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Despertar

Autor: MuSubi GR
last update Fecha de publicación: 2022-04-10 10:05:59

El solo le pega de lleno en los ojos, intenta abrirlos pero no puede la luz es tan intensa que impide que abra los ojos, siente la garganta seca, intenta hablar pero no sale su voz, mira a un lado y a otro tratando de saber dónde esta, de nuevo se cierran los ojos tratando de acostumbrase a la luz, los abre de nuevo y mira el techo blanco, se pregunta dónde está, intenta levantar su cabeza para ver más la habitación pero no es mucho, los ojos se cierran nuevamente y recuerda lo último, Bruno, Bruno quería suicidarse con ella, Anabella y la hija de Dante, sale corriendo tomada de la mano de él pero al estar solo a unos metros la casa explotó, cae al suelo y siente el cuerpo de Dante sobre ella protegiéndola, y recuerda su voz diciéndole cuánto la ama, de nuevo se cierran los ojos los siente tan pesado que mantenerlos abiertos le cuesta, de nuevo medio abre los ojos y agudiza su oído escuchando un vip, mira a un lado encontrando el origen del sonido, y mira un vaso de agua, lo intenta alcanzar pero no puede mover sus manos están maniatadas, jala una y otra vez intentando zafar sus muñecas que están sujetas a la cama, busca alguien en la habitación pero está totalmente sola, de nuevo intenta jalar los agarres que la sujetan a la cama pero es imposible, Dante tendrá que explicarle porque está con las manos y los pies amarrados. 

—¿Hay alguien?— al fin sale su voz pero no como a ella le hubiera gustado, estaba baja, y casi inaudible en la habitación, mira el monitor que marca sus signos vitales, mira su mano que tiene un suero conectado a su mano derecha— ¿Quiero agua?— vuelve a decir con un poco de más fuerza pero es inútil porque está sola, ¿Por qué no hay nadie?, Se extraña porque estaría segura que su madre estaría ahí con ella, tomando su mano— ¡Dante!— dice más fuerte pero no tanto porque nadie entra, nadie está por fuera de la habitación. Y comienza a sentir desesperación, queriendo quitar esos agarres, intenta levantar su pie derecho pero no hay manera que lo consiga, está igual de bien sujeta como sus muñecas— ¿dónde estás amor?— le lanza la pregunta pero no hay respuesta, su angustia comienza a crecer más, al escuchar el sonido de las gaviotas, ¿Por qué estaba ahí? Al fin sus ojos se acostumbran a la luz y mira todo el lugar, es una pequeña habitación con una ventana de medio metro por dos metros, alrededor de esta está una greca de flores de todos los colores, escucha el sonido del mar, el agua chocando contra algo, tal vez contra una piedras, ¿Por qué no estaba en el hospital?— ¡Dante donde estas!— grita pero nadie abre la puerta de madera que está a unos pasos de la cama,— ¡Dante! ¡Dante!— grita una y otra vez pero nada, su garganta cada vez se siente más seca que comienza a toser, su angustia aumenta con el silencio que gobierna ese lugar, siente como su cabeza duele, y recuerda que aunque Dante la protegió sintió algo pesado chocaba contra su cabeza, si eso la había dejado inconsciente,—¡mamá! —habla con esfuerzo, hay de su familia tenía que estar ahí esperando que despertará, porque no había nadie, y dónde estaba, de nuevo escucha el sonido de las gaviotas, estaba cerca del mar, de eso no había duda, ¿pero porque?, ¿Por qué no entraba nadie?, Un doctor alguien para pregúntale qué hacía ahí, porque Dante no estaba a su lado tomando su mano, y porque estaba cerca del mar si debía estar en su casa en Italia, debía estar en un lugar seguro entre sus brazos.  

