Mi marido me odia
Quiero creer que no es tu culpa, simplemente en tus venas no corre sangre, sino hielo, tus palabras son un fuego que quema y arde, solo dejas heridas y cicatrices que nunca sanarán, dime que no es tu culpa, que así naciste y no tienes remedio, que es mi error, por no darme cuenta a tiempo que eres solo veneno, es mi culpa, Carolina, por amarte, cuando debería odiarte a muerte.
Mis manos tiemblan, mi corazón se estremece, y tocó tu rostro, siento que me quemo, solo de sentir tu piel, me estremezco, no tengo control, me alejo, no puedo hacerlo, no puedo rendirme ante ti, no lo haré, solo un paso en falso y volverás a enjaularme en tu prisión de amor, nunca más seré tu ave de presa, esta vez yo