INICIAR SESIÓNUna vez en la comisaria, Pablo le dijo al detective que la llamada indicando el paradero de Elena había sido anónima, el detective no vio razones para desconfiar, Pablo no sabía cómo su amigo se había enterado, aun le faltaba ir a casa de Dante.
Pablo dio un apretón de mano al detective Raúl.
— Muy agradecido amigo, sepa que estoy en deuda con usted y no dude en llamarme si algún día llega a necesitar algo de mí.
— No se preocupe, Larsson, es mi trabajo, esperó no tener que visitarlo por trabajo, quizás vaya por visitar a la bonita parlanchina.
Pablo sonrío.
Elena despertó en la cama de una clínica, se sentía bastante mejor, tenía una vía pegada al brazo, de un frasco el suero caían rápidas gotas que entraban a su cuerpo, a su lado estaba Bernhard.
— Hola Berni.
— Hola guapa —Bernhard se levantó y se acercó a su cama, le tomó la mano que no tenía la aguja de medicamento.
— ¿Qué pasó? —Elena hablaba con voz débil.
— Muchas cosas, pero lo único importante es que tú estás bien, y que estamos libres de acusaciones, ya la indomable Verónica está haciendo su magia, después de hoy serás más admirada que cualquier estrella de cine.
— Debe estar divertidísima, le encantan los retos y transformar escándalos.
— Conmigo se divertirá de lo lindo.
— Creo que son el uno para el otro, recuerda que prometiste portarte bien.
Bernhard se echó a reír.
— Creí que habíamos quedado en no hacer de casamenteros, ya veremos.
— Berni, Sergio fue el que mató a Vanesa.
— Chss, No pienses en eso, ya lo sabemos y todo está bien.
— ¿Él murió, cierto?
— Sí cariño, estaba consumido por drogas, alcohol, y muchos problemas.
— Dios se apiade de su alma — A Elena se le salieron 2 lagrimas.
— Ya no pienses en eso.
— Berni, aunque todo esto acabó, igual quiero ir a Milán, necesito un cambio de escenario.
— Por ahora descansa —Bernhard se acercó y la besó en la frente—, tú tendrás todo lo que quieras.
Pablo estacionó afuera de la casa de Dante, no visitaba este lugar desde que era novio de Donna, tocó la puerta y Dante lo dejó pasar, ya eran más de las 5pm, la casa estaba oscura y silenciosa, Pablo incluso esperaba una irritante Donna y Sonia, pero no estaban en casa.
— Todo resultó bien, mataron al infeliz y Elena está sana y salva —dijo alegre Pablo.
— Gracias a Dios, es un alivio escuchar que Elena está bien.
— ¿Dante como supiste donde estaban?
— Pablo, ya me conoces, conozco a muchos truhanes y sinvergüenzas, yo conocí a ese malnacido del Sergio, por supuesto no sabía nada hasta que apareció haciendo escandalo la noche de la beneficencia.
— Esta bien, pero ¿cómo te enteraste del lugar exacto, cómo lograste que él te lo dijera?
— Quiero que sepas que mi intención nunca fue que dañara a la dama, solo quería que pudiera entretenerse con ella, para que de una vez tú te concentraras en el trabajo.
— ¿Qué hiciste Dante?, no te estoy entendiendo
— Elena nos estaba costando mucho a todos, Sergio aseguraba que eran cómplices, si yo te lo decía no lo creerías, pensé que la gatita te tenia bien clavada las uñas, recuerda que pensábamos lo mismo cuando llegamos a Venezuela y supimos que era socia de tu tío.
— ¿Me estás diciendo que tú ayudaste a ese hombre a secuestrar a Elena?
— Lamentablemente le presté una tarjeta para que alquilara un auto, dijo que sería pan comido hacer que volvieran y yo considere que era bueno para nuestros intereses comerciales.
Pablo le dio un golpe en la cara.
— Desgraciado, me traicionaste, por avaricia, ayudaste a un degenerado que le hizo daño a una mujer buena, a mi mujer.
— Perdóname Pablo, no era tu mujer, solo un estorbo para tu paz, todo estaba saliendo mal, el proyecto Margarita, es lo más importante y ella estorbaba, si de algo sirve me arrepiento, no sabía que era un maldito loco.
Pablo se le fue encima y le dio 2 golpes más, pero Dante no se defendió y Pablo bajo las manos.
