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Capítulo 62 No quiero perderte.

last update Fecha de publicación: 2021-09-03 14:33:47

   Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo.

   — Por fin despertaste amor.

   Amor, Sergio siempre la había llamado amor.

   — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras.

   — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada.

   — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir?

   — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató.

   — Sergio es que estás demente, yo no te quiero, te dejé por tu culpa, por tus infidelidades.

   — Si Bernhard no hubiese aparecido, tú no me hubieras abandonado, me hubieses perdonado y ahora estaríamos juntos, pero tuviste que ir detrás de ese viejo, como una perra hambrienta, todas van detrás de él como perras hambrientas,  quiero que sepa que te quedaste conmigo, que él se va a hundir y tú te quedas conmigo, eso es justicia.

   Elena nunca había visto a Sergio así, errático y fuera de sí, llevaba el cabello largo, para él que siempre prefirió llevarlo cortico, la barba desaliñada y la ropa arrugada, de repente empezó a pegarse en la cabeza con una mano y conducía solo con la otra.

   — ¡Cállate!, déjame en paz, tú te lo buscaste tú me traicionaste.

   Elena estaba callada y no entendía, hasta que se dio cuenta que Sergio no le hablaba a ella, lo hacía con alguien que estaba en su mente.

   — Sergio, por favor habla conmigo —dijo Elena como si le hablara a un niño asustado.

   — No, tú me quieres engañar de nuevo, traidora, las dos son unas traidoras.

   — Sergio ¿a quién te refieres?, aquí solo estamos nosotros dos.

   — ¡Cállense! Déjenme pensar.

   En ese momento Elena pensó que mejor era callar, Sergio se había vuelto loco y ella estaba atada y con la peor resaca de su vida, sentía el pelo enmarañado y pegajoso y una herida palpitante en la cabeza.

   — Belinda había llamado al orfanato, informó a Teresa y le encargó ir a la casa de Elena, preguntar a los vecinos quizás alguien la había visto a ella o a Sergio, Teresa llamó a la familia de Sergio, su madre estaba preocupada por él ya que había desarrollado adicción por drogas y alcohol, no había sabido nada de su hijo desde hacía más de 3 meses.

   El investigador llamó a Bernhard, confirmándole que Brenda tenía razón era Sergio Arango, al comparar su rostro con la imagen parcial del video que le dio Pablo había coincidencia, Sergio era cliente de un club de apuesta que también frecuentaba el guardia de seguridad Nelson Pérez, finalmente la chica que denunció la desaparición de Vanesa identifico a Sergio como el único hombre que la había visitado mientras estuvo recluida en el centro de desintoxicación, ya el investigador iba camino a la policía.

   La certeza que era Sergio Arango quien estaba atrás de todo esto no daba paz a los Larsson ni a las hermanas, por el contrario, la certeza de que Elena estaba en manos de un asesino los tenía con el alma en un hilo y era la mañana.

   Germán llegó corriendo a la oficina del restaurante con un sobre dirigido a Elena, era una encomienda, Pablo tomó el sobre y arrancó el precinto de cartón, todos estaban atentos, por fin esto podría ser el esperado mensaje pidiendo rescate, adentro había un cartulina con una leyenda tenía el emblema de una joyería europea muy famosa y a continuación detallaba anillo arquitectónico angular unisex, engastado con diamantes, cerámica y oro blanco, el resto del contenido del sobre era una cajita de terciopelo con un anillo con el símbolo de los arquitectos, era un regalo para él, hoy era su cumpleaños, Pablo soltó todo en las manos de Belinda y fue al sofá con las manos en el rostro.

   Bernhard fue a su oficina y Pablo fue tras él, ambos quedaron solos.

   Bernhard fue a la licorera y sirvió dos vasos con un poco de whisky.

   — Es muy temprano, pero no hemos dormido y la situación lo exige, le dio un vaso a Pablo y se sentó  en su escritorio Pablo en frente.

   — Tío necesito hablar contigo —Pablo bebió el whisky de un trago y puso el vaso en la mesa, Pablo continuó.

   — Yo quiero a Elena, desde hace tiempo lo hago, pero siempre me vi como el que sobraba, pensaba que tú habías llegado primero y eso te daba una ventaja, que Elena y tú finalmente tendrían una relación en algún momento y yo estaba de paso, que era lo mejor ya que yo no quería nada serio, pero sobre todo no quería faltarte al respeto, perderte por una mujer.

   Bernhard lo miraba mientras bebía.

   — Pablo, yo siempre fui sincero, sabes como soy, nunca me metí entre ustedes ni te di motivos para creer que iba a estar como caimán en boca de caño, esperando que ustedes terminaran.

   — Sebasthian me dijo que si yo era noble y prefería apartarme para que tú tuvieras tu historia con Elena, tú podrías pensar lo mismo, me dijo idiota y eso soy, y ahora la mujer que amo, esta con un demente que mata mujeres y las entierra el mismo.

   Pablo se le cortó la voz y colocó el dedo índice y el pulgar en sus ojos, se recuperó rápidamente y continuó.

