INICIAR SESIÓNDante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía
—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre
—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro
—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron al área de urgencias, Bianca iba junto a él sin separarse mucho, al llegar vieron a una mujer que estaba llorando desesperada preguntando por un niño de siete años que había llegado con ella, pero ahora no estaba desaparecido
—Abu aquí estoy— dijo Angello a la mujer que al verlo sintió alivio, corrió a dónde estaba junto a Dante, lo abrazo con fuerza, pues ya estaba pensando lo peor,
—Hijo no me vuelvas hacer esto— le dijo mirando su rostro— sin les pasará algo a usted me volvería loca— volvió a abrazarlo sin ver a Dante y Bianca que venían junto a él, beso su mejilla, había sentido la peor angustia de su vida, hasta sé había reprochando el momento de descuido de su parte— tuve tanto miedo que pudiera perderte, no vuelvas a irte lejos de mí, entiendes
—Tranquila abu, es que vi a mi papá Dante y fui por él— y la mujer recordó que al llegar estaba tan preocupada por su hija que llegó a la central de enfermeras y había pedido ayuda, de inmediato la llevaron a una camilla y miraron el estado de Sophie, a causa de la fiebre tan alta ya estaba convulsionándose, y ese había sido el momento que había perdido de vista a Angello. Al escuchar las palabras de Angello levantó la vista para ver quién acompañaba a Angello, ahí delante de ella estaba el padre de Sophie, era verdad que había sacado su color de ojos, ese color ámbar con un brillo especial, no sabía quién lo había puesto ahí pero daba gracias— cuando dejaste a Sophie lo vi llegar con su novia y corrí a buscarlo pero no alcance a ver a dónde había ido así que me quedé en el pasillo yendo de una lado a otro hasta que lo vi de nuevo junto a ella y le dije que mi hermanita está malita
—Dígame que tiene mi hija— abrió los ojos con asombro, ¿Cómo se había enterado de que Sophie era su hija?, Hasta donde ella sabía nunca Anabella se lo había querido decir…
—¿Cómo lo sabe?— le pregunto ella le había insistido tanto a su hija que le dijera de Sophie y ella siempre se había negado, había dicho que era mejor las cosas así, que nunca supiera que había un lazo entre ellos que nadie podría separar, Sophie era ese lazo; hasta le había dicho que era una mujer egoísta, y Anabella había aceptado, si era egoísta quería para ella el amor de sus hijos aunque estuviera lejos de ellos.
—Eso no importa ahora, ¿como está mi hija?— le volvió a preguntar ya después tendrían tiempo para hablar de eso ahora lo que quería saber era que le habían dicho los médicos
—Aún no sale nadie a decirme que tiene— dijo tomando por los hombros Angello— le están bajando la fiebre, en ese cubículo, yo salí porque note que Angello no estaba conmigo— Dante miro a dónde la madre de Anabella le había señalado, sintió como él corazón le estaba latiendo con fuerza estaba a menos de cinco metros de su hija, de la pequeña Sophie. Bianca miró a Angello y miró el lugar que no era la él, apretó con sutileza la mano de Dante para llamar su atención
—Creo que Angello no debe estar aquí— le susurro, Dante miro al pequeño que estaba delante a su abuela, si tenía razón Bianca, además no podía quedarse toda la noche ahí— será mejor que lo lleve a casa— el asiento
—¿Hijo tienes hambre?
—Si, hoy no pudimos comer— a Bianca se le partió el corazón al escucharlo, miro a la mujer no con reproche sino buscando algo que le dijera porque no había podido darle de comer, y lo vio había pena, al parecer lo que estaba pasando con la pequeña había hecho que no pudiera darle nada de comer;
—¿Quieres ir con ella a comer algo?— Dante se puso a su altura y tomando de la mano a Bianca le indico al niño, Angello la miro por un momento, parecía que la estuviera evaluando
—Si,— contesto simplemente esforzando una sonrisa— abu me das permiso— la madre de Anabella miro a Dante y Bianca y después Angello, se sentía mal por lo que estaba pasando, no tenía un trabajo y sin tener quién pudiera cuidar a sus angelitos no había conseguido ningún empleo
—Si hijo ve— se agachó para besar su frente— y por favor no te alejes de ella— Angello asistió con ímpetu— y no seas un niño travieso,
—Ven cariño, ¿quieres una pizza?— le extendió la mano y Angello no tardó nada en tomarla. Bianca se despidió de Dante con un casto beso en los labios y diciéndole que lo quería; Dante le entrego las llaves del auto y ella comenzó a caminar con el niño haciendo platica— vamos a casa de tu papá Dante, ¿quieres ir?— el pequeño Angello asintió— te va gustar porque hay un jardín muy grande donde puedes correr…— la madre de Anabella solamente vio cómo se iba perdiendo por el pasillo, y le entró mucho miedo
—Por favor no me alejes de ellos— suplicó juntando sus manos, no sabía cómo era ella, si podía fingir cariño por ellos solamente para tener a Dante contento y cuando el diera le espalda fuera mal con sus hijos— son lo único que tengo de ella, por favor
—Tranquila señora— dijo con calma— yo no podría alejar a mis hijos de la única mujer que los cuidó todo este tiempo— soltó lágrimas de agradecimiento, no estaría lejos de sus hijos hasta que tuviera que reunirse con su hija para entonces esperaba sentir confianza en la novia de Dante— los gatos los voy a cubrir yo, no se preocupe por eso ahora déjeme ver qué dice los médicos del estado de salud de mi hija— la mujer asintió, y miro como pasaba por un lado yendo a dónde estaba Sophie. Pasado lentamente el tiempo Dante salió del cubículo muy serio, al verlo la madre de Anabella no dudó en ir corriendo para saber que le decía de su nieta;
—¿Cómo está Sophie?— Dante la hizo regresar a dónde ella estaba sentada
—Ya está mejor, con el medicamento le están bajando la fiebre— Dante al verla acostada en esa camilla, sintió los deseos de proteger a Sophie, de nunca abandonarla— me dicen que le hicieron unos estudios para saber qué ha causado la fiebre y nos lo entregaran más tarde— Dante la miro fijamente tenía que ver en sus ojos sinceridad cuando respondiera sus preguntas;— ¿Nunca pensaba decirme de ella?
