LOGINPor la tarde se me ocurrió que tal vez podríamos dar un paseo a caballo, y Risa aceptó de inmediato. Desde que llegara había estado dedicada día y noche al clan de Ragnar, de modo que no había visto del bosque más que lo que flanqueaba la huella que llevaba del camino al pabellón. Me encargué de ensillar a mi semental y a su yegua Briga mientras ella preparaba una merienda para el camino, por las dudas, y nos alejamos al paso haci
Hola a tod@s!Muchísimas gracias por acompañarme hasta el final!Quería contarles que la historia de Risa y Mael no termina aquí. Ya estoy publicando la continuación, que se llama La Reina del Norte. Lo que les puedo anticipar:*¡Vamos a tener boda en el Valle!*Vamos a conocer de cerca a los vampiros, de ahí el título.*Está dividida en 4 libros que alternan narrador, pero no hay vueltas atrás en el tiempo ni relatos paralelos como entre Valle y Alfa.*Mucho de lo que leyeron en la última parte de este libro les va a servir para el próximo.*Va a ser mucho más oscura y cruda que Valle y Alfa. No sé si será del gusto de tod@s ustedes, aunque espero que sí.*Como todavía la estoy escribiendo, voy a subir sólo un capítulo por día, para que no haya pausas. Y ya saben que cuando termine de escribir haré una maratón.*Tal vez no sea la última historia en este universo.Tanto Valle como Alfa son una especie de versión muy libre del mito griego de Eros y Psique: la chica salvada por un prínc
La escena en el claro me detuvo cuando salía del establo con mi semental de la brida.Las mujeres del clan de Ragnar descansaban en cuatro patas rodeando a Risa, que cepillaba el lomo de Engla, sus claras pelambres color arena brillantes al sol como la cabellera de nieve de mi pequeña. Bardo volaba en círculos sobre ella, seguramente buscando una presa. Sigrid y Brenan estaban echados juntos a pocos pasos, mordisqueándose y jugando como cachorros.—Cada vez quedamos menos —le dije a Declan burlón, para que su hermano me escuchara.Brenan alzó las orejas, volviéndose hacia nosotros, y ladró moviendo la cola para no responderme ante todos.Eso atrajo la atención de Risa, que al vernos acercarnos se incorporó y se las compuso para salir de en medio de las lobas sin tropezar con ninguna.Vino a mi encuentro sonriendo y Declan se adelantó para dejarnos solos. Después de nuestra conversación sobre lo que ocurriera con Alanis, habíamos pasado los dos días
Cuando quedé solo, me procuré un hacha y salí en busca de leña. Y mientras trabajaba en la mañana fría y húmeda de otoño, me pregunté cómo le diría a Risa lo que había ocurrido con Alanis. No importaba que hubiera sido una trampa, ni que para mí esa mujer, ni ninguna otra, no significaba nada. Risa necesitaba saberlo, y como humana, seguramente tendría otra perspectiva.Comenzaba a entrar en calor cuando escuché los pasos ligeros que se acercaban por la hierba. Giré secándome el sudor de la frente y me encontré con Risa, que llegaba envuelta en su chal de lana y una sonrisa iluminando su expresión.—¿Quieres desayunar, mi señor? —me preguntó llegando a mi lado.—Ya di cuenta de lo que quedó de la cena, gracias —respondí, y me obligué a sobreponerme a mi vacilaci&oacu
Nos demoramos en el claro hasta que sentí que Risa temblaba de frío. Entonces, muy a mi pesar, me incorporé y le lamí la mejilla con suavidad antes de dar un par de pasos hacia el pabellón.—Sí, buena idea, mi señor —murmuró poniéndose de pie, y me siguió frotándose las manos.Ya dentro, la dejé agregando leña al hogar en el comedor mientras iba a vestirme. A último momento decidí jugarle un poco sucio a mi pequeña y me puse sólo los pantalones, echándome encima una bata de piel. Tal como iba a verla por las noches en el castillo.Su reacción me ilustró a la perfección el proceso que enfrentaba a cada paso.Primero me miró arriba abajo con expresión interrogante, como si hubiera algo que le resultaba familiar pero no lograra darse cuenta qué. Cerró los ojos un instante, y
Por la tarde se me ocurrió que tal vez podríamos dar un paseo a caballo, y Risa aceptó de inmediato. Desde que llegara había estado dedicada día y noche al clan de Ragnar, de modo que no había visto del bosque más que lo que flanqueaba la huella que llevaba del camino al pabellón. Me encargué de ensillar a mi semental y a su yegua Briga mientras ella preparaba una merienda para el camino, por las dudas, y nos alejamos al paso hacia el sur, con Bardo volando bajo frente a nosotros.Cruzamos el bosque sin prisa, conversando sobre el futuro de los lobos de Ragnar, y la llevé a la cañada donde habían vivido los dos últimos años, hasta que los rescatáramos.Risa la recorrió a paso lento, transida de pena al ver las chozas precarias, desnudas, y la absoluta ausencia de hasta los elementos más básicos para la vida cotidiana.Entre tanto, fui al
Se apretó contra mí con una interjección sofocada, su esencia otra vez el mismo torbellino de emociones encontradas.—Si quieres quedarte, puedo regresar al castillo y enviar a Declan y su compañera a quedarse contigo hasta que regresen los demás.Sentirla menear la cabeza contra mi pecho me hizo sonreír, y aflojé mi abrazo para permitirle retroceder. Se apartó un paso de mí, alzando la vista para mirarme a los ojos una vez más. Imaginé que era lo más difícil para ella: reunir en un mismo hombre el cuerpo, la voz, el olor, las palabras que tanto conociera, con mi cara y mi verdadera identidad.Cruzó las manos sobre su pecho bajando los ojos con expresión atribulada. Me preparé para escuchar al fin lo que más temía, y que al mismo tiempo sabía inevitable.—Yo… —musitó, y se interrumpió s







