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Dante No Existe

Autor: MuSubi GR
last update Fecha de publicación: 2022-04-12 08:28:40

—Tranquila estás en un lugar seguro cariño— no, no era verdad, el único lugar seguro era con Dante; en los brazos de él, solamente con él podía sentir la paz que no sentía ahora,— estás conmigo— sintió la fresca mano de Sandro que acariciaba su mejilla, si estaba ahí con Sandro, otro hombre que la había hecho sufrir, no estaba dentro de una pesadilla, era la vida real, miro alrededor, era la misma habitación, y sin querer sus ojos se llenaron de lágrimas, no quería estar ahí, quería despertar en los brazos de Dante— no llores— siente como uno de los dedos de Sandro limpia la lágrima que salió de su ojo, no podía creer que estuviera comportándose de una manera tierna, dulce, era un hombre distinto que nunca antes había conocido, pero no era el hombre que causaba que su corazón saltará como un loco con solo respirar su perfume. Recuerda lo que sucedido en la madrugada, se negaba a creer lo que Sandro y Santino habían dicho de su madre, de Valente, no podía creer que ya nunca vería a su madre, que no tendría un abrazo de Valente, no podía ser cierto, ellos nunca la dejarían. Cerro los ojos dejando que las lágrimas siguieran fluyendo, y a su mente llegó la imagen de Dante sonriendo, no Santino estaba mintiendo, nunca había querido a Dante, y la única manera de alejarla de él era diciendo que no lo conocía, que nunca lo había contratado, — tranquila mi vida— sintió como Sandro tomaba su mano, la levantaba de la cama, eso quería decir que ya no estaba sujeta, movió su pie, si ya estaba sin ninguna atadura estaba libre— no llores que me parte el alma,— se acercó y le dejo un beso en la frente— siempre voy a estar aquí apoyándote, vamos a ir a terapia, para salir adelante y volver a nuestra vida;

—Yo no estoy loca— se hizo a un lado, ella no necesitaba ir a ninguna terapia, desde que estaba con Dante había podido superar sus problemas, miro a Sandro que asintió con una sonrisa, la veía como a una loca, no, eso no lo iba permitir, ella estaba consiente de su vida, de todo los momentos felices que había vivido con Dante— yo sé muy bien lo que viví con Dante— Sandro negó con la cabeza, 

—No amor ese Dante está solamente en tu imaginación— se alejo de Sandro, no podía hacerle creer que todos los momentos que vivió con Dante había estado dentro de su cerebro, que eran producto del estado de coma, no podía apartar la mirada de él, se veía tan sincero pero su cuerpo rechazaba sus palabras, era como si le dijera que estaba mintiendo,— nunca hemos conocido ni contratado a ninguna persona con ese nombre, desde que nos conocimos aquella tarde nunca no hemos separado, porque que el amor llegó a nosotros, aunque no te acuerdes tú me amas a mí, tenemos tantos planes que ahora podremos poner en marcha en cuanto salgas del hospital— sintió sus labios en el dorso de su mano, por dios no soporto ese simple contacto—  siempre hemos sido una feliz pareja

—Eso es una vil mentira, después de la última golpiza que acepte de ti me fui, me fui a una clínica de rehabilitación porque tú me volviste adicta— Sandro abrió los ojos por el asombro al escuchar a Bianca, no podía creer lo que estaba escuchando, realmente las pastillas le estaban haciendo mal— al igual que a mí, también tu entraste en una clínica de rehabilitación, al estar lejos de ti termine con toda relación contigo

—Bianca realmente me preocupas, eso nunca pasó, yo en mi vida he probado una droga, nunca he estado en un lugar así, ni tu tampoco— tomo su rostro entre sus manos— necesitamos ayuda, como tú esposo nunca te dejare hasta que vuelvas a ser tu misma

—Si nos casamos quiero ver las fotos— sonrió al ver su titubeo, estaba segura que no podría seguir manteniendo la mentira, no había manera que tuviera fotos de algo que no había pasado— no hay fotos ¿verdad?

