LOGINNo es que sea una tonta, porque, creo y de eso estoy segura, boba no soy. Lo que pasa es que resulto demasiado confiada y enamoradiza frente a los hombres. La traición de Esteban me marcó mucho y dejó una huella indeleble en mi alma. Yo lo quería demasiado porque él era muy dulce conmigo, súper cariñoso y me adoraba, me hacía pensar que era una princesa de un cuento de hadas que flotaba por el aire y el viento jugaba con mis pelos y con mi enorme falda llena de guirnaldas y flecos. Sin embargo, Pamela, que pensaba era mi mejor amiga, lo había seducido, a mis espaldas, con no sé qué artimañas y él cayó redondito a sus pies, idolatrándola como a una reina y convirtiéndose en su amante.
Lo más chistoso es que yo se lo presenté a él a mi amiga Pamela. Qué tonta fui. La que pensaba era mi incondicional amiga, en las buenas y en las malas, había quedado encandilada con Esteban y no la culpo, en ese sentido, porque Esteban es muy lindo, tierno, maravilloso y un soñador empedernido, de esos hombres que hacen suspirar y desear a cada rato para besar y amar. Milton me engañó también. Era casado y yo no lo sabía. Él me juró que no tenía otro compromiso y resulta que sumaba tres hijos y traicionaba a su esposa más por vocación que por decepción, porque su mujer era muy guapa y voluptuosa, sin embargo a él le gustaba, demasiado, el fruto ajeno. Y yo, lamentablemente, caí mansamente en sus redes. Lo descubrí en el mercado comprando con su cónyuge y sin poder contener la ira le di tal bofetón que le tumbó tres dientes. De eso estoy segura porque lo vi sangrando igual a un caño abierto encharcando su ropa. Luego me decepcionó terriblemente Carlos. Lo raro que él insistió mucho para que le hiciera caso. Me llamaba a mi móvil con insistencia, me enviaba emojis de corazoncitos y ositos, me grababa usb con la música que me gusta y estaba siempre pendiente de mí. La primera vez que salimos fue directamente a bailar a un salsdódromo. Me deslumbró con su cadencia, su excelente compás, muy erótico y seductor, y me hacía sentir, además, una pluma entre sus manos. Yo me dejaba llevar por sus pasos, tan elegantes, precisos, pulcros y excitantes y permitía que mi sangre hiciera ebullición en mis venas, deseándolo y queriendo que me haga suya cuanto antes. Sin embargo, Carlos jugaba conmigo de la misma forma que lo hacía con otras chicas. Yo lo pensaba un tipo muy serio, nada play boy ni aprovechador de las muchachas porque, ya les digo, era muy romántico en su trato, bastante educado, poético, incluso, empero era lo mismo conmigo que con otra fila de diez mujeres que, al igual que yo, habían sucumbido también a sus encantos y maravillas varoniles. Me di tarde cuenta además porque tenía una venda en mis ojos. Mis amigas me advertían que era un aprovechador, que lo habían visto muy acaramelado con otras chicas y sostenían, a rajatabla, que yo era una gran boba, dejándome seducir por ese sujeto. No es mi culpa tampoco. Carlos besaba como los dioses. Uff sus labios eran tan sensuales que me eclipsaban y me hacían perder en el limbo. Cuando él me besaba yo cerraba los ojos, meneaba la cabeza, escuchaba campanas celestiales repicando en mi cabeza, alzaba un tobillo, mis manos se caían como trapos y mi corazón se alborotaba tanto que quería estallar en pedazos. Los fuegos me calcinaban y me volvía en una verdadera antorcha, volviéndome cenizas. Y fue que lo vi primero besando a Nancy, luego a Norma, después a Betty, de allí a Luisa, posteriormente a Perla y finalmente a Teresa, mi archirrival, enemiga declarada, al que le tenía fobia e ira a la vez, para recién convencerme que, simplemente, yo era una gran tonta tal y cual me habían advertido mis amigas.EPÍLOGO Me quedaron muchas dudas allí, claveteadas en mi cabeza, que nunca pude dilucidar ni saber ni encontrar las repuestas. Soy muy feliz con Louis, tengo unos hijos maravillosos, mis padres son felices, soy una exitosa poetisa y una excelente profesional, pero jamás pude resolver ese enigma que, ya saben, marcó mi vida para siempre ni resolver esas interrogantes que aún hoy continúan martillando mis sesos y soñando con ese hombre tan dulce y tierno que me llevaba a las estrellas con sus besos y caricias: ¿Quién fue realmente Marcus Green? ¿Vino en realidad del pasado? ¿Pertenecía al Siglo XVIII? ¿Él mismo eligió morir de la misma manera como había ocurrido en su existencia pasada? Eso nunca lo sabré. Yo había terminado en su vida de la misma forma que había acabado Patricia, su esposa en el siglo XVIII, decepcionada y desilusionada. Nuestras historias fueron idénticas pese a las distancias del tiempo y aunque ella se casó con él y yo no, sin embargo, las dos amamos a Marcu
