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Capítulo 61 Certeza.

last update Data de publicação: 2021-09-03 14:26:49

   Hablaron con el abogado, Elena se había montado en un taxi común, él no vio nada raro ni que indicara peligro.

   Llamaron a la policía, pero no era aún momento de poner una denuncia, Pablo llamó al detective Raúl, él le caía bien, le parecía buen hombre, le explicó lo sucedido y este le preguntó si estaba seguro que no se trataba de un escape, Pablo le aseguró que no y que por favor lo ayudara a buscarla, todos los teléfonos se mantuvieron colgados, Sebasthian llegó al restaurante y abrazó a Brenda, después de un minuto Brenda salió de la oficina, lo recomendado en estos casos era esperar la llamada en la que pedían rescate, en los últimos días Elena fue noticia, quizás unos maleantes quisieron sacar provecho de la situación.

   Elena sintió que detuvieron el auto, estaba sudada y mareada por la falta de oxígeno, escuchó la cerradura ceder y una brisa recorrió su cuerpo, la cargaron en vilo un corto tramo, Elena escuchó que abrían una puerta y luego la tiraron en una cama, quien la cargó le sacó la bolsa de la cabeza, Elena quedó cegada con la luz, pero rápidamente se recuperó, era Sergio.

   — Sergio, ahora sí te volviste loco, ¿Qué pretendes patán? Suéltame ahora mismo.

   — No, tú te quedaras conmigo, ellos tienen su castigo, los negocios del infeliz de Bernhard Larsson cada vez valdrán menos, jamás podrá limpiar el hecho de que es culpable de la muerte de una mujer.

   — Estás loco de remate, suéltame de una vez, que ganas secuestrándome.

   Sergio se acercó a ella y con una mano le prensó la cara haciéndole daño en las mejillas.

   — Tú te quedaras conmigo, dentro de 2 días o menos, cuando sepan que te fugaste conmigo, te darán la espalda y tú por fin abrirás los ojos y veras que esa gente es mala, te apartaron de tu esposo.

   Sergio gritaba, tenía la mirada vidriosa y estaba pálido y sudado, por primera vez desde que Elena supo que era  Sergio, empezó a temerle.

   — Sergio te daré dinero, pero déjame ir, por favor.

   — Cállate, quieres irte ¿con quién, con el viejo o con el arquitecto? —Sergio se acostó encima de ella y comenzó acariciar su pierna hasta llegar a su entrepierna— ¿cuál de ellos te tocó?, ah, ambos verdad, te atreviste a darles lo que es mío.

   Elena cerró los ojos.

   — Contéstame, que te estoy hablando.

   Elena se concentró en buscar una salida.

   — Ninguno, Sergio ninguno, sabes que todo es publicidad, yo soy tu esposa ante Dios, siempre seré solo tuya.

   — Sí eres mi esposa, ese viejo no podía hacer que dejaras de amarme, tú eres mi única esposa y la única mujer que he amado.

   Sergio la besó, y Elena aguantó las ganas de vomitar, Sergio olía a alcohol y sudor, no pudo más y lo interrumpió.

   — Suéltame sí, desátame por favor, quiero abrazarte, además como haré para quitarme el pantalón con los tobillos atados.

   — No pretendas engañarme o hacer algo raro.

   Sergio sacó una navaja del bolsillo de su pantalón y la puso en su cara.

   — Sin juegos—dijo, rompió el tirrap de sus manos y luego el de sus tobillos, Elena no perdió tiempo y le dio una patada, se levantó y le dio un golpe en el pecho y un gancho al rostro como le enseñó Brenda, Sergio quedó aturdido y Elena corrió a la puerta, estaba cerrada con un candado miró a su alrededor en busca de una llave o cualquier cosa, fue a la ventana, tenía protector, gritó con todas sus fuerzas por ayuda, en eso llegó Sergio a su espalda y le dio un duro golpe en la cabeza. Elena cayó casi inconsciente en los brazos de Sergio, la puso en la cama, Elena estaba muy mareada con un fuerte dolor de cabeza, Sergio se quitó por un instante, pero regresó pinchándola con algo, la había inyectado, Elena se sintió muy mareada todo el lugar le daba vueltas y cuando trataba de moverse no coordinaba sus movimientos, como si estuviera en un bote inestable.

   — ¿Qué me hiciste?

   — Ya duérmete, lo que te di es solo para que te calmes, no puedo confiar en ti, no puedo confiar en las mujeres…

   Sergio siguió despotricando, pero Elena ya no podía entender que decía ni razonar correctamente.

