Share

Capítulo 46

Author: Lila Stone
last update publish date: 2026-10-20 14:55:45

El pesado vehículo blindado se detuvo de forma violenta y abrupta en la entrada circular de la finca de los Greenwich; sus neumáticos crujieron con fuerza sobre la grava impoluta.

En el habitáculo trasero, Isabelle Laurent era como un resorte a punto de saltar, cargada de un veneno puro y absoluto. El recuerdo de la mirada desafiante de Caroline Bennet, sumado a la amarga humillación de haber sido rechazada por Alexander en su propio ático, había ido minando su compostura durante los cuarenta
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • El error de una noche del multimillonario   Capítulo 52

    La débil luz del sol otoñal se filtraba a través de las finas cortinas de la suite principal, proyectando un resplandor suave y fresco por todo el inmenso ático. Muy por encima de la ciudad, la habitación permanecía en silencio, aislada de la fría humedad que se extendía por las calles de Manhattan, allá abajo.Caroline despertó lentamente, recuperando los sentidos en suaves y pausadas oleadas. Tenía la cabeza cómodamente apoyada sobre el cálido y firme pecho de Alexander, con un brazo descansando despreocupadamente alrededor de su cintura. El ritmo constante y acompasado de su respiración era un refugio reconfortante y, durante un breve instante, atrapada en esa neblina entre el sueño y la vigilia, el enorme peso de las interminables responsabilidades logísticas de su agencia pareció encontrarse a millones de kilómetros de distancia.Se movió ligeramente, levantando el rostro para mirarlo.En la silenciosa calma de la mañana, la fría e imponente máscara que Alexander llevaba en las r

  • El error de una noche del multimillonario   Capítulo 51

    La débil luz del sol de noviembre bañaba las tranquilas calles adoquinadas del Upper East Side. Un amanecer pálido y frío se abría paso entre las bajas capas de nubes. Mientras el resto de Manhattan apenas comenzaba a despertar —los barrenderos retiraban las húmedas hojas otoñales de las alcantarillas y los carritos de café abrían en cada esquina—, una maniobra sutil y calculada ya estaba en marcha dentro de un reservado privado de The Carlyle.En el silencioso salón del hotel, las pesadas cortinas de terciopelo estaban descorridas lo justo para dejar entrar la fría luz de la mañana. El ambiente era tranquilo, aislado del ruido de las calles que se extendían abajo, y solo se percibía el delicado aroma del té Earl Grey recién preparado y del brioche tostado.Isabelle Laurent estaba sentada en una mesa junto a la esquina, perfectamente serena a pesar de lo temprano que era. Vestida con una blusa de seda color crema y un elegante blazer de corte impecable, sostenía una taza de porcelana

  • El error de una noche del multimillonario   Capítulo 50

    La lluvia golpeaba con un ritmo constante e hipnótico contra los ventanales de suelo a techo del ático de Alexander en Manhattan, difuminando la deslumbrante extensión del horizonte de la ciudad en un lavado de luces ámbar y de neón.En el interior, el vasto ático reinaba en silencio, salvo por el calor bajo y crepitante de una chimenea de gas moderna y el zumbido tenue de un sistema de sonido invisible que reproducía una suave y pausada melodía de jazz. Los suelos de madera pulida reflejaban el cálido resplandor del fuego, mientras que el imponente panel de cristal ofrecía un marcado contraste entre la metrópolis caótica y empapada por la lluvia en el exterior y la absoluta quietud del santuario en las alturas.Caroline estaba sentada acurrucada en la esquina del profundo sofá de terciopelo carbón, con una suave manta de cachemira drapeada holgadamente sobre sus hombros. Sostenía una taza caliente de té de manzanilla con ambas manos, con la mirada fija en las llamas titilantes. La fr

  • El error de una noche del multimillonario   Capítulo 49

    Las pesadas puertas de cristal del salón Mercer se cerraron de golpe tras Emily, dejando atrás el ambiente silencioso, impregnado de seda costosa y mármol pulido, para sumergirla de lleno en el viento gélido y cortante que recorría la calle Mercer. Su corazón martilleaba contra sus costillas como un pájaro atrapado. El aire frío del otoño le escocía en las mejillas, pero apenas lo notaba mientras sus tacones marcaban un ritmo rápido y errático sobre la acera empedrada. En su mano derecha, sus dedos aferraban con tal fuerza el vaso de café —ya tibio— que el cartón se hundía hacia adentro bajo la presión de su agarre. Encontrarse con Isabelle Laurent no había sido una mera coincidencia; parecía más bien una forma de intervención divina. Durante meses, Emily había vivido bajo la sombra asfixiante de Caroline Bennet. Incluso después del estrepitoso colapso de la familia Bennet —cuando William Bennet finalmente solicitó el divorcio de Eleanor y abandonó a la familia para siempre, tras

  • El error de una noche del multimillonario   Capítulo 48

    El sol del mediodía se filtraba a través de los altos ventanales arqueados del salón privado de The Mercer, proyectando largas sombras geométricas sobre los pulidos suelos de parqué en espiga. Ubicado en un rincón tranquilo del SoHo, el lugar servía como santuario para la élite de Manhattan —obsesionada con la discreción—; un espacio donde se cerraban acuerdos multimillonarios entre zumos prensados ​​en frío y susurros apenas audibles.Isabelle Laurent estaba sentada sola en un lujoso banco tapizado en terciopelo, con sus gafas de sol oscuras colocadas sobre la cabeza. Sus dedos finos tamborileaban con un ritmo marcado y constante sobre el tallo de la copa de agua con gas, que permanecía intacta. La humillación vivida esa mañana —al darse cuenta de que Victoria y Richard no habían logrado, en absoluto, doblegar la terquedad de Alexander— seguía quemándole por dentro. Alexander se había mantenido inamovible en su postura, y la certeza de que ni siquiera la presión familiar lograría rom

  • El error de una noche del multimillonario   Capítulo 47

    «¡Estás tirando por la borda treinta años de estrategia corporativa por la hija de un hombre en bancarrota y caído en desgracia, Alexander!». El rugido furioso de Richard Wade resonó en el amplio despacho de Greenwich, de techos abovedados; la pesada licorera de cristal que sostenía en la mano repiqueteó contra el escritorio de caoba oscura al dejarla caer con brusquedad. La imponente chimenea crepitaba a sus espaldas, proyectando largas y amenazantes sombras sobre las estanterías —que iban del suelo al techo— donde se guardaba la historia de generaciones de la familia Wade. A su lado, Victoria Wade permanecía de pie con los brazos cruzados sobre su blusa de seda color crema; su rostro era una máscara esculpida de frío desdén aristocrático. «Mírate», añadió Victoria, bajando la voz hasta convertirla en un susurro afilado como una navaja, cargado de puro veneno. «Llegas a las ocho de la noche, desaliñado, ignorando la correspondencia de la junta directiva... todo porque te dio po

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status