   — Tío eres como un padre para mí, siempre te he visto así, como mi segundo padre, te amo y te respeto, pero si Dios me da la posibilidad de recuperar a Elena voy a luchar por ella, no cederé e insistiré en que me quiera a mí, y si ella no me aceptara, creo que insistiría, la esperaría, aun sabiendo que está contigo y que tú la quieres.

   — Hijo yo adoro a Elena, pero ella es tuya de una forma que nunca fue mía, y no hablo de sexo, ella me quiere y me tiene confianza, algo que no tiene en ti, porque tu no se la diste, ella está convencida que tú no la quieres, y claro que la recuperaremos, Dios mediante así será, lucha por ella, insiste si te dice no, pero ella cuenta conmigo y si me pide llevarla a otra parte del mundo para apartarse de ti, lo haré, le daré lo que me pida, porque se lo prometí antes que tú llegaras a su vida, así que más te vale la convenzas de que la amas, porque yo tampoco quiero perderte.

 — Sergio, tengo que usar el baño, también tengo hambre, no como nada desde ayer y fue solo el desayuno, podemos parar a comer algo.

  — Está bien, espera solo un poco más, ya estamos cerca, recuerdas el hotel donde pasamos nuestra noche de bodas, vamos para allá, tantos recuerdos Elena, allí fuiste mía por primera vez, es el mejor lugar para volver a comenzar.

   Pablo estaba por completo desesperado, se sentía inútil, preso en el hotel, esperando una llamada que no llegaría, pero tampoco sabía a donde ir, le daba miedo salir a otro lugar y que llegaran noticias de Elena y él no estuviera, sonó su celular vio que era de la casa de Dante, su amigo debió haber llegado a Caracas ayer y aun no se habían comunicado.

   — Alo, Dante.

   — Aquí estoy Pablo en Caracas, tremendo cumpleaños es este para ti, cuentame ¿que pasó con tu tío?, ahora la prensa dice que es Elena la implicada, y narran un cuento extraño, la retratan como bruja de cuento, que locura.

   — No Dante no es así, Elena no tiene nada que ver con eso, el problema es que ahora está secuestrada por el verdadero culpable.

   — ¿Cómo es eso, me estas tomando el pelo?

   Pablo procedió a contarle a su mejor amigo todo lo ocurrido, incluyendo la certeza de que Sergio era quien orquesto toda la trampa.

   — Bueno Pablo, pero, estas seguro de Elena, es decir ¿estás seguro que ella no es cómplice del exmarido desde el principio?

   — No Dante, ella es víctima, y si quieres seguir siendo mi amigo no vuelvas a sugerir nada malo respecto a Elena,

   — Bueno hombre, tranquilo si tú lo dices, así es; tú la conoces bien, la verdad a mí siempre me cayó bien.

   — Estoy tan impotente aquí, confiando en que la policía de con el paradero de ese infeliz antes de que la mate a ella y la deje tirada o enterrada, Dante te juro que esto es demasiado para mí, me cuesta respirar.

   — Cálmate hombre, veras que la encuentran, Elena vale, tiene gente dispuesta a dar cualquier cantidad de dinero por ella, la otra chica no tenía donde caerse muerta, a ese sujeto le conviene mantenerla viva, ya verás cómo pronto aparece.

   — Bueno Dante, te dejo, seguiré intentando averiguar si ya el guardia de seguridad que tienen en custodia sabe dónde puede estar el tal Sergio.

   — Está bien, estamos en contacto, avisame si puedo ayudar en algo.

   Dante colgó el teléfono de su casa y Donna vino corriendo desde su cuarto, llorando desesperada.

   — Dante, ¡ay! Dante.

   — ¿Qué te pasa Donna?

   — Escuché tu conversación con Pablo.

   — Siempre de chismosa y entrometida.

   — Yo no lo sabía Dante, no sabía que a Elena la podrían matar.

   — Claro, como ibas a saberlo, ya deja el drama, ni que te importara lo que sea de la vida de ella.

   — No Dante, es que yo conozco a Sergio.

   — Y ¿cómo es que tú conoces a ese infeliz?

   — El dia de la Beneficencia, unas mujeres se burlaban de mí en el baño y yo salí por aire fresco, estaba muy molesta y celosa, y esas mujeres se reían.

    — Donna, deja de dar vueltas y llega a lo importante de una vez.

   — Es que él me dijo que quería recuperar a su exesposa y vengarse de Bernhard Larsson, a mí me dio mucha rabia con Elena, era una mosquita muerta, que con el cuento de huérfana ya tenía a Bernhard Larrson ¿por qué también tenía que tener a Pablo?, así que yo lo ayudé a colarse en la gala para que arruinara la noche.

   — Niña inmadura, pues fíjate que es un asesino y si esa noche hubiera querido matar a alguien estaría en tu conciencia.

   Donna lloraba inconsolable.

   — Yo también lo ayudé esta vez, él se llevó a Elena en un auto que yo le alquilé con la tarjeta de crédito que me diste, ahora la va a matar y la policía lo sabrá y a mí me llevarán presa.

   — ¿Que tú hiciste qué...?

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