LOGINEl peligro es evidente, en especial, porque de su cabeza parece salir algo como… ¿cuernos? No lo comprendo. Es un hombre, uno muy atractivo, pero, se ve extraño. Tan hermoso que parece irreal, como el peligro que emana.
‘Debes marcharte ahora, Azucena.’ Me digo mentalmente. Sin embargo, mi cuerpo no cede, ese impulso de hace poco dado por mi adrenalina, ahora se ha agotado completamente y por eso, no me es posible dar un paso más. Así que, caigo sobre mis rodillas sintiendo que en cualquier momento mi tío aparecerá para venderme al viejo José y eso, es más angustiante que mi tiempo en este lugar con este hombre desconocido. — Yo…— intento hablar, pero, las palabras se niegan a salir de mi boca. — Vete, es una maldita orden. — dice el hombre hiperventilando. — No haré ruido, no voy a estorbar. — digo y su mirada se torna completamente roja. Mi corazón se acelera, sé que un humano no es capaz de tener unos ojos así, pero, aunque me causa temor, no es tan grande como ver a mi tío sabiendo lo que ha planeado para mí. Además, como si fuese poco, de mi boca sale un gemido cuando intento hablar y yo debo tensionar mis piernas, porque incluso ahora, no soy capaz de mantenerme cuerda, debido al hormigueo que siento por todo mi cuerpo. — ¡Que te marches, maldita sea! ¡Eres un maldito problema ahora! ¡Uno con el que no puedo lidiar! ¡Así que, no importa cuánto te pagaron, te daré el doble si te machas! ¿Pagar? No sé con quién me confunde, pero, no puedo siquiera moverme, mucho menos explicarle que me está confundiendo. Así que, sin saber que realizar, me quedo en mi lugar mirando a todos lados porque en cualquier momento aparece mi tío. Sin embargo, cuando intento identificar donde estoy es que me doy cuenta que este lugar no es el interior de un árbol, porque las paredes son de rocas demasiado sólidas y el interior es demasiado amplio para ser el interior de un árbol. — ¿Dónde estoy? — pregunto aturdida y de inmediato, gimoteo porque el placer que siento, me está invadiendo con un salvajismo que podría acabar con mi cordura en cualquier momento. — En mi refugio. ¡Así que, largo! — grita él y de su boca parece salir fuego. Pero, lejos de asustarme, me mantiene en mi lugar, mientras un fuego interno amenaza con salir en cualquier momento. ‘¿Acaso lo drogaron con lo mismo que a mí y dentro de poco yo también voy a escupir fuego?’ me pregunto mentalmente sin comprender que eso no es lógico. Sin embargo, poco es lo que puedo pensar cuando el deseo de ser invadida me lleva a gatear hacia el hombre desconocido y no lejos de él. Pero, cuando logro avanzar un poco, tropiezo con algo que me envuelve y me acerca rápidamente a él, parece una serpiente, pero, cuando me levanta del suelo, descarto esa hipótesis, una que no me asusta como tampoco lo que puede estar sosteniéndome. — Te he dicho que te marches y lo que haces es tentarme más con tus gemidos, ¿acaso quieres morir? — Siempre me preguntan eso esperando una respuesta diferente y aquí la tienes: si quiero morir, porque si no vas a complacerme, lo mejor es morir a vivir con este calor que parece incinerarme por dentro. — susurro y él me coloca sobre su pecho, uno con el que me froto sin vergüenza alguna. Ya no pienso en que mi tío me encuentre, si no, en sentir placer, ese que medianamente experimento al frotarme contra el duro cuerpo de él. — ¡Detente! — ¿Por qué? Se siente bien. — Eres una desvergonzada, ¿Cómo puedes decir algo como eso cuando ni siquiera me conoces? — ¿Eso importa ahora? Yo tengo mucha calor… y frotarme así se siente bien… es duro… es rico. — susurro sin vergüenza. Ahora ni siquiera muestro el más mínimo interés en los gritos de mi tío o el maltrato de Renata, porque en estos momentos, es solo el deseo desenfrenado el que me invade y no muestra un mínimo de cambio. Es tan constante, tan bueno, tan satisfactorio. — Está duro. — Debes detenerte si no quieres meterte en problemas. — Pensaré en problemas después, ahora lo que importa es calmar esto. — digo y la sensación es tan grande, que succiono el cuello del hombre que tensiona sus músculos, mientras me posiciona mejor sobre su cuerpo. — No, no estaba duro, no donde me sentías, pero, ahora sí y es tu maldita culpa por no marcharte. — dice él con un tono de voz casi orgásmico. Las sensaciones son tan fuertes que muerdo su cuello sin algún tipo de vergüenza y cuando creo que este va a golpearme o empujarme, lo que hace es girar conmigo para yo quedar debajo de su cuerpo. — Si sigues jugando este juego, no voy a responder. — Lo necesito, señor. Ayúdame a sentir calma. — ¿Dónde? — pregunta él como si realmente le preocupara mi malestar. Por lo que, me acerco a su oído. — En mi vagina. — susurro sin vergüenza y él me rompe la ropa tan rápido que dudo que haya estado vestida anteriormente. Sus ojos no son de humano, pero, lejos de sentir miedo, lo que experimento es curiosidad, una que queda en el olvido cuando su aliento golpea mis pezones sensibles, causando que gima de placer. — M****a… — Si hago lo que dices, podrías morir. — Créeme, si no lo haces si voy a morir. Así que, haz algo pronto, ¿acaso no eres hombre? — pregunto enojada y eso hace que él me gire para yo quedar sobre mi pecho y sin previo aviso, rompe mi ropa interior. — Entonces no me culpes por lo que voy a hacer, cuando te dije que te marcharas. — dice él y yo siento que voy a explotar cuando siento sus dedos húmedos cerca de mi humedad. No hablo, si no que muevo mi trasero para que quede a la altura adecuada para su invasión y él comprende mi mensaje, que no duda en hacerlo. por lo que, con dolor siento como mi interior se desgarra mientras algo se abre camino por mi intimidad, causando que mi cuerpo tiemble. — Oh, por todos los cielos. — Soporta un poco más, necesitas ser fuerte… porque en todo esto, ¿Quién te mandó a no irte cuando las señales de peligro estaban encendidas?La tierra vuelve a temblar y eso me asusta tanto que abrazo mi cuerpo con temor, pensando que en cualquier momento voy a morir. La casa parece crujir y yo siento aquí quedaré sepultada, pero, afortunadamente, todo deja de moverse y aunque la arena que libera el techo cae sobre mí, no es algo que va a lastimarme.— Dios, no permitas que muera tan pronto.Decido ignorar la señal de Batman, porque ahora mismo lo que menos me importa son los juegos de niños u hombres inmaduros. Por lo que, prefiero descubrir que hay en estos huevos y porque han salido de mi cuerpo cuando claramente yo no soy una gallina.Es por eso que, camino hacia la cocina, sintiendo el frío entrar en mis huesos y aunque dudo de abrir uno porque su procedencia es cuestionable, el hambre puede más que cualquier pensamiento racional y por eso, apenas estoy frente a la estufa y enciendo uno de los fogones, suspiro aliviada al notar que la electricidad de esta funciona al igual que el gas.— Quizás esta sea una señal de qu
2 meses después Después de haber logrado escapar del plan que tenía para mí mi tío lo único que pude hacer para no volver a caer en sus redes fui irme de la ciudad y aunque hacer ellos sin ningún tipo de apoyo o dinero ha sido difícil, nada se compara con la tranquilