Share

Capítulo 2

Author: Anónimo
En la sala VIP del Aeropuerto Internacional Logan, una pantalla gigante transmitía un reportaje especial de CNN. Olivia aparecía con una bata blanca de laboratorio, dando una entrevista. Detrás de ella, el logotipo del Grupo Farmacéutico Falcone.

—Doctora Ricci, a sus veintiocho años ya ha publicado más de una docena de artículos en las revistas médicas más prestigiosas. Incluso la han llamado la “Juana de Arco del mundo farmacéutico”. —El presentador la miraba con franca admiración—. ¿Cuál es el secreto de su éxito?

Frente a la cámara, Olivia ofreció una sonrisa modesta, diseñada por un equipo experto de relaciones públicas.

—No hay ningún secreto —respondió con suavidad—. Solo soy más perseverante que la mayoría. La investigación médica exige sacrificio. Con frecuencia me quedo en el laboratorio hasta las cuatro de la mañana. Pero cuando pienso en cómo estos nuevos medicamentos pueden aliviar el sufrimiento de los pacientes, todo vale la pena. Esta es la misión que Dios me dio.

El presentador asintió, conmovido.

—Usted es el orgullo de Estados Unidos.

En la pantalla, la expresión de santa de Olivia me daba ganas de vomitar.

Poco a poco, se superpuso con el recuerdo de la Olivia real, la que se pavoneaba con arrogancia, blindada por el poder de la familia.

Dante tuvo razón en una cosa.

Olivia se convirtió en la nueva niña de oro de la familia.

Las pruebas de fraude académico que yo había expuesto no solo no lograron destruirla. Al contrario, el departamento de relaciones públicas de la familia las etiquetó como “ataques difamatorios de rivales celosos”.

A ella la transformaron en una guerrera que “se enfrenta valientemente al acoso en línea”, en un “verdadero ángel con bata blanca”.

The Boston Globe y The New York Times publicaron reportaje tras reportaje alabando su perseverancia frente a los ataques maliciosos, celebrando su entrega a la ciencia.

A mí, en cambio, me reescribieron como una cazafortunas consumida por los celos, una loca inestable.

La primera vez que descubrí la aventura de Dante fue por una provocación de la propia Olivia.

Tres años atrás, llegué a casa desde mi laboratorio en la Facultad de Medicina de Harvard y encontré un conjunto de lencería de encaje negro, La Perla, tirado sobre el sofá de nuestra sala. No era de mi talla.

Confronté a Dante en el acto.

Él se aflojó la corbata con impaciencia.

—Olivia lo olvidó. Vino a discutir una nueva fórmula farmacéutica. Era trabajo legítimo. Trabajamos hasta tarde. Sofia, no actúes como una ama de casa sin mundo. Las contribuciones de Olivia a la Farmacéutica Falcone son contribuciones a la familia. Lo sabes.

No le creí.

Así que empecé a seguirle los pasos.

Entonces descubrí que los veían con frecuencia entrando y saliendo de clubes exclusivos para socios a altas horas de la noche. Incluso se hospedaron en la suite presidencial del Four Seasons.

En aquel entonces, puse a toda la familia Falcone de cabeza.

Las esposas de la alta sociedad que hacían negocios con ellos —mujeres que vivían en sus propias jaulas de oro— se acercaron a persuadirme.

—Sofia, los hombres son así. Y más alguien con el estatus de Dante. Una diversión por fuera de vez en cuando es de lo más normal.

—Mientras vuelva a casa cada noche y tú sigas siendo la Donna legítima, tienes que aprender a no ver lo que no te conviene.

—La doctora Ricci es una de las nuestras. Los tratos de Dante con ella son por los negocios de la familia.

—Armar un escándalo solo te hace quedar como alguien que no conoce las reglas.

Aun así, lo odiaba. Odiaba que Dante hubiera traicionado los votos que juró ante Dios.

Hasta el día en que TMZ y Page Six publicaron a toda plana fotos de los dos saliendo a tropezones del Ritz-Carlton ya entrada la noche, con la ropa en desorden.

Para proteger la reputación de Olivia y estabilizar el precio de las acciones de la Farmacéutica Falcone en NASDAQ, Dante admitió públicamente la relación en una entrevista para Forbes.

