Share

¡Son mis hijos, joder!

Author: Karerina
last update publish date: 2024-11-26 11:14:16

Albert abre la puerta de su oficina, se sienta en el sillón de cuero, se lleva las manos al rostro. De pronto, mira sobre el escritorio el retrato familiar de la navidad anterior, contempla los rostros sonrientes y se pregunta a sí mismo: ¿Cómo puede una imagen guardar tanta felicidad y luego convertirse en el peor de los recuerdos?

Él escucha los pasos aproximarse, deja el retrato en su lugar y entrelaza los dedos de sus manos. Marta entra, cierra la puerta y se aproxima a él:

—Aquí tienes. Léelo bien. —Le entrega la carpeta, él la abre, lee el documentos y se dispone a firmarlo. Se queda pensativo, levanta el rostro y la mira con enojo:

—No entiendo como puedes apartarme de mis hijos, Marta.

—Por Dios, no exageres Albert. Será sólo un fin de semana. —esgrime. A ella no parece importarle en lo más mínimo el sufrimiento de aquel hombre.

—Es la Navidad. Ya pedí sus regalos. ¿Ahora qué hago con eso? —pregunta desconcertado, tratando de hacerle recapacitar y cambiar de opinión, pero todos sus intentos son en vano.

—Sencillo, se los entregas cuando vuelvan o me lo envías a casa de mis padres. —responde sonriendo y despreocupada; siempre había sido una mujer fría y muy práctica.

Albert tiene que morderse la lengua para no insultar a la madre de sus hijos. Definitivamente, Marta era la mujer más superficial y vanidosa que él había conocido en toda su vida.

Tantas veces lo había oído de los labios de sus padres, que ahora le resulta hasta gratificante que ellos hayan muerto sin confirmar aquella verdad.

El hombre empuña el bolígrafo, una lágrima intenta escapar de sus ojos, la retiene y como si quisiera traspasar el papel, firma aquel documento.

—No puedo creer que mis hijos se hayan convertido en una especie de contrato entre tú y yo. —cierra la carpeta y la desliza hacia ella.

—¡Qué dramático eres, Albert! Son las leyes de este país. Cuando cumplan la mayoría de edad, ya ni tendrás que autorizar nada.

—Me cago en las putas leyes, Marta. ¡Son mis hijos, joder! —golpea con el puño el escritorio. Se levanta y sale de la biblioteca sin decirle ni una sola palabra, ella lo ve alejarse sin inmutarse siquiera por su dolor.

—¡Perfecto! —murmura, mientras ve el documento.— Ahora es momento de disfrutar.

Sale de la biblioteca, sube hasta su habitación y llama a la babysitter que contrató para esa noche.

—Le espero en media hora, Susana. —dice sonriendo.

Finalmente, podría disfrutar de aquella noche con su amante.

Marta comienza a desvestirse, luego se dirige hasta el baño, entra a la ducha, abre la regadera, regulando la temperatura, el agua tibia se desliza por su esbelta figura, mientras piensa en todo lo que hará con su amante esa noche.

Minutos después, se arregla para el tan anhelado encuentro sexual.

En tanto, Albert sube a su auto, conduce sin rumbo fijo, dando vueltas por toda la ciudad. Los pensamientos van y vienen dentro de su cabeza, sin parar. Los recuerdos de su pasado reciente, lo atormentan, revive los momentos felices de años atrás en los que él y Marta decidieron formar una familia juntos. Piensa con nostalgia en la alegría de sus hijos, al recibir los regalos de noche buena, ubicados debajo del gigantesco árbol de navidad que juntos decoraron, las risas, los juegos, los domingos de películas y pizza.

Todo desapareció tan de pronto que Albert no estaba preparado para aquel cambio repentino en su vida. Seguía siendo un hombre exitoso en los negocios, pero su vida amorosa era un caos, y sus hijos –su tesoro más grande– ahora debía compartirlos con su ex esposa.

Justo en ese momento, recibe la llamada telefónica de su hermano Robert, quien acaba de llegar a la ciudad.

—Hey, Albert ¿Dónde andas? Estoy aquí parado frente a tu casa.

—Hola, Robert. Ya no vivo allí. —responde parcamente.

