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121: Al fin juntos. (Elena)

Autor: Aragones
last update Fecha de publicación: 2026-05-31 23:44:16

Nunca imaginé que organizar mi propia boda sería tan estresante.

Ni tan divertida.

Ni tan emocionante.

Durante semanas enteras René y yo vivimos rodeadas de telas, flores, catálogos, muestras de pastel y listas interminables.

—¿Blanco marfil o blanco perla? —preguntó René por quinta vez aquella mañana.

La miré desde el otro lado de la mesa.

—René.

—¿Qué?

—Son exactamente iguales.

—No son iguales.

—Sí son iguales.

—No, y debes elegir.

—Lo que más te guste a ti.

Ella cruzó los brazos.

—Por eso tú
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Último capítulo

  • ERES MI CONDENA   122: completamente feliz. (fin) ( Elena)

    El dolor comenzó de madrugada. Al principio pensé que eran las mismas molestias de las últimas semanas. Nada importante. Nada diferente. Pero cuando sentí la segunda contracción tuve que apoyarme contra el borde de la cocina y cerrar los ojos. —Dios… Era demasiado doloroso. —¿Elena? La voz de Nicola llegó de inmediato. Levanté la vista. Había entrado recién. Todavía llevaba la taza de café en la mano, como si fuera un día normal. Solo le bastó mirarme para entenderlo todo. La taza casi termina en el suelo. —¿Ya? —preguntó, tenso. No pude evitar reír. Era la primera vez que pasábamos por esto de verdad… y los dos estábamos completamente nerviosos. Demasiado. Parecíamos dos padres primerizos sin la menor idea de lo que hacían. —Creo que sí —le respondí, intentando mantener la calma. Su rostro perdió el color. —¿Ahora? Pero… faltan dos semanas. Otra contracción me atravesó y cerré los ojos con fuerza. —Nicola… los bebés no suelen pedir cita —murmuré. Él pasó una mano po

  • ERES MI CONDENA   121: Al fin juntos. (Elena)

    Nunca imaginé que organizar mi propia boda sería tan estresante.Ni tan divertida.Ni tan emocionante.Durante semanas enteras René y yo vivimos rodeadas de telas, flores, catálogos, muestras de pastel y listas interminables.—¿Blanco marfil o blanco perla? —preguntó René por quinta vez aquella mañana.La miré desde el otro lado de la mesa.—René.—¿Qué?—Son exactamente iguales.—No son iguales.—Sí son iguales.—No, y debes elegir.—Lo que más te guste a ti.Ella cruzó los brazos.—Por eso tú haces pasteles y no decoración.Terminé riéndome.Porque aquella discusión llevaba casi cuarenta minutos.Y ninguna de las dos pensaba rendirse.Pero la verdad era que estaba disfrutando cada segundo.Porque por primera vez en mi vida estaba planeando algo bonito.Algo feliz.Algo que no estuviera rodeado de dolor.Ni de miedo.Ni de tragedias.Solo amor.Y eso seguía pareciéndome un milagro.Al final decidimos que todo sería blanco.Completamente blanco.Las flores.Las mesas.Las cintas.Las

  • ERES MI CONDENA   120: ¡Si quiero! ( Elena)

    El sonido de las olas llegaba suavemente desde la distancia.La brisa movía mi cabello.Y el aroma de las flores decorando el lugar hacía que todo pareciera un sueño.Sonreí mientras observaba a René caminar hacia el altar.Se veía hermosa.Radiante.Feliz.Tan feliz que por un momento sentí ganas de llorar.Después de todo lo que habíamos vivido.Después de todos los años de dolor.Ver a mi mejor amiga encontrar la felicidad se sentía casi como un milagro.A mi lado, Nicola entrelazó sus dedos con los míos.Bajé la mirada hacia nuestras manos unidas.Y una sonrisa apareció automáticamente en mis labios.Todavía me seguía pasando.Todavía me seguía emocionando cuando me tomaba de la mano.Cuando me abrazaba.Cuando me miraba.Como si una parte de mí todavía no terminara de creer que realmente estábamos juntos.Que realmente habíamos sobrevivido a todo.La ceremonia continuó.Las voces del sacerdote se mezclaban con el sonido del mar.Las sonrisas.Las lágrimas.Las risas de algunos in

