FAZER LOGIN— Supongo que son flores, ya se siente el aroma —había una variedad de plantas y la mayoría tenían flores extrañas muy bellas y blancas—, Pablo son bellísimas y que aroma tienen.
— Ven para que veas estas, las damas de noche son flores que se abren a media noche y solo duran una noche, muy poca gente tienen el privilegio de ver una abierta y sentir su aroma —llegaron ante una planta con unas varias flores blancas abiertas eran muy grandes y hermosas.
— Dices que solo duran la noche, es triste son muy bellas.
— Por eso son extraordinarias, Francisco, es muy celoso con ellas, sólo abren una noche al año, que sea hoy justo el día, fue casualidad y una suerte increíble, creó que por eso me presto la llave, que se la pidiera justo el día preciso que abrirían las flores sorprendió a Francisco, incluso me interrogó, pensó que había estado husmeando y aquí no entra nadie, yo creo que ni mi tío tiene llave de esta reja.
— Te debe tener mucho aprecio.
— Cuando Sebasthian y yo éramos niños estábamos jugando a los piratas, hicimos un gran hueco para el cofre del tesoro y arrancamos unas flores que estaban pegadas de un árbol, pensamos que era monte ya que no estaban en macetas ni en los jardines, las colocamos para marcar el lugar y dibujar en el mapa, ya sabes, el juego de piratas, resultaron ser unas orquídeas muy raras, cultivarlas había costado mucho a Francisco, nos castigó, nos tuvo una semana entera haciendo huecos, cargando abono, quitado maleza y sembrando lo que se le ocurría, pero después de eso nos adoptó como unos nietos.
— Y tu papá y Berni dejaron que los castigaran.
— Mi papá cuando se enteró, le dijo a Francisco que debió ponernos a trabajar al menos un mes, esas orquídeas le gustaban mucho a mi mamá y mi tío solo se echó a reír, en realidad Francisco es uno más de mi familia y aunque no lo veras en los grandes eventos si está en las celebraciones más pequeñas y sólo va porque nos tiene aprecio, porque él es un ermitaño, la mayoría del tiempo la pasa con sus flores.
— ¿Todas aquí son flores nocturnas?
— Sí y por allá hay algunas exóticas que mi tío y mi mamá han traído de sus viajes.
— Son tan extraordinarias, bonitas y flagrantes.
— Como tú —Pablo extendió el brazo y halo a Elena a sus brazos— y yo encontré una que quiero besar.
Y entonces la besó, era un beso más persuasivo no como los anteriores, éste era exploratorio sin prisa. Elena levantó las manos a su cuello, se sentía pequeña, iba sin tacones y Pablo era muy alto, Pablo con las manos en su cintura, finalmente dejó de besarla y aun abrazándola le acarició el cuello con la cara como si quisiera consumir su aroma.
— Ahora el aroma de estas flores me excitara, cuando vuelva a sentirlo, se impregnan y ligan con tu aroma, que ya me trae medio loco.
— Eso le dirías a todas las que has traído aquí.
— Pues fíjese señorita que no había traído a nadie aquí. Francisco no deja a nadie ver este sitio, ya te lo dije. Crees que soy un don Juan, pero ni tanto.
— No dudo que hayas tenido una legión de mujeres, eres un Larsson después de todo, las mujeres suspiran cuándo pasan, ganaron la lotería genética.
— Pero, sin embargo, tú no tuviste relación con mi tío o Sebasthian, entonces los Larsson no tienen por qué ser tan suertudos después de todo.
— Sebasthian y yo siempre hemos compartido un cariño fraternal y a Berni no le faltan mujeres por todas partes.
Pablo decidió indagar.
— Si dices que nunca tuviste nada ni remotamente cercano a un romance con Sebasthian, como es que mi tío no intento nada contigo ¿Es amigo de tu ex?
— Berni amigo de mi ex, para nada, Sergio lo detesta. Y claro que Berni intentó tener algo conmigo, sólo que no se dio y terminamos siendo amigos.
— ¿Por qué no se dio?
— Queríamos cosas diferentes de una relación —Elena sentía el corazón en la boca, este era el momento en que Pablo tendría que decidir si continuaba o si al igual que Berni se retiraba.
— ¿Qué querías tú de una relación con él? Mi tío es muy rico para no conseguir cualquier cosa, cuándo quiere.
— No creerás que es por dinero, no todo en esta vida se obtiene con dinero, no empieces otra vez a sugerir...
— No, perdón, Elena no estoy sugiriendo nada, es solo que trato de entender que pedias que mi tío no quisiera darte.
— Fidelidad, Berni no podía darme fidelidad y yo salía de un matrimonio por causa de la infidelidad de mi esposo, no iba a pasar por la misma tragedia de nuevo —Elena pensó que básicamente había sido así, más no le dijo que Bernhard le decía que se retiraba porque ella quería hijos y familia, le dio mucho miedo soltarle eso a Pablo, después de todo iba a dejarlo fluir.
