LOGIN[AMARA]Lo primero que siento al despertar es un brazo alrededor de mi cintura. Lo segundo es una respiración lenta contra mi nuca. No necesito abrir los ojos para saber que Kael sigue aquí.Sonrío antes de poder evitarlo y permanezco inmóvil, disfrutando durante unos segundos de esa sensación extraña de despertar acompañada en mi propia cama. No en Brickell, donde el apartamento me pertenece por completo y podemos fingir que el resto del mundo está varios pisos más abajo. Estamos en Cocoplum, bajo el mismo techo que mis padres, mi hermano cuando se queda hasta tarde, el personal de la casa y un equipo de seguridad que cree que el hombre desnudo detrás de mí pasó la noche haciendo cualquier cosa menos dormir en mi habitación.La situación debería preocuparme más.En cambio, lo que ocupa mi cabeza es la mano de Kael descansando sobre mi abdomen y la forma en que su cuerpo se adapta al mío desde atrás.Intento moverme con cuidado.Su brazo se cierra inmediatamente alrededor de mí.—Ni l
[KAEL]Tardo más de lo que le prometí y sé que Amara va a cobrármelo.Cuando finalmente consigo dejar todo en orden y la casa queda lo bastante tranquila, camino hacia su ala intentando convencerme de que todavía conservo algo de la disciplina que llevo utilizando durante todo el día. No debería ser tan difícil. He estado con ella durante horas, la vi en el desayuno, caminé detrás de ella por esta casa y soporté sus mensajes mientras fingía que la mujer que me provocaba desde el otro lado de una habitación era simplemente la persona que estoy encargado de proteger.Pero ahora es diferente.Ahora voy hacia ella porque me está esperando, y la idea basta para que mis pasos sean un poco más rápidos.Llego hasta su puerta y llamo suavemente. Cuando no responde, saco el teléfono.Yo: ¿Te dormiste?La respuesta aparece casi inmediatamente.Amara: Entra.Sonrío mientras abro la puerta.—Te advierto que tengo una explicación perfectamente razonable para...No termino.Amara está apoyada contra
[AMARA]Hay algo profundamente injusto en ver a un hombre convertirse otra vez en tu guardaespaldas menos de una hora después de haber despertado desnudo en tu cama.Kael lo hace con una facilidad que me irrita.Cuando salimos de mi apartamento, ya no queda prácticamente nada del hombre que caminó descalzo por mi cocina mientras preparábamos café y discutíamos sobre quién había tenido la culpa de que el desayuno tardara tanto. Lleva el saco puesto, el cabello nuevamente acomodado y esa expresión seria que conozco desde que se convirtió en mi sombra.Lo observo mientras revisa el área frente al edificio antes de indicarme que podemos avanzar.—Señorita Bellori.Me detengo frente a él.—No.Una ligera sonrisa amenaza con romper su expresión.—¿No qué?—No puedes llamarme así después de lo que hiciste en mi habitación esta mañana.Sus ojos cambian inmediatamente.Solo un poco.Suficiente.—Sube al auto, Amara.—Eso está mejor.Paso junto a él y, justo antes de entrar, su mano encuentra m
[KAEL]Despierto con Amara prácticamente encima de mí, aunque sospecho que si se lo menciono cuando abra los ojos encontrará alguna forma de convencerme de que fui yo quien invadió su lado de la cama.Tiene la cabeza apoyada sobre mi pecho, una pierna entre las mías y el cabello extendido sobre mi hombro y parte de la almohada. Durante la noche también consiguió quedarse con casi toda la sábana, dejándome peligrosamente cerca del borde, pero no tengo ninguna intención de moverla. Uno de mis brazos lleva tanto tiempo debajo de su cuerpo que apenas lo siento y necesito ir al baño desde hace varios minutos, pero hay algo demasiado perfecto en la forma en que duerme contra mí para arruinarlo por algo tan insignificante.La luz empieza a entrar lentamente entre las cortinas, suficiente para distinguir sus facciones relajadas y la boca ligeramente entreabierta mientras respira. Amara despierta siempre parece preparada para algo: una respuesta, una discusión, una pregunta incómoda o uno de e
[AMARA]No sé cuánto tiempo pasa antes de que acepte que no voy a dormirme.Kael parece estar cerca de conseguirlo. Tiene un brazo alrededor de mi cintura y los ojos cerrados, mientras yo permanezco acomodada contra su pecho, siguiendo distraídamente con un dedo una de las pequeñas cicatrices cerca de sus costillas.Debería estar cansada.Después de la cena, el barco y todo lo que ocurrió desde que entramos al apartamento, mi cuerpo definitivamente lo está. Mi cabeza, en cambio, ha decidido aprovechar el silencio para hacer exactamente lo que Kael siempre me acusa de hacer demasiado.Pensar.Levanto un poco el rostro.—Kael.—Mmm.—¿Estás dormido?—Estaba trabajando en ello.Sonrío.—Tengo una pregunta.Abre los ojos.No parece sorprendido.—Por supuesto que tienes una pregunta.—No pongas esa cara.—¿Qué cara?—La de hombre resignado a su destino.—Estoy desnudo en tu cama después de una noche bastante buena. Podría tener destinos peores.Intento no sonreír.—¿Bastante buena?—Excele
[AMARA]Cuando la puerta de mi apartamento se cierra detrás de nosotros, Kael no me besa.Y después de pasar toda la noche deseando que lo haga, descubro que su paciencia puede resultar insoportable.Permanece frente a mí con la camisa negra todavía abierta en el cuello y esa expresión que conozco demasiado bien, la que aparece cuando está conteniendo algo. Hace unas horas estaba sentado frente a mí en un restaurante haciéndome reír; después sostuvo mi mano como si fuera la cosa más natural del mundo y me llevó a navegar porque recordó una conversación que yo misma había olvidado.Ahora estamos solos.Y me mira como si todavía estuviera esperando mi decisión.Dejo el bolso sobre la mesa y me quito los tacones.—¿Vas a quedarte ahí toda la noche?La comisura de su boca se levanta.—Podría.—Mentira.—Tú quisiste venir aquí.—Lo recuerdo.—Quiero asegurarme de que también recuerdas que puedes cambiar de opinión.Hay algo en la forma en que lo dice que consigue que el deseo que llevo acu