Ante el mundo, afirmó que llevábamos dos años separados y que nuestro matrimonio era solo un papel desde hacía mucho. Dijo que Olivia era el alma gemela que conoció durante su “receso emocional”.

Era una mentira total.

En ese momento, los temas en tendencia de las redes explotaron con elogios para la historia de amor entre un magnate farmacéutico y una doctora genio. Los celebraban como una pareja de poder.

Y yo perdí la cabeza.

Irrumpí en la sede de la Farmacéutica Falcone y entré a toda prisa en la sala de juntas ante la cúpula directiva de la familia.

Dante presidía la reunión. Entré y le arrojé la taza de café que tenía en la mano a la cara, frente a todos.

La sangre comenzó a chorrearle por la sien. Hasta los veteranos de la mafia —tipos que no parpadean ante un asesinato— se quedaron paralizados por la sorpresa.

La seguridad entró de inmediato para sacarme a rastras, mientras Dante, por fin, se arrancó la máscara de caballero.

—¡Sí, me acosté con ella! ¡Y me encanta! —gritó—. Si no puedes con eso, ¡lárgate! Los papeles del divorcio están listos, Sofia. Fírmalos cuando quieras.

La sala de juntas se hundió en un silencio sepulcral.

Miré fijamente a ese desconocido y le grité, histérica:

—¿Por qué tendría que divorciarme de ti? ¿Por qué ponérselo fácil a ti y a esa perra hipócrita? ¡No, Dante! Quiero que tú y ella carguen con el estigma del adulterio el resto de sus vidas. ¡Que Dios nunca los perdone!
Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • El Divorcio que los Destruyó   Capítulo 17

    Llegó otro otoño.Regresé sola a Estados Unidos para visitar la tumba de mi madre. Su lugar de descanso quedaba en un cementerio tranquilo de Springfield.La tumba estaba cubierta de flores frescas. Contraté a alguien para que la limpiara con regularidad, así que siempre se mantenía impecable.Arrodillada frente a la lápida, hablé en voz baja:—Mamá, ahora estoy muy bien. Mi investigación ha salvado a muchas personas. Volví a encontrarme y le hallé sentido a mi vida. Ya no tienes que preocuparte por mí.Una brisa suave pasó rozándome y me levantó el cabello, como si mi madre me acariciara la cabeza con ternura.Después de visitar la tumba, crucé el centro de Boston en auto. Mientras esperaba en un semáforo en rojo, cerca de la Plaza Copley, vi una figura conocida.Era Dante.Estaba sentado en una silla de ruedas, encogido y solo entre las sombras de una esquina, con una manta andrajosa sobre el cuerpo.El viento de otoño arrastraba hojas secas a su alrededor. Se veía frágil y desolado;

  • El Divorcio que los Destruyó   Capítulo 16

    Un año después, mi terapia génica superó con éxito los ensayos clínicos de Fase III. La comunidad médica internacional la reconoció como un avance mayor en el tratamiento del cáncer.Tanto la Agencia Europea de Medicamentos como la Agencia de Alimentos y Medicamentos aprobaron la terapia. Hospitales de todo el mundo empezaron a implementarla, salvando incontables vidas.Gracias a esto, recibí varios galardones internacionales, entre ellos el Premio Lasker y una nominación al Premio Nobel.De pie en el escenario de premiación en Estocolmo, pensé en mi madre. Si siguiera viva, estaría muy orgullosa de mí.“Mamá, lo logré. No te fallé”.Al terminar la ceremonia, regresé a Ginebra.En el jardín, las rosas que Emma plantó estaban en plena floración. Me senté en la banca y me quedé viendo cómo se ponía el sol.Sonó el teléfono. Era Rachel.—Sofia, tengo noticias. Dante salió de prisión.Me quedé callada un momento.—¿Lo sentenciaron?—Sí, dos años por soborno y homicidio involuntario. La fam