—Anabella nunca había tenido la intención — soltó más lágrimas recordando a su hija y esas platica, discusiones, pero ella siempre había estado en la misma no decirle nada a él —¿Cómo supo?
—Ella me dijo antes de morir— la mujer abrió los ojos, hasta el último momento había hecho lo correcto, tal vez pensando que el podría cuidarla, y viendo que su vida se iba tenía que decirle,— el día de la explosión yo estaba ahí rescatando a mi ahora esposa del loco de Bruno, ese día no pude ir personalmente por ustedes pero ya los teníamos ubicados en Venecia, porque yo los había estado buscando, quería saber de Angello, quería saber si estaba bien y tal vez se me había cruzado la idea de llevarlo conmigo— la mujer abrió los ojos al escuchar la declaración de Dante, había pensado ir llevarlos con el,— pero los hombres que habían ido por ustedes no los encontró y ahí fue donde comencé mi búsqueda nuevamente por todo Italia, hasta ya estaba pensando en ir a buscarlos al extranjero— sonrió con tristeza— desde que Anabella me dijo de Sophie sentí una emoción que pocas veces había sentido, saber que tenía una hija me ilusiono y…— la miro de nuevo ya estaba hablando de más— ¿dónde ha estado estos días?
—Un día antes que Anabella muriera ella nos saco de mi casa en Venecia porque Bruno la tenía amenazada— Dante golpeo su pierna con molestia,— nos llevó a una nueva casa aquí en Italia, aunque para despistar a Bruno había hecho que salieran unos boletos al extranjero para nosotros pero nunca salimos, y cuando me enteré de la muerte de ella me escondí, tenía miedo que los que habían causado esa explosión fueran por mis nietos,
—Pero esa explosión la causo Bruno— Dante le explicó cómo habían estado las cosas, y que había ayudado a Bianca,— el quería que mi esposa muriera junto a él porque en su locura pensaba que Bianca lo quería, y la muerte de los dos juntos nadie podría separarlos nunca, Bruno era un hombre enfermó,
—Pues no es para menos, desde muy pequeño le tocó ver muchas veces a su padre forzando a una mujer, y Rafaello le había dicho que era amor, todo esto lo sé por mi hija, Rafaello cuando supo el interés que tenía Bruno por Bianca le dijo que la tomará, porque su plan era terminar con su vida para darle una lección al padre de tu esposa, por eso lo mató, para salvar a Bianca de su padre— Dante abrió los ojos al escuchar todo eso,— y después comenzó a chantajear al senador con esas fotografías y con otras que Anabella nunca me dijo de que se trataban— frunció el ceño, que otras fotos estaría hablando la madre de Anabella sin las que supuestamente habían sido él motivo del chantaje ahora se estaban pasando en la televisión.
De pronto salió un doctor con una carpeta metálica en sus manos — familiares de la niña Sophie
—Soy su papá ¿que tiene mi hija?— Dante se acercó a toda prisa al igual que la madre de Anabella, el hombre se ajusto los lentes para ver a Dante
—Es una infección estomacal, que ya está siendo controlada y llegó con un cuadro de deshidratación muy severo
—Pero ¿se va poner bien?— el doctor miro a la mujer mayor
—Si señora, solamente tendrá que estar internada hasta que la deshidratación pase— Dante y la madre de Anabella sintió alivió, había sentido que podía perderla al verla cuando venían en el taxi
—¿Qué le causó la infección?— pregunto Dante
—Por comer algo que estaba en mal estado — y la mujer recordó que unos días atrás les había dado de comer un poco de pollo que había notado un sabor extraño pero ellos habían comido con entusiasmo
—Lo siento fue mi culpa— dijo agachando la cabeza— es que era lo único que tenía para darle de comer, nunca pensé que estuviera mal— Dante sorpresivamente la abrazo consolándola
—No es su culpa, y desde hoy va irse a vivir conmigo y ya no le faltará comida a ninguno— sentir su apoyo la derrumbó pensó que le podría reprochar que no cuidará a su hija como era debido y ahora estaba en el hospital, pero había sido distinto, de hecho la estaba consolando.
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







