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88. Entrega

Author: Fénix Vm
last update publish date: 2026-09-18 23:41:38

Pov Edana

Kaelor se acerca con cuidado, cada paso medido, esperando a que me aleje, cuando ve que no lo hago se detiene frente a mí, rozando el aire alrededor de las heridas de mi costado.

—¿Te duele?

—No, no mucho.

Levanto la mirada a sus ojos, mi corazón latiendo apresurado al darme cuenta que él me ve con esa intensidad que te hace temblar las piernas.

—Voy... voy a llenar la tina.

Desaparezco dentro del baño sin saber que hacer con todas las emociones que siento al tenerlo tan c
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    Pov Edana Kaelor se acerca con cuidado, cada paso medido, esperando a que me aleje, cuando ve que no lo hago se detiene frente a mí, rozando el aire alrededor de las heridas de mi costado. —¿Te duele? —No, no mucho. Levanto la mirada a sus ojos, mi corazón latiendo apresurado al darme cuenta que él me ve con esa intensidad que te hace temblar las piernas. —Voy... voy a llenar la tina. Desaparezco dentro del baño sin saber que hacer con todas las emociones que siento al tenerlo tan cerca. Toco mi pecho donde mi corazón amenaza con salirse, tratando de calmarlo aunque no parece funcionar. Algo dentro de mí tira para estar entre sus brazos y, la otra parte, la que siente culpa, prefiere que me aleje y evitar todo el dolor que seguramente vendrá después. El problema es que ya decidí quedarme, aceptarlo, pertenecerle, hasta el día en que esto deba romperse. Me pongo de pie al ver la bañera lista, al darme la vuelta, me estrello de frente contra un pecho duro y caliente.

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    Pov Edana Trenzo el cabello de Lili mientras Zoira saca todo el montón de vestidos que Leonora había acomodado en el armario, amenazando con convertirla en serpiente. —Los gustos de esa mujer son cuestionables como su propia magia. Yo soy una vieja a punto de estirar la pata y tengo mejores gustos. Tira varios vestidos que nunca me había puesto y los reemplaza por los que ella había traído. Tonos más claros, desde el rosa pálido hasta el blanco. Se veían bonitos desde aquí, con bordados, piedras preciosas y telas suaves. —Tu tono de piel, no va con esta cosa, por todos los dioses del cielo. Esto es... se lo haré poner a ella a ver si le gusta. Lanza otros vestidos de color púrpura al otro lado de la habitación que ya parece todo menos una. —No creo que necesite tantos vestidos... —No pedí tu opinión, niña. Cállate y sigue trenzando. Yo me ocupo de arreglar esto. Después voy por Lili. Esa Leonora la vestía como una sirvienta. No más deja que se me atraviese Artem en el

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    Pov Kaelor Cassius no insistió con el tema, sabía bien que yo no cambiaría de opinión que mi odio por esos lobos no se iría. En cambio, prefirió cambiar el enfoque de la conversación. —Ekaterina te manda saludos por cierto —repasa cada mueble, cada pared, cada documento regado sobre el escritorio—, y dijo que las cortinas de esta habitación serían de terciopelo azul oscuro con bordes negros. No sé equivocó. Ambos compartimos una risa sincera, tomando un trago como en los viejos tiempos. —¿Qué más te dijo tu compañera? Estoy seguro que sus visiones no se detienen en el color de las cortinas. —Por supuesto que no. Por eso estoy aquí. Dijo que ibas a necesitar mi ayuda aunque solo sea para estorbarte. Volvimos a reírnos chocando los vasos y pasándolos de un trago. —Mi amada Ekaterina dijo que la vida te había vuelto a sonreír y que la Diosa te había dado una segunda oportunidad. ¿Eso es cierto, Kaelor? Asentí suavizando la sonrisa, pensando en la hermosa mujer que duer

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