Compartilhar

53

last update Data de publicação: 2026-05-31 20:18:21

—Voy... voy a la habitación —avisó, titubeando torpemente y retrocediendo un paso—. Necesito hacer algo. Ian parpadeó, saliendo del trance, y frunció el ceño, frustrado por la repentina huida. —¿Qué necesitas hacer tan urgente? —le cuestionó, enderezándose en el asiento. Buscando una excusa rápida, Annie soltó lo primero que se le vino a la mente.

—Llamar a mi madre. Sí, eso. Le había prometido una videollamada para esta hora.

Ian la miró con los ojos entrecerrados, evaluando su mentira en seg
Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • El Secreto del CEO: Esposa por Obligación    Final

    Noah permanecía anclado a mi costado derecho, con una solidez física que contrastaba con la agitación del ambiente. Su mano libre envolvía mis dedos con una presión sorda, casi protectora, mientras con la otra sostenía un vaso corto donde el hielo ya empezaba a derretirse bajo la luz mortecina de los faroles. Al frente, la inmensa silueta de Manhattan recortaba el cielo oscuro con sus picos de hormigón y cristal, parpadeando de forma caótica. —Te conozco esa mirada, De la Vega —dijo Noah, rompiendo la inercia del silencio. Se inclinó lo justo para esquivar el ruido de la música, rozando el borde de mi oreja con un tono de voz áspero, desprovisto del filtro frío que solía usar ante las cámaras—. Estás haciendo inventario de bajas otra vez. —Solo calculaba el desfase temporal —admití, esbozando una sonrisa torcida que no llegó a transformarse en risa completa mientras giraba el cuerpo para sostenerle la mirada—. Hace veinticuatro meses exactos estábamos encerrados en la maldita gala

  • El Secreto del CEO: Esposa por Obligación    200

    Nueva York, un año después. Nuestra boda no iba a ser un evento corporativo. Después de pasar años asistiendo a galas de la compañía donde cada sonrisa era un cálculo y cada apretón de manos una estrategia, Noah y yo teníamos una sola regla para nuestro gran día: privacidad absoluta.Elegimos la azotea de un antiguo edificio industrial restaurado en Brooklyn, con vistas directas al skyline de Manhattan. Era el atardecer, la hora en que el cielo se tiñe de tonos cobrizos y violetas, el mismo tipo de luz bajo la cual habíamos diseñado nuestras mejores colecciones. No había prensa, no había fotógrafos de moda, y, por supuesto, no había nadie de nuestro pasado. Solo nuestras familias, nuestro pequeño equipo del estudio y un par de amigos cercanos.Me miré en el espejo de cuerpo entero en la habitación contigua a la terraza. No llevaba un vestido de novia tradicional. Lo había diseñado yo misma durante meses: un traje de dos piezas en seda de tono marfil, con un corte asimétrico y minimali

  • El Secreto del CEO: Esposa por Obligación    199

    Perspectiva de NoahEl estudio estaba en silencio, iluminado únicamente por las luces de la ciudad que se filtraban a través de los enormes ventanales de nuestro ático. Había sido una semana agotadora cerrando los detalles de la colección de aniversario, y Miranda había subido a descansar hacía un par de horas.Me serví un vaso de agua y caminé hacia la mesa central del salón, donde ella había estado trabajando más temprano en su collage digital. Sin embargo, lo que llamó mi atención no fue la pantalla apagada de su tableta, sino la vieja libreta de cuero que le regalé hace cinco años. Estaba abierta justo en el centro de la mesa, iluminada por un pequeño haz de luz de la lámpara de lectura, como si hubiera sido dejada allí a propósito para que yo la encontrara.Sonreí, sacudiendo la cabeza. Miranda y sus misterios. Me acerqué y bajé la vista hacia las páginas. Esperaba encontrar el bosquejo final de algún vestido que no la dejaba dormir, o tal vez una nueva estructura para la campañ

  • El Secreto del CEO: Esposa por Obligación    198

    Perspectiva de Miranda Cinco años. Ese era el tiempo exacto que había transcurrido desde que decidimos que jamás volveríamos a ser piezas en el tablero de ninguna corporación. La luz ambarina del atardecer se filtraba por los inmensos ventanales de la sede principal de Sinclair & De la Vega en Manhattan. Me encontraba en mi despacho privado, inmersa en la creación de un collage digital de estilo scrapbook que serviría como portada y concepto visual para nuestro libro retrospectivo de aniversario. Había pasado las últimas horas ajustando filtros, añadiendo texturas superpuestas y pequeños garabatos artísticos en la pantalla, completamente aislada del bullicio de la ciudad. Llevaba puestos mis grandes auriculares de diadema. Para concentrarme, siempre necesitaba que la música me envolviera con una fidelidad absoluta, detestaba que se perdiera el más mínimo detalle sonoro. Había conectado el cable a mi teléfono usando mi adaptador DAC, deslizándome por la interfaz oscura de Samsung

  • El Secreto del CEO: Esposa por Obligación    197

    Perspectiva de Miranda Habían pasado tres semanas desde que rechazamos la oferta de adquisición. La tormenta mediática se había calmado y, por primera vez en meses, el estudio estaba sumido en un silencio absoluto. Era viernes por la noche, y el equipo se había marchado temprano para celebrar el cierre del trimestre. Me encontraba sentada en el suelo de la sala de diseño, rodeada de muestras de telas y paletas de color para la próxima temporada. La luz cálida de las lámparas de pie proyectaba sombras alargadas sobre la madera. Me froté los ojos, sintiendo el cansancio acumulado, pero era un cansancio satisfactorio. Era el peso de construir algo propio. Escuché los pasos de Noah antes de verlo. Entró al estudio con dos copas de vino tinto y un pequeño paquete rectangular envuelto en papel kraft bajo el brazo. Vestía de manera informal, con un suéter oscuro remangado hasta los codos, y esa mirada intensa que, sin importar cuánto tiempo pasara, siempre lograba que mi pulso se acele

  • El Secreto del CEO: Esposa por Obligación    196

    Perspectiva de Noah El silencio en nuestro estudio esa mañana tenía un peso distinto. No era el silencio tenso de las fechas de entrega, ni el nerviosismo previo a un desfile, sino el silencio denso de las decisiones que alteran la vida. Sobre mi escritorio descansaba un contrato impreso en papel de alto gramaje, adornado con el inconfundible membrete de la compañía. Massimiliano no había tardado ni cuarenta y ocho horas desde el triunfo de nuestra pasarela en mover sus piezas. La oferta de compra era obscena. Una cifra con suficientes ceros como para que Miranda y yo desapareciéramos en la costa de Amalfi por el resto de nuestras vidas sin volver a tocar un boceto. Levanté la vista. Miranda estaba al otro lado de la sala, iluminada por la luz de la mañana, concentrada mientras servía dos tazas de café. Llevaba una camisa blanca holgada y el cabello recogido de forma descuidada. Al verla, en su propio entorno, libre de las restricciones corporativas, sentí esa punzada familiar d

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status