Accueil / Romance / El Madrileño: CEO en apuros / 4. De compras con una dulce bebé

Partager

4. De compras con una dulce bebé

Auteur: Sweet Bracca
last update Date de publication: 2023-01-09 14:54:27

Tano:

Raquelita se ofreció amablemente a ayudarme con María E, lo agradecía eternamente ya que Marina tenía no sólo el día libre, sino la semana completa y hoy; lunes apenas.

—Te habéis creído lo de ser padre, ¿Qué no?—dice Nathan, escupiendo su veneno.

Lo veo con el ceño fruncido, ruedo los ojos en señal de aburrición y Raquel lleva a la bebé en la parte de atrás, de inmediato la bebé empieza a llorar, supongo que es por hambre. No me equivoco, podré ser tonto pero no tanto.

—Deberíamos aparcar en la farmacia, Tano. Esta chavala está hambrienta y necesitamos fórmula—dice preocupada, con súplica y la bebé también.

—Claro, porque este idiota— señaló a Nathan y le doy un puño en el hombro con la mano que tengo disponible—, no compro la fórmula, solo los biberones, yo creo que deberíamos llevarla al pediatra—acotó y ella asienta con la cabeza.

—Perfecto pero ahora si debe comer. No ha comido nada en toda la mañana, se morirá—dice al borde de un colapso.

Gracias al cielo, encontramos una farmacia, el autoservicio está despejado e inmediatamente pido una lata de fórmula para bebés de la edad entre 3 a 4 meses de edad, definitivamente adoro a estos personajes de la salud, inmediatamente ven a María Elvira y me dan la fórmula con unas botellas de agua sellada, un biberón esterilizado y Raquel prepara todo para darle de comer a ese ser indefenso. Me siento pésimo, soy un tonto que no sabe ni como atender a su hija… «mi hija».

Inmediatamente después de pagar, veo como sus manitas toman su biberón, para ser una bebé pequeña, es muy comelona, se engulle totalmente la leche, y, cuando acaba el mismo líquido blanco, pide más a gritos.

¡DIOS!

—Ahora te daré otro biberón, solo dame tiempo, Nath, necesito que la detengas en lo que hago su fórmula y sácale el aire, debe de sacarlo para que pueda comer bien de nuevo—dice Raquelita, embelesada en la bebé de mejillas regordetas y con colorete.

Nathan la toma en brazos, hace lo que Raquel indica, la pone a horcajadas en su pecho, palpa su espalda ligeramente esperando que la bebé saque el aire, en cuanto la bebé eructa, el liquido blanco sale de su boca, provocando el enojo del idiota de Nathan por ver su saco Armani todo lleno de vómito; —¡Qué me haz estropeado el saco, joder! —dice molesto mientras Raquel se ríe y toma a María E, yo solamente me rio y aparcamos ya en el centro comercial.

Raquel insistió en comprarle unos conjuntos de ropa a la bebé, mientras que las dependientas de las tiendas, prácticamente se arrojaban a mis brazos al ver que cargaba a la bebé y les decía que era mi hija, todo un sexy papá soltero.

—Cómo que me voy a conseguir un bebé, trae buen imán para las tías—espetó Nathan, riendo patéticamente y ganándose más mi impaciencia.

—Raquelita, segura que María E necesita todo esto—digo viendo los mil conjuntos de vestiditos rosa y amarillo, varios bodis en colores pastel, pijamas y… ¿pantuflas? Pero si no camina.

Ella sonríe y deja a la bebé en la carriola qué compro Nathan, de hecho, no se ni porque lo hizo, la niña regresará con su mamá está misma tarde, de eso me encargo yo.

—¡Claro! Ella necesita lo mejor y aun nos falta la cuna, la silla para el auto y más biberones, termos con agua caliente y la olla esterilizadora de biberones. Aquí solo estamos comprando una parte, además no debes ser tacaño con tu hija. Falta mucho. Y necesita urgente un baño—acota molesta por mi actitud, me lanza una mirada asesina y yo, sonrió en son de paz y me rindo, me rindo ante estas dos mujeres.

—Esta bien, aunque mi padre no está de acuerdo con que me quede con la niña—expreso.

—Él nunca estará de acuerdo con nada, hijo. Tu deber es cuidar y proteger a esta niña, además… se ve que ambos se necesitan, Nathan, por favor ayúdame con esto—le dice al inútil que sigue coqueteando con las chicas del stand de ropa de bebé.

María Elvira está tranquila, risueña y debo acoplarme a esta dulce princesa.

(***)

—La bebé efectivamente tiene cuatro meses, deduciendo el tiempo genético, su piel y sus encías, esta por cumplir los cinco meses en unas dos semanas, tiene sus vacunas principales, las primeras tres y estaba bien cuidada, no te asustes de eso—dice el pediatra que atendía a mis hermanas.

