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LA FORMA EN QUE LA MIRAS

Author: S. Dal Santo
last update publish date: 2026-10-23 00:49:12

[AMARA]

La tercera mañana consecutiva en la que Kael me espera a las seis y media debería ser suficiente para que deje de sentir una satisfacción absurda al encontrarlo junto al acceso lateral de la casa.

No lo es.

Cuando salgo, está terminando de hablar con uno de los hombres del turno nocturno. Lleva shorts negros y una camiseta gris oscura que se ajusta demasiado bien a sus hombros para alguien que pretende que nuestra salida matutina tiene un propósito exclusivamente deportivo. El cabello t
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  • El Destino Que Heredamos   SIN NINGUNA EXCUSA

    [AMARA]Amara intenta averiguar hacia dónde vamos sin preguntármelo directamente.La conozco lo suficiente para darme cuenta. Sigue apoyada contra mi hombro, con los dedos entrelazados con los míos, pero cada vez que el vehículo cambia de dirección su atención abandona las luces de Miami y busca alguna referencia al otro lado de la ventanilla.Me divierte más de lo que debería.—Puedes preguntar.Levanta el rostro hacia mí con una inocencia que no le creo.—No iba a preguntar nada.—Por supuesto que no.—Estoy disfrutando del paisaje.—Estás intentando descubrir la ruta.Su sonrisa aparece antes de que consiga negarlo.—No sé por qué acepté salir con alguien que se dedica profesionalmente a observarlo todo.—Porque soy irresistible.—Esa era mi frase.—La adopté.Amara vuelve a acomodarse contra mí, aunque esta vez deja de fingir que no está pendiente del recorrido. Su pulgar se mueve distraídamente sobre mi mano y yo bajo la mirada hacia nuestros dedos entrelazados.No sé en qué mome

  • El Destino Que Heredamos   ESTA VEZ CUENTA

    [AMARA]El sábado llega después de tres días en los que Kael se niega sistemáticamente a decirme dónde piensa llevarme.He intentado averiguarlo de todas las formas posibles. Primero pregunté directamente, después fingí que no me importaba y traté de conseguir la información en medio de conversaciones sobre cualquier otra cosa. Incluso llegué a amenazarlo con cancelar la cita, aunque ninguno de los dos se tomó demasiado en serio esa posibilidad. Ayer intenté distraerlo mientras lo besaba en mi oficina y lo único que conseguí fue terminar contra el borde del escritorio, con su boca en mi cuello y exactamente la misma cantidad de información que tenía antes.Dos datos.Necesito tacones y no necesito ropa deportiva.Según Kael, eso debería ser suficiente. Según yo, confirma que disfruta demasiado viéndome perder la paciencia.Por eso llevo casi diez minutos frente al armario, mirando vestidos que normalmente elegiría en menos de treinta segundos y negándome a reconocer que estoy nerviosa

  • El Destino Que Heredamos   ANTES DE NOSOTROS

    [KAEL]Cuando finalmente regreso a mi habitación esa noche, debería estar pensando en el sábado.Hace menos de una hora Amara estaba frente a mí en la terraza, tirando de mi corbata mientras intentaba conseguir alguna pista sobre nuestra cita. Todavía puedo recordar la sonrisa que apareció cuando le confirmé que será después de la cena familiar y la forma en que respondió que sí cuando le dije que vendría conmigo.Llevo días pensando dónde llevarla.No debería ser tan complicado. Es una cita, no una operación, aunque aparentemente mi cabeza no distingue demasiado bien entre ambas cosas. Ya he cambiado de idea dos veces y descartado varios lugares porque son demasiado públicos, demasiado privados, demasiado obvios o pertenecen a Bellori Hospitality, lo que automáticamente los elimina.Quiero algo que no pertenezca a su familia.Algo que tampoco tenga que ver con mi trabajo.Por unas horas quiero estar con Amara sin que ninguno de los dos pueda utilizar esas dos cosas como excusa.Me qu

  • El Destino Que Heredamos   LA FORMA EN QUE LA MIRAS

    [AMARA]La tercera mañana consecutiva en la que Kael me espera a las seis y media debería ser suficiente para que deje de sentir una satisfacción absurda al encontrarlo junto al acceso lateral de la casa.No lo es.Cuando salgo, está terminando de hablar con uno de los hombres del turno nocturno. Lleva shorts negros y una camiseta gris oscura que se ajusta demasiado bien a sus hombros para alguien que pretende que nuestra salida matutina tiene un propósito exclusivamente deportivo. El cabello todavía está ligeramente desordenado y, cuando se vuelve al escucharme, necesito recordarme que ya he visto bastante más de ese cuerpo como para que un par de brazos descubiertos no deberían distraerme.Deberían.Pero lo hacen.Kael termina la conversación y se acerca mientras sus ojos hacen un recorrido bastante poco discreto por mis piernas.—Llegas tarde.Miro el reloj deportivo.—Faltan dos minutos para las seis y media.—Entonces llegas temprano con poca convicción.—¿Llevas mucho esperando?

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    [KAEL]Han pasado dos días desde la noche en que Amara decidió que una cena improvisada mientras yo seguía trabajando contaba como nuestra primera cita. Desde entonces, ha mencionado tres veces que me corresponde organizar la siguiente y otras dos que empieza a cuestionar mi capacidad de planificación. Lo hace únicamente para provocarme porque sabe que funciona.La relación entre nosotros está adquiriendo una normalidad que debería inquietarme mucho más.Seguimos corriendo juntos a las seis y media. En Bellori Grove continúa buscándome con los ojos durante las reuniones y yo sigo encontrándola antes de que lo haga. Algunas noches consigo mantenerme fuera de su ala privada y otras termino sentado en su sofá durante horas, hablando de cualquier cosa mientras ella trabaja con las piernas sobre las mías como si llevara años haciéndolo.Esta noche es una de esas.Amara tiene el portátil abierto sobre las piernas y varios documentos de Varenna ocupan la mesa frente a nosotros. Se cambió al

  • El Destino Que Heredamos   CASI UNA CITA

    [AMARA]A las seis y media Kael está esperándome junto al acceso lateral, como ha hecho cada mañana desde que cometí el error de decirle que podía acompañarme a correr.Tres mañanas han sido suficientes para establecer una rutina que ninguno de los dos reconoce como tal. Yo sigo insistiendo en que no competimos, él continúa terminando el recorrido con una respiración insultantemente tranquila y, desde aquel primer desvío hacia el sendero, no hemos vuelto a abandonar la ruta. No porque hayan desaparecido las ganas de hacerlo, sino porque ahora los dos sabemos lo fácil que sería convertir cualquier tramo con suficiente privacidad en una excusa para besarnos.Hoy tampoco ocurre.Kael se limita a provocarme durante buena parte del recorrido, yo acelero cada vez que asegura que no necesito demostrarle nada y, cuando regresamos a Cocoplum, su camiseta gris vuelve a estar pegada a un cuerpo que definitivamente no ayuda a que mantenga mis pensamientos en lugares apropiados.—Mañana voy a gana

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