FAZER LOGINGracias por seguir aquí 😘 Alicia Books 📚 Doctora Invisible 102 K📚
El médico juntó las manos sobre el escritorio. —Porque una persona puede mantenerse estable durante mucho tiempo sin que eso signifique que su cuerpo no esté sufriendo las consecuencias. Lorena tiene un daño neurológico muy severo y lleva años sosteniendo una situación extremadamente delicada. Su organismo ha peleado muchísimo. La palabra peleado consiguió que Valentina bajara los ojos. —¿Y ahora? El médico demoró apenas un instante. —Ahora su cuerpo está mostrando signos de agotamiento. Valentina se quitó los lentes y comenzó a limpiarlos con la tela de su blusa aunque los cristales estaban perfectamente limpios. —¿Se está muriendo? Damián giró hacia ella. El médico no esquivó la pregunta. —No puedo decirte que Lorena vaya a morir hoy ni darte un plazo. Sería irresponsable. Pero sí tengo que decirte que este retroceso es importante y que las próximas horas van a ser fundamentales para ver cómo responde. Valentina volvió a ponerse los lentes, aunque las lágrimas ya le empañ
Damián no recordaría después cuánto tardó en guardar las pocas cosas que habían llevado a la cabaña.Unos minutos antes, Valentina estaba sentada sobre sus piernas, besándolo frente al ventanal, y ahora iba de un lado al otro intentando guardar lo primero que encontraba. Metía ropa sin doblarla, buscaba sus lentes aunque los llevaba puestos y mantenía el celular apretado en una mano, como si temiera que volviera a sonar y aquella segunda llamada trajera una noticia todavía peor.—Vale, dejá eso. Yo termino. Lavate la cara y traé agua para el viaje.Ella intentó cerrar el bolso, pero el cierre se trabó. Tiró una vez, después otra, hasta que la frustración terminó mezclándose con el miedo.—Damián, tenemos que irnos.—Ya nos vamos.Él le quitó el bolso con suavidad, acomodó lo que impedía cerrar el cierre y terminó de hacerlo. Después tomó la campera de Valentina y la ayudó a ponérsela porque las manos de ella no dejaban de temblar.—Marta nunca me había llamado así.Damián levantó la v
Damián cargó el bolso en el auto y cerró el baúl mientras Valentina comprobaba por tercera vez que llevaba el celular en la cartera. Habían salido temprano y, antes de tomar la ruta, ella llamó al hospital para saber cómo había pasado su madre la noche. La enfermera le confirmó que continuaba estable, con la misma respiración tranquila del día anterior y sin ningún cambio que requiriera su presencia. Solo entonces Valentina aceptó acomodarse en el asiento. —Son dos horas —le recordó Damián mientras arrancaba—. Si pasa cualquier cosa, volvemos. —Ya sé. Además, no tiene por qué pasar nada. —Y dejaste tres números de teléfono. Valentina giró lentamente hacia él. —Cuatro. Damián soltó una carcajada. —Por supuesto que fueron cuatro. Ella sonrió y apoyó la cabeza contra el asiento. Contra todo lo que habría imaginado unos días atrás, no se arrepentía de haber aceptado aquel viaje. Seguía pendiente del teléfono y probablemente lo estaría hasta regresar, pero necesitaba unas horas le
Bianca cerró la puerta de su habitación después del almuerzo y arrojó el teléfono sobre la cama con más fuerza de la necesaria. Todavía podía escuchar la voz de su madre exigiéndole que se comportara como una adulta, reconociera que se había excedido con Valentina y, sobre todo, le pidiera disculpas sin convertir aquello en otra discusión familiar. Lo había hecho. Había pronunciado el «perdón» delante de todos y Valentina, para colmo, lo había aceptado con una tranquilidad que la irritó todavía más. —Una Arce... —murmuró mientras se quitaba los zapatos—. Mamá me hizo pedirle perdón a una Arce. Además, durante el almuerzo había notado a Isadora mucho más amable con la esposa de su hermano. Para su madre, Damián había elegido a Valentina y todos debían aprender a convivir con eso. Bianca no pensaba igual. Su hermano podía preocuparse por ella, protegerla e incluso confundirse durante un tiempo, pero Bianca seguía convencida de que aquella relación no tenía futuro. Y si Damián no c
Damián estacionó frente al hospital después de salir de la casa de Isadora y apagó el motor mientras Valentina guardaba el teléfono en la cartera. Durante buena parte del camino habían hablado de cualquier cosa menos del almuerzo. Ella no mencionó Alessandra y Damián tampoco pareció darle importancia a la conversación que Bianca había iniciado antes de que se marcharan. Valentina abrió la puerta. —No voy a demorar mucho. Damián bajó también. —No tengo apuro. Ella no discutió. En los últimos días se había acostumbrado a que él la acompañara hasta el piso de Lorena y esperara sin intentar decidir cuánto tiempo debía quedarse. Al llegar a la habitación, Valentina entró primero. Su madre permanecía exactamente igual, acomodada entre las almohadas, conectada a los equipos que desde hacía años formaban parte del paisaje de esa habitación. Una enfermera terminaba de controlar la medicación y anotó algunos valores antes de saludarlos. —Está tranquila —les explicó—. No hubo ni
Damián estacionó frente a la casa de su madre poco antes del mediodía y apagó el motor sin bajar enseguida. Valentina terminó de guardar el celular en la cartera y giró hacia él. Habían pasado dos días desde que Jorge Dumas se entregó y ella no podía verlo hasta el juicio. —¿Por qué tenés esa cara? —Porque conozco a mi hermana. —Yo también la conozco un poquito ... Sobrevivire.. Damián apoyó una mano sobre el volante. —Mi madre dijo que Bianca quiere disculparse. Valentina levantó una ceja. —¿Quiere o tu madre la obligó? La pregunta consiguió arrancarle una sonrisa a Damián que se acercó a ella y la besó. —Segunda opción. —Entonces no espero demasiado.Sonrio. Bajó del vehículo antes de que él pudiera seguir advirtiéndole nada. Isadora los recibió en la entrada y abrazó a Valentina con más cariño del que ella esperaba. No hizo preguntas sobre los últimos días ni mencionó nada de lo que estaba viviendo con Daniela. Se limitó a acompañarlos hasta el comedor, dond