Hable con papá hace unos minutos y el gustoso me dio el contacto del pediatra, estaba notando que, aunque seguía molesto, estaba un poco más tranquilo al ver que me estaba tomando enserio el papel de padre y, que mañana Raquel se encargaría de la bebé y debíamos contratar a otra asistente así de eficiente como ella, me esperaba mañana a primera hora para empezar a poner al corriente con el estado de la empresa y mis obligaciones como el nuevo ceo.

Las palabras del doctor me habían dejado más tranquilo, aunque tenía muchas preguntas al respecto de que darle de comer y como comunicarme con ella.

—Ella aun esta en la etapa de empezar a balbucear, con balbucear me refiero a que dirá palabras como; “Agua, bbb, aww, etc.”, así que debes de estar atento también a sus tomas de fórmula, la elección fue buena para ella y quiero verlos aquí en 15 días—dijo el doctor amablemente.

Estreche su mano, tomando a mi hija en los brazos y encaminándome hacia la salida de su consultorio. Un “Felicidades” se escucho detrás de mi espalda, cuando volteamos con Raquel y mi bebé… Constanza se encontraba ahí con su hermana.

¡Qué más podía pasar!

—Veo que te diviertes con una de tus bastardas—dice Constanza con desdén hacia mí hija.

Le entregó a Raquel a la bebé, analizó a Constanza de pies a cabeza y me hago la pregunta del millón; ¿Qué demonios hacia con una mujer prepotente, odiosa y horrible de corazón? Esa no era la forma de expresarse de mi hija.

Tomó aire y valor, me pongo frente a ella y las personas nos ven con pena y de reojo. —Ella es mi hija, se llama María Elvira, no es ninguna bastarda. Es mi adoración, mi princesa, una dulce mujer que conquistó lo que tu no pudiste en tres años… mi corazón le pertenece y no le tomo más de dos minutos para tenerme a sus pies y hacer de mi lo que quiera. Ahora, si nos permites, nos retiramos. Vamos Raquel—espete.

Ella se queda con la palabra en la boca y nos enfilamos al auto, Nathan nos espera en el mismo y nos dispondremos a ir a casa, esta noche será complicada.

Continuez à lire ce livre gratuitement
Scanner le code pour télécharger l'application

Dernier chapitre

  • El Madrileño: CEO en apuros   50. Te amo y te perdono

    Catalina:Dicen que el tiempo lo cura todo, pero para mí, aún sigo esperando a que se haga ese cambio mágico que me sane, que me cure... Un viaje me serviría para sanar el alma, tal vez ahí logre entender muchas cosas, del porque mi mente me pide a gritos que lo olvide y que mi corazón me diga que lo ame, lo cuide y sanemos juntos, sin que esto se tiene hostil para ambos, porque hemos sufrido en el proceso, hemos pasado por tanto y he aquí el resultado de nuestro hijo, y nos queda luchar por nuestra hija, así como Pilar lo quiso. (***) Deje a Cayetano durante tres meses, tres meses en los cuales aun no sane del todo, porque le otorgue la culpa de la muerte de nuestro hijo, aunque en cierta parte no la tuviera, pero para mí, esto era difícil... El regreso a Madrid. Mi madre ha sido un pilar importante, diciéndome que todo pasa por algo y que, aunque no esté preparada para todo, es solamente que vamos tomando experiencias, porque aunque el destino se empeñe en separarnos, lo indicado

  • El Madrileño: CEO en apuros   49. La llegada a Madrid

    Tano:Íbamos junto con la policía en el avión que la misma aerolínea nos brindó, ya que el jet de mi padre estaba aún en el hangar de Málaga, mi hija iba profundamente dormida, Catalina iba hasta adelante, con suma tristeza… Marina y Bianca estaban bien, solamente tenían que sanar de a pocos como mi esposa y bodoque con terapias, yo me haría cargo de todo eso, aunque Samir me dijo que se encargaría de la parte de Bianca, ya que la culpa no había sido mía, que era solamente una broma pesada que nos había jugado el destino. Ese árabe tenía razón a veces, aunque en este momento tenía miedo de que Catalina se llevara su felicidad con él, y esos pensamientos estúpidos invadían mi mente durante el viaje, pero quise no pensar en eso ni en ella, ya mañana trataría de sobrevivir para poner en primer plano nuestro divorcio, dejando sus recuerdos sanar y esperar a que el tiempo hiciera lo suyo conmigo.–¿ya pensaste en como recuperar a tu esposa, madrileño tonto? –expreso Samir, que se había le

