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Capítulo 5: No Pasó Nada

ผู้เขียน: E.M.Novelle
last update วันที่เผยแพร่: 2026-07-15 16:14:31

Valeria tuvo la sensación de que Zack se había quedado deliberadamente dentro, dejándola sola para enfrentarse a Yolanda Quinn afuera.

Después de que el asistente Shaw subiera su maleta al piso de arriba y se marchara, ella miró a Zack.

—Señor Quinn, su hermana estuvo aquí hace un rato.

—Lo sé.

Su respuesta indiferente hizo que al instante sintiera que él había jugado con ella.

Frunció el ceño.

—Entonces también sabe todo lo que la señorita Quinn me dijo.

Zack arqueó una ceja con pereza, mientras una leve sonrisa se dibujaba en sus labios.

—Por tu tono, ¿me estás culpando por la forma en que ella te trató?

—¿Acaso no debería?

Él soltó una risa baja.

—Entonces, ¿por qué viniste a verme a mí en lugar de ir con Isabella?

El significado de sus palabras no podía ser más claro.

Tú misma te metiste en esto.

Valeria guardó silencio.

Si no hubiera sido por el broche de su madre, jamás habría aceptado la petición de Isabella.

Reprimiendo su frustración, habló con calma.

—Señor Quinn, ya ha visto lo que ocurrió. Si insiste en seguir casado conmigo, su familia jamás lo aceptará.

—Además...

—Soy la exesposa de su sobrino.

Zack sonrió con frialdad.

—¿Necesito la aprobación de alguien para conservar a una esposa florero?

...

¿Una esposa florero?

¿Así era como la veía?

La amargura en el corazón de Valeria se hizo aún más profunda.

De verdad se estaba vengando de ella por haberse hecho pasar por Isabella.

—Pero me recordaste algo.

Valeria lo miró confundida.

Zack se puso de pie y caminó hacia ella.

Por instinto, dio un paso hacia atrás.

Su presencia imponente le dificultaba respirar.

Continuó retrocediendo hasta que su espalda chocó contra la pared.

Ya no tenía adónde ir.

El aroma familiar que lo rodeaba hizo que su corazón diera un vuelco.

Por alguna razón...

Le resultaba extrañamente familiar.

Zack bajó la mirada hacia ella.

Una sonrisa burlona apareció en sus labios.

—Debe de ser muy satisfactorio escuchar que Alejandro tenga que llamarte "Tía" de ahora en adelante.

Valeria se quedó inmóvil.

No esperaba que dijera eso.

Ahora que lo pensaba...

Realmente se preguntaba cuál sería la expresión de Alejandro.

Él se había casado con ella solo para alcanzar sus propios objetivos.

En cuanto consiguió lo que quería, la abandonó sin la menor vacilación.

Presentarse ahora ante él como su tía...

Eso por sí solo ya se sentía como una venganza.

Zack pareció leer sus pensamientos.

Sus oscuros ojos eran imposibles de descifrar.

Extendió la mano y le sujetó suavemente la barbilla, obligándola a mirarlo.

—Sé una buena esposa florero.

—Y me aseguraré de que te llame "Tía" por el resto de su vida.

Solo después de que la soltó, Valeria por fin recuperó el sentido.

—Espere.

Zack se detuvo y la miró por encima del hombro.

—Señor Quinn, puedo aceptar sus condiciones, pero ¿podría yo...?

—¿Quieres negociar conmigo?

La interrumpió con frialdad.

Valeria asintió.

Ya había preparado todo lo que quería decir.

En cambio, Zack soltó una risa burlona.

—¿De verdad crees que estás en posición de negociar conmigo?

Sus pupilas se contrajeron.

—Entiende una cosa.

—Tú te ofreciste voluntariamente para ocupar el lugar de Isabella y venir a verme.

—Así que cargarás con las consecuencias de cada error que ella cometió.

Sus palabras fueron lentas, deliberadas e implacables.

Sin volver a mirarla, se alejó.

Valeria permaneció allí en silencio.

Para Zack...

Ella no era inocente.

Era la cómplice de Isabella.

Alguien que había intentado arruinar su matrimonio.

Y ahora...

Estaba pagando el precio por las acciones de Isabella.

