdadero freno con eso.

El aire entre nosotros se volvió eléctrico.

Durante un segundo pensé que iba a inclinarse aún más, y que no iba  a saber como responder.

Pero Lorenzo se apartó de repente.

Como si hubiera tomado una decisión.

Retrocedió un paso.

—Vuelve a tu habitación, Paola. Aún no estas lista para abrazar esa parte.

Mi cuerpo tardó un momento en reaccionar.

—¿Eso es todo?

—Por ahora... ¿quieres seguir conociéndote?

—No..gracias—dije ofendida arreglando mi ropa de dormir.

Comenzó a caminar por el pasillo.

Pero antes de irse, se detuvo.

Giró ligeramente la cabeza hacia mí, mientras pasaba sus manos por su cabello.

—Y la próxima vez… dime lo que realmente deseas… podríamos hacerlo realidad… si estás dispuesta.

Luego se fue.

Dejándome sola en el pasillo.

Con el corazón desbocado.

Y una verdad aterradora instalándose lentamente en mi mente.

Lorenzo De Luca era un hombre peligroso.

Pero lo peor…

Sabía exactamente qué decir para activar esas partes oscuras del alma. Este hombre podía convencerte fácilmente de matar. Estaba completamente egura.

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