LOGINTariq—Saleh ha estado llamando a otros para quitarle apoyo en el diwan y está afectando algunos acuerdos comerciales del emirato —advirtió uno de mis asesores.—Ya lo había previsto, pero me sorprende que haya tardado semanas en cumplir sus amenazas.—Quizá no creyó que Reem llegaría a divorciarse.Asentí. Reem ya estaba en Canadá, lejos de su familia. Tal como ella había dicho, las denuncias contra Saleh no prosperaron, pero hacía unos días Jamal había sido extraditado y esta era la respuesta de su padre.—Revisen los acuerdos afectados y estudien alternativas —respondí, dando por terminada esa parte de la reunión.—Hay otro asunto que deberíamos considerar, Alteza. Después de lo ocurrido con su matrimonio, cualquier nueva exposición de su vida privada podría perjudicar al palacio. Sería conveniente mantener cierta discreción durante los próximos meses.Sabía perfectamente adónde quería llegar. Ahora que podía buscar a Ely, parecía que todavía debía pedir permiso para hacerlo.—Tend
Tariq—Encontré a mi hija con tu hombre de confianza —anunció Saleh apenas respondí—. Después de todo lo que hice para que ese matrimonio sostuviera nuestra alianza, esos dos decidieron cubrirnos de vergüenza.Llevaba casi una semana intentando localizarlos, sin saber siquiera si seguían vivos después de escuchar al segundo al mando de la guardia hablar de probabilidades.—Quiero hablar con ellos. Ahora.—Primero promete que te encargarás de ese traidor. En cuanto a Reem, aún la prensa no se ha enterado, pero se merece el castigo que quieras aplicar sobre ella. Te prometo que será la mujer dócil de siempre. —¿Dónde están?—Bajo mi custodia en mi casa de descanso. —Voy para allá. Y más te vale que ambos estén bien.Colgué antes de escuchar otra exigencia y miré a Omar que sonreía mientras me entregaba su móvil mostrando el nombre de mi tío en la pantalla. —Saleh ya los encontró, tío. Ya puedes dejar de buscar. —Si no fue a palacio primero es porque quiere algo a cambio —respondió c
Ely—Si ese cliente vuelve a cambiar las medidas, voy a cobrarle por cada centímetro —protestó Marlén mientras comparaba los planos con las fotografías que Mariam nos había enviado.—Ya le cobramos por cada hora que llevamos corrigiendo su desastre. No te preocupes.Se echó a reír y volvió a concentrarse en la pantalla mientras yo ingresaba un nuevo cliente local al sistema. Pero teníamos claro que eran los contratos que llegaron gracias a Mariam los que nos permitían mantener el estudio en una de las zonas más exclusivas de Londres, aunque todavía sudábamos frío cuando se presentaba un imprevisto.—¿A qué hora quedaste con Salma?—A las doce. Tengo que salir ya.—Entonces deja de trabajar y vete. Dale un beso de mi parte. Te prometo no arruinar nada mientras no estés.—Eso espero, porque te la tendrás que ver con Harry, no conmigo.Marlén me respondió, pero no alcancé a oír qué dijo, porque ya iba corriendo por la calle para verme con mi pequeña Salma. Estaba tan feliz como ella cuan
Tariq—Saleh estuvo aquí mientras viajabas —me advirtió Khalid antes de que entrara al salón—. Perdió los estribos porque Reem se negó a acompañarte y tuve que intervenir para que se marchara.Les cedí el paso a los hombres que llevaban las maletas y me detuve a escucharlo, agotado, frustrado y con un dolor de cabeza terrible.—Le dije que no se quedara sola. ¿Le hizo daño?—No. Me pidió que no te lo contara, pero está asustada. Y esta noche ha bebido demasiado.Khalid llevaba varios días en el palacete desde que mi madre me advirtió que no le gustaba que Saleh llegara sin avisar. Estaba por preguntarle qué más había sucedido cuando Reem abrió las puertas del salón, descalza, con una bata de seda que apenas la cubría.—¿También tienes que rendirle cuentas de lo que hago en mi propia casa? —preguntó, arrastrando las palabras, antes de tomarme de la mano y volverse hacia Khalid—. Déjanos, por favor.Mi amigo se retiró sin discutir y Reem cerró las puertas del salón antes de tirar la bat
ElyEl olor del café me revolvió el estómago antes de que pudiera probarlo. Aparté la taza y volví al presupuesto que Marlén había extendido sobre la mesa, aunque llevaba un rato leyendo las mismas cifras sin enterarme de nada.—¿Tampoco vas a desayunar hoy? —preguntó mami al acercarse con unas tostadas. Dejó el plato junto a mis papeles y me alzó la barbilla para mirarme.—Después, mami. Tenemos que terminar unas cuentas —dije apártandole la mano antes de que me preguntara otra vez por qué tenía tan hinchados los ojos. —Anoche también tenías mucho trabajo. —Me acarició el pelo y bajó la voz—. ¿Todavía no quieres contarme qué pasó con Tariq?—Ahora no, mami, por favor.Se llevó mi taza de café sin insistir, aunque su expresión me hizo sentir peor por seguir evitándola. Marlén esperó a que regresara a la cocina antes de señalar una de las partidas del presupuesto.—Si seguimos reduciendo gastos, vamos a tener que trabajar desde tu cocina —dijo, señalando una de las partidas.—Pues hab
Tariq—Se la regalé —admitió Khalid, sin apartar la vista de la daga—. Reem la vio en mi colección y le gustó. No imaginé que acabaría utilizándola contra Eliany.—¿Y qué hacía mi prometida en tus habitaciones? —Me levanté y me acerqué a él—. Me reprochaste aquella visita como si hubiera cometido una indecencia. ¿Por qué contigo habría de ser distinto?—No ocurrió nada entre nosotros, Tariq.—¿Por qué sientes la necesidad de aclararlo? Llevas demasiado tiempo defendiéndola, incluso después de lo que le hizo a Ely. Khalid me sostuvo la mirada unos segundos antes de apartarla. Podía discutir mis decisiones sin pestañear, pero rara vez lo había visto tan incómodo como ahora.—¿Qué sientes por ella? —insistí.—No quiero hablar de eso. —Apretó los dientes, pero terminó por soltarlo sin que tuviera que insistir—. La quiero, Tariq. Desde hace años. ¿Estás satisfecho? A pesar de eso, nunca te he dado motivos para desconfiar de mí.La confesión me dejó perplejo. Khalid conocía todos mis desas







