INICIAR SESIÓN
Pablo llegó hasta el lobby del hotel Dante lo esperaba sentado en un amplio sofá, estaba hablando por el teléfono celular en voz baja.
— Oh sí nena escápate esta noche y te haré eso y más, sabes me tendrás cachondo toda la tarde, llámame cuando el viejo se vaya… chao.
Dante colgó la llamada, miró a Pablo y se levantó.
— Qué pasó te retuvieron mucho.
Dijo Dante elevando las cejas.
— Nada, me encontré a mi tío.
— Sí lo vi cuando pasó con la morena, creo que es una modelo de motos, me parece haberla visto en televisión.
— No sé, no le presté atención.
— ¡No le prestaste atención!, así te dejaría la chica linda del restaurante, por cierto ¿Cómo se lleva con la socia? Tú tío es mi héroe.
—¿Qué socia?—Pablo aún le resonaban en la mente las palabras de Elena.
— Tierra llamando a Pablo, las mujeres de tu tío, ya me las imagino, esas dos juntas en una habitación.
Pablo se sintió mal de imaginar a Elena en tórridos tríos, algo le pasaba, le habrían puesto algo a su bebida, eso debería excitarlo, no parecerle mal, pero Elena le había parecido sincera, de verdad inocente, debía estar loco o ser estúpido. Pensó.
— Ya descansamos bastante, volvamos a trabajar.
— Sí, ya nos demoramos bastante.
Esa noche en el gimnasio, Elena corría por la cinta, estaba roja y sudada, no podía sacarse de la cabeza la escena con Pablo en su oficina, y cada vez que los recuerdos venían sentía el mismo calor que subía y explotaba en su pecho, Brenda se acercó a ella y le quitó los audífonos de su iPod.
— Ya está bien, te vas a matar. Haz los estiramientos y ven a contarme ¿Qué te pasa? Ya estoy desocupada.
— Brenda, cuándo te cuente lo que me pasó hoy.
Elena terminó los estiramientos y fue a sentarse con Brenda, le contó todo y aún exasperada dijo:
— Yo creí que estaba claro que yo no tengo nada con Berni, pero no, él pensó que buscaba una estrategia para que Berni me diera más en nuestra supuesta relación.
— Es un Larsson —dijo Brenda encogiéndose de hombros—, está acostumbrado a abrir la boca y que las mujeres abran las piernas.
— Piensas que fui muy mojigata.
— Si tú eres mojigata o no, no es el problema, no tienes por qué aceptar algo si no quieres; pero él está convencido que tu relación con Berni incluye cama, y por eso creyó que tu moral era… ¿cómo dijo?, una treta virginal.
— Y entonces, ¿Qué hago de aquí en adelante?
— Nada, yo te dije que disfrutaras de la vida y te lo follaras, tuviste la oportunidad y aún súper excitada ganó tu moral, pues ahora como están las cosas, vas le explicas que tu relación con Berni es platónica—Brenda se levanta y hace una mueca teatral señalando con el dedo— . Escenario número uno: Él te seduce, tú aceptas, se va a Margarita, luego a París y te flagela tu conciencia. Escenario número dos: Él te seduce, tu no aceptas, se va a Margarita luego a París y siempre lamentarás no follártelo.
— Así que perdí toda oportunidad de salir ganando.
— No Elena, sólo que por una vez en la vida deberías permitir que las cosas fluyan, sin tener que planificar y alterar todo a tu criterio, qué importa lo que él piense, si tienes otra oportunidad y te lo quieres follar, lo haces, si no quieres, lo ignoras, fácil, sin complicaciones.
— Bueno es que yo sólo quiero ser clara, ya una vez dejé que todo fluyera y mira.
—¿Cuándo fue que dejaste que todo fluyera?
— Con Sergio claro.
— Con Sergio, en serio, Elena ibas babeando detrás de él, ¿Crees que no se había dado cuenta? Cuando decidió hablarte, ya tú le tenías el terreno preparado.
— Pero él me pidió matrimonio a mí, teníamos tiempo de ser novios.
— Claro, después de que muy oportunamente le dijeras tus planes empresariales, en el fondo sabías que eso lo alentaría, quizás en ese entonces lo hacías de modo inconsciente, pero siempre has procurado tu vida de manera que solo tú planificas.
— Pues otros lo verían como una virtud, francamente Brenda se supone que eres mi amiga.
— Y siempre estaré de tu lado, pero quién sino yo te dice la verdad como necesitas escucharla.
