로그인Pov Narrador A la mañana siguiente ya estaba todo listo. Axel con los brazos cruzados ignorando las miradas furiosas de Sebastián, y Lucan mirando que en cualquier momento esos dos iban a encontrarse tarde o temprano. —Ya estoy lista, solo lo importante. Mostró una pequeña bolsa donde guardaba todo lo de valor. Eso fue lo que le dijo Axel que empacara. Marina apareció con lágrimas más atrás, de la mano de la pequeña Eli que cargaba otra bolsa con pocas cosas adentro. Elena la vió conmovida porque era la única amiga que tenía de verdad, la única que sabía el infierno que ella pasaba porque ella también lo vivió. Bajó su mirada a su hija y se detuvo en la bolsa de tela en su mano parpadeando un par de veces. —Eli, ¿qué traes ahí? —Las cosas de Marina, mami. Ella también vendrá con nosotras. Los hombres giraron la mirada hacia ella, dejándola incomoda y con la cara como un tómate. —Eh... bueno... primero quería ver si podía. Osea... no sé si pueda ir de todos modos.
Pov Narrador Elena fue arrastrada a una habitación poco iluminada. El cuero cabelludo le ardía; su labio partido e hinchado punzada con el último golpe que le había dado. Gotas de sangre manchan su escote, sus manos siguen arañando inútilmente el brazo que la retiene por el cabello lanzándola dentro de la habitación. —Parece que se te olvidó como son las cosas conmigo. Otra fuerte bofetada resonó en la habitación, el rostro de Elena volteado con violencia con mechones de cabello cayendo sobre su cara. —Tú y el Alfa, son unos bastardos. Espero que el Rey descubra lo que hacen, la clase de basura que son. Ella se preparó para otro golpe, en cambio, lo escuchó reírse mientras sacaba la camisa y el cinturón. —No seas tan ingenua, él no va a saberlo. ¿Quién se lo dirá? ¿Tú o tu patética loba que solo es una inútil inservible? Eres una Omega, no tienes el valor suficiente para hacer algo así sabiendo lo que podría hacerle a tu hija. —¡A ella no la toques! —se lanzó contra él
Pov Elena Escucho pequeños pasos acercarse corriendo sacándome de mi aturdimiento. Me pongo de pie rápido secando las lágrimas, sintiendo aún su toque en mi mejilla que no deseo borrar. —¿Está todo bien, Elena? —Marina se acerca con cuidado, mirando toda la habitación, respirando más aliviada al darse cuenta que él ya no está. —Diosa, que susto. Ese hombre es tan intimidante como su propia aura. ¿Te amenazó de algo? ¿Te va a rechazar? Niego sin estar segura de haber escuchado todo bien, talvez... estaba delirando. —¿Qué dijo de Eli? —preguntó mucho más bajo para que mi pequeña, que sigue comiendo galletas, no escuchara. —Dijo que también era suya, Marina. Que su... Lycan también la había reclamado. Zac, ese era su nombre y mi pequeña loba quería repetirlo sin el miedo que aún le provocaba. Pobre, ella es la que se está llevando la peor parte parece. Siempre la han tratado de inútil, siempre la han rechazado y lastimado, y ahora que su compañero la acepta, no sabe, al i
Pov Narrador Axel salió de la casa sin saber bien a dónde comenzar a buscar, pero... era una manada pequeña, imposible no encontrarla. Bajo miradas asustadas se adentró en calles polvorientas con pequeños puestos de ventas. Algunas personas van y vienen. Todo era demasiado gris, pobre y lúgubre. A lo lejos, Sebastián lo observaba con desconfianza, pero tal como le dijo Lucan, no se metería en nada que tuviera que ver con él. Mientras Axel seguía caminando entre las calles, se dio cuenta que la manada no era tan pequeña como pensaba. Nadie se le acercaba y por ahora lo prefería así. Llegó a una calle menos concurrida y se detuvo al verla. Ahí estaba ella, su compañera, de espaldas a él, comprando algo distraídamente para nisiquiera sentirlo. —Mami, ¿me compras esta manzana? es solo una mami. Axel, medio oculto, logró ver como la niña estiraba su mano con la manzana verde mientras suplicaba por ella. —La próxima vez amor, prometo que la próxima vez te la compro, ¿val
Pov Narrador Lucan abrió la carta leyendo atentamente su contenido, confirmando por completo que las puertas del fénix habían sido abiertas. Ya no estaba frente a una amenaza que algún día podría ser, estaba frente a una que estaba sucediendo. Levantó la mirada a los suyos, a los que importaban, teniendo en cuenta el tiempo que le quedaba, uno muy poco. —Regresa al palacio, Sebastián. Organiza a los hombres, partiremos apenas termine todo aquí. «Tenemos que partir ya, en cualquier momento...» «No, Axel» Lo interrumpió Lucan hablando únicamente con él porque no deseaba revelar demasiado de esto «Las puertas de fénix ya están abiertas, pero Barion necesitará tiempo para saber controlarlo. No atacará hoy ni mañana, seguramente en dos días. No me estoy lanzando a esto de cabeza porque sí. Lo hago porque sé lo suficiente para decirte que en dos días, es que el verdadero infierno arderá» —Que nuestro invitado sea acomodado en alguna casa. Nos acompañará por ahora. Se dió la
Pov Narrador Un imponente Lycan blanco se mueve rápido por el bosque oscuro, el cielo sobre él oscureciéndose a cada segundo llevando una amenaza que está por tocarlos. Él lo sabe, lo siente, la brisa misma carga el susurro de que algo más está por despertar. Sus músculos arden por el esfuerzo de llegar tan rápido como puede a un Reino que odia, pisar territorio de una raza que siempre han sido conocido por traidores. No estaba tan lejos de la verdad. Conocía la historia de Edana, ella había sobrevivido a la peor traición de todas y luego estaba la historia de Lucan. Una que muy pocos conocían, pero seguramente nadie podría olvidar. Se detiene al otra lado del río, su pecho agitado por correr tanto, su respiración saliendo en humo blanco hasta perderse en el aire. Miró la carta en su mano, luego la frontera y decidió cruzarla sin pensarlo tanto. No lo hacía por él, lo hacía por Kaelor, por su Rey y por la hembra de quién había intentado despegarse. No era suya para pro







