Compartir

El precio de su venganza: Caricias Letales.
El precio de su venganza: Caricias Letales.
Autor: Nelsy Díaz

Capítulo 1.

Autor: Nelsy Díaz
last update Fecha de publicación: 2026-06-02 05:20:35

Maleya Becerfom.

—Solo necesito una hora, mamá —ella me mira como si le pesara darme la respuesta, pero la conozco lo suficiente para saber que no es así. —Sabes que volveré.

—Eso no me preocupa, mi niña —se levanta de su sitio mientras la brocha que Tess sostiene se desliza por mi pómulo. —Lo que no me gusta es ese apego que tienes hacia una tumba. Si no estuviera segura de que apenas los conocías, incluso podría pensar que te enamoraste de esos...Siendo específica, pensaría que sentiste algo por él.

Niego de inmediato, y sabe que digo la verdad. Sí, apenas los conocí, pero yo le di paso a todo.

—No me mires así —se encamina a la puerta. —Protejo tu dignidad, Maleya. Si alguien percibe que sientes culpa por tonterías, se agarran de eso para tirarte al piso y eres mi hija —Zelda, tan elegante como fría, me clava los ojos—. Tú no perteneces ahí.

No le contesto, pero Tess me acaricia la cara al saber que esa afirmación, en una ocasión, no fue del todo cierta.

Esa noche debió ser especial. Como se había planeado. Como creí que pasaría.

Sin embargo, todo se salió de control antes de que siquiera abriera la boca.

La cena elaborada durante horas se transformó en el escenario del que lo único que pudo escapar, fue la vida tal como la conocía.

El sabor que se instaló desde ayer en mi boca sigue presente. La fecha me ha tenido con los nervios expandidos y la habilidad de tomar decisiones encogiéndose cada vez más.

No lo controlo como en otras situaciones. Tal vez por eso estoy llena de frustración, viendo mi reflejo y notando que el blanco no es un color que encaje con mi estado de letargo.

La familia Becerfom carga una m@ldición desde que cedió a cometer su primer pecado, o eso solía decir mi abuela cuando resaltaba las desgracias que han cambiado nuestro rumbo.

Comienzo a creerlo. Porque todo lo que rodea a los Becerfom termina oliendo igual.

A podredumbre.

—Por Dios, que hermosa te ves— Tess se lleva las manos a la boca con la mirada cubierta de puro orgullo al terminar de peinarme. —Ya sé que no es el mejor día, pero Male, te ves increíblemente preciosa.

Al verme en el espejo, la idea que se me viene a la cabeza no es esa.

—Sonríe, ¿sí?— me presiona la barbilla en el hombro derecho. —Aunque el evento no sea algo que te ilusione, trata de disfrutarlo. Lo mereces.

—Me siento rara— admito y ella me abraza desde su posición. —¿Crees que…? Olvídalo. Lo mejor es que decida hacerlo también.

Ella suspira en mi hombro.

—No pongo en duda que sea lo mejor, pero ¿Se puede? —el fuerte aroma acre me invade cuando esa pregunta me golpea la realidad.

La respuesta es obvia. Tampoco puede y tal vez esa sea la razón por la que permito que solo ella me vea en este estado.

—Basta— se aleja, reponiendo su postura y voz. Tess se gira, y lo hago con ella, viendo que con las uñas presiona sus lagrimales antes de volverse hacia mí con una sonrisa. —No vamos a comenzar con tonterías. Te ves hermosa y no echaremos a perder eso este día.

—Creelo —dirijo mi rostro hacia la puerta para ver la figura impoluta que nos observa.

Tess da dos pasos a la derecha indicando que debe darse unos retoques antes de irse con el resto.

Se marcha en silencio, dejándome en compañía del hombre con cabello cenizo. A sus casi cincuenta, su físico solo enfatizó más los rasgos que extrajo de nuestros antepasados.

—Estás preciosa— elogia mi hermano. El patriarca de la familia desde que papá falleció. —Ese era el vestido indicado, ¿ahora me crees?

—¿Por qué precisamente hoy? —respiro por la herida. —Kayce, no pude llevarle sus flores. Sabes que cada año siento que…

—Deberías olvidar un tema cuando te estanca —me hace girar de nuevo hacia el espejo. —El pasado está bien donde se quedó. El presente es lo que debe ocupar esto —me presiona la cabeza. —Eso nos ha mantenido vivos.