Tenía que hablar con su hermano de lo que había hecho Santino con su madre, debía impedir que el alma de su hermano se llenara de rencores contra Santino; si no había sido el padre que siempre habían querido, un padre amoroso, un padre que escuchará lo que necesitaban, y que impusiera lo que él creía conveniente, un padre que respetará su autonomía. Tenía la seguridad que con esto que le estaba pasando, de estar en la cárcel, lo haría cambiar, ya había perdido la presidencia, con lo que siempre había soñado siempre ahora esperaba que entendiera que no podía perder el amor y algo del respeto de sus hijos. Nunca antes había visto esos ojos de arrepentimiento en su papá, estaba convencida que con el tiempo la haría perdonar que diera su mano en matrimonio a Bruno, y Valente tendría que trabajar más por perdonar que él fuera el causante que no tuviera a su madre, que entendiera que ese odio no le haría ningún bien. Tenía que llamarlo y hablar con el, esperaba que con la muerte de Bruno no pudieran salir esa fotos a la luz. Que ese episodio no saliera a luz, Dante le había prometido que no diría nada, y confiaba en él, siempre que prometía algo lo cumplía, por dios Dante De Luca dónde estaba ya estaba muy cansada y tenía mucha sed, ya deseaba verlo entrar en cualquier momento y que soltará sus muñecas y sus tobillos, quería levantarse para ir al baño, quiso gritar pero de nuevo la boca seca le impedía hablar. Cierra los ojos y llega a su memoria algo que no sabe si es un sueño o fue algo real, puede sentir el calor de las manos de Dante que cubren su pequeña mano, le está hablando con amor, como siempre, siente el apretón y sus cálidos labios que besan el dorso de su mano, y escucha el pequeño sollozó, por dios sintió que el corazón se le partía en dos al escuchar su dolor, ¿que había pasado? Tenía tantas preguntas pero no había nadie quien pudiera responder. 

Al fin la puerta se abre levanta la vista para ver a una mujer alta con el cabello negro recogido en una cebollita la mira de arriba a bajo va vestida de blanco, es claro que es una enfermera, tenía que serlo, checa la máquina y el suero, toma una carpeta metálica y hace anotaciones, intenta hablar, y débilmente sale un quejido

—Señora Bianca a despertado!— da media vuelta, tal vez iría por un médico, pero Bianca la detiene

—Te…ngo…. Tengo… sed— dice apenas la mujer toma el vaso junto a una pajilla para hacerle más fácil tomar a ella, siente el fresco que pasa por su seca garganta, da varios tragos,— ¿Dónde estoy?— la mujer se tensa por su pregunta, 

—¿No recuerda señorita dónde está?— le responde con otra pregunta, Bianca frunce el ceño, como lo sabría si ha estado inconsciente desde el día de la explosión, que no sabe si han pasado horas o días, 

—No, ¿Dónde está Dante De Luca? 

—¿Quien señorita?— Bianca respira hondo, como no sabía quién era Dante si era su prometido, el le había pedido matrimonio en aquí bello kiosco de madera, en una hermosa noche de abril con la Luna llena como testigo.

—Mi…

—Al fin despertó nuestra paciente,— entro un hombre con una bata blanca, observa como de su bolsa saca una pequeña lámpara que acerca a sus ojos, el brillo la enceguece,— todo parece bien, señora Marchetti

—¿Que dijo doctor?— no podía creer como le había dicho señora Marchetti, 

—Que todo está bien señora Marchetti…

—No… esto… no... no puede…— no podía decir ninguna palabra por Dios que clase de broma era está, como se había casado con Sandro si lo quería muy lejos— ¡Quiero ver a Dante! ¿dónde está Dante De Luca? El es mi prometido— comenzó a jalarse intentando zafarse de alguna manera— ¡Dante!— grito lo más fuerte que pudo

—Señor tranquila, se puede hacer daño— le decía el doctor— una unidad de diazepam rápido enfermera— la mujer saco una jeringa e introdujo un líquido transparente en está, Bianca seguía luchando por liberarse, pero era imposible cada vez se lastimaba más, la enfermera introdujo la aguja a la línea que iba directamente a su sangre