— Defiéndete desgraciado, cómo pudiste, eras mi amigo, te podía confiar mi vida sin pensarlo, iras preso te denunciaré.
Elena fue dada de alta y llevada al hotel, sus amigas la ayudaron, a lavar su cabello aún se sentía un poco desorientada, le dijeron que era el efecto de la droga que le suministraron, la sensación de anestesia pasaría en algunas horas o más tardar al día siguiente, Elena estaba aliviada de que todo se solucionara, pero estaba triste por Sergio, y también por Vanesa, tambien estaba muy nerviosa y a cada instante se repetían en su mente momentos traumáticos, las chicas le contaron todo lo que pasaron, la angustia y preocupación, le dijeron que Pablo estaba muy preocupado, que no durmió y que solo se despegó de la oficina del restaurante menos de media hora para bañarse, y que casi se vuelve loco cuando vio que el paquete que llegó a nombre de Elena era un regalo de cumpleaños para él, Elena quería viajar, ya había hablado con Pablo, le había puesto su ultimátum, ahora necesitaba alejarse para poder olvidarlo, ya que Elena estaba tan vulnerable y no paraba de llorar, las chicas se quedaron con ella en su habitación y después de comer algo se durmió, se despertó sobresaltada tomo sus lentes de repuesto y prendió una lámpara en su mesa de noche, no tenía teléfono, también lo había perdido, Elena no quiso buscar alguno de sus relojes para ver qué hora era, vio a su lado y encontró a Pablo dormido profundamente, no había rastro de sus amigas, Elena lo observó, seguro estaba muy cansado, ¿por qué vino a su habitación, y por qué las traidoras de sus amigas lo habían permitido?, acaso no les dijo que quería olvidarlo.
Aunque Elena no hizo ruido Pablo se despertó, la miró y acarició su rostro, Elena siguió en silencio.
— Tengo varias cosas que decirte —dijo Pablo, se sentó en la cama y continuó—. Lo primero es que me perdones por meterme en tu cama sin tu autorización, prometí a tus amigas, no tocarte, aunque pude ver que realmente te quieren como hermana.
Elena sonrió, Pablo siempre preocupado por la autorización de ella por aceptarlo, cuando lo único que necesitó para entrar en su vida fue mirarla.
— Cuando finalmente pude llegar, estabas dormida, pero no soportaba no tenerte a mi lado segura al fin, les rogué que me dejaran quedarme y me dejaron, creo que pase la prueba con ellas y ya me quieren.
— Gracias por preocuparte por mí.
— Lo siguiente es que el infeliz de Sergio recibió ayuda de Dante para secuestrarte, él pensó que tú eras un estorbo en los negocios, en el futuro de los Larsson y de Concept LM Group, así que al darse cuenta de que Sergio era peligroso, me dijo donde Sergio había dicho que te llevaría, según, él aseguraba poder convencerte de volver con él, en la mañana pondré la denuncia y Dante pagará por su delito.
— Pablo no, no quiero recordar más nada de esto, Dante avisó donde encontrarme, agradezco eso, estaba segura que iba a morir.
— Él no puede quedarse sin castigo Elena.
— No quiero, tendría que ir repetidas veces a declarar, solo iré a declarar lo de Sergio, Dante fue alguien importante para ti, lo mejor es apartarlo de tu vida, que se mantenga lejos de la mía, no quiero más sufrimiento por causa de Sergio, que descanse en paz, además pronto me iré a Milán, no puedo, ni quiero tener asuntos de esos pendientes, quiero olvidarlo y volver a comenzar.
— Eso me lleva a la otra cosa que debo decirte —Pablo se levantó, quería tomar algo de distancia estaba a punto de poner su corazón en bandeja, lo que juró nunca hacer, pero tenía que hacerlo—, lo que me dijiste acerca de, todo o nada, me dejó pensando toda esa noche de la rueda de prensa, en ese momento decidí proponerte la convivencia juntos, hacer el intento de hacerlo funcionar a pesar de las distancias y tomar una decisión a partir de allí, pero la policía te llevó detenida y el caos de la prensa, yo en mi necesidad por verte fuera de eso, entendí que te quería, que me habías curado porque confiaba en ti sin reserva, no podía esperar para hablar contigo, te esperaba, pero nunca llegaste, allí entendí que te amaba, y luego vi como ese hombre estaba a punto de quitarte la vida, allí en mi cara, y que yo no podría hacer nada, si tu morías yo no quería vivir, jamás olvidaré el segundo en el que el detective Raúl disparó, tu caíste, y yo sentí que no podía seguir en este mundo si tú morías.