Niego. Sé que es así, porque tuvo razón al hacer que practicara su temple, pero este día siempre ha estado reservado. Y que este año no haya podido me tiene con la lengua más suelta que de costumbre.

—Eladio Garcés te ama —Kayce me toma por los hombros desde la espalda. —Si usas lo que se te ha enseñado, puedes controlar hasta la manera en cómo piensa.

—Lo dices como si no fuera capaz de hacerme desaparecer —lo encaro, soltándome de un manotazo. —Porque…¿alguna vez lo consideraste?

Guarda las manos en sus bolsillos. Sé lo hastiado que está también, pero no me contengo.

—Por supuesto que no —me cruzo de brazos. —A tí solo te importa esta ridícula alianza porque hará más rápido los procesos legales que tienes pendientes. Sobre todo la recuperación oficialmente de la fortuna Bowman.

Calla.

Como siempre guarda silencio cada vez que sale a relucir ese tema.

—Nunca me dijiste que pasaría eso.

—Porque no lo sabía.

—Claro que lo sabías. No me mientas— me limpio la nariz cuando me arde. —Sabías de la emboscada. Callaste y no te importó que yo fuera...

—Me importas, Maleya —enfatiza. —Duda de todo, pero de eso no.

Me río de su argumento.

—Eres mi hermanita —me toma el rostro para que lo mire. —Xavier y Sao también te adoran y por eso hicimos todo para recuperarte —tiemblo a punto de caer en el llanto—. Nadie va a dejarte sola —reitera. —Nunca dudes que eres la joya de la familia. Pero no como papá lo veía. Eres nuestra joya porque te amamos.

Quiero ver al hermano que se echaba la culpa de mis errores cuando éramos niños, pero ahora no puedo.

—Estaremos cerca para asegurarnos de que nada te ocurra.

—Basta con eso —doy un paso atrás. —Siempre haces lo mismo.

Salgo al balcón y él me sigue.

—No me impones, me dejas decidir para que no exista duda de que tengo voluntad cuando sabemos que nunca ha sido así —me doy la vuelta. —Y sí, puedes decirme que fui quien aceptó esto, pero a los únicos que beneficia es a ustedes.

—Nos beneficia a todos. Sobre todo a tí— destaca. —Eladio sólo quiere esta boda para estar seguro que tenemos palabra. La fortuna estará a tu nombre desde esta tarde. Mañana él mismo lo hará oficial y tú podrás decidir si vivir con tu marido o irte a dónde quieras con el dinero que podrás disponer.

—Los Bowman van a pelearlo. Las cláusulas...

—El heredero principal está muerto. Ellos no podrán reclamar nada— sostiene. —Las cláusulas son claras. El viejo Bowman...

—Él murió pensando que Gareth y su hermana iban a proteger su imperio, en lugar del nido de serpientes.

—Y tú te encargarás de que se cumpla su decisión de que la familia no toque ese dinero —recalca y suelto una risa.

—¿No sientes culpa? —increpo. —Porque yo sí. Siento que los traicionamos cuando...Debimos haber hecho lo contrario a lo que hicimos.

Esta vez no me lo discute porque tengo razón. Aunque también entiendo los motivos, mi coraza no es tan fuerte este día.

—Rompe el compromiso —dice sin alzar la voz. —Nadie te detiene.

De nuevo el tono que ha hecho caer ventas de otros, que luego él adquirió.

—Pero luego no te quejes de que todo lo que conoces se desmoronó —abre los brazos para señalar la propiedad. —Lindenhof es tu hogar, y por una decisión impulsiva lo quieres echar a perder.

—Impulsivo es esta boda. Impulsivo es todo lo que esta familia ha hecho desde que tengo memoria —le recrimino. —Pero de eso no se habla, ¿verdad?

Calla. Cuando algo le molesta no responde y ahora eso me enfada más, porque siento que ese es uno de los motivos por los que quiere convencerme de que tenga una mejor actitud.