—Dante ¿Dónde estás?— grito mirando la puerta esperando que en cualquier momento entrará— ¡Dante amor Tú me lo prometiste!— comenzó de nuevo a sentir como sus ojos se volvían pesados, ya no tenía fuerzas para luchar, y poco a poco se fue quedando dormida, pero aún podía escuchar las voces del doctor y la enfermera, pero una tercera entro en la sala, parecía a la de su padre, pero no podía ser el estaba en la cárcel, tenía que estar confundida ahora por el medicamento, quiso abrir los ojos pero no pudo, solo distinguía tres sombras que se movían por la habitación, una de ellas tomo su mano con cariño, pero no sentía la seguridad que siempre sentía con él, lo llamo casi como un delirio, como un susurro— ¡Dante!...!Dante estoy!... ¡Dante ven!... ¡Dante!...— repetía una y otra vez hasta que al fin el medicamento hizo lo suyo. 

Al abrir los ojos de nuevo estaba en el mismo lugar, pero ahora era de noche, el silencio era acompañado con la calma del mar, el mismo sonido del vip estaba, y tenía una mascarilla en la cara, ¿Porque estaba ahí?, ¿Que había pasado?, no podía creer que estuviera casada con Sandro, el hombre que la había metido en un mundo oscuro, el hombre que había sido capaz de golpearla por las noches y por la mañana se disculpaba diciendo que la amaba, no eso no era amor, el amor lo había sentido con Dante, el había llegado a su vida para ayudarla a sanar sus heridas, gracias a Santino que lo había puesto como su guardaespaldas lo había conocido, había visto que el también tenía sus propios momentos oscuros en la vida, la traición de Anabella, que lo marco y no solamente con la cicatriz del disparo en su hombro sino que ella le había dado una lección que no debía, que no podía confiar en las mujeres pero gracias a ella él había vuelto a creer en el amor, había vuelto a confiar, estaba segura que el estaría buscándolo, por cielo y tierra, que todo esto era una mala broma del destino, que pronto saldría. Solamente tendría paciencia, por qué debía estar buscando a Sophie la hija que había tenido con Anabella. Por inercia intento alcanzar su vientre, recordó el desmayo en la oficina de Dante, pensando de nuevo sintió una pequeña luz, ella probablemente estaba esperando un hijo de él, si, al ir en el auto tenía pensado ir al médico para corroborar su condición de gravidez, pero Bruno entro, mato al hombre que la llevaba de vuelta a su casa, y la llevo a las afueras de la ciudad donde dijo que se irían de ahí a un lugar que nadie los encontraría, pero Anabella llegó y confesó su verdad, a la vez que se enteraba del monstruo que era Bruno, matar a su propio padre como era posible eso, y todo por conseguir casarse con ella, y el último recuerdo es correr bajando las escaleras teníamos que huir de ahí antes que Dante o yo saliéramos dañados, salimos pero no tan a tiempo porque la honda expansiva los hizo caer, Dante como siempre la protegió con su cuerpo sin importar que saliera herido…

“—Bianca, cara mía— escucho su voz con preocupación, sintió sus manos tomando su rostro entre ellas, y sus labios besándola, sintió sus lágrimas corriendo por su rostro

—¿Porque lloras?— intento levantar su mano pero está no respondió

—Cara mía tranquila, ya viene la ambulancia— de nuevo sintió sus suaves labios pero ahora en su frente— resiste— sintió como sacaba su mano debajo de su nuca y estaba con sangre, con sus sangre— no te duermas cara mía, no cierres esos hermosos ojos…— abre los ojos, sin entender que estaba pasando. “

Escucha como se abre la puerta y espera ver entrar a la enfermera pero no, 

—¿Qué haces aquí? tu deberías estar en la cárcel…

—¿Qué estas diciendo hermosura?

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Último capítulo

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    Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la

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