MasukPov Narrador Esta vez nadie detuvo a la loba de fuego de entrar el la manada donde Kaelor ya se prepara para un encuentro mucho más grande que el que tuvo con Barion. Sabe que ahora no está luchando simplemente con lobos o magia prohibida. Estará enfrentando un poder antigüo que muchos consideran casi intocable. —Hacer esto es casi suicida. Barion va a sepultarnos a todos cuando esa cosa salga. —Talvez podamos rodear el campo de visión del fénix. No puede tener ojos en todos lados, no va a estar pendiente del inútil que le da órdenes. —Debemos aprovechar cada minuto de la protección de la magia de Zoira para buscar algún punto débil. Todos los Alfas están sumidos en discusiones acaloradas, señalando en el mapa puntos importantes donde ocultarse y dónde atacar al enemigo. Kaelor los escucha atentamente con su mente más enfocada ahora porque tiene una familia que proteger, una hembra que recuperar, una cachorra que espera ver crecer en un mundo despiadado y cruel. No sab
Pov Edana Bajamos de la montaña por otro camino, uno que serpentea dentro del bosque entre ramas secas y suelo inestable. Ella se mantiene en pie a como puede, luchando contra el dolor de la herida abierta que aún sangra en su costado. Detrás de nosotras la montaña zumba, el cielo se ha llenado de nubes oscuras arremolinándose en lo alto. La brisa sopla con más fuerza haciendo del camino algo más difícil de llevar. El calor que arrastra desde la montaña nos recuerda que lo que está por salir, no será nada pacífico. —Señora. Me detengo al oir la voz de uno de sus guardias de confianza justo al frente. Corre hacia nosotras subiendo el camino escarpado para luego ayudarnos a bajar. —Barion abrió las puertas. Ha corrompido al fénix y si sale... si sale, acabará con nuestra gente. Mi madre apenas puede sostener las palabras, el hombre a su lado se ve preocupado tanto como debería estarlo cualquiera. Escuchamos un fuerte sonido desde la montaña, el suelo se sacudió con vio
Pov Narrador —¿Conseguiste algo? —preguntó Aelyra al sentir cerca a su loba, viendo desde abajo la pequeña rendija por donde Akyra lanzó primero la camisa y luego entró ella como pequeñas motas ardientes. «Lo hice, por suerte nadie salió muerto. Solo un par de heridos, tampoco tuve que ponerme pesada con un Lycan que se ve bastante hostil. Cooperó bien» Aelyra tomó rápido la camisa arropando con ella a Edana que mejoró visiblemente. Sin su loba para sostenerla y sin su compañero para ayudarla, ya veía ese escenario venir. —¿Cómo reaccionó él sobre la cachorra?» Akyra miró a Edana. Comprendió la reacción de Kaelor, parte de una historia que no se contaba sola. Él realmente estaba dispuesto a dar el mundo por ella y ella estaba dispuesta a escapar pensando que él iba a lastimarla. «Se estaba quebrando, Aelyra. Veía como se derrumbaba al saber que su compañera y su hija no estan a su lado. La culpa se le notaba en los ojos y ambas sabemos que eso tiene que ver con quién es
Pov Narrador Aelyra se puso de pie caminando hacia la reja, dejando a su loba con Edana que no parecía recibir el calor que ella le daba. Unos minutos, ese fue el tiempo que le tomó a uno de los guardias de su confianza en aparecer frente a ella. —Necesito que hagas algo por mí —pidió con urgencia, volteando a ver a Edana que seguía temblando—. Crea alguna distracción que evite que Barion venga por la mañana. —Eso es casi imposible, señora. —¡No, no es imposible! ¡Solo hazlo! Que alguna de sus mujeres entre en labor de parto. Alguno de sus hijos idiotas haga algo que le haga perder la cabeza, no lo sé. Ve y has algo rápido. El guardia salió pálido, sin saber que iba a hacer para distraer al Rey sin perder la cabeza. Mientras tanto, Akyra veía a Edana temblar, abrazando su vientre como si solo eso importara. Ahí se vio a ella misma, a Aelyra luchando contra su propio padre para que ella al menos creciera bien. Lo hizo y ahora debía hacer algo por la cachorra. «Necesit
Pov Edana —¿Ma...má? Sus lágrimas por fin cayeron, sus rodillas tocaron el suelo frente a mí aferrándose a este momento tanto como yo. —Mi pequeño sol. Me lancé a sus brazos porque aunque nunca la conocí, papá siempre se encargó de que lo hiciera, que supiera de ella. De su amor, de su bondad, de lo mucho que lo amaba y lo mucho que me amó a mí mientras crecía en su vientre. Lloré en sus brazos por tantas cosas, por demasiadas que en ese momento no tenían nombre. Sus manos acariciaron mi cabello esperando a que me desahogara, diciendo lo mucho que me amaba y pidiendo que la perdonara. No tenía que perdonarle nada. Ella no fue la culpable de que la vida nos separó. Me aparté de ella que aún seca mis lágrimas con amor, comenzando a reír junto conmigo porque vaya que nuestro encuentro no fue en las mejores condiciones. —Papá... estaría feliz de saber que estás viva. Siempre pensamos que... muchas veces lo veía ver la Luna con una tristeza tan profunda. Él ya no está.
Pov Kaelor Había tomado parte de las manadas de Velarion, sometido a cada lobo de fuego que intentó interponerse, tomar el control completo de una parte de este Reino porque no pensaba de salir de aquí sin ella. Me importaba un carajo las heridas de las bestias de Barion, ni el dolor de las heridas que me causó el fuego de mi hembra. Nada iba a detenerme por sacarla de sus manos aún cuando ella no quiera quedarse a mi lado al final. —Kaelor, los hombres trajeron algo desde nuestras fronteras. Axel entra sujetando del brazo al prisionero, uno que ya conocía. El mismo que escapó de las celdas con ayuda de Edana. —Estuvo rondando un poco por los campamentos. Lograron atraparlo antes de que intentara algo. —No pensaba hacer nada, señor. Solo quería saber noticias de aquí. Asegurarme que mi familia estuviera bien. Me siento en la esquina del escritorio del Alfa de esta manada. Tomando una de las carpetas que muestra información muy importante de los movimientos que hacía fu