  • ERES MI CONDENA   119: La felicidad nos espera (Elena)

    Habían pasado ocho meses.Ocho meses desde que Nicola se había marchado.Y, aunque al principio pensé que aquello me rompería el corazón otra vez, la verdad fue muy diferente.Porque Nicola nunca desapareció.Ni un solo día.Me llamaba todas las mañanas.Todas las noches.A veces incluso durante la tarde solo para preguntarme cómo estaba.O para escuchar al bebé balbucear cosas sin sentido.O simplemente para decirme que me extrañaba.Y poco a poco...La distancia dejó de doler.Porque nunca me sentí sola.Además, la vida empezó a acomodarse.Por primera vez.Como si después de años de tormenta finalmente hubiera llegado la calma.Las revisiones médicas del bebé comenzaron a mejorar.Mes tras mes.Hasta que una mañana el cardiólogo nos dio la noticia que llevaba tanto tiempo esperando.La afección cardíaca había desaparecido.Todavía recordaba haber llorado durante media hora seguida.Y también recordaba a Nicola llorando conmigo a través de una videollamada.Aquel día los dos termina

  • ERES MI CONDENA   118: Darnos un tiempo (Elena)

    Había pasado un mes.Un mes desde que desperté en el hospital.Un mes desde que recuperé a mi hijo.Un mes desde que mi vida dejó de sentirse como una pesadilla constante.Me sentía en paz, me sentía protegida.Estaba sentada sobre la cama con el bebé entre mis brazos.La habitación estaba iluminada por la luz suave de la tarde.Todo estaba tranquilo.Tan tranquilo que todavía me costaba creerlo.Bajé la mirada hacia mi hijo.Sus pequeños dedos se aferraban a mi ropa mientras se alimentaba tranquilamente.Una sonrisa apareció en mis labios.Todavía me parecía increíble.Durante tanto tiempo había creído que jamás podría tener algo bueno.Que la felicidad siempre terminaba escapándose de mis manos.Pero ahí estaba él.Mi pequeño milagro.Mi razón para seguir adelante.Mi razón para levantarme cada mañana.Escuché unos golpes suaves en la puerta.—Pasa.La puerta se abrió lentamente.Y mi corazón dio un pequeño salto.Nicola.Entró en silencio.Como siempre.Sus ojos fueron directamente

  • ERES MI CONDENA   117: Al fin conmigo (Elena)

    La oscuridad iba y venía.A veces escuchaba voces.A veces solo silencio.Todo se sentía lejano.Como si estuviera flotando.Como si mi cuerpo ya no me perteneciera.Intenté abrir los ojos.Pero me pesaban demasiado.Entonces escuché una voz.Una voz que reconocería en cualquier lugar.—Elena.Mi corazón dio un salto.Nicola.Intenté moverme.Intenté abrir los ojos.Y esta vez lo conseguí.Solo un poco.Lo suficiente para distinguir una silueta de pie junto a mi cama.La visión seguía borrosa.La cabeza me daba vueltas.Pero entonces vi algo más.Un pequeño bulto entre sus brazos.Mi respiración se cortó.No.No podía ser.Nicola debió notar mi reacción porque inmediatamente se acercó.—Tranquila.Su voz estaba rota.Cansada.Pero también había algo más.Alivio.—Todo está bien.Las lágrimas comenzaron a llenar mis ojos.—N-Nicola...—Está a salvo.Miró al pequeño que sostenía contra su pecho.—Nuestro hijo está a salvo.Un sollozo escapó de mi garganta.Las lágrimas comenzaron a corr

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