INICIAR SESIÓNSantino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre por haberle dado su otra nacionalidad, así podría estar tranquilo ahí disfrutando la vida,
Al llegar a la mobiliaria un hombre delgado ya lo esperaba y lo llevaría a ver esa nueva casa, este quería venderla cuánto antes;—Le gusta la casa señor Adams— Santino sonrió, era lo que estaba buscando, no era muy grande pero por el momento era la adecuada, solamente para él, su esposa actual ya lo había aburrido y para que traerla, sería solamente un estorbo, además tenía quien la consolara, la muy tonta había pensado que lo había engañado pero él ya sabía del amorío que tenía con su asistente de campaña, solamente la tenía a su lado por su imagen de hombre de familia, y más porque Valente y Bianca habían dicho que no participarían en sus farsas, porque nunca entendieron que todo lo estaba haciendo era por su bien, porque se sintieran orgullosos de tener como papá al presidente de Italia, y durante el tiempo que estuviera en el poder tal vez podrían tener algunos beneficios, pero Amellie los había criado, con esas tonterías de rectitud, honestidad, si no hubiera matado a su primera esposa Valente tal vez hubiera sido otra persona, una que aceptará lo que su padre estuviera haciendo aunque fuera algo malo, ella no tenía esos escrúpulos pero su error había sido ser amante de un don nadie, realmente él la amaba y su traición le había dolido hasta el alma, había sido a la única mujer que le sería fiel pero ella no, y además estaba esperando un hijo de su amante, al saberlo y escuchar que le estaba pidiendo el divorcio, a Santino se le nublo la mente y se fue contra ella, la golpeó varias veces en el estómago queriendo sacar a ese engendro, Santino cansado la dejo ahí en medio de la sala. Con esfuerzo la mujer se levantó intentando huir dio unos pasos atrás y se tropezó con un mueble que la hizo caer al suelo golpeándose la cabeza, Santino al verla pensó que solamente estaba desmaya y molesto de fue dejándola ahí sola, era lo que se merecía por ser infiel, al despertar vio el cuerpo de su esposa, no estaba solamente dormida sino que estaba muerta, con miedo pensando que Valente bajar en cualquier momento de su habitación se movió rápido para levantarla y llevarla al auto y fingir el accidente, regreso antes que la muchacha de servicio y limpio la sangre que había en el suelo. Y no fingió su dolor, realmente estaba llorando por ella…
—Si, creo que me quedaré con ella— dijo extendiendo la mano al contratista— ¿Cuándo la puedo habitarla?
—En cuanto firmemos el contrato— Santino acepto nadie podría dar con él en esa enorme ciudad de Estados Unidos. Ya no podría conseguir hacer realidad su sueño, era lo único que le dolía, pero así era la vida, ahora tenía que ver hacía adelante sin su hijos que ahora se les haría realidad, ya nunca más se verían, eso era lo que querían porque no comprendían su amor— pase por aquí señor Adams…
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Bianca había decidido irse unos días a una casa en medio de la nada, quería descansar del asedió que estaba sufriendo, las preguntas iban que si era real el secuestro que había sufrido por su parte, hasta preguntarle si le había ayudado a escapar del país, también había acosado a Valente con preguntas pero el fue tajante y dijo que no iba a responder ninguna y que nunca hubiera ayudado a su papá a huir, el había aprendido que los delitos se tenían que pagar, y si hubiera sabido lo que tenía pensado hacer Santino el hubiera sido él primero en denunciarlo. Muchos no creían en las palabras de Valente, porque no creían que siendo su hijo de verdad creyeran que abandonaría a su padre a su suerte, pero otro le creían porque veían el amor que le había tenido a su mamá, que por culpa de Santino no había tenido la oportunidad de tener más recuerdos de ella.Bianca estaba tranquila en esa pequeña casa, lo había hecho pensando en su bebé para no tener más sobresaltos, Dante la había acompañado aunque en el día iba a su trabajo, y por la tarde se iba a ver Alfonzo para saber si había alguna noticia de Sophie y Angello, pero no la había, estaba preocupado porque no sabía cómo estaban viviendo, sabía por los informes anteriores que Anabella le daba una pensión a su mamá cada mes para tenerlos atendidos y ahora que faltaba Anabella este último mes no había recibido ningún apoyo, así que no sabía cómo podrían estar manteniendo a sus hijos, era una mujer mayor que si era fuerte pero por su edad muy pocos le darían trabajo;
—¿Hay algo nuevo?— le pregunto al verlo entrar por la puerta, pero al ver sus ojos sabía que no,
—No nada, no sé Anabella porque me dijo de la existencia de mi hija si nunca voy a dar con ella— se dejó caer en el sofá abrazando a Bianca escuchando su corazón, era lo único que lo podía calmar— ¿Por qué me lo dijo cuando estaba muriendo?— solamente con ella podía mostrarse lo frágil que era, enfrente de Alfonzo no había podido llorar— nunca la voy a tener en mis brazos;
—No, tu no eres así, ve y busca a tu hija, hasta que la encuentres Dante De Luca— Bianca tomo su rostro entre sus manos— apoco conmigo te diste por vencido— el negó con la cabeza— entonces tienes que hacer lo mismo, luchar, buscar hasta que los tengamos en nuestros brazos, ellos deben estar esperando que tú los encuentres
—Tienes razón— beso sus labios— no puedo darme por vencido, te aseguro que vamos a encontrarlo, gracias por no dejar que me dé por vencido.
