LOGINMalam itu, setelah hujan reda dan langit mulai cerah kembali, Lucas dan Isabella masih duduk di sofa apartemen. Udara di dalam ruangan terasa dingin, tapi bukan karena cuaca. Ada ketegangan yang menyelimuti mereka berdua, sesuatu yang tidak bisa dihilangkan hanya dengan kata-kata penghiburan.Lucas menatap Isabella yang masih dalam pelukannya. Rambutnya yang panjang terurai di bahunya, dan matanya yang biru masih basah oleh air mata. Dia cantik. Sangat cantik. Dan Lucas masih merasakan cinta yang sama seperti pertama kali dia melihatnya di kantin kampus. Tapi sekarang, cinta itu terasa seperti belati yang menusuk dadanya sendiri.Dia harus melakukannya. Dia harus mengatakan apa yang harus dikatakan, meskipun setiap kata terasa seperti merobek hatinya sendiri."Bella," panggil Lucas, suaranya serak.Isabella mendongak, matanya yang biru menatap Lucas dengan penuh harap. "Ya, Lucas?"Lucas melepaskan pelukannya perlahan, menciptakan jarak di antara mereka. Dia menatap Isabella dengan ma
La lluvia continuaba azotando con fuerza la ciudad de Ashford Hills mientras Lucas abandonaba la casa que, hasta entonces, había considerado el refugio más seguro del mundo. Ahora, aquel lugar le resultaba ajeno. Las paredes que en el pasado atesoraron risas y calidez parecían de pronto una prisión repleta de secretos.Lucas caminaba sin rumbo fijo. Sus zapatos empapados pisaban los charcos de la acera, salpicando agua sobre sus pantalones de mezclilla, que ya se encontraban completamente empapados. Su abundante cabello negro se le adhería a la frente, y la apostura de su rostro se había transformado en una máscara de indignación y desconcierto.¿Por qué? ¿Por qué mamá no se marchó? ¿Por qué continuó regresando con Dominic?Aquella interrogante giraba en su cabeza como un disco rayado. Cada vez que intentaba hallar una respuesta, solo acudía a su mente la imagen de su madre en llanto y la de su padre, sumido en un silencio resignado.Se detuvo en un pequeño parque solitario y se acomo
La lluvia continuaba azotando el jardín posterior de la residencia Hale cuando Lucas abandonó el salón, con pasos pesados y la mente dominada por la furia. Su pecho se elevaba y descendía agitadamente, su respiración era entrecortada y el caos reinaba en sus pensamientos. Las palabras de su madre aún retumbaban en sus oídos.«Aquella noche fui forzada... pero en las noches posteriores me dejé llevar en sus brazos».Lucas dio un tisotón sobre el piso de madera y apretó los puños hasta que las uñas se le clavaron en las palmas. La sangre le hervía. No era solo la revelación sobre la identidad de su verdadero padre, sino la confesión de su madre, que le resultaba tan... vil.Dio media vuelta y caminó de regreso al salón. Christian y Bella continuaban allí; ella lloraba con la cabeza gacha, mientras que Christian permanecía sentado en silencio, cabizbajo. Aquel mutismo se sentía como una silenciosa aceptación.—No logro comprenderlo, mamá —habló Lucas; su voz temblaba, pero estaba impregn
Los días posteriores al último encuentro entre Lucas e Isabella transcurrieron como una pesadilla interminable. Lucas no lograba conciliar el sueño, ni probar bocado, ni pensar con claridad. Cada vez que cerraba los ojos, la imagen de Isabella se dibujaba ante él. Cada vez que tomaba aire, sentía que el perfume de ella continuaba impregnado en su piel. Sin embargo, más allá de todo aquel sufrimiento, una interrogante no dejaba de corroerle la mente:Si Isabella es mi hermana de padre, ¿quién es entonces mi verdadero padre biológico?La duda resonaba sin cesar. Dominic Vante. El nombre que se había señalado como el padre de Isabella. Pero Lucas jamás había tratado a Dominic. Christian era su padre. Christian, el hombre que siempre estuvo allí, el que lo cuidó y protegió en todo momento. Christian era el único padre a quien conocía.No obstante, si Dominic era el padre de Isabella, y si Isabella era su hermana, entonces...Lucas sacudió la cabeza. No. Eso resultaba imposible. Christian
Esa noche, en la suntuosa residencia de Dominic en las afueras de Madrid, la atmósfera se percibía solitaria y fría.Las arañas de cristal del salón principal permanecían encendidas con intensidad, impregnando todo el recinto con un cálido resplandor dorado. Las tupidas cortinas de color crema se hallaban cerradas por completo, impidiendo el paso de la luz exterior. En una esquina del salón, el fuego de la chimenea crepitaba suavemente, brindando un calor reconfortante frente al frío de la noche.Sin embargo, Dominic no lograba experimentar esa calidez.Permanecía sentado en el sofá del salón. Se había despojado de su saco negro, el cual yacía sobre el sillón contiguo, conservando únicamente la camisa blanca de manga larga. El primer botón se mantenía desabrochado y la corbata gris oscura colgaba floja y ladeada. Su cabello castaño, habitualmente peinado con severa pulcritud, lucía revuelto tras el constante paso de sus dedos.En su mano sostenía un vaso de whisky con líquido dorado c
Los días posteriores a que Lucas descubriera la verdad sobre Isabella transcurrieron como una densa neblina que envolvía por completo la residencia de la familia Hale. El sol continuaba saliendo y ocultándose, las aves seguían trinando en el jardín, pero la atmósfera en el interior de la casa se percibía gélida y silenciosa. Lucas se distanció de todos. Pasaba la mayor parte del tiempo encerrado en su habitación, saliendo en raras ocasiones y bajando únicamente a comer con el rostro ensombrecido por la melancolía.Christian y Bella cruzaban miradas cargadas de angustia cada vez que contemplaban a su hijo hundirse más en la aflicción. Lily también percibió aquella alteración. Su hermano mayor, habitualmente firme y lleno de seguridad, lucía en ese momento como una sombra de lo que solía ser. Incapaz de contener la curiosidad, decidió indagar.—Papá, mamá, ¿qué es lo que de verdad le sucede a Lucas? —preguntó Lily una noche mientras cenaban juntos.Bella observó a Christian y exhaló un