— Te comprendo te encontrabas herida y vulnerable por tu divorcio. Entiende mi confusión respecto a ustedes, no es normal que mi tío te dejara escapar, ni siquiera por el hecho que sea mayor como por 30 años, aunque sin duda el diría que cuándo mucho 20, eso es lo de menos, mi tío se conserva y las chicas lo encuentran interesante, es un verdadero amante, el no anda detrás de mujeres con engaños y para burlarse, es todo un caballero.
— Berni es lo mejor que pudo pasarme, me ha ayudado de muchas formas, más allá de la oportunidad con el Välsmakande, es mi hado padrino, pero le enfurece que se lo diga.
— Si mi tío te hubiese ofrecido fidelidad, y una relación seria, ¿así lo hubieras aceptado?
— Sí —respondió Elena cabizbaja— Berni puede ser muy persuasivo, pero a partir de allí, hemos sido sólo amigos.
— ¿Te acostaste con él? Sabes que olvídalo no tienes por qué responder, no importa la respuesta, olvida que pregunté.
— Quizás no importe, pero quiero contestar, no me acosté con Berni, pudiera hacer un chiste diciendo que si lo hubiésemos hecho me iba a ser fiel, porque lo arruinaría para cualquier otra, pero ya sabes que me divorcie porque me ponían los cuernos, así que el chiste no tendría gracia.
— ¿Quién sabe? —dijo Pablo acercándose de nuevo, le tomo la cara para que lo viera a los ojos—. Quizás si puedas hacer que cambie, si lo deseas a él, es cuestión de que te lo propongas, es obvio que te quiere mucho.
— Y yo lo quiero mucho a él, pero yo creo en la monogamia y Berni cree en el amor libre.
— ¿Monogamia es tu condición entonces?
— Sin duda, para comenzar, entre otras cosas claro.
Pablo dejó de hablar y volvió a besarle el cuello, metió las manos bajo su suéter acariciando su espalda.
— Y si nos vamos, Francisco me pondría a trabajar para él lo que me queda de vida si dañamos alguna flor.
— Y si te dijera que quizás es muy pronto para que tengamos sexo, ¿Te molestaría mucho?
Pablo no le respondió, le dio un último beso en el cuello y la soltó.
— Vamos, ya es muy tarde —salieron del escondite de las flores nocturnas Pablo cerró y dejó todo asegurado, Elena lo esperaba, sentía el corazón a millón de nuevo, pero ahora era porque Pablo se veía de repente muy serio, ella quería tener control de la situación, pero a la vez quería complacer a Pablo, no quería que se terminara tan pronto.
— No tengo porque molestarme contigo, claro el estar tan cerca de tu cama y no poder estar en ella es una sensación molesta y seguramente estaré de mal humor mañana.
Elena se echó a reír
— No quiero que tengas la idea de que soy una mujer que brinca a la cama con cualquier hombre, de hecho, quiero que sepas que no soy así.
— Sé que no eres así —Pablo se detuvo y la tomó por ambos brazos, lo decía en serio y no como treta para llevarla a la cama—, si te di la impresión de que creo que eres una mujer disoluta, te aseguró que me doy cuenta que no eres así.
— Si te digo que esperemos a conocernos mejor.
— Está bien, pero te besare todo lo que quiera, y si me dijeras que no, creo que igual no te haría caso, me encanta besarte —Pablo la besaba la persuadía con la lengua y exigía a Elena jamás le había gustado tanto besar a alguien como a él. Estaban ellos en la oscura y solitaria noche recorriendo los hermosos jardines no podía ser más romántico y mágico, hasta que los aspersores de los jardines se encendieron automáticamente, Pablo la tomó de la mano y corrió con ella riendo, llegaron al hotel estaban empapados, ambos se pusieron serios, el poco personal en el lobby no hicieron ningún comentario, Pablo y Elena entraron al ascensor y al cerrar las puertas se vieron y ambos soltaron la carcajada, se habían divertido como niños y delante de los empleados del hotel habían sido unos muy dignos tontos sorprendidos por una lluvia artificial, las puerta de ascensor se abrió dejándolos en su piso.
— Pablo gracias por mostrarme el jardín secreto, son las flores más extraordinarias que he visto.
— Fue todo un placer —Pablo puso las manos a cada lado de su cabeza aprisionándola en la pared entre las puertas de sus habitaciones, él se acercó y comenzó a besarla muy suavemente, una mano la dirigió a su cabello y le soltó la coleta e introdujo sus dedos en el cabello húmedo, la otra mano la puso en su cintura.
— Pablo debemos acostarnos.
— Está bien.
— Quiero decir, cada uno en su habitación.
— Sí, en un momento —Pablo dirigió su mano de la cintura hasta bajo de su camisa, su mano caliente le dio escalofrió sobre la piel fría y mojada, Pablo acarició un seno de Elena y besó su garganta pasó la lengua por dónde palpitaba desenfrenado su pulso hasta su oreja donde murmuraba palabras calientes.