Un año después, Marcia se convertía mamá de un precioso bebé. -La felicidad tarda, pero llega-, le escribí y ella me envió su selfie llorando, con su bebé en brazos acompañada de su esposo también muy emocionado. -Después de tantas desilusiones, amiga mía, al fin conozco la felicidad, espero que tú también seas muy feliz como yo-, fue lo que e escribió Marcia, alborozada. El doctor Martin Brown se casó con Jacqueline. La boda se hizo en los jardines de la clínica y fue una ceremonia muy linda, con muchísimos invitados y pacientes, yo bailé mucho con Louis y por supuesto comí hasta casi reventar je je je. La comida estuvo deliciosa, además. Fue una noche inolvidable, en realidad. Estuvieron varios pacientes míos, a los que había tratado, y compartimos y departimos contándonos anécdotas, recuerdos, vivencias y me contaron que les iban bien, que eran felices y que estaban bastante agradecidos conmigo. -Yo solo cumplí con mi juramento hipocrático.-m reía contenta de verlos súper
Mi vestido de novia fue de ensueño, muy entallado, con una falda amplia y una cola enorme, con velo, guantes, kiara y bouquet. Mi padre me entregó. Mi mamá estaba furiosa con mi papá porque él se la pasó llorando como una criatura. -Cálmate Džiugas, no le malogres la boda a tu hija-, le reclamaba ella una y otra vez. Louis estuvo lindo en su terno, bien peinadito y sonriente. Cuando culminó la ceremonia y le di el sí, y al momento de besarme, me dijo muy emocionado, -nunca lo hubiera creído, Andrea, los sueños se cumplen-, y recibí el mejor beso de mi vida, que me estremeció por completo. La luna de miel la hicimos en un crucero por el Caribe también como lo habíamos planeado. Estuvimos en playas maravillosa, bailamos mucho en las fiestas que se hacían a bordo y por supuesto hicimos el amor como lobos hambrientos, achicharrándonos en el fuego de nuestra intensa pasión, prodigándonos muchos besos y caricias, je. Mi tercer libro de poemas fue un rotundo éxito, superando, i
La policía inició la cacería del sujeto que mató a tiros a Marcus Green. La prensa presionó mucho porque la víctima había estado siendo tratado en la clínica psiquiátrica y el criminal tenía muchos antecedentes de violencia no solo doméstica contra su esposa, sino también contra vecinos y otras personas a los que agredió y mandó al hospital. Entonces los periodistas decían que ese hombre era un peligro latente en las calles y exigían a gritos su cabeza. No solo era un crimen pasional, sino también un atentado contra la comunidad en general. La presión que ejerció la policía para dar con el asesino dio resultado y el tipo fue, finalmente cercado en un callejón baldío. Los agentes lo rodearon y exigieron que se entregue pero el hombre decidió enfrentarse a los custodios a balazos. Estaba enajenado, en realidad, enceguecido por su propia violencia. Él estaba bien armado, con suficiente municiones, y entonces hubo una verdadera batalla que se prolongó por casi una hora con un furioso i
La madre de Marcus, días después regresó a la ciudad, se encargó de los trámites y se llevó el cuerpo de su hijo a Escocia. Todo lo hizo en secreto, sin comunicar nada a nadie, menos a mí, por supuesto. No pude verla a ella y ni sabía que había venido y que se había llevado a Green. Yo me había encerrado en mi casa y me dediqué únicamente a llorar. Ni siquiera fui a trabajar. Llamé a Brown informándole que estaba devastada por el asesinato de Marcus y que necesitaba de una semana para recuperarme. -No te preocupes, Andrea, yo también estoy muy afectado-, me dijo Brown y me dio la licencia. Apagué el celular y no quise saber nada del mundo que me rodeaba. Pensé en dedicarme a retirar el cuerpo de Marcus de la morgue, el sepelio y el entierro, sin embargo, los forenses me informaron que la mamá de Marcus ya se había encargado de todo y que se llevó el cuerpo a Escocia, dejándome desconcertada y desairada, sin embargo, ella estaba en su derecho y tampoco tenía por qué comunicarme. Y
Fue una semana horrible. Yo lloraba y lloraba, desesperada, angustiada, sin saber qué hacer y me jalaba los pelos porque estaba segura que iban a matar a Marcus. La pesadilla me resultaba reveladora. Eso sí lo sabía. Desesperada le mandaba mensajes de texto a Harris pero él no contestaba, él incluso pensaba que yo había enloquecido. Y así, sin saber qué hacer, sumida en la angustia, no tuve más opción que resignarme a la suerte de Marcus. Él había elegido ese destino, me lo dijo en mi pesadilla. Marcus no quería que yo siguiera sufriendo. Entonces ocurrió. Jamás voy a olvidar ese jueves por la noche. Justo había terminado una terapia con un paciente y había copiado en el sistema su historia clínica. Todo el día había hecho frío. El cielo estuvo siempre encopetado, todo el día, había un viento muy fuerte, sumaban muchas nubes enormes y oscuras tapando el firmamento y el ambiente era tétrico y lastimero en la ciudad. Guardé los datos del paciente en el archivo de la clínica y me