—De nada— le regreso un beso— ahora vamos al médico, hoy tenemos una cita con él
—Cierto, hoy voy a escuchar el corazón de nuestro bebé, ¿no te emociona?— Bianca sonrió acariciando su cabello negro, mientras Dante acariciaba su vientre plano
—Si, mi mamá dice que es la mejor música que puedes escuchar— se levantaron tomados de la mano.
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Hay está hirviendo— la madre de Anabella miraba el rostro sonrojado de la pequeña Sophie,— mi amor que te duele— pero la niña solamente señalaba su barriga, no decía nada— hay tenemos que ir al doctor— le dijo Angello que estaba atento a su abuela—¿Qué tiene mi hermanita abu?— su abuela comenzó a buscar por la habitación lo poco que le quedaba de la mesada que la había dado Anabella el último mes,
—No sé hijo, pero te prometo que vamos a ir al doctor y ella estará mejor— le acarició su cabeza y medio sonrió,— toma mi bolsa, vamos a llevar a tu hermana al hospital— Angello obedeció mientras su abuela cogía en sus brazos a Sophie y la cubría con una manta.
—¿Los hombres malos no irán por nosotros?— la mujer miro la cara inocente de su pequeño, eso no lo sabía responder pero rogaba al cielo que no fuera así
—No, no te preocupes de seguro ya se cansaron de buscarnos — antes de salir miro el crucifijo que estaba en la puerta pidiéndole que los ocultaran, que nadie pudiera hacerles daño, beso la frente de Sophie estaba hirviendo, si no la llevaba podría morir ahí y eso no lo podía permitir— vamos cariño, resiste mi niña hermosa— dijo con los ojos con lágrimas, miro la calle solitario tendría que caminar unas cuadras para poder conseguir un taxi o un transporte público para que la llevará al único lugar que la atenderían.
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Al llegar al consultorio fueron recibidos por la mejor ginecóloga del hospital, le hi las preguntas de rutina a Bianca, para formar su expediente clínico y después pasar a la mesa de exploración, dónde le harían el primer ultrasonido a Bianca.—Va sentir frío— dijo la ginecóloga Lozada, Bianca se estremeció al sentir el lubricante, Dante estaba por un lado de ella tomando su mano, esperando el momento que su pequeño hijo se pudiera ver en la pantalla del ultrasonido— veamos como va creciendo este pedacito de cielo— Bianca miró a la pantalla negra— está bolita es su hijo, aquí está su carita y ya podemos ver aquí sus brazos y sus piernitas — Bianca comenzó a llora, ahí estaba la creación que había sido de Dante y ella,— su tamaño va muy bien— la ginecóloga los miró a los dos que tenían sus rostros llenos de asombro y emoción
—Esta bien pequeño— dijo Dante que quería tocar la pantalla, era la primera fotografía de su hijo, y sin querer recordó que nunca pudo ver esto de Sophie, su hija ¿Estaría bien?, Se preguntaba casi queriendo llorar de la emoción y la tristeza, eran dos sentimientos encontrados.
—¿Quieren escuchar su corazoncito?— los dos asintieron con la cabeza, era lo que habían esperado, lo que había deseado. Y de pronto se comenzó a escuchar un latido rápido y constante, Bianca soltó más lágrimas al escucharlo, su mamá había tenido razón, estaba escuchando la mejor música del mundo,— los latidos estaba el rango normal, parece que tenemos un bebé muy fuerte creciendo aquí— dijo la doctora que quitaba el ultrasonido y le extendía a Bianca unas toallitas para que se limpiará su vientre el poco rastro que había dejado el lubricante— ya te puedes vestir mientras yo les imprimo la foto del ultrasonido y les grabó sus latidos en una memoria USB, cortesía del doctor Leonardo.— Dante agradeció el gesto de su abuelo, al estar solos no puedo evitar no darle un beso a Bianca
—No me cansaré de decirte mil veces gracias— beso su frente— por hacerme el hombreas feliz del mundo…
—Bueno todo va muy bien, les espero el próximo mes pará ver cómo va creciendo su bebé— busco en su agenda el día libre para la siguiente cita— les parece bien el ocho de abril
—Si perfecto— dijo Bianca sonriendo
—Tienen que comprar está vitaminas, son necesarias para que tú bebé no tenga ninguna malformación— le entrego la receta— eso sería todo nos veremos aquí el próximo mes
—Muchas gracias— dijeron al mismo tiempo.
Al salir del consultorio Dante no aguanto las ganas de ver de nuevo la fotografía del ultrasonido, era su hijo, era parte de él y de Bianca,— ya te vas a caer si no miras por dónde caminas— le dijo Bianca que estaba riendo al ver a su esposo tan emocionado con la imagen de su hijo
—Es que es tan hermoso verlo así, y saber que todo va bien con él me hace sentir tranquilo en….
—¡Papá Dante!— fue interrumpido al ver frente de él a Angello, lo vio venir hacia el corriendo, y no pudo contener las lágrimas, recordando que había estado a nada de renunciar— ¡Papá Dante!— Bianca miró al pequeño, tenía el cabello rubio y la cara redonda, se parecía mucho a Anabella solamente el cabello era distinto
—¿Qué haces aquí?— le pregunto
—Vinimos a traer a Sophie que está malita…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