Él lo había dejado claro desde el principio.

Valeria se mordió el labio.

Si no podía negociar con Zack, todo lo que había planeado se vendría abajo.

Se convertiría exactamente en lo que había sido durante su primer matrimonio.

Nada más que un peón para que los demás lo utilizaran.

Se negaba a volver a vivir de esa manera.

Pero...

¿Cómo se suponía que iba a negociar con alguien como Zack Quinn?

En ese momento, sonó su teléfono.

Al ver el nombre de Yolanda Baker en la pantalla, contestó de inmediato.

La voz emocionada de Yolanda se escuchó al otro lado de la línea.

—¡Valeria! ¡El chico que me gusta por fin regresó al país!

Una sonrisa apareció en el rostro de Valeria.

—Felicidades. Por fin podrás dejar de extrañarlo.

Yolanda soltó una risita.

—Valeria, ven conmigo esta noche al Palacio de las Nubes, ¿sí?

—Me enteré de que estará allí. Esta es mi única oportunidad de encontrarme con él "por casualidad".

—¿Esta noche?

Valeria miró instintivamente hacia la escalera.

—¡Por favor, ven conmigo! Mi felicidad futura depende de ti.

Incapaz de negarse a su mejor amiga, Valeria terminó cediendo.

—Está bien.

Esa noche...

Palacio de las Nubes.

Yolanda iba del brazo de Valeria mientras entraban emocionadas.

El Palacio de las Nubes era el centro de entretenimiento más grande y lujoso de Madrid.

Mirando a su alrededor, Valeria preguntó:

—¿Estás segura de que estará aquí esta noche?

—Completamente.

Yolanda asintió con entusiasmo.

—Acaba de regresar, así que sus amigos lo trajeron aquí para celebrarlo.

Mientras entraban al ascensor, Valeria no pudo evitar hacer otra pregunta.

—Entonces... ¿ya descubriste cómo vas a encontrarte con él "por casualidad"?

—Todavía no.

...

Yolanda sonrió con confianza.

—Improvisaré. Se verá más natural.

Las puertas del ascensor se abrieron.

Antes de que pudieran dar otro paso, dos guardias de seguridad las detuvieron.

—Por favor, muestren sus tarjetas de membresía.

Yolanda se quedó paralizada.

—¿Eh? ¿Necesitamos tarjetas de membresía?

Uno de los guardias asintió con profesionalismo.

—Este es el piso VIP. Se requiere membresía.

Los ojos de Yolanda recorrieron el lugar hasta que se le ocurrió una idea.

—Venimos con un amigo.

—Él entró antes que nosotras.

—¿Podrían dejarnos pasar?

El guardia permaneció impasible.

—Entonces llame a su amigo y pídale que venga por ustedes.

Valeria suspiró para sus adentros.

Tal como lo había imaginado...

Yolanda había venido corriendo sin ningún plan.

Y, como siempre...

Se esperaba que ella arreglara el desastre.

Efectivamente, Yolanda se volvió hacia ella y la miró con esperanza.

—Valeria...

—No me mires así.

—De verdad no puedo ayudarte esta vez.

Nunca había estado en un lugar como ese.

No tenía idea de cómo hacer para entrar.

Justo cuando los hombros de Yolanda cayeron por la decepción, una voz masculina sonó detrás de ellas.

—Ellas vienen conmigo.

Las dos mujeres se dieron la vuelta.

Un apuesto desconocido estaba allí de pie con una mano despreocupadamente metida en el bolsillo.

Los guardias de seguridad se inclinaron de inmediato.

—Señor Yannis.

—Por favor, adelante.

Los ojos de Yolanda se iluminaron.

Sin darle tiempo a Valeria para reaccionar, la tomó de la muñeca y la apresuró a entrar.

—¡Muchísimas gracias! —dijo Yolanda con gratitud.

El hombre se volvió perezosamente hacia ellas.

Su mirada se detuvo en Valeria y sonrió.

—Ha sido un placer, belleza.

Valeria se sintió incómoda bajo su mirada y, por instinto, dio un paso hacia atrás.

En ese momento...

Vio una figura familiar a lo lejos, detrás de él.

Su corazón dio un vuelco.

Zack Quinn...

También estaba allí.

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