—¡Joder! ¿Y eso, no me digas que te han maleteao? —pregunta en tono sarcástico.

—Es una historia un poco larga. Te espero en el bar para tomarnos unos tragos.

—Anda tío que ya salgo para allá.

A pesar de que la persona a quien menos deseaba ver Albert en esos momentos era a su hermano gemelo, no tenía mucho por escoger. Condujo pensativo, diseñando mentalmente las respuestas posibles a las preguntas casi predecibles de su hermano.

Estaciona el auto, baja de su coche y se encamina hacia la entrada del bar sin imaginar la sorpresa que hallaría en aquel lugar. El lugar estaba lleno, a pesar de ser un día de semana. Mas, así es Madrid, la ciudad de la farra y la perversión.

Se sienta en el área de la barra, pide un wiskhy seco y lo bebe de un solo trago el contenido, sintiendo como quema su garganta. Mira su reloj un par de veces, no era raro que Robert fuese impuntual, era todo lo contrario a él.

Mientras Albert se ocupaba en ser responsable, puntual y comprometido, su hermano era impuntual, inconsciente y despreocupado con la vida. Pero por una absurda razón, Robert tenía lo que a él le faltaba, una familia.

Su esposa e hijos lo adoraban. ¿Por qué no podía él tener lo mismo? Albert nunca vio a su hermano como competencia, pero no podía ocultar su descontento al comparar la vida perfecta de Robert con la suya…

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • El CEO "Un Falso Prometido para Navidad"   Un nuevo comienzo 🎆

    Antonella abre los ojos, mira a su alrededor, incrédula aún de lo que ocurrió esa noche de Navidad. Se lleva las manos al rostro para frotarse los ojos y se encuentra con el brillo intenso de la piedra del anillo de compromiso que resplandece frente a ella. Mira su mano, la mueve y suspira. ¡Sí! ¡Era real! Tan real como aquel intempestivo y alocado encuentro sexual en el que fue suya nuevamente. Mueve su cabeza de lado a lado con una espléndida sonrisa en sus labios. Albert lograba desatar en ella, emociones subliminales y tan intensas que no sabía como negarse y darle un no. Era como si una especie de fuerza magnética la envolviera convirtiéndola inevitablemente en rehén de su propio deseo y del placer.La voz de la pequeña Isabella, la regresa a la realidad. —Mamma, —dice la niña, mientras se incorpora en la cuna. Antonella se sienta de la cama, se coloca las pantuflas y va hasta la cuna. Levanta a Isabella entre sus brazos y la besa tiernamente en las mejillas. La felicida

  • El CEO "Un Falso Prometido para Navidad"   Todo vuelve al principio

    —Albert, tus hijos, pueden vernos. —susurra ella sin detener sus movimientos pélvicos al momento de sentir como sus dedos (los de él) hurgan entre sus bragas. —No están, se fueron con sus abuelos a Manresa. —murmura él. —¿Y tú hermana, tu mamá? —insiste ella, un tanto nerviosa pero también deseosa de seguir sintiéndolo. —¿Quieres qué me detenta? —pregunta él con incredulidad, ya que puede sentir los pliegues de su sexo empapados y como no para de contonearse. Antonella agita la cabeza de lado a lado respondiendo de forma negativa a su pregunta. Aquel gesto es suficiente para que él dé rienda suelta a la pasión que sólo le provoca la pelirrubia. Albert la hace girar de frente a él y comienza a besar sus labios. Sus bocas hambrientas se devoran y sus lenguas danzan a un mismo ritmo. Las manos de ellas, se aferran a la amplia espalda de Albert, descendiendo hasta la curvatura baja de su espalda para luego detenerse en el nacimiento de sus glúteos. Albert en tanto, presiona su v