—Todos hemos hecho sacrificios —puntualiza pasando una mano por la cicatriz de su cuello. —Sabes todo. Participaste. Y pediste ser más incluida en todo, ahora no te quejes.

La cara me arde al escucharme a mí misma pedir una integración más fluida dentro de mi propia familia. Lo cual ahora solo es la demostración de que lo hicieron.

—Te quiero —me dice mirándome a los ojos. —Pero sabes el verdadero fin de estos asuntos. Ahora levanta el mentón, mantén la postura y demuestra que corre sangre Becerfom por esas venas. Gareth lo hubiese querido así.

La rabia me gana enviando cuchillas en su dirección cuando usa el argumento que no puedo contrariar. Porque ellos eran inocentes.

No debieron terminar en la cajuela de un vehículo, como la fotografía que se esparció por todos lados lo insinuaba.

Termino por girarme y aferrame a la balaustrada en donde mis manos se presionan sin conseguir disminuir lo que me corre por el sistema.

Nunca creí que casarme se daría de esta manera. Ni siquiera lo consideré como una opción seria hasta hace un año.

Eladio no ha sido irrespetuoso nunca. De hecho, ha tenido mejores modales que los pretendientes que tuve antes de mis veinte, pero ahora, luego de siete años después de hechos que no me enorgullecen, lo único que quiero es alejarme de todo esto.

Y no puedo.

Sencillamente porque mi cargo de conciencia me impide dejar sola a mi madre luego de que perdimos a papá hace unos meses. Dice que soy quien más parecido tiene con él, pero no es verdad.

Me falta su carácter. Me falta la determinación para meterme al fuego que siempre demostraba poder someter.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
Noelia Moriconi
esta novela va a estar muy buena, como todo lo que escribe.
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • El precio de su venganza: Caricias Letales.   Capítulo 28.

    Maleya Becerfom. No existe preparación. No existe pensamiento ni ninguna de las razones que deberían existir antes de besar a un hombre al que conozco como una amenaza.Solo existe la necesidad desesperada de encontrar otra cosa. Mientras la suya parece querer adueñarse de mi lengua, en un arrebatado combate dentro de mi boca. Mis labios se alejan de los suyos por un milímetro y, durante un instante, no sucede absolutamente nada cuando nuestros ojos se encuentran. Él permanece inmóvil. Tan quieto que por una fracción de segundo temo haber cometido el error más absurdo para acabar con mi vida. Sin embargo, al siguiente instante percibo el calor de su boca golpeando la mía de nuevo. Su firmeza contenida emerge, y finalmente termino respondiendo con todo lo demás perdiendo volumen a mi alrededor. El suelo deja de moverse. La habitación desaparece.La presión en mi pecho continúa ahí, pero ahora tiene un punto de referencia distinto. Ya no intento encontrar una forma de escapar de ella

  • El precio de su venganza: Caricias Letales.   Capítulo 27.

    Maleya Becerfom.«Te necesito. Ven rápido».El mensaje para Tess se marca como enviado, pero sacudo la mirada cuando siento que me falla. Atrapo el pomo de la puerta, aunque no logro cerrarla después de entrar a mi habitación. Mi peso al apoyar la mano es la que lo consigue. El suelo parece desplazarse bajo mis pies y esa presión entre mis costados aumenta hasta empujar mis pulmones hacia arriba, como si alguien hubiera cerrado una banda alrededor de mi tórax y continuara apretándola sin intención de soltarla. El brazo comienza a dolerme. Los dedos se me entumecen. Una gota de sudor frío resbala desde mi sien hasta la mandíbula y las rodillas amenazan con doblarse antes de que consiga sujetarme de la butaca.«No».Me niego a regresar a ese espacio vacío en el que mi cabeza deja de distinguir entre lo que está ocurriendo y lo que ocurrió. Las imágenes aparecen demasiado rápido. La playa. Las tablas. Los gritos de Tess. Mi mandíbula recibiendo el impacto que me noqueó.Todo gira como s

  • El precio de su venganza: Caricias Letales.   Capítulo 26.