— Nos pueden ver Pablo.
— Quién va a pasar por aquí a esta hora, es de madrugada y en este piso no hay más nadie aparte de Brenda.
— No podemos estar seguros, alguien podría escuchar.
— Es verdad, te dejó para que entres —La soltó y se apartó, Elena no supo cómo no se cayó, porque sus piernas las sentía de gelatina, sacó su llave y abrió su puerta, Pablo se recostó sobre un hombro en el umbral de la habitación, Elena se le acercó.
— Buenas noches, desayunamos mañana, es decir más tarde —Elena lo miró a esa cara tan apuesta, se veía desamparado, y con un puchero absolutamente bello.
Elena se rió por su actitud juguetona.
— Esta bien, buenas noches, soñare contigo —finalmente él respondió, Elena sonrió. Se acercó y lo besó, su intención fue dar un beso de despedida, pero tentó demasiado su suerte, sin darse cuenta ya tenía sus manos por debajo de la franela de Pablo y acariciaba su duro abdomen.
— Pensándolo bien, mejor quédate.
— Pablo no dijo nada, la siguió besando como si no hubiera escuchado, le quitó el suéter y lo arrojó a una silla, la soltó brevemente, entró con ella y cerró la puerta.
Ya llegaste hasta aquí, espero sigas leyendo, ahora se pondrá más interesante, atención contenido adulto. Se les quiere... Karina Peña de Goncalves
2 años después. Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, El
Elena estaba vestida para hacer un viaje relámpago a Venecia, la boda fue muy hermosa con Rebeka y Belinda como damas de honor y Brenda y Sebasthian como padrinos de boda, las damas fueros de rosado satín y fajines negros, Brenda había llevado un bello traje plateado brillante como una armadura de sueños había dicho Sebasthian, ahora estaba terminando de arreglar su maleta con Brenda en su habitación del hotel, Pablo estaría muy ocupado en Margarita ahora que había cortado relaciones comerciales con Dante Martino, a petición de Elena no lo denunciaron, pero rompieron sociedad y amistad. — Me vas hacer mucha falta Elena. — Vendré 3 días por semana, no dejaras de verme. — Sí bueno, quizás yo también viaje lo estoy pensando, igual no sé si pueda conservar el trabajo con Discovery. — Es por Sebasthian, siguen mal, pero que necia eres Brenda. — Elena yo para Sebasthia
Una vez en la comisaria, Pablo le dijo al detective que la llamada indicando el paradero de Elena había sido anónima, el detective no vio razones para desconfiar, Pablo no sabía cómo su amigo se había enterado, aun le faltaba ir a casa de Dante. Pablo dio un apretón de mano al detective Raúl. — Muy agradecido amigo, sepa que estoy en deuda con usted y no dude en llamarme si algún día llega a necesitar algo de mí. — No se preocupe, Larsson, es mi trabajo, esperó no tener que visitarlo por trabajo, quizás vaya por visitar a la bonita parlanchina. Pablo sonrío. Elena despertó en la cama de una clínica, se sentía bastante mejor, tenía una vía pegada al brazo, de un frasco el suero caían ráp
Elena quería quedarse encerrada en el baño lejos de Sergio, pero quizás podría escapar cuando viniera el servicio, o pudiera pegarle con algo a Sergio y escapar corriendo, así que se armó de valor, mirándose al espejo notó que tenía el cabello lleno de costras de sangre, el golpe que le dio Sergio en la cabeza, la había rotó y aunque ya no botaba cantidad de sangre seguía húmedo y dolía, quizás necesitaría puntos de sutura, en cuanto salió consiguió a Sergio inhalando polvo por la nariz, así que eso era, Sergio estaba drogado, él no tenía ese vicio mientras estuvieron juntos, ahora entendía su locura. — Sergio, esto es una locura, no podemos estar aquí eternamente, yo me siento mal debo ir a un médico. — Estas bien, solo fue tu primer viaje —Sergio
Dante estaba sorprendido. Se sentó en el sofá cuando sintió el peso de la locura que había hecho su hermana, Donna se privó llorando y no le salían las palabras. Dante Pasó sus manos por el cabello y se obligó a escuchar y ver como hacía para librar a su hermana esta vez.— Yo no sabía que era un asesino, yo solo quería que se desapareciera con la tal Elena y que Pablo pensara que ella lo había traicionado, y entonces él la rechazaría y yo podría tener oportunidad de recuperar a Pablo. Dante abofeteo a su hermana, era la primera vez que lo hacía, no pudo controlarse y se arrepintió en el acto, Donna no era más que una niña malcriada y mucho era su culpa, pero esta vez se había pasado de la raya, Sonia intervino.
Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo. — Por fin despertaste amor. Amor, Sergio siempre la había llamado amor. — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras. — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada. — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir? — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató. — Sergio es que estás demente, yo no te quie







