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Epílogo.

last update Fecha de publicación: 2021-09-03 20:02:45

   2 años después.

   Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, Elena se sentó con su hijo en brazos en uno de los sofás de cuero dispuestos junto a recepción, no pudo evitar recordar, hace unos años en este mismo lugar decidió cambiar su vida y vaya que la había cambiado, pensó en Sergio con tristeza y una vez más rogó al Altísimo misericordia de su alma, ella fue una joven que se negó a conformarse, entró a este hotel dispuesta a volver a empezar, este hotel también tuvo que ser derrumbado y vuelto a nacer, sonrió ante el paralelismo, el hotel antes fue el Atlantis ahora era Larsson, ella era Arango, ahora era Larsson, ambos resurgieron y se transformaron en una mejor versión de sí mismos, aquí estaba su restaurante en sociedad con quien sin duda era su hado padrino Bernhard Larsson, sonrió al recordar que odiaba ese apodo, pero lo que más le satisfacía era estar hoy aquí con su hijo en brazos y su hija en sus entrañas, habían chicas que anhelaban fortuna, otras que anhelaban viajar, ella anhelaba una familia feliz y hoy la tenía, estaba orgullosa de su marido, logró levantar esta enorme estructura, con ayuda claro, pero este era su sueño dorado, su deseo desde niño, ahora era solicitado en diversas partes del mundo, lo miró a lo lejos, hablando con varios reporteros previo a la inauguración, se veía feliz se veía satisfecho, como lo amaba, se sentía la ganadora de una lotería de vida, con su familia creciendo y su bello marido que la amaba, le gustaba pensar que sus amados padres la podían ver desde el cielo junto a su abuela, su infancia fue triste y aun le hacía falta su madre, pero tenía una suegra que la adoptó como una hija, ya todo iba a comenzar, Bernhard vino a buscarla, para que fueran a la entrada a cortar la cinta, Verónica Santiani regia con un vestido blanco y accesorios dorados hacía de anfitriona y dirigía todo como una matriarca, Elena sonrió al verla, sin duda había sido la horma del zapato de Bernhard, Elena se levantó con dificultad y Bernhard tomó al pequeño David en sus brazos, se acercaron a la gran cinta, Pablo cargó a su hijo y abrazó a Elena por la cintura, no resistió acercarse y robarle un beso, estaba feliz, Bernhard tomo las tijeras y cortó la cinta, los flashes de las cámaras no dejaban de alumbrar y las fotos recorrerían el mundo en segundos, todos entraron para visitar las instalaciones del hotel, Pablo haló a Elena para que continuaran, ella se aferró a su mano pero al dar un paso, sintió como si explotaran un globo de agua tibia en el medio de sus piernas, Elena miró el pulido piso de mármol oscuro y debajo de ella un charco,  se detuvo y Pablo la miró.

   — Pablo, ay Dios mío.

   — ¿Que pasó nena?

   — Es que acabo de hacer el primer desastre en el hotel, rompí aguas, tu hija llegará hoy.

   — ¿Pero estás bien, aun no te duele?

   — Estoy bien.

   — Vámonos entonces, solo buscaré a mi mamá para David.

   — Pablo, perdóname tú me dijiste que me quedara en Caracas y ahora que todos te están esperando, te arruiné el día.

   — Ni se te ocurra pensar eso, menos mal no quisiste quedarte, yo no quiero perderme el nacimiento de mi hija, que disfruten su hotel yo me voy con mi familia.

   — Pablo espera, digámosle a Brenda, y a Mercedes, ellas pueden acompañarme, seguro aun me falta para que comience el parto, y así tu disfrutas de este dia, tú te lo mereces, luego me alcanzas.

   — Chica tonta, crees que me importa este montón de concreto, acero y cristal más que mi familia, que al menos se iguala, yo aquí ya terminé, ahora me voy a conocer a mi hija, te he dicho como me la imagino, quiero que sea igualita a ti y mejor vámonos si no quieres que nazca aquí mismo, sería bueno ver si podemos transformar el salón secundario del restaurante en sala de parto, sería toda una innovación, vámonos mujer.