— Tú deberías aplicar tu propio consejo, tú decidiste alejar a Sebasthian, no dejaste que todo fluyera.
— Es diferente, él tiene un excelente futuro sin mi, y no iba a tomarlo si yo se lo pedía, y luego cuando viera que quedarse conmigo era un error entonces iba a odiarme.
— ¿Por qué ibas tú a ser un error en su vida?
— Para mí es bastante obvio. Sebasthian y yo somos un estúpido cliché de dama y vagabundo a la inversa, ya te lo he dicho, es solo porque me quieres a mí y lo quieres a él, pero yo no soy la mujer con la que debe quedar.
— Pues yo te veo lo suficientemente princesa, pero está bien, sé que el tema te molesta, lo siento.
— Yo también lo siento, no tienes por qué hacerme caso, qué puedo saber yo —le acarició el cabello a Elena, una pequeña muestra de afecto, ternura que sólo mostraba con Elena y su hermana Belinda— Pero aún así hazme caso, déjalo fluir.
— Está bien, lo dejaré fluir —dijo haciendo mímica con las manos.
— Vámonos a dormir, es tarde.
Pablo llegó a su habitación, muy tarde, el trabajo de otros proyectos era mucho, se sentía intranquilo, no dejaba de estar pendiente de los sonidos del pasillo, furioso con el mismo por su actitud, decidió llamar por teléfono a su primo.
— Pensé que no tendrías tiempo para saludarme al menos —respondió Sebasthian al tercer timbrazo.
— Sebasthian hermanito que bueno que pudiste contestar, aunque es tardísimo, no habíamos conversado, ya estoy en Venezuela, en casa, aunque no literalmente, me estoy quedando en el hotel.
— No tendrías que estar ya en Margarita.
— Allá está mi equipo demoliendo, y mi tío quiere un monstruo, estoy poniendo al día unos trabajos mientras tomó nota de algunas cosas extras que quiere mi tío, es tremenda oportunidad para mi empresa hacer este hotel —recordó a Elena—, y también Elena, quiere un montón de cosas para el restaurante.
— Así que conociste a Elena, ella es genial Pablo, seguro el hotel se beneficiará con sus ideas.
— Me sorprendió mucho como la trata mi tío, jamás tuvo una de sus mujeres opinión sobre algo tan importante como los negocios.
— Mi papá la adora, y a sus hermanas ¿Ya las conociste?
— A Brenda la vi una vez, pero aún no en el gimnasio, dicen que es brutal allí.
— La viste una vez, dime ¿Qué te pareció?
— No le presté mayor atención, solo la vi un instante en realidad, y estaba concentrado en Elena así que, no sé.
— Está bien, te gusto Elena, ella es muy hermosa, ambas lo son y para mi papá. No sé, son una especie de hijas adoptivas y sueño frustrado, me refiero a Elena.
— Cómo te digo, mi tío trata a Elena de manera especial, pero no como hija, ¿Quieres decir que no se acuesta con ella?
— Hasta dónde yo tengo entendido, papá no tiene una relación con Elena, razón por la cual la adora, si fuera su amante ya se hubiera cansado de ella, por eso te digo, ella es algo así como la indicada que llegó en el momento equivocado a su vida, te repito, un sueño frustrado.
— Interesante y como es que mi tío perdió la oportunidad con ella, o no quiso aprovecharla y que tal tú, sí está buenísima.
Sebasthian no dejaba de reír.
—No lo sé, mi papá la conoció en un momento en que ella era vulnerable, por alguna razón papá la respetó y le brindó una oportunidad comercial y no íntima, no se más detalle. Me gustaría estar allá.
— ¿Y tú cómo la ves, como hermana?
—Te puedo asegurar que mis sentimientos por Elena son muy fraternos, pero por Brenda, esa mujer tenía una facilidad para encenderme la sangre que ni te digo, con ella cerca tenía un estado de erección permanente, la seguía como perro hambriento, la verdad no era nada divertido.
— Para mi hubiera sido divertido verte, pues ahora que hablé contigo, me siento bastante mejor con respecto a Elena, la verdad pensaba que estaba con mi tío por interés y que él estaba medio enamorado de ella, pero si hasta la incluyó como miembro de su familia en un comentario sin importancia.
— Bueno, quizás si este enamorado de ella, pero no tienen ningún acuerdo o aventura, porque ella es una mujer de relaciones, y mi papá le huye a las relaciones como el diablo a la cruz.
— Hablaré con mi tío, crees que le importe mucho si conozco un poco mejor a Elena.
