แชร์

7 | ¿Tienes un amante?

ผู้เขียน: Emerson Writer
last update วันที่เผยแพร่: 2025-11-18 10:08:50

Las palabras de Caleb fueron un eco en el silencio cuando Ronan abandonó el lugar sin mirar atrás, cerrando detrás suyo.

Seraphina se quedó de pie, sola en la lujosa jaula. Su mano, la que él había sostenido, ardía. Pero no era de dolor.

Levantó la palma de la mano hacia la luz del fuego, su respiración aún entrecortada por el casi beso. La piel estaba perfecta.

Pálida, suave, sin rastro de la quemadura.

Pero no estaba fría. El calor de su toque permanecía como un profundo rastro de fuego bajo su piel, una marca invisible más íntima que la violencia de Isabelle.

El fantasma de su pulgar acariciándola la hizo temblar.

Se abrazó a sí misma, caminando sobre la alfombra de un lado a otro como un animal enjaulado. Estaba agonizando. Un segundo antes de que Caleb gritara, ella se había estado inclinando hacia él.

Lo había querido.

Había deseado el beso del hombre que la había llamado Nada, el hombre que la había humillado y la mantenía prisionera.

No entendía por qué su cuerpo parecía traicionar su sentido, anhelando la cercanía del depredador que la había salvado solo para encadenarla.

Él había sentido su dolor. Había cruzado la mansión y hasta había enfrentado a su prometido y luego, con la misma facilidad, la había alejado como si fuera nociva, volviendo a ser el hombre frío y cruel.

Y ahora estaba debajo suyo en la mansión, probablemente pensando en que no le traería más que problemas y decidiendo entregarla a los ancianos.

Su destino estaba en manos de Ronan y el pánico regresó como una aguja gélida, extinguiendo el calor residual de su toque.

Hunter.

¿Qué pasaría con su hermano si los ancianos decidían que ella era un peligro?

Entonces lo supo, necesitaba huir.

Por inercia, llevó las manos dentro de los bolsillos de su abrigo, buscando su móvil. Lo tomó y, con dedos temblorosos, lo encendió. No podía llamar a la policía.

¿Qué les diría? ¿Que el multimillonario que la había salvado la mantenía prisionera en su opulenta mansión?

Solo había una persona en la que podía confiar.

Liam.

Él era su único amigo, aunque tenía sentimientos por ella que Seraphina no correspondía, él se había mantenido a su lado incluso en los momentos más duros.

Pulsó el contacto.

El teléfono sonó dos veces antes de que Liam respondiera.

—¡Liam!

—¿Seraphina? Es tarde, ¿te encuentras bien? —la voz somnolienta de Liam se volvió instantáneamente alerta.

—No, Liam. Estoy en problemas —susurró, su voz quebrándose.

—¿Qué pasa? ¿Estás llorando? —el sueño desapareció, reemplazado por un pánico agudo que reflejaba el de ella—. ¿Es Hunter? ¿Volvió a pasar?

—No, Hunter... Hunter está a salvo, creo. Es... es complicado. ¡Me tienen prisionera, Liam!

—¿Qué? ¿Prisionera? ¿De qué estás hablando? ¿Dónde estás?

—En… —las palabras se atoraron en su boca, pasó saliva, sintiendo un nudo en su garganta—. Estoy en la mansión de Raden Thornsten. Yo… vine a pedirle un favor y él me… me tiene como su prisionera. Pero necesito huir o Hunter podría correr peligro.

—Calma, Seraphina. Respira.

Escuchó movimiento del otro lado.

—Ronan es el hombre de la gala, ¿no es así? Te advertí que sería una mala idea, esas personas son… extrañas.

—Lo sé. Debí escucharte, pero sabes que necesito el empleo y el dinero. Él hizo que me despidieran y pensé… fuí una tonta.

—Calma, Seraphina. Iré por tí y encontraremos una solución.

Seraphina no respondió. Estaba mirando en dirección a la puerta, atenta en caso de que alguien se acercara.

—Escúchame, Seraphina. Estoy a veinte minutos, ¿de acuerdo?

—¡No! —exclamó en un susurro—. No puedes venir solo, puede ser peligroso. ¡No los viste, Liam! Ellos son…

—Apenas puedo escucharte, Seraphina. Llegaré pronto, por favor, mantén la calma.

