Inicio / Romance / El Contrato del Vecino / ・❥・La Negociación

Compartir

・❥・La Negociación

Autor: Annery
last update Fecha de publicación: 2026-05-06 14:00:26

El aroma que flotaba en el apartamento 4C no era el habitual caos de especias quemadas del pasillo. Era café, negro y tan fuerte que probablemente podría usarse para decapar muebles. Iris, todavía luciendo sus pantuflas de conejo con orejas caídas, presidía la mesa del comedor con la solemnidad de un juez de la Corte Suprema, aunque su estrado fuera una mesa de melamina sueca con una mancha circular de una taza de té de 2019.

Frente a ella, el "equipo de choque" ocupaba sus posiciones. Mateo, el arquitecto de mandíbula tensa y ojos que leían almas, se veía extrañamente fuera de lugar sentado en una silla plegable. A su lado, Caleb, el "ogro" del 4B , mantenía los brazos cruzados y una expresión que sugería que preferiría estar pasando por una endodoncia sin anestesia antes que estar allí.

—Bien, caballeros —comenzó Iris, ajustándose unas gafas de lectura que no necesitaba, pero que daban "autoridad visual"—. Estamos aquí para formalizar lo que la historia recordará como el Tratado de la Toscana. O, como yo lo llamo: "Operación: Que Julián se atragante con su propia felicidad".

Iris sacó una libreta con t***s de purpurina y un bolígrafo con un pompón rosa. Caleb soltó un suspiro que sonó como un bloque de hielo quebrándose.

—¿Es necesario el pompón? —preguntó Caleb con su característica voz gélida. —El pompón es el guardián de mi cordura, Caleb. No lo cuestiones —replicó ella sin mirarlo—. Regla número uno para Mateo: El Personaje.

Mateo arqueó una ceja, ese gesto que Iris ya empezaba a encontrar peligrosamente atractivo. —¿Tengo nombre artístico?

—No, pero tienes una biografía —Iris consultó sus notas—. Eres un arquitecto de éxito —bueno, eso ya lo eres, así que no hay que esforzarse mucho — que acaba de ganar un concurso internacional para rediseñar un museo en Oslo. Eres culto, pero no pedante. Eres deportista, pero no de los que hablan de sus macros en la cena. Y, sobre todo, estás perdidamente enamorado de mi "aura compleja".

—¿Aura compleja? —Mateo soltó una risa corta —. El otro día dijiste que tenías el aura color asfalto mojado.

—Eso fue en un momento de crisis —interrumpió Iris con un gesto de mano—. En la Toscana, mi aura es "misterio nocturno con destellos de resiliencia". Vanessa no podrá competir con eso aunque se bañe en cacao sagrado.

Iris giró su atención hacia Caleb, quien seguía mirando el servidor de su portátil como si fuera a salvarlo de esa conversación.

—Caleb, tú eres el Jefe de Logística y Guerra Psicológica —dictaminó Iris—. Tu misión es doble. Primero, ser el "mejor amigo cínico" que intimida a Julián solo con existir. Julián siempre se sintió inferior ante los hombres que saben arreglar cosas... o hackearlas. Segundo, tienes que asegurarte de que mi primo del GlobalTech reciba tu currículum bajo mi recomendación personal.

Caleb levantó la vista de la pantalla. Sus gafas de montura negra brillaron bajo la luz de la cocina. —Si voy a ser el "mejor amigo", necesito saber por qué te dejó —dijo Caleb con una franqueza brutal—. Para destruir a un hombre, hay que conocer sus inseguridades. ¿Fue por la intensidad? ¿O por las pantuflas?

Iris sintió un pinchazo de dolor en el pecho, ese que aún le recordaba que Julián se había llevado la cafetera y su fe en el amor. —Dijo que yo era "demasiado", Caleb. Demasiado ruidosa, demasiado dramática, demasiado... presente. Y luego se buscó a Vanessa, que es básicamente un mueble minimalista con suscripción a una revista de yoga.