    Maleya Becerfom.Kayce desvía la mirada y sigue la dirección de mis ojos.Sao continúa inmóvil, con una mano descansando dentro del bolsillo del pantalón y la otra apoyada sobre la baranda de madera oscura. La tenue iluminación de la lámpara del vestíbulo acentúa la firmeza de las facciones que heredó de nuestro padre, como la mandíbula marcada, la nariz recta y los pómulos altos. Lleva el cabello negro peinado hacia atrás, impecable como siempre, sin un solo mechón fuera de lugar. La camisa arremangada hasta los antebrazos deja ver unas venas discretas bajo una piel demasiado clara para alguien que pasa tantas horas fuera de casa.Pero lo que más llama la atención nunca ha sido su apariencia. Son sus ojos grises. Extraordinariamente grises.Tan quietos que cuesta saber si observan o simplemente atraviesan a quien tienen delante.Por un momento pienso que dirá algo al enfocarme el rostro. Los labios se le mueven, sus dedos se presionan sobre la madera, haciéndome recordar al sujeto qu

  • El precio de su venganza: Caricias Letales.   Capítulo 25.

    Maleya Becerfom. Papá solía mencionar constantemente que los papeles dentro del Pacto estaban mal distribuidos. Lo relacionaba con la obtusa conexión que poseían los originales. Sobre todo porque mencionaba que estos conservaban con recelo sus tendencias a no elevar sus aspiraciones. Recalcaban que poseer demasiado también podía convertirse en una desgracia. Y Valerian Becerfom no estuvo de acuerdo jamás con esa idea.Porque para él, poseer más siempre fue dominar mejor. Y de cierto modo tuvo razón. Ya que, siendo honesta mientras el motor es el único sonido dentro del vehículo y los árboles pasan uno detrás de otro al otro lado del cristal, mi mente reproduce tantas cosas que pudieron evitarse si su sistema se hubiese tomado en cuenta. La luz de la tarde comienza a deshacerse lentamente sobre las montañas y el cielo adquiere un tono grisáceo que amenaza otra lluvia. Comienzo a odiarlas. Porque aun cuando reduce el calor, aumenta la sensación de que no solo el ambiente se torna

  • El precio de su venganza: Caricias Letales.   Capítulo 24.

    Maleya Becerfom. En el silencio que se adhiere a las paredes luego de la mención, debo removerme sobre mi silla cuando es su figura enmascarada la que me atraviesa el cráneo. Nunca soy de incomodarme por la mención de un nombre. Por eso me parece absurdo que sienta que incluso el piso es un lago de arenas movedizas que no me permiten usar uno solo de mis pies. Siento que todos me miran. Y no es solo a mí, porque los ojos de todos recorren el lugar, pero mi cabeza insiste en hacerme sentir culpable de algo que ni siquiera puedo nombrar. Lacer desvía la mirada hacia su hijo. Zeger lo mira detenidamente como si se dijeran algo, y esa sí sé que no es mi percepción. Realmente lo hacen. —¿Por qué él aceptaría?— cuestiona Xavier sin hacer un movimiento más que con su boca. —Tengo entendido que nuestra relación con ese…individuo, es la definición más lejana a la amistad. Así que no comprendo esta nueva postura. —Es el único hombre del que Yanté decidió hablar con respeto —comenta Lacer

  • El precio de su venganza: Caricias Letales.   Capítulo 23.

    Maleya. —Déjenme adivinar —cruzo el umbral, reparando en Eladio que también se presentó. —Zeger recibió la visita de Gareth. —Lo que debes dejar es la ironía —me responde Zahily con las manos en el reposabrazos. —¿Acaso a la niña no le enseñaron a tener modales y saludar primero?—A las personas que es imprescindible saludar solamente —Eladio arrastra la silla detrás de mí. —Cómo ejecutivos de alta gama. Personas de alta estima. Vecinos. Personas en situación de calle —dejo el celular a mi costado al acomodarme en la silla. —¿Alguna duda más?La rubia me detalla sin borrar la sonrisa que con su chaqueta oscura solo destaca más. Si Lyanna es callada. Esta no cierra la boca jamás. Kayce entrelaza las manos sobre la mesa, haciendo que el resto se gire en su dirección. Con un gesto le cede la palabra a Lacer, quien deja el bastón en manos de su nieta. —Bien. Ya que estamos todos, iré al punto —el viejo se acomoda en la silla. —Considerando la situación y el riesgo de que Gareth se pre

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status