Y la llamada terminó.

Seraphina se quedó mirando el teléfono, la pantalla ahora negra, la batería muerta. Estaba sola en la oscuridad, con un terror nuevo y más frío que el anterior.

Había sido estúpida. Había llamado a un cordero a la guarida de los lobos. Liam, su dulce y humano amigo, iba hacia ese lugar, hacia Ronan y sus ojos dorados, hacia Isabelle y sus amenazas. Esperaba que pudiera ayudarla a escapar.

Seraphina guardó su móvil, limpió sus lágrimas y observó por el ventanal hacia el jardín trasero. Si encontraba a Liam fuera sería más fácil huir, pero para eso debía abandonar la habitación. Se armó de valor pero, cuando se volvió hacia la puerta, su cuerpo se congeló.

Ronan estaba allí.

Su silueta esbelta y poderosa llenaba el marco de la puerta. La observaba en silencio, como una estatua de piedra.

No había hecho ruido. No había entrado, simplemente, estaba allí. Mirándola como un depredador esperando para avanzar.

El terror le heló la sangre.

¿Cuánto tiempo llevaba allí? ¿Había escuchado la llamada?

Su rostro era una máscara de furia oscura, sus ojos de acero fijos en ella, más fríos que una tumba. La forma en que la miraba no era la de un hombre traicionado, sino la de un hombre cuya propiedad había sido profanada. Y él la quería de regreso.

Su voz, cuando habló, fue peligrosamente baja, un gruñido que vibró con una posesividad irracional y aterradora.

—Así que tienes un amante.

No era una pregunta. Era una sentencia.

—¿Es él por quien lloras mientras estás bajo mi techo?

อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป

บทล่าสุด

  • El rechazo del Alpha   EPÍLOGO

    El césped húmedo se pegaba a las rodillas de Evander, pero él no le daba importancia. Su hijo mayor, con los dedos hundidos en la tierra, analizaba una huella invisible para cualquier otro ojo.—¿Sientes el rastro, hijo? —preguntó Evander, su voz un murmullo bajo que imitaba la cadencia del bosque.El niño frunció el entrecejo, concentrado. Sus ojos, azules y profundos, se clavaron en la marca.—Huele a pino, papá. Y a algo más... ¿humedad? —respondió el pequeño, levantando la vista con un brillo de triunfo.Evander sonrió, una curva lenta que le suavizó todo el rostro. Colocó una mano grande sobre el hombro de su hijo.—Huele a zorro joven. Ha pasado hace apenas unos minutos. Bien hecho. Eres preciso.En ese instante, el crujido del césped anunció la llegada de Iris. Sostenía a la recién nacida, envuelta en lino claro. La bebé, despierta, movía sus manos diminutas buscando el aire. Evander se puso en pie de un salto, dejando atrás su postura de instructor para convertirse en el prote

  • El rechazo del Alpha   70 | Cálido amanecer

    El aire primaveral entró por las ventanas abiertas de la alcoba. La luz dorada del sol bañaba las mantas de piel, creando un ambiente de quietud casi absoluta. El cachorro, ya con algunos meses, se movía sobre el suelo con una energía inagotable.Evander lo observaba desde la cama, apoyado en un brazo.El pequeño intentaba atrapar un rayo de sol. Sus movimientos eran rápidos, torpes pero llenos de una vitalidad que deslumbraba. De repente, el niño se detuvo frente a un juguete de madera tallada. Sus ojos, habitualmente oscuros, brillaron con una intensidad diferente.Un destello dorado cruzó sus pupilas.Un pequeño zarpazo, apenas visible, rasgó el aire. La madera del juguete se astilló bajo sus dedos, no por fuerza física, sino por una chispa de energía pura que se desprendió de su pequeño cuerpo. El cachorro soltó un sonido de sorpresa, una mezcla entre risa y gruñido.Iris, que estaba terminando de organizar unos pergaminos, se acercó de inmediato.Su respiración se detuvo un segun

