MasukNARRADOR OMNISCIENTETheodore permaneció inmóvil durante unos segundos.Miró a Nadia, luego al pasillo por donde había llegado la voz que anunciaba que ya Lucas estaba despierto urgencias.Finalmente, volvió la mirada hacia Thaís.Ella seguía frente a él, con los ojos llenos de dolor y una mano apoyada discretamente sobre su abdomen.—Voy a ver a Lucas —dijo Theodore con seriedad—. Pero aún no terminamos de hablar sobre esto.Thaís levantó ligeramente la mirada.—¿Qué quieres decir?—Que voy a escucharte. Necesito escuchar tu versión —respondió él—. No voy a tomar ninguna decisión sin saber exactamente qué ocurrió.Las palabras consiguieron aliviar apenas la presión que sentía en el pecho. Aunque tampoco sabía si eso cambiaría algo. Ella solo diría la unica y absoluta verdad. Nunca atacó o interfirió en nada que tuviera que ver con ese niño. Ella asintió despacio.—Está bien. —respondió intentando sonar firme.Nadia apretó los labios. Aquello no era lo que esperaba escuchar. No, no i
NARRADOR OMNISCIENTEThaís se quedó frente a la puerta, con una sonrisa todavía dibujada en los labios.Había imaginado muchas veces cómo sería contarle a Theodore que iban a tener un hijo, pero nunca pensó que ocurriría de aquella manera.La puerta terminó de abrirse. Theodore apareció frente a ella.Sin embargo, la expresión de su rostro no se parecía en nada a la que Thaís esperaba encontrar. Estaba serio, tenso, con la mandíbula apretada y la mirada oscura.La sonrisa de Thaís desapareció poco a poco.—Theodore... —murmuró.Él la observó durante unos segundos.—¿Qué haces aquí? —preguntó con seriedad. Thaís frunció el ceño. Él no le había hablado así nunca —Vine a ver al médico.—¿Por qué? —insistió él.Ella no alcanzó a responder. Una voz desesperada lo llamó con urgencia. —¡Theodore!La voz de Nadia hizo que ambos giraran.Nadia apareció al final del pasillo caminando rápidamente. Detrás de ella venía Renata con una sonrisa venenosa.Thaís sintió que algo no estaba bien al ve
NARRADOR OMNISCIENTE Thaís entró al consultorio y cerró la puerta detrás de ella. El médico levantó la mirada de los documentos que tenía sobre el escritorio y le indicó que tomara asiento.—Buenos días, señorita Laurent. ¿Qué la trae por aquí? —preguntó mientras tomaba su historia clínica.Thaís se acomodó frente a él soltando un alargo suspiro. Aún sentía la sensación de rabia al escuchar a esa mujer catalogar a Theodore como suyo. Sus dedos se apretaron contra sus piernas con fuerza. El doctor se aclaró la garganta para llamar su atención. —¿Todo bien, señorita Laurent? —preguntó al verla tan alterada.—Algo así. Me he sentido extraña últimamente —respondió—. Al principio pensé que era por el estrés, pero ayer me desmayé en mi apartamento.El médico levantó la mirada.—¿Se había desmayado antes?—No que yo recuerde —respondió Thaís negando con la cabeza—. Nunca me había pasado esto.—¿Ha tenido mareos recientes, esta comiendo bien? ¿No hay nada que la este estresado últimamente
NARRADOR OMNISCIENTEAl día siguiente, Theodore llegó a la empresa más temprano de lo habitual.Había dormido poco. La conversación con Thaís seguía rondándole la cabeza y, aunque había intentado concentrarse en el trabajo, no conseguía apartar de su mente la preocupación que había visto en sus ojos.Sabía que ella tenía miedo. También sabía que decirle que nada cambiaría entre ellos no sería suficiente. Tendría que demostrárselo.Apenas entró en su despacho y dejó el teléfono sobre el escritorio, escuchó unos pasos detrás de él.—Señor Lockhart, la señora Nadia llamó hace unos minutos —informó su asistente, Carlita, deteniéndose frente a él.Theodore se volvió hacia ella.—¿Qué quería? —preguntó, frunciendo el ceño.—Dijo que necesita hablar con usted sobre Lucas —respondió Carlita.La expresión de Theodore se endureció. Se quitó el saco y lo dejó sobre el respaldo de la silla antes de acercarse al escritorio.—¿Dijo para qué? —insistió, levantando la mirada.—No. Solo insistió en qu
NARRADOR OMNISCIENTETheodore llegó al apartamento de Thaís poco después.No había querido llamarla. Necesitaba hablar con ella frente a frente y contarle lo ocurrido antes de que cualquier otra persona pudiera hacerlo.Cuando Thaís abrió la puerta, una sonrisa apareció en sus labios al verlo.—¿Qué haces aquí? Pensé que estabas ocupado en la empresa.Theodore no respondió de inmediato. Ella notó la seriedad en su rostro y la sonrisa desapareció.—¿Pasó algo? —preguntó con un nudo en el estómago. —Necesito hablar contigo. —susurró con seriedad. Thaís se hizo a un lado para dejarlo entrar. —Eso no suena nada bien.Theodore entró y cerró la puerta detrás de él. Suspiró hondo, caminó hasta la sala y espero que Thaís tomara asiento.—Recibí el resultado de la prueba de ADN hace un momento. Thaís se quedó inmóvil. —¿Ya? —preguntó con sorpresa.Él asintió. Sus ojos no debatirán de recorrerla. El miedo lo estaba atormentaba—Sí, ya.—Y por tu cara, supongo que ya es lo que me temía. Th
NARRADOR OMNISCIENTEDos días después, Theodore estaba en su despacho revisando unos documentos cuando Cooper entró con el rostro serio y un sobre en la mano.—Señor Lockhart, ya llegó.Theodore levantó la mirada. No necesitó preguntar a qué se refería.—Déjalo ahí.Cooper colocó el sobre sobre el escritorio, pero no se retiró. Theodore observó el documento durante unos segundos antes de tomarlo.—¿Hay algo más?—Encontramos información sobre Nadia que creo que debería conocer antes de abrirlo.Theodore alzó la mirada.—¿Qué encontraron?Cooper dejó escapar un suspiro.—Revisamos nuevamente los registros de la clínica que encontré en el extranjero. Y nada coincide con la historia que Nadia te contó hace tres años.Theodore se quedó en silencio. Ya sabía que que ella habia mentido. Se enderezó y suspiró. —¿Qué encontraste?—El registro confirma que Nadia estuvo ingresada y que hubo un parto.El silencio cayó sobre el despacho. Theodore apretó la mandíbula.—Eso ya lo sabíamos.—Sí. Pe