   Ya era de madrugada, en la oficina de Elena seguían desesperados , nadie había llamado, de ser unos maleantes que vieron la oportunidad de aprovecharse de gente rica ya se hubieran comunicado, Pablo caminaba de un extremo de la oficina al otro, ya el detective Raúl no le contestaba llamadas, le dijo que él lo llamaría si sabía algo, Brenda no había soportado el encierro y tenía rato que había ido al gimnasio, Bernhard estaba sentado en el sofá y había cerrado los ojos, ya iba para la segunda noche sin dormir, Belinda seguía pegada a la contabilidad, Sebasthian había salido también, Pablo y Belinda presumían que había ido con Brenda, Belinda paró en su búsqueda.

   — Pablo ¿podemos llamar al investigador ahora?

   — Encontraste algo.

   — Tengo algunas transacciones de empresas desconocidas, pero hay tres cheques y no están registrados como gastos, sino como vales a Elena, lo raro es que son 3 cheques, a menos que Elena tuviera un claro destino, sería uno solo el que hubiera sacado, presiento que aquí hay algo.

   — Pues lo llamaré, hay que ver cualquier posibilidad.

   Pablo marcó al investigador, su celular enviaba a buzón, Pablo le dejó mensaje que se comunicara en la brevedad, Pablo continuó indagando con Belinda.

   — ¿Las fechas de los cheques coinciden?

   — Están en el rango de tiempo.

   — Será posible que sea caridad, el dia que se estrellaron con el orfanato, tuve la impresión de que Elena había dado dinero a la familia del accidentado.

   — Pudiera ser.

   — ¿Ella no te comentó nada?

   — No y ya estaba aquí en Caracas, quizás le contó algo a Brenda, ellas se cuentan todo, llamaré a Brenda.

   Belinda marcó al celular de Brenda y le dijo que regresara a la oficina del restaurante. Después de unos minutos Brenda y Sebasthian regresaron.

   — ¿Que conseguiste Belinda?

   — Quizás no sea nada, pero le he dado vueltas a la contabilidad, hay varias transacciones que están siendo investigadas por los peritos, pero me llama la atención unos vales de Elena, son 3 cheques emitidos el mismo dia, no tienen destino en contabilidad porque explican que son de ella, pero, si era Elena sacando su sueldo, porque en 3 cheques.

   — Te entiendo Belinda, pero ¿en qué puedo ayudarte?

   — Pablo me dijo que podría ser Elena dando dinero por caridad, ella ayudó a la familia vecinos que tuvieron el accidente con el orfanato, ¿ella te ha comentado, pudiera también ser alguna inversión?

   — No, que yo recuerde, un momento, ya va un momento.

   Brenda camino de un extremo de la oficina al otro como la hacía Pablo hacia un instante.

   — Dios mío, es él, pero que estúpida soy.

   — Brenda ¿Qué pasa? habla por favor —suplicó Pablo, Bernhard se levantó y fue hacia Brenda, igual Sebasthian.

   — Berni es Sergio, tiene que ser él, siempre fue él, Elena le dio dinero no sé cuánto.

   — ¿Cuando fue eso y por qué? —preguntó Bernhard.

   — Belinda recuerdas que cuando fuimos al centro comercial cuando llagaste, Elena se consiguió a Sergio.

   — Así es lo recuerdo.

   — Los cheques tienen fecha justo después de eso ¿cierto?

   — Sí, un dia después.

   — Elena le dio lastima, él le dijo que tenía deudas de juego con gente peligrosa, no me dijo cuanto le dio, solo que era caridad, yo le advertí que él no se conformaría con eso, que lo hablara con Berni. Efectivamente Sergio insistió, antes de la beneficencia volvió a “conseguir” a Elena en el centro comercial, le pidió más dinero, ella se negó, y entonces amenazó la gala y ya sabemos lo que pasó después.

   — Esta bien es un degenerado y aprovechador,  pero de allí a que sea el instigador ¿Por qué dices que él es quien ha hecho todo? —preguntó Sebasthian.

— No lo sé, solo estoy segura, piénsenlo, Vanesa envidiaba a Elena, quizás antes de ir con Bernhard fue tras Sergio que era el esposo de Elena, su apellido, el alias, es Arango, el apellido de Sergio, quizás tramaban alguna e****a a Bernhard y él quería que le sonara el apellido, así es esa serpiente, y todo esto está siendo orquestado por alguien que odia a Bernhard y está conectado a Elena, es Sergio, él la tiene y Dios bendito si tengo razón, Sergio mató a Vanesa.

   Brenda calló y con ambas manos en la boca buscó un asiento,  de repente se sentía mareada, Sebasthian la ayudó, pero Brenda corrió y se encerró en el baño, Pablo no perdió tiempo y comenzó a llamar al investigador y al detective le dejó un mensaje que era urgente que se comunicaran, el detective le regresó la llamada y Pablo le explicó la sospechas de Brenda le dieron el nombre Sergio Arango, que sospechaban era quien tenía a Elena secuestrada, el detective dijo que haría algo y que si daba resultado lo llamaría.

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