— Pablo no digas eso —Elena volvía a llorar, sin duda sus sentimientos estaban a flor de piel.
— Perdóname Elena, por ser el arrogante acostumbrado a salirse con la mía y no ver antes cuando te tenia que no quiero perderte, tú me moviste el mundo, no permitiste que te desechara —Elena sonrió—, no te dejaste avasallar, tú me avasallaste a mí, por eso te suplico que te cases conmigo Elena Sandoval, te amo tanto que no me importa si me dices no, no me importa luchar por ti, incluso esperarte si quieres ir a Milán —Pablo sonrío de lado—, pero haciendo honor a la costumbre de no poder resistirte a mí, me harías el hombre más feliz del mundo, si me aceptaras.
Elena se echó a reir entre lágrimas.
— ¿Pablo, estás seguro, no es por todo los momentos traumáticos recientes?
— Yo estoy seguro de saber lo que siento, y siempre he presumido de saber lo que tú sientes, tengo esperanzas de que me creas y confíes en mí.
— Es trampa si usas las palabras que saben que me conmueven.
— Haré cualquier cosa para que vuelvas a decir que eres mía, pero no me hagas sufrir más, además aún es mi cumpleaños.
— Tú no querías que yo me viera obligada a pasar contigo tu cumpleaños.
— Ahora si quiero pasar todos los cumpleaños que me resten en mi vida junto a ti, Elena dime que sí, recuerda que te soy irresistible, anda mírame a los ojos para poder convencerte.
Elena reía de sus graciosas suplicas.
— Sí te acepto, te amo desde el mismo instante que te vi, aunque seas el más arrogante de los hombres quiero que seas mío, y yo seguir siendo tuya, para siempre.
Pablo la besó tiernamente, hasta que Elena comenzó a quitarle la camisa.
— Nena estás segura, ¿te sientes bien?
— Muy bien, y quiero estar mejor.
— Entonces empecemos la luna de miel.
— No señor Larsson, será por tu cumpleaños, pero me darás mi verdadera luna de miel, después de hacerme tu esposa, aunque dame un momento —Elena buscó en la gaveta de la mesa de noche— seré yo quien te ponga un anillo de compromiso.
— Estoy muy feliz de que me lo puedas dar tú misma, te amo...
El dia de la boda Elena estaba envuelta en un magnifico vestido champagne rosa, con falda vaporosa tipo princesa, era una novia feliz, podría casarse por la iglesia ya que Sergio había muerto, Elena junto a Belinda había ido al cementerio a dejar flores en la tumba de Sergio y de Vanesa, fue duro ver a la madre de Sergio destrozada por la muerte de su hijo y pidiéndole a Elena que por favor lo perdonara, Elena elevaba una oración por esas almas sufridas, y que ojalá alcanzaran el cielo, ahora por fin podía empezar su cuento feliz, podría tener su casita de dulce como siempre bromeaban, Elena esperaba en un cuarto en la iglesia, para poder dar su entrada, escuchó la puerta.
— Elena eres la novia más hermosa que he visto en mi vida —le dijo Bernhard, que venía a buscarla para llevarla al altar.
— Gracias por esto Berni, gracias por todo, por ser el mejor de los hombres conmigo, de verdad, quiero también pedirte perdón si alguna vez te herí, si alguna vez sufriste por mi culpa.
Bernhard le dio un beso en la frente y le dijo.
— Recuerdas que te dije que no miento y siempre se mas cosas de las que digo.
Elena afirmó con la cabeza.
— Elena yo soy un hombre orgulloso, me di cuenta que yo no te gustaba lo suficiente, por esa razón podías decirme no, por eso podías exigirme aun comenzando, las mujeres enamoradas no hacen eso, aceptan lo que sea y tienen fe en que las cosas cambien, como te pasó con Pablo.
Elena sonrió, ante las sinceras palabras aunque le dolía hacer daño a Bernhard, él continuó
— Elena desde el principio fuiste muy importante para mí, no pude aceptar tenerte si no era por completo, si te hubiera conocido al menos 20 años antes no te habría dejado escapar, sospecho que no tengo un amor correspondido en mi vida porque nació mucho después que yo y es por eso que debo consolarme con mis amigas —Elena se echó a reir después de que casi lloraba— ni se te ocurra llorar y correr ese hermoso maquillaje, y menos si es por mí.