—Si las hay— saco su teléfono de su chaqueta negra, tecleó algo en el teléfono, al parecer su número de seguridad, vio solamente como movía sus dedos por la pantalla, y un segundo después la volteaba para que ella viera una a una las imágenes— aquí estamos en la iglesia, tu te veías muy hermosa con tu vestido blanco, caminabas hacia a mí feliz podría decir radiante porque estábamos cumpliendo el sueño de nuestra vida, ser marido y mujer, unir nuestras vidas para siempre— Bianca mira una a una, no podía ser esto, no entendía porque no podía recordar nada, ningún momento, le mostró cuando entraban al lugar donde fue la recepción, el lugar que supuestamente había sido volado en mil pedazos por Bruno— aquí estamos bailando por primera vez como esposos, mira como sonríes mirándome solamente a mi— si así era pero algo en todo eso no cuadraba, como había sido posible que olvidará esto,— porque yo soy el amor de tu vida— Bianca levantó la vista para verlo, era tan amable y dulce que era un Sandro totalmente desconocido,— estábamos partiendo el pastel cuando interrumpió Bruno con un chaleco que llevaba la bomba, ahí fue donde comenzó mi pesadilla, te tome de la mano y salimos corriendo como la mayoría de los invitados, pero al salir Bruno cumplió y se hizo explotar, ya estábamos casi afuera cuando tú caíste al suelo desmayada, de inmediato llamamos a una ambulancia, y te sacamos de ahí, al llegar el doctor no sabía decirnos nada hasta que pasaron la horas reglamentarias y nos informó a Santino y a mi que estabas en coma y que habías perdido a nuestro hijo, ahí me derrumbé del dolor, mi hijo había muerto por Bruno y tú estuviste inconsciente todo este tiempo— sintió como una gota de sus lágrimas cayó sobre su brazo, estaba llorando— desde entonces venía a verte, te hablaba del día que había pasado, así fueron años, cinco años sin ver esos hermosos ojos celestes

—No recuerdo nada, no puedo recordar nada— sintió como la angustia se instalaba en su estómago, hizo que Sandro soltará su mano y la llevo a la sábana blanca que apretó con fuerza se negaba a creer eso,  la sábana con fuerza, la ansiedad por querer recordar todo lo que Sandro le estaba diciendo iba en aumento, 

—Te paciencia, poco a poco lo irás recordando— intento besar su labios, al verlo tan cerca ella hizo a un lado su cabeza no soportaba la idea que Sandro la besará, sintió como soltaba un suspiro 

—¿Dante?— miro la puerta que se abría pensando que fuera él, que había ido a rescatarla de las garras de Santino— no, no voy a recordar nada porque mi cabeza tiene claro que ha pasado, cuando fuimos a Venecia, cuando me mostró las máscaras de sus abuelos, y bailar con el en la plaza de San Marcos  

—Bianca Dante no existe ¡entiendelo de una vez!— grito con desesperación, estaba cansado de escuchar ese nombre, tenía que hacer algo para que Bianca entrará en razón, que aceptará que todo lo que había visto en su sueño era eso solamente un sueño— la psiquiatra vendrá a verte en diez minutos, por favor no omitas nada de tu historia que has creado en tu cabeza— le acarició el cabello, se estaba cansando de escuchar ese nombre y más que dijera que era el amor de su vida,— ella sabrá decirnos que pasó, porque no recuerdas nada de nuestra vida juntos— de nuevo beso su frente, y respirando hondo busco tener paciencia, no debía molestarse por la actitud de Bianca, había encontrado en testimonios que algunas personas despertaban pensando que era otras, estaba esperanzado que con la ayuda de la psiquiatra y la medicina regresará a ser ella, y que entendiera que todo había sido un mal juego de su cerebro. Tenía que entender de dónde había sacado esa historia,— según tú ¿Cómo lo conociste?