   — Te has vuelto muy bueno imaginando el futuro y teniendo expectativas.

   — Es que no lo sabes soy el mejor arquitecto de planes a futuro del mundo, pero solo si el proyecto es contigo, me imagino a mis hijos grandes quizás otro más.

   — Cálmate, déjame tener esta niña primero quieres.

   Cuando todos los invitados preguntaron por el arquitecto, contestaron que estaba en un acontecimiento más importante.

Karina Peña De Goncalves

Un millón de gracias por darme la oportunidad de compartir mi historia, espero la hayan disfrutado, no se pierdan las siguientes entregas de la saga chicas de orfanato y familia Larsson. Brenda La Valkiria Belinda traición y salvación Los quiero inmenso. Karina Peña De Goncalves.

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Comentarios (30)
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Efigenia Ramirez Gonzalez
muy buena me encantó voy para la siguiente sigue así felicidades
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Rosa Estrella
muy bonita historia, la trama era muy interesante durante toda la novela me encantó muchas gracias por compartir. felicidades
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Viviana Traggiay
Buenísima novela, felicitaciones a la autora, atrapada en su relato y a seguir c/la saga!
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Último capítulo

  • Elena De Larsson    Epílogo.

    2 años después. Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, El

  • Elena De Larsson    Capítulo extra.

    Elena estaba vestida para hacer un viaje relámpago a Venecia, la boda fue muy hermosa con Rebeka y Belinda como damas de honor y Brenda y Sebasthian como padrinos de boda, las damas fueros de rosado satín y fajines negros, Brenda había llevado un bello traje plateado brillante como una armadura de sueños había dicho Sebasthian, ahora estaba terminando de arreglar su maleta con Brenda en su habitación del hotel, Pablo estaría muy ocupado en Margarita ahora que había cortado relaciones comerciales con Dante Martino, a petición de Elena no lo denunciaron, pero rompieron sociedad y amistad. — Me vas hacer mucha falta Elena. — Vendré 3 días por semana, no dejaras de verme. — Sí bueno, quizás yo también viaje lo estoy pensando, igual no sé si pueda conservar el trabajo con Discovery. — Es por Sebasthian, siguen mal, pero que necia eres Brenda. — Elena yo para Sebasthia

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    Elena quería quedarse encerrada en el baño lejos de Sergio, pero quizás podría escapar cuando viniera el servicio, o pudiera pegarle con algo a Sergio y escapar corriendo, así que se armó de valor, mirándose al espejo notó que tenía el cabello lleno de costras de sangre, el golpe que le dio Sergio en la cabeza, la había rotó y aunque ya no botaba cantidad de sangre seguía húmedo y dolía, quizás necesitaría puntos de sutura, en cuanto salió consiguió a Sergio inhalando polvo por la nariz, así que eso era, Sergio estaba drogado, él no tenía ese vicio mientras estuvieron juntos, ahora entendía su locura. — Sergio, esto es una locura, no podemos estar aquí eternamente, yo me siento mal debo ir a un médico. — Estas bien, solo fue tu primer viaje —Sergio

  • Elena De Larsson    Capítulo 63 Culpa.

    Dante estaba sorprendido. Se sentó en el sofá cuando sintió el peso de la locura que había hecho su hermana, Donna se privó llorando y no le salían las palabras. Dante Pasó sus manos por el cabello y se obligó a escuchar y ver como hacía para librar a su hermana esta vez.— Yo no sabía que era un asesino, yo solo quería que se desapareciera con la tal Elena y que Pablo pensara que ella lo había traicionado, y entonces él la rechazaría y yo podría tener oportunidad de recuperar a Pablo. Dante abofeteo a su hermana, era la primera vez que lo hacía, no pudo controlarse y se arrepintió en el acto, Donna no era más que una niña malcriada y mucho era su culpa, pero esta vez se había pasado de la raya, Sonia intervino.

  • Elena De Larsson    Capítulo 62 No quiero perderte.

    Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo. — Por fin despertaste amor. Amor, Sergio siempre la había llamado amor. — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras. — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada. — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir? — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató. — Sergio es que estás demente, yo no te quie

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