  • El rechazo del Alpha   69 | Una dulce calma

    La primera semana transcurrió entre sombras suaves y luz tenue. La alcoba se convirtió en un refugio impenetrable. Fuera de esos muros, el mundo continuaba, pero allí dentro, el tiempo se detenía en cada suspiro del pequeño.Evander apenas abandonaba el lado de la cama.El guerrero, cuyas manos habían sostenido el peso de la guerra, se movía ahora con una fragilidad casi irreal. Se acercaba al pequeño con una devoción que rozaba la reverencia. Sostenía al bebé contra su pecho, sintiendo el calor que emanaba de su frágil cuerpo.Iris observaba la escena desde la cama.Su recuperación avanzaba con la rapidez de los seres de su naturaleza. La princesa se sentía plena. Ver a su esposo, el Alpha que la manada temía como respetaba, convertido en un protector tan atento, llenaba su corazón de una paz que no sabía que podía existir.El pequeño dormía la mayor parte del tiempo. Cuando despertaba, reclamaba la atención con una fuerza que sorprendía a ambos. Tenía los ojos del padre y la sereni

  • El rechazo del Alpha   68 | La victoria del Alpha

    El frío del valle se volvió insoportable.El Alpha del Oeste desenvainó un sable largo, forjado en hierro negro y bañado en venenos prohibidos. Su respiración sonaba como un siseo metálico. La bestia que montaba, una masa de carne putrefacta y músculos hinchados, rugió con una desesperación inhumana, preparando el terreno para una masacre final.Evander permaneció inmóvil.Sus manos estaban desnudas. No necesitaba acero para romper huesos ni sombras para ocultar su intención. Su cuerpo irradiaba un calor salvaje que derretía la nieve bajo sus botas. La luz dorada de Iris, descendiendo desde la torre, formó un anillo perfecto alrededor de ellos, atrapándolos en un duelo privado que decidiría el destino de la manada.—Tu mujer caerá antes de que el sol se oculte —bramó el invasor, arremetiendo con un tajo horizontal.Evander se movió con la fluidez de un depredador absoluto.Esquivó el filo envenenado por apenas un milímetro. El aire siseó al pasar. El líder del Norte contraatacó con un

  • El rechazo del Alpha   67 | El enfrentamiento final

    La oscuridad de la alcoba era verdaderamente absoluta.Evander dejó de respirar por completo bajo el peso de las mantas.El líder de la manada norteña se quedó paralizado. Su gran mano descansaba sobre el vientre descubierto de su esposa. El calor bajo su palma no era un simple reflejo del sueño. Era un pulso constante.Una vibración dorada y llena de vida que golpeaba contra su piel con una fuerza innegable.Su instinto de Alpha se disparó de golpe.Los agudizados sentidos del lobo no necesitaban la confirmación de ningún anciano sanador de la corte. Su propia bestia interior aulló de alegría dentro de su pecho. Estaba sintiendo el inconfundible y sagrado lazo de sangre.Un cachorro.Su propio cachorro latiendo en el vientre de su compañera.Evander cerró los ojos con mucha fuerza.El guerrero que había destrozado enemigos sin dudarlo ahora temblaba de pies a cabeza. Un nudo asfixiante se instaló en su garganta. La emoción lo golpeó con la fuerza de un huracán, derribando todas sus m

  • El rechazo del Alpha   66 | Cambiará para siempre

    El inmenso castillo del Norte quedó sumido en un silencio total y absoluto.Las horas de la madrugada avanzaron con lentitud. En la inmensidad de la Gran Biblioteca, la única vela que iluminaba la mesa central comenzó a consumirse hasta convertirse en un pequeño charco de cera derretida.Iris no logró mantener los ojos abiertos por mucho tiempo más.El abrumador desgaste emocional de la jornada y la inmensa paz que le trajo el descubrimiento terminaron por vencer sus defensas. La joven princesa cruzó los brazos sobre el enorme libro de anatomía divina, apoyó la mejilla contra las gruesas hojas amarillentas y cayó en un sueño sumamente profundo y reparador.En la otra punta de la fortaleza, Evander abrió los ojos de golpe en la oscuridad.El fiero Alpha estiró su brazo derecho por instinto sobre el inmenso colchón de pieles. Al no encontrar el cuerpo cálido de su esposa, un pánico ahogado intentó apoderarse de su pecho. Se levantó de la cama de roble en total silencio.Sin embargo, su

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status