—Santino me lo presento en su oficina, el lo había contratado para se mi guardaespaldas— Sandro negó y tomando su mano Bianca no perdió el movimiento y ahí sobre su dedo estaba el anillo de bodas, negó con la cabeza, seguía sin creer que se hubiera casado con Sandro. Él siguió hablando de lo que creían que era un invento de su cabeza

—Tu nunca tuviste guardaespaldas, ¿De quién te iba a cuidar ese hombre?— se levantó de la silla para caminar por la habitación escuchando a Bianca, quería entender que estaba pasando

—Al principio pensé que fue porque tú volviste, pero los días pasaron y descubrí que las amenazas que Santino había recibido eran reales— Bianca lo veía caminar de un lado a otro por la habitación, su mano estaba sobre su barbilla, seguramente queriendo ver algo que nadie había visto,— yo estuve en peligro, pero cuando Bruno apareció el peligro se volvió contra Santino, por qué el tenía unas fotografías comprometedoras de él

—¿Qué? ¿De que estás hablando?— estaba digiriendo la historia que Bianca le estaba contando, estaba descubriendo que la mente era algo poderoso, un sueño que Bianca creyó que era verdad, pero al única verdad la tenía el— tu papá nunca ha recibido amenazas contra ti, y tú nunca quisiste a ningún hombre que te estuviera siguiendo, no sirvió de nada suplicarte que aceptarás a alguien cuidándote,— no lo podía negar, nunca le había parecido esas personas que traían a otras cuidándolas para que nada les pasará — y Bruno era un hombre obsesionado contigo, tenia fotos tuyas por todo su cuarto, siempre te tenía vigilada por eso interpusimos una orden de alejamiento, se volvió loco al saber que no podría acercarse a ti y cuando se enteró que nos casaríamos fue peor, el no podía vivir sabiendo que estás con otro porque estaba convencido que tú lo querías a él…

****

—¿Doctora porque no recuerdo lo que Sandro a dicho?— después de escuchar la historia que Sandro le contó se quedó sóla, pensando en cada palabra, no había manera que hubiera pasado eso en su vida, no porque ella tenía claro lo que había sufrido con Bruno el había abusado de ella, porque Sandro no mencionó eso en su historia, si ella tenía el recuerdo de aquel horrible momento de su vida. Una hora después se había levantado de la cama con ayuda de la enfermera, le fue difícil sus piernas estaban cómo entumidas y le dio trabajo dar dos simples pasos. Llegó hasta un sillón café y desde ahí contempló el mar, hasta que llegó la psiquiatra que Sandro había dicho que iría. 

—El cerebro aunque estamos en el siglo XXI tiene muchos enigmas para nosotros— se ajusto los lentes y sonriendo continuo hablando— lo que ha usted le pasa es algo común en las personas que despiertan de un coma, he conocido casos que piensan que no son de este siglo, que eran reyes de un reino y que iba magia oscura los mando a este mundo, pero con terapia y medicamentos van recobrando su vida, sus recuerdos, no se preocupe que pronto recordará todo lo que su esposo y su papá le han dicho,

—¿Y si no sucede me van a meter en una clínica para personas con trastornos?— es que no era que no confiará en la psiquiatra, pero no podía creer en las palabras de nadie, sentía que debía haber algún flechazo de sus recuerdos, algo que le dijera que era verdad esas historias

—No señora Marchetti, no se preocupe, usted no necesita ir ser internada,— hizo algunas anotaciones en su libreta— vamos a comenzar con unos ansiolíticos, porque todo esto le debe estar provocando mucha ansiedad— Bianca asintió— bueno las sesiones necesito que este relajada, vamos a probar la hipnosis para que sus recuerdos vuelvan poco a poco

—Pero yo no creo en eso— sintió pena con la doctora pero al estar en la clínica de rehabilitación un médico también había querido hipnotizarla pero eso nunca había sucedido 

—No se preocupe, vera que yo si puedo…

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Último capítulo

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