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Capítulo 277

Penulis: Ámbar O.
—¿Qué pretendes hacer? —preguntó Itzel, nerviosa.

—Lo que no te importa no lo preguntes; igual no puedes hacer nada. —Natalia le advirtió con tono distante—. Ocúpate de lo tuyo, porque de lo contrario me encargaré de que no vuelvas a trabajar en este medio.

Hizo una pausa.

—Si quieres seguir siendo una muerta de hambre y que todos te pisoteen para siempre, puedo hacerte ese favor y publicar esos videos. Cuando eso pase, no solo tu reputación quedará destruida; la carrera que tanto te costó const
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  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 380

    El dorso de su mano estaba cubierto de venas hinchadas. Sus dedos apretaban con fuerza la carcasa rota; los fragmentos de vidrio se le clavaron en la piel y la sangre brotó, goteando sobre el piso.Rafael tenía la cara enrojecida y las venas del cuello tensas, reprimiendo cada impulso con una fuerza sobrehumana.Vanessa tomó su maleta y pidió un auto para irse.En el camino, Bianca la llamó:—Vanessa, ya me enteré de lo que pasó anoche. ¿Dónde estás? Voy a buscarte.Esos dos días Bianca había estado fuera de la ciudad en una sesión de fotos y no pudo volver a tiempo para la fiesta de cumpleaños. Incluso le había comprado un regalo para compensar su ausencia. Lo que no esperaba era que al bajar del avión recibiera una noticia tan explosiva.Vanessa llevaba rato conteniendo las emociones, y al escuchar la voz de Bianca estuvo a punto de derrumbarse. Echó la cabeza hacia atrás y se tragó las lágrimas. Tardó un buen rato en responder:—Qué bien, porque no tengo adónde ir. ¿Puedo ir a tu ca

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 379

    Vanessa lo dejó de vuelta sobre la mesa. Sus ojos reflejaban una claudicación absoluta; una tristeza que ya no buscaba consuelo. Bajó la mirada y dijo:—Solo recogí mis cosas. Lo demás no lo toqué.Aquel reloj que él quiso regalarle a su gran amor... y el anillo de diamante que nunca fue de ella. Ya no quería nada de eso.Vanessa tomó el asa de la maleta, lista para irse. Rafael se adelantó y le sujetó la muñeca.—¿Vas a abandonarme así?El olor penetrante a tabaco le invadió la nariz y Vanessa reaccionó con brusquedad: empujó a Rafael y retrocedió varios pasos.—No te me acerques.Su gesto era de total rechazo, como si le causara repulsión.—Anoche usted tomó su decisión, ¿y ahora resulta que soy yo la que lo abandona?—Vanessa, no haber hecho la presentación anoche fue un error mío, pero no hables de divorcio, ¿sí?Rafael extendió la mano para tomar la de ella, pero Vanessa la apartó con brusquedad. Él se contuvo y, con voz ronca y profunda, intentó calmarla.—En un matrimonio, lo pe

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 378

    A la mañana siguiente, el médico pasó a hacer su ronda.Vanessa lo recibió con los ojos hinchados y enrojecidos.—¿Cuánto tardará mi abuelo en despertar?Tenía la voz áspera, como si le hubieran raspado la garganta con arena.—El paciente permanece en coma, pero todos sus signos vitales están estables —respondió el médico—. Es difícil determinar cuándo despertará. Podrían ser tres días, un mes... o incluso años.Las palabras del médico le provocaron un mareo. Vanessa apretó los puños y le suplicó:—Por favor, hagan todo lo posible para que mi abuelo despierte.El médico no pudo disimular la preocupación y suspiró.—Señorita, quédese tranquila. Haremos todo lo que esté en nuestras manos.Cuando el médico se fue, Vanessa se quedó de pie junto a la cama. Miró a Roberto conectado al respirador y repasó todo lo que había ocurrido en los últimos meses. Algo en ella pareció asentarse, como si hubiera tomado una determinación. Sus ojos enrojecidos brillaban con una claridad resuelta.Vanessa s

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 377

    El dolor la partió en dos; las lágrimas cayeron con más fuerza y las piernas apenas la sostenían.Esa noche, Vanessa lloró durante mucho, mucho tiempo. Se abrazó las rodillas y se acurrucó en el rincón entre la puerta y la pared, hasta que el agotamiento la venció y se quedó dormida.***En la delegación, entrada la madrugada, reinaba un ajetreo inusual.A Alexis, Natalia e Itzel los llevaron de vuelta para interrogarlos. En la entrada de la delegación, decenas de reporteros montaban guardia.Yolanda quiso ir en persona con el abogado para sacarlos bajo fianza, pero la detuvo una llamada de Édgar, que le advirtió:—Ahora mismo el Grupo Firax está bajo la lupa. Si entras así a la delegación y te fotografían, ya puedes imaginarte cómo se van a desplomar las acciones mañana. Regresa. Lo que haya que hacer, que lo resuelva el abogado.Yolanda jamás imaginó que esa noche se armaría un escándalo de semejante magnitud. Su plan era destruir la reputación de Vanessa, presionarla después para qu

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 376

    De pronto se cubrió la cara con ambas manos, se acuclilló y hundió la cara entre las manos y las rodillas, con los hombros temblando sin control. Pero se mordía el labio inferior con tanta fuerza que casi se sacó sangre, negándose a dejar escapar un solo sollozo.Al ver esa escena, Rafael se quedó sin aliento. La mano con que se aferraba al borde de la pared se le puso blanca de la presión, y las uñas se le hundieron en las grietas del muro hasta que la sangre empezó a brotar bajo ellas.Levantó el pie, a punto de correr hacia ella y abrazarla.Pero entonces se oyó un portazo.La puerta de la sala de urgencias se abrió y el médico salió quitándose el cubrebocas.—El paciente recibió atención a tiempo, su vida no corre peligro.Vanessa sintió que la tensión que la mantenía en pie se soltó y rompió en llanto con la cara entre las manos.Por suerte, el abuelo estaba bien.Rafael, al escuchar esas palabras, se detuvo en seco. Su semblante se apagó un instante y se quedó mirando hacia donde

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 375

    Vanessa esperaba afuera del quirófano, consumida por la angustia. Sentía como si algo se hubiera roto dentro de ella; estaba entumecida, incapaz siquiera de sentir dolor.Al poco rato, la familia Cisneros llegó al hospital. Édgar venía sosteniendo a Antonio, que se plantó frente a ella. Al ver lo pálida que estaba, se sintió culpable.—Vanessa, lo de esta noche... nuestra familia te falló —dijo Antonio, y golpeó el bastón contra el suelo con fuerza—. Voy a interrogar a Rafael hasta el último detalle y te voy a dar una explicación.Vanessa siempre sintió un respeto inmenso por Antonio. Lo de esa noche no era culpa de él.Lo miró con ojos vacíos, su voz le salió ronca:—Abuelo Antonio, mi abuelo va a estar bien, ¿verdad?—Sí, claro que sí —se apresuró a responder él.Vanessa asintió apenas y murmuró un leve “sí”, pero su mirada seguía teñida de una tristeza infinita.—Yo también creo que va a estar bien.Así como estaba, parecía no tener vida. Como si algo se le hubiera quebrado por dent

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