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Capítulo 598

Author: Ámbar O.
Héctor respiró aliviado al escucharla.

—Entonces, qué bueno, qué bueno que no te hicieran pasar un mal rato. Después de todo, esto fue culpa de los Cisneros. Si entran en razón, perfecto, pero si no…

Héctor gruñó.

—Por más inútil que sea, daré la cara por ti. No voy a dejar que te pisoteen.

—Si vas a hablar, habla, pero ¿para qué gritas así?

Graciela salió ella misma con otro plato y, al ver a Héctor hablando tan alto, lo miró con desaprobación y lo regañó.

Héctor le tenía miedo a su esposa, aun
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    —¡Vaya que tenía bien pensado su plan!Vanessa se rio con desprecio. Su expresión se enfrió porque, para empezar, ni siquiera era él quien le había salvado la vida.Pero, aunque lo hubiera sido, Vanessa ya había perdido toda esperanza en él desde aquella vez que la dejó plantada cuando iban a registrar su matrimonio por lo civil.Emilio se quedó sentado en el suelo, sin fuerzas y sin decir nada más. Rafael, en cambio, lucía una actitud burlona.—Con tanta confianza, parece que yo estuviera de más.¿De dónde sacaba que podía competir con él?Aunque Vanessa había estado enamorada de Alexis, no iba a renunciar a un esposo tan bueno como él para elegir a ese idiota.Rafael se acercó a Emilio y lo miró con aire de superioridad:—Dime los datos de contacto que conozcas y te enviaré a otro país.Emilio se quedó atónito. Era evidente que no le creía.—¿No me estás engañando?—¿Tienes otra opción? —Rafael sonrió con frialdad.Una sola mirada suya bastó para que Emilio se sintiera diminuto e ind

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    —Perdón. Estaba preocupada por doña Herminia y me metí de más.Andrea bajó la cabeza, avergonzada, y se acomodó el cabello detrás de la oreja sin saber qué hacer.—Me tomé demasiadas libertades. Lo siento.—Me alegra que lo entiendas, señorita Estrada.Ante el tono todavía frío y distante de Sergio, Andrea dudó si quedarse o irse. Al final decidió irse y se volteó lentamente.A sus espaldas, Sergio le hizo una advertencia:—Señorita Estrada, le salvaste la vida a doña Herminia y es cierto que te tiene cariño. En la familia Villalobos hay varios primos míos solteros, más o menos de mi edad. Podrías conocerlos.Quedaba clarísimo, tanto por lo explícito como por lo implícito del mensaje, que él no estaba interesado en ella.Andrea se quedó inmóvil.Apretó los puños a los costados y se obligó a contener sus emociones antes de girarse hacia Sergio y sonreír con amargura.—Sergio, cuando me enamoro de alguien, mis sentimientos no cambian nunca.Sergio asintió.—En eso te pareces a mí. Y no s

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    —Creo que Bianca se pondría muy contenta si supiera todo lo que estás haciendo por mí. Pero Bianca preferiría verme casarme feliz. No pospongamos la boda.Rafael se sorprendió un poco.—¿No quieres pensarlo un poco más?No quería que Vanessa se quedara con esa espina, de modo que, si se amaban de verdad, no le importaba esperar un poco más, pero Vanessa asintió y respondió con firmeza:—Rafa, sé que temes que me ponga triste, me arrepienta o sienta que a la boda le faltó algo porque Bianquita no estará allí... Pero yo la conozco, si supiera que hasta pospuse la boda por ella, no se alegraría ni se conmovería. Al contrario, se sentiría culpable.Ya que Vanessa lo tenía tan claro, Rafael aceptó su decisión.—Está bien, haremos lo que tú quieras.Vanessa no pudo evitar emocionarse. Lo abrazó y le dio un beso. Sergio permanecía en la habitación del hospital y, al dejar de escuchar movimiento afuera, supuso que el matrimonio ya se había marchado.Se sentó junto a la cama y, como de costumbr

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