  • El CEO "Un Falso Prometido para Navidad"   Una falsa prometida para el CEO

    —¿Antonella? —Albert levanta el rostro y se incorpora.— ¿Qué haces en Madrid? —pregunta abrumado y aturdido por su presencia. —¡Albert! —susurra ella sin dejar de sostener la mano de su hija.— Vine con mi padre para festejar la navidad y el aniversario de bodas de Blas y mi hermano. —¡Mamma! Ese es mi regalo. —Isabella interrumpe la conversación entre los dos adultos, con sus ojitos tristes y cristalinos. —Sí, princesa es tuyo —responde Albert agachándose y entregándole la caja.— Sólo debes sostenerlo con fuerza para que no se caiga. ¿Vale?—Gracias, señor. —contesta, la pequeña. Mientras Antonella siente un nudo en la garganta y enormes ganas de llorar, al ver que padre e hija están frente a frente sin saber lo que significan el uno para el otro. —Vamos Isabella —Alcanza a decir, tomando en su otra mano, la caja. —Espera, déjame dárselo de regalo. —Albert le pide. Ella asiente y la pequeña Isabella toma de la mano a aquel especie de Santa Claus que acaba de conocer. Levant

  • El CEO "Un Falso Prometido para Navidad"   Un regalo para Navidad

    A pesar de sus dudas, Antonella sabe que ya es un poco tarde para ella y para Albert. Sólo necesitaba convencerse a sí misma, que todo había terminado y ya. En tanto, en el salón donde acaba de darse inicio a la ceremonia, Albert escucha al juez, asintiendo en cada uno de los compromisos que tiene por delante en su nueva vida al lado de Eva. Hasta ese momento, Ralph desconoce que Abdullah no es su verdadero padre. Mas, tanto Albert como Eva se han estado preparando para contarle esa misma noche, la verdad. Justo cuando el juez está por declararlos como marido y mujer, alguien irrumpe en la sala, deteniendo la ceremonia.—Un minuto Sr juez, yo me opongo a esa boda. —Los invitados voltean para ver quién es esa persona. Albert se gira de frente, mientras Eva cubre su boca con ambas manos. —¡Robert! —murmura Albert al ver a su hermano ¿libre? Debido al comportamiento de Robert durante ese año en la cárcel, y luego de un recurso de amparo que solicitó su abogado, lograron darle

  • El CEO "Un Falso Prometido para Navidad"   Decisiones...

    Los días pasan de prisa en la vida de Antonella, quien por ahora sólo se dedica a cuidar de su hija y a apoyar a su padre en la empresa. Mauro ha estado delicado de salud por lo que ella, debe hacerse cargo del imperio Moretti, ya que no cuenta con el apoyo de Marcos.Luego de su boda y de la luna de miel en Santorini, Marcos regresa a Madrid y junto a Blas, ha iniciado su propia empresa de diseño y decoración de bodas, obteniendo rápidamente excelentes ganancias. Por lo que sólo, puede apoyar a su hermana en los asuntos de Marketing de la empresa y eso, cuando le queda un poco de tiempo libre. En tanto, Macarena, durante sus vacaciones en Nápoles, recibe una propuesta de trabajo como Doula y en algunas ocasiones, apoya a Antonella con el cuidado de Isabella, mientras planifica su boda con Miguel. Finalmente podrá cumplir su sueño de tener su propia familia. Además, ha seguido asistiendo a sus terapias y su ansiedad ha disminuido considerablemente, al igual que su contextura física

  • El CEO "Un Falso Prometido para Navidad"   ¿Qué más debía descubrir?

    En el momento que Albert regresa a la mesa en compañía de Eva, esta recibe una llamada telefónica, la cual prefiere atender en privado. —Regreso en un momento —dice alejándose hacia el área de la piscina. Albert aprovecha de ir al sanitario, guiado por uno de los camareros y siguiendo sus instrucciones, entra a la lujosa mansión. Justo cuando se dirige al baño de la primera planta, escucha el llanto de un bebé; movido por la curiosidad, sube las escaleras y se deja llevar por el sonido agudo de su llanto. Abre la puerta de la habitación y ve a la hermosa niña acostada en su cuna, succionando su manita. —¡Hey, hermosa! —la pequeña Isabella observa el rostro de aquel hombre como si lo conociera.— No llores, estoy aquí —levanta a la pequeña y la acuna entre sus brazos logrando que deje de llorar. Antonella mira su reloj, según el horario en el que amamantó a su bebé, aún faltaban algunos minutos. Sin embargo, había algo dentro de ella que la hacía sentirse inquieta y ansiosa. S

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status