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24. RESPETO

Autor: Katja Brook
last update Fecha de publicación: 2025-09-04 22:15:16

Kayla había llegado primero. Estaba sentada, nerviosa. Tenía casi ocho semanas de embarazo y era la primera vez que se iba a hacer una ecografía con él, luego de todo lo que había pasado entre ellos.

Había llevado un vestido corto con unas sandalias de tiras y un bolso de marca que le había regalado su padre. Últimamente, le hacía muchos regalos, parecía, de alguna manera, querer compensar su ausencia, como si lo pudiera hacer con dinero y regalos.

En ocasiones le recordaba a Niko y eso le mole
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Último capítulo

  • El deseo del millonario   Capítulo 21 Epílogo

    Desperté con un terrible dolor de cabeza y una llorosa Lulú a mi lado. Abrí con dificultad mis ojos. — Gracias a Dios despertaste mi amor —me dijo con un quejido y se tiró a mis brazos. Debo reconocer que me sentía terriblemente confundido en ese momento. Traté de recordar lo último que había pasado y como en una computadora que se reinicia toda la información comenzó a bajar en mi cabeza. Observé a Lulú, mi MUJER no mi hija. Aunque sí era joven, mucho más que yo que le llevaba poco más de 20 años. Yo estaba en los 45 y ella tenía la edad de Dalton. Recordé que mi mujer sí había muerto, así había empezado todo pero Lulú y yo no estábamos ni cerca de compartir nuestro ADN salvo por ese bulto que se asomaba bajo su vestidito floreado en su vientre, nuestra hija, la que estaba esperando...su embarazo iba cerca de los seis meses. Se me vinieron a la mente todos los sucesos desde el momento en que había enviudado. Mi primera esposa había sido mi primer amor, nos conocíamos por nuestras fam

  • El deseo del millonario   Capítulo 20 Descubrimiento

    Luego de comerme a mi "hija" para el desayuno, ella desapareció y yo entré a bañarme. Estaba relajado para enfrentarme a ese día de trabajo. Cuando bajé me esperaba una nota de Lu y el desayuno preparado. Mi pequeña había salido a correr. Me dirigí a la fábrica feliz sin saber lo que me depararía el día...que parecía normal hasta que recibí un mensaje de la clínica...El ADN ya estaba...No puedo explicarles mis nervios mientras iba conduciendo hasta allí. La culpa volvió a atormentarme...y sí era mi hija ¿qué mierda iba a hacer?. Si bien era excitante jugar con el morbo y la posibilidad de que lo fuera, la sociedad no vería con buenos ojos que tuviese una relación con mi propia hija...y yo la deseaba, la deseaba tanto que era capaz de hacer desaparecer esos resultados si las cosas no salían como esperaba. Un sudor frío comenzó a recorrerme la espalda. No me reconocía, no sabía ya quién era este Alexis...en quién o qué me había convertido el deseo por esta joven. Estaba casi tembloroso

  • El deseo del millonario   Capítulo 19 Dulce condena

    Me levanté y sentí un gemido a mi lado. Decidí asomarme para el costado y casi me da un infarto. Lu estaba acostada desnuda, abierta de piernas y mirando hacia arriba mientras se metía los dedos y con los ojos cerrados gemía. Se la veía muy mojada, por lo que pude observar. Y yo no entendía que ocurría del todo, pues todavía estaba muy dormido. Ella pareció percatarse y me miró con una sonrisa de lado. Metió esos dedos en sus labios y los lamió como una gatita. — Buen día papi — Me dijo acercándose con esos pezones rosaditos desviando mi mirada hacia allí. Seguí viendo más abajo y esa vagina apretada, húmeda y totalmente depilada era un manjar para el desayuno. Cuando quedó pegada junto a mi y esos labios tentadores se acercaron a los míos hizo que todas mis defensas cayeran. Al primer roce de su boca con la mía la tomé de la cabeza y nos enredamos en un beso de los más apasionados y excitantes que habíamos tenido hasta ese momento. Se separó apenas de mi y susurró, — Te ayudo con eso

  • El deseo del millonario   Capítulo 18 Animal

    El resto del día se diluyó entre comida, sexo y más sexo con mi pequeña. Por la tarde, nos bañamos juntos y me la cogí furiosamente contra la losa de la pared dentro de la ducha dejándole mi leche dentro una vez más. Sus piernas quedaron temblando y cuando soltó mi cuello y se puso de pie por el interior de sus piernas estaban chorreando. Metí mi mano allí y agarré el semen. Llevé mi mano a su boca, que lamió de manera erótica y luego la enjaboné toda mientras manoseaba sus hermosas tetas. Lu salió primero. — Voy a preparar algo para comer papi, no te enfríes mucho — me dijo y me guiñó un ojo con picardía mientras salía con el cuerpo mojado moviendo su culo redondo. Suspiré extasiado y continué mi baño. Me dolía un poco el cuerpo, a quien quería engañar...estaba exhausto pero feliz de haber cumplido mi sueño...aunque no quería pensar en la posibilidad de que fuera en realidad mi hija. Había compartimentado esos sentimientos a un lado pero más allá del juego erótico la posibilidad real

  • El deseo del millonario   Capítulo 17 Decadente

    Llamé a la fábrica para avisar que ese día no iría. Ser el dueño tenía sus beneficios, a fin de cuentas... Según me dijo Lulú, Darren se había ido más temprano con Dalton. Y ese día ya no volvería. Así que teníamos toda la jornada para nosotros y de solo pensarlo me excitaba. Ella se había levantado, desnuda, para ir a buscar unas bebidas a la cocina. Poco después se asomó en la puerta y me sonrió, traía dos vasos. — Ven bebé, ya papi te extraña — le dije y la ayudé, tomando uno de los vasos, para que pudiera llegar a la cama. Tomé de un solo sorbo todo el contenido y dejé la copa en la mesa. Lulú había hecho lo mismo y luego automáticamente nos miramos, nuestros cuerpos se acercaron como atraidos por una fuerza invisible y nos besamos como dos amantes que se conocen desde hace mucho tiempo ya. Llevé mis manos a sus pechos turgentes y comencé a masajearlos, para luego llevar mi cabeza hacia allí. Besé y lamí. Chupé y succioné mientras escuchaba sus gemidos y sentía todo su cuerpo rozá

  • El deseo del millonario   Capítulo 16 Tabú

    Al otro día me desperté nuevamente desorientado. Miré a mi alrededor y estaba en mi cama. El cabello de Lulú desparramado sobre mi brazo. Tenía olor a limpio, como si se hubiera bañado. También noté que tenía una camiseta mía puesta. ¿Acaso todo lo anterior había sido un sueño? Y ¿cómo mierda llegué allí en todo caso? Hice un intento de quitar mi brazo, sin despertarla para levantarme sin dejar de notar su culo tentador asomandose por debajo. Mi cuerpo respondió de forma inmediata con una erección grande como una casa. Y mientras luchaba con el brazo, Lulú se giró y me miró con los ojos entreabiertos. — Todavía es temprano, ¿no quieres quedarte un poco más papi? — me dijo con un tono irresistible y sensual al que me fue imposible negarme. Sin decir nada la abracé y apoyó su rostro en mi pecho desnudo. Noté que tenía puesto los calzones. — Papi, ¿me quieres? — me preguntó repentinamente, antes de mirarme, con un tono de voz suave. — Obvio mi amor, ¿cómo no voy a quererte? — le dije aca

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