  • El Madrileño: CEO en apuros   48. Mi cielo

    Tano: Dos días habían sido el calvario que atravesaba mi corazón y sin duda, el de mi esposa, la mujer fuerte que no quería verme en esos días, solo de recordar en como la vi alterada postrada en esa cama de hospital, odiándome con dolor, porque si, tenía razón de odiarme… yo había sido el asesino de mi hijo, de nuestros sueños como una pareja normal, ahora no sirve pensar en el “y, ¿si hubiera actuado con valentía?” de ahora, no me servía nada de eso. Habíamos perdido demasiado en una pelea absurda sobre dinero y tantas cosas, que lo único que hice, fue exponer a lo único que era mío que tenía, que era mi familia, la que yo estaba empezando a construir, o más bien, la que mi esposa, sin reproches ni egoísmos, había puesto ante mí. Flashback: A las horas de que me dieron la noticia, bueno, nos dieron la noticia de que habíamos perdido a nuestro hijo, Catalina no quiso ver a nadie, y era entendible, pero, quería consolar al amor de mi vida, quería que supiera que estaba ahí para ell

  • El Madrileño: CEO en apuros   47. Trágico día

    Catalina:Mi salud no estaba bien, lo que temía era que mi hija no estuviera bien y que Marina con Bianca no estuvieran con vida… tantas cosas pasaban por mi cabeza, que empecé a idear un plan de escape, no quería pasar ni un solo minuto más en este lugar horrible, por suerte cuando abrí los ojos, no estaba ni Carmen y Constanza, así que eso me ayudaría a pensar sin presión, estando solo con mi silencio me volvía loca y no me estaba concentrando en lo que también era importante para mí… mi pequeño bebé, el cual ya había decidido llamarlo Aaron, él me daba fuerza para querer salir de aquí y rescatar a su hermanita, ya que mucha fe en que Cayetano llegara ya no tenia, y era triste haber llegado a este punto, encontrándome sola y vulnerable. –¿Dónde estará mi niña hermosa? –me pregunte en un susurro, acariciando mi pancita, aunque hoy me sentía un poco mal, más que ayer, desde que no estoy comiendo como se debe y bebiendo agua, peor, sin tomar mis pastillas para que mi hijo siguiera cre

  • El Madrileño: CEO en apuros   46. Voy de camino a buscarte, bodoque

    Tano:Estaba que me volvía loco al ver que no había cupo para ningun vuelo urgente, el jet de mi padre se encontraba en Málaga, y yo estaba desesperado por llegar a Inglaterra y encontrarlas, mis idioteces nos habían traído a este punto de incertidumbre y angustia, eran el amor de mi vida, mi hijo y bodoque… la niña que me robo el corazón y por la que lucharía hasta el final por encontrarla y darle la familia que merece.–Podemos encontrarle un vuelo en una hora, señor… pero– interrumpí con muchísima educación a la recepcionista de la aerolínea, estoy desesperado por salir de aquí y encontrar a mi familia. –¿Cuánto dinero debo de desembolsar para que me den un vuelo privado ahora mismo a Inglaterra? Mi mujer y mis hijos están en peligro, sé que tal vez no lo entienda, pero estoy muriendo por ir a salvarlas… por favor, tenga piedad de mí, por amor a la santa Macarena– con un sollozo a la ultima oración, vi como ella se enterneció junto con el gerente de la aerolínea, hicieron dos llam

  • El Madrileño: CEO en apuros   45. ¿Dónde estás, mi amor?

    Tano:Minutos después de colgar la llamada con CatalinaSentado en el estudio que era como mi hogar, desde que Carmen me amenazo este fue mi refugio, no quería salir de aquí, pero mi esposa, el amor de mi vida y mi motor, que era mi hija, me sacaban de aquí, no sabia que el amor al dinero, había sido el detonante a que mi familia se destruyera, mi padre había averiguado por su cuenta sobre el tema que ya le había mencionado, y, hasta que la situación fue complicada, decidió participar y darme instrucciones sobre como actuar, pero eso había sido demasiado tarde, aunque enviara a mi esposa a la casa que había sido de mi madre, junto con mi hija después y a Marina para cuidar de ambas, fui un idiota al no irme con ellas y dejar esto en manos de la policía, pero bueno, yo iría al final a mi modo, porque aunque fuese un estúpido, el amor hacia ellas me tenia atado a seguir luchando. Hable con Samir, sabía que podía contar con él para cuidar de Catalina y de mis hijos, aunque ya me había d

Plus de chapitres
Découvrez et lisez de bons romans gratuitement
Accédez gratuitement à un grand nombre de bons romans sur GoodNovel. Téléchargez les livres que vous aimez et lisez où et quand vous voulez.
Lisez des livres gratuitement sur l'APP
Scanner le code pour lire sur l'application
DMCA.com Protection Status