— Todas las novias lloran Berni.
— Pero tú no debes llorar por mí, créeme que estoy feliz de que seas el amor de mi vida, así puedo vivir tranquilo sin complicarme.
— Berni que cosas dices, no creas eso por favor.
— Tranquila estoy feliz por ti y por Pablo, muy orgulloso que sea mi sobrino el que te haya ganado y no tener que entregarte a otro. Bienvenida a la familia una vez más, ahora seré tu tío, muchos pensaran que es perverso, me gusta así soy yo, pero tú y yo siempre sabremos que entre nosotros nunca hubo nada perverso, pero sí un profundo amor, ahora permite que te entregue en el altar como prometí, para mí, igual ya eres y siempre serás Elena De Larsson.
2 años después. Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, El
Elena estaba vestida para hacer un viaje relámpago a Venecia, la boda fue muy hermosa con Rebeka y Belinda como damas de honor y Brenda y Sebasthian como padrinos de boda, las damas fueros de rosado satín y fajines negros, Brenda había llevado un bello traje plateado brillante como una armadura de sueños había dicho Sebasthian, ahora estaba terminando de arreglar su maleta con Brenda en su habitación del hotel, Pablo estaría muy ocupado en Margarita ahora que había cortado relaciones comerciales con Dante Martino, a petición de Elena no lo denunciaron, pero rompieron sociedad y amistad. — Me vas hacer mucha falta Elena. — Vendré 3 días por semana, no dejaras de verme. — Sí bueno, quizás yo también viaje lo estoy pensando, igual no sé si pueda conservar el trabajo con Discovery. — Es por Sebasthian, siguen mal, pero que necia eres Brenda. — Elena yo para Sebasthia
Una vez en la comisaria, Pablo le dijo al detective que la llamada indicando el paradero de Elena había sido anónima, el detective no vio razones para desconfiar, Pablo no sabía cómo su amigo se había enterado, aun le faltaba ir a casa de Dante. Pablo dio un apretón de mano al detective Raúl. — Muy agradecido amigo, sepa que estoy en deuda con usted y no dude en llamarme si algún día llega a necesitar algo de mí. — No se preocupe, Larsson, es mi trabajo, esperó no tener que visitarlo por trabajo, quizás vaya por visitar a la bonita parlanchina. Pablo sonrío. Elena despertó en la cama de una clínica, se sentía bastante mejor, tenía una vía pegada al brazo, de un frasco el suero caían ráp
Elena quería quedarse encerrada en el baño lejos de Sergio, pero quizás podría escapar cuando viniera el servicio, o pudiera pegarle con algo a Sergio y escapar corriendo, así que se armó de valor, mirándose al espejo notó que tenía el cabello lleno de costras de sangre, el golpe que le dio Sergio en la cabeza, la había rotó y aunque ya no botaba cantidad de sangre seguía húmedo y dolía, quizás necesitaría puntos de sutura, en cuanto salió consiguió a Sergio inhalando polvo por la nariz, así que eso era, Sergio estaba drogado, él no tenía ese vicio mientras estuvieron juntos, ahora entendía su locura. — Sergio, esto es una locura, no podemos estar aquí eternamente, yo me siento mal debo ir a un médico. — Estas bien, solo fue tu primer viaje —Sergio
Dante estaba sorprendido. Se sentó en el sofá cuando sintió el peso de la locura que había hecho su hermana, Donna se privó llorando y no le salían las palabras. Dante Pasó sus manos por el cabello y se obligó a escuchar y ver como hacía para librar a su hermana esta vez.— Yo no sabía que era un asesino, yo solo quería que se desapareciera con la tal Elena y que Pablo pensara que ella lo había traicionado, y entonces él la rechazaría y yo podría tener oportunidad de recuperar a Pablo. Dante abofeteo a su hermana, era la primera vez que lo hacía, no pudo controlarse y se arrepintió en el acto, Donna no era más que una niña malcriada y mucho era su culpa, pero esta vez se había pasado de la raya, Sonia intervino.
Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo. — Por fin despertaste amor. Amor, Sergio siempre la había llamado amor. — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras. — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada. — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir? — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató. — Sergio es que estás demente, yo no te quie