  • El Divorcio que los Destruyó   Capítulo 15

    Seis meses después, mi investigación logró un avance importante.Tras repetidos experimentos y análisis de datos, el proyecto de terapia génica contra el cáncer entró por fin en la fase de ensayos clínicos.El director del centro de investigación, el doctor Heinrich Vogel, quedó muy complacido con mi trabajo y me recomendó asistir a la Conferencia Europea de Investigación Oncológica, que se celebraba en París.—Doctora Rossi, su investigación es de un valor enorme —dijo con sinceridad.El doctor Vogel era un profesor alemán, un hombre mayor y muy amable.—Si esta terapia tiene éxito, salvará incontables vidas. Debería permitir que más personas conozcan su trabajo.Asentí y acepté su consejo.La conferencia fue en París.Cuando me paré frente al podio en la Sorbona y presenté mis hallazgos a expertos médicos de todo el mundo, pensé en aquellos años.Recordé cuando subí al estrado en un simposio en Harvard a presentar mi primer artículo; tenía la misma confianza, la misma esperanza de ah

  • El Divorcio que los Destruyó   Capítulo 14

    Dante se quedó frente a la puerta toda la noche.A la mañana siguiente, Emma me avisó que por fin se había ido. Antes de marcharse, dejó una carta.Cuando ella me la entregó, dudé un largo rato, pero al final, la abrí.Era extensa. Dante detallaba todo lo que había pasado durante estos años: cómo se había abierto camino dentro de la familia, paso a paso, hasta llegar a la cima. Confesó que su sentimiento por Olivia se transformó de obsesión en asco.Expresó cuánto se arrepentía de todo después de enterarse de la muerte de Eleanor. Admitió que solo cuando la familia lo expulsó comprendió lo que había perdido en realidad.La parte final de la carta decía: “Sofia, sé que no tengo derecho a pedirte perdón. Lo que hice es suficiente para que me odies toda la vida, pero aun así quiero decirte que te amo.Me enamoré de ti desde la primera vez que te vi en Harvard. En todos estos años, la única que siempre amé fuiste tú. Fui demasiado tonto y egoísta para valorarte.A Olivia ya la arrestaron.

  • El Divorcio que los Destruyó   Capítulo 13

    Tres meses después, mi investigación tuvo un avance decisivo.Cada mañana trabajaba en el Laboratorio Biomédico del CERN. Por las tardes caminaba por la orilla del lago o leía en algún café cercano. Al caer la noche, volvía a casa para seguir con mis proyectos de investigación.Estaba concentrada en una nueva terapia génica contra el cáncer.Era el proyecto que empecé años atrás en Harvard y que se interrumpió cuando me casé. Por fin tenía el tiempo y la energía para retomarlo.Mis colegas eran amables. Como no sabían nada de mi pasado, me trataban como a una investigadora más. Nadie me miraba raro ni cuchicheaba a mis espaldas. Era una sensación maravillosa.Una tarde, mientras analizaba datos en el laboratorio, recibí una llamada de Emma.—Señora Rossi, hay un caballero estadounidense aquí que quiere verla. Dice que es su… esposo.Se me congeló la mano. El tubo de ensayo casi se me resbaló de los dedos.—Dile que no estoy —respondí en voz baja—. Y, por favor, no dejes entrar a nadie.

  • El Divorcio que los Destruyó   Capítulo 12

    Ginebra, Suiza.Yo estaba de pie en el balcón de una residencia junto al lago Lemán, contemplando los Alpes a lo lejos. El aire era tan puro que casi me daban ganas de llorar.En el celular no dejaban de aparecer alertas de noticias:“Farmacéutica Falcone envuelta en escándalo: sus acciones se desploman un 40 % en un solo día”“La doctora Olivia Ricci, expuesta por fraude académico: la Asociación Médica Estadounidense le retira su candidatura al consejo médico”“La Secretaría Fiscal confirma que la Fundación Ricci malversó más de diez millones de dólares; se sospecha de lavado de dinero”“El FBI investiga a los Falcone por cargos federales de crimen organizado y negligencia médica con resultado de muerte”Leí los titulares con calma.No sentí la oleada de satisfacción que había imaginado, solo una paz profunda. Por fin todo terminaba y podía empezar una vida nueva.Compré esta residencia con el dinero que obtuve al liquidar mis bienes. Tres pisos, jardín, cochera y una vista increíble

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status