Mateo, que había estado observando la interacción en silencio, extendió la mano y dio un golpecito suave en la mesa para llamar la atención de Iris. —No eras "demasiado", Iris. Simplemente estabas en el código postal equivocado.

El silencio que siguió a ese comentario fue tan denso que Iris casi pudo saborearlo. Caleb puso los ojos en blanco con una intensidad que casi los hace desaparecer.

—Siguiente punto —dijo Iris rápidamente, aclarándose la garganta para disimular su sonrojo—. El contacto físico. Mateo y yo necesitamos parecer una pareja real. Esto implica:

Cogida de manos: Frecuencia media. Especialmente durante los brindis.

Besos en la mejilla/frente: Permitidos en público.

Besos en los labios: Solo en caso de "Emergencia de Ex-Pareja". Por ejemplo, si Julián intenta ponerse nostálgico o si Vanessa presume de su anillo de compromiso de comercio justo.

Mateo se frotó la barbilla, mirando a Iris con una intensidad que no era de un vecino huraño. —¿Quién define la "emergencia"? —preguntó él. —Yo. Yo soy la capitana de este desastre.

Caleb cerró su portátil con un golpe seco. —Si este contrato incluye una escena de celos falsa en un viñedo, cobro el doble de recomendación laboral —sentenció el "ogro".

Iris se levantó y sacó tres tazas desparejadas. Llenó cada una con el café amargo que había preparado. —Caballeros, esto no es solo una boda. Es una declaración de principios. Vamos a demostrar que el cuarto piso de este edificio derruido tiene más clase, drama y potencial de venganza que cualquier viñedo italiano.

Extendió su taza hacia el centro de la mesa. Mateo se levantó, su altura haciendo que la cocina de Iris pareciera repentinamente minúscula. Caleb, tras un suspiro de resignación final, también se unió al círculo.

—Por el "Blanco Integral" —dijo Mateo, con una chispa de diversión en los ojos. —Por el aura pura —añadió Caleb, con sarcasmo letal. —Por el contrato —finalizó Iris, sintiendo que, por primera vez desde que recibió ese sobre color "hueso de unicornio", el aire ya no se sentía como cemento.

Las tazas chocaron con un sonido cerámico. El pacto estaba sellado. No solo tenían un plan; tenían un contrato redactado con purpurina y una determinación nacida del despecho más puro. La Toscana no sabía lo que se le venía encima, pero el pasillo del cuarto piso ya estaba empezando a vibrar con la inminente colisión entre la realidad y la farsa.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • El Contrato del Vecino   ・❥・El amanecer del gran día

    La luz del jueves entró en la suite 204 con una insolencia dorada que ningún manual de protocolo de la Toscana había autorizado. Tras una noche de confesiones analógicas profundas en el suelo de terracota, donde los fantasmas del Proyecto Égida en Vigo habían sido finalmente purgados del sistema, el sol se alzaba sobre las colinas de cipreses con una certeza matemática.Eran las 07:00 de la mañana. El día de la gran boda. El día en que Julián y Vanessa forzarían al universo a presenciar su Fusión de Almas en Blanco Integral.Y, sobre todo, el último día del trato.Iris Olmos se encontraba sentada en el alféizar de la ventana de piedra, con las piernas encogidas contra el pecho y una taza de café humeante entre las manos. Vistía una camis

  • El Contrato del Vecino   ・❥・La transformación final

    Las campanas de la capilla de piedra del Borgo di Luce emitieron un repique de advertencia que retumbó en las paredes de la suite 204 con la solemnidad de un reinicio de servidores globales. Eran las diez y cuarenta y cinco de la mañana. Fuera, el sol toscano terminaba de secar los últimos restos de la tormenta hidrometeorológica, dejando un paisaje brillante y absurdamente idílico. Dentro, el "confeti analógico" en el que Iris y Caleb habían transformado las hojas de su contrato original seguía esparcido sobre el suelo de terracota, como el rastro de un virus que acababa de ser depurado del sistema operativo para siempre.La transformación final no era una metáfora mística de las que Vanessa incluía en sus correos con aroma a pachuli. Era una realidad física e inminente.