— Es una gran mujer, no seas un perro con ella, no se lo merece, ya ha pasado por mucho.
— Hablas como todo un pilar de la sociedad, dijo mi tío que ya te echaron el lazo.
— La verdad tengo una relación seria aquí, Kate, trabaja en una galería y es bella, muy dulce y atenta, posiblemente le pida que sea mi esposa.
— Cuídate de las mujeres dulces, dicen que el cianuro es dulce.
— ¿Ya viste a Donna? —dijo Sebasthian, intuyendo el desprecio en la voz de Pablo.
— Apenas llegué, pero eso es capítulo terminado y ella lo sabe, bueno hermanito no te quito más tiempo, y esperó de verdad poder verte pronto, pero aquí como en los viejos tiempos.
— Claro que sí, nos vemos en Margarita.
— Piénsalo hermanito, el matrimonio es una empresa que es mejor postergar.
— Ya lo veremos hermanito, cuídate y sabes que puedes llamarme cuando quieras, un abrazo saludos a todos.
—Chao hermanito.
2 años después. Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, El
Elena estaba vestida para hacer un viaje relámpago a Venecia, la boda fue muy hermosa con Rebeka y Belinda como damas de honor y Brenda y Sebasthian como padrinos de boda, las damas fueros de rosado satín y fajines negros, Brenda había llevado un bello traje plateado brillante como una armadura de sueños había dicho Sebasthian, ahora estaba terminando de arreglar su maleta con Brenda en su habitación del hotel, Pablo estaría muy ocupado en Margarita ahora que había cortado relaciones comerciales con Dante Martino, a petición de Elena no lo denunciaron, pero rompieron sociedad y amistad. — Me vas hacer mucha falta Elena. — Vendré 3 días por semana, no dejaras de verme. — Sí bueno, quizás yo también viaje lo estoy pensando, igual no sé si pueda conservar el trabajo con Discovery. — Es por Sebasthian, siguen mal, pero que necia eres Brenda. — Elena yo para Sebasthia
Una vez en la comisaria, Pablo le dijo al detective que la llamada indicando el paradero de Elena había sido anónima, el detective no vio razones para desconfiar, Pablo no sabía cómo su amigo se había enterado, aun le faltaba ir a casa de Dante. Pablo dio un apretón de mano al detective Raúl. — Muy agradecido amigo, sepa que estoy en deuda con usted y no dude en llamarme si algún día llega a necesitar algo de mí. — No se preocupe, Larsson, es mi trabajo, esperó no tener que visitarlo por trabajo, quizás vaya por visitar a la bonita parlanchina. Pablo sonrío. Elena despertó en la cama de una clínica, se sentía bastante mejor, tenía una vía pegada al brazo, de un frasco el suero caían ráp
Elena quería quedarse encerrada en el baño lejos de Sergio, pero quizás podría escapar cuando viniera el servicio, o pudiera pegarle con algo a Sergio y escapar corriendo, así que se armó de valor, mirándose al espejo notó que tenía el cabello lleno de costras de sangre, el golpe que le dio Sergio en la cabeza, la había rotó y aunque ya no botaba cantidad de sangre seguía húmedo y dolía, quizás necesitaría puntos de sutura, en cuanto salió consiguió a Sergio inhalando polvo por la nariz, así que eso era, Sergio estaba drogado, él no tenía ese vicio mientras estuvieron juntos, ahora entendía su locura. — Sergio, esto es una locura, no podemos estar aquí eternamente, yo me siento mal debo ir a un médico. — Estas bien, solo fue tu primer viaje —Sergio
Dante estaba sorprendido. Se sentó en el sofá cuando sintió el peso de la locura que había hecho su hermana, Donna se privó llorando y no le salían las palabras. Dante Pasó sus manos por el cabello y se obligó a escuchar y ver como hacía para librar a su hermana esta vez.— Yo no sabía que era un asesino, yo solo quería que se desapareciera con la tal Elena y que Pablo pensara que ella lo había traicionado, y entonces él la rechazaría y yo podría tener oportunidad de recuperar a Pablo. Dante abofeteo a su hermana, era la primera vez que lo hacía, no pudo controlarse y se arrepintió en el acto, Donna no era más que una niña malcriada y mucho era su culpa, pero esta vez se había pasado de la raya, Sonia intervino.
Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo. — Por fin despertaste amor. Amor, Sergio siempre la había llamado amor. — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras. — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada. — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir? — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató. — Sergio es que estás demente, yo no te quie