  • El Contrato del Vecino   ・❥・La vulnerabilidad de Caleb y la descompresión del núcleo histórico

    El amanecer toscano irrumpió en la suite 204 trayendo consigo una neblina densa, blanquecina y de una persistencia tan testaruda que parecía haber sido contratada directamente por Vanessa para envolver el complejo en un filtro de misticismo nórdico. A través de los ventanales acristalados, las colinas de cipreses se desdibujaban en un degradado grisáceo que imposibilitaba cualquier intento de calibración óptica o terrestre.En el interior de la habitación, el "protocolo de intenciones" y las promesas nocturnas emitidas en el suelo de terracota habían dejado una atmósfera de absoluta laxitud analógica. Tras unas horas de descanso theta real —que nada tenía que ver con las arpas místicas del hotel, sino con la proximidad física definitiva de sus cuerpos—, Iris Olmos se encontraba sentada en la inmensa cama con dosel, ar

  • El Contrato del Vecino   ・❥・Modificación de código en horario nocturno y el fin de los anexos formales

    La medianoche toscana se había asentado sobre el Borgo di Luce con una quietud que rozaba la ilegalidad. Tras un ensayo general caótico que incluyó caídas en el lodo, túnicas manchadas de apio fermentado y una junta directiva con Singapur hackeada en directo por el bien de la medicina pública, la villa nupcial dormía. La gran boda de Julián y Vanessa estaba programada para las once de la mañana del día siguiente, lo que significaba que el Escuadrón Anti-Aura Pura disponía de sus últimas horas de aislamiento residencial en territorio extranjero.Sin embargo, en el interior de la suite 204, el insomnio operaba con un ancho de banda del cien por cien.Iris Olmos daba vueltas en la inmensa cama con dosel, enredándose de forma sistemática en

  • El Contrato del Vecino   ・❥・La paradoja de Frankfurt y el protocolo de la prioridad absoluta

    El anfiteatro de piedra del Borgo di Luce seguía vibrando con los ecos del ensayo general y los cuchicheos de los invitados sobre la indiscutible "autenticidad analógica" de la pareja del cuarto piso. Sin embargo, para Caleb Miller, el universo digital no entendía de romanticismo toscano ni de treguas nupciales. Justo cuando la comitiva en Blanco Integral comenzaba a dispersarse hacia las pérgolas del jardín para degustar unos aperitivos a base de hummus de algas deshidratadas, el bolsillo interior de su americana de lino blanco emitió un zumbido triple de alta frecuencia.No era Don Augusto con otra crisis nerviosa. Tampoco era la red de la comunidad de vecinos reportando una nueva gotera. La pantalla de su teléfono satelital desplegó un aviso en letras rojas parpadeantes con el sello del Consejo de Administraci&oac

  • El Contrato del Vecino   ・❥・El ensayo general del caos y la autenticidad del cortocircuito

    El día posterior al "Incidente del Robot Cuántico bajo la Lluvia" comenzó con una tregua climática y un incremento exponencial del cotilleo en los viñedos del Borgo di Luce. La Toscana había amanecido con un sol radiante que evaporaba el barro de los caminos, pero nada podía evaporar el impacto social del baile de Caleb Miller.En la escalinata principal del complejo, un grupo de inversores alemanes de la firma de Don Augusto tomaba café ristretto mientras analizaba unos gráficos en una tableta. No estaban revisando las métricas de penetración de mercado en Frankfurt; estaban reproduciendo en bucle el vídeo del movimiento de brazos a noventa grados que Ricardo Olmos había subido a la red de la comunidad de vecinos con la etiqueta pública #AndroideToscano.—Es un genio —susurraba uno de los ejecutivos, ajustándose el monóculo imaginario—. Su lenguaje corporal rompe con los paradigmas del liderazgo tradicional. Muestra una resiliencia cinemática impecable ante la fricción del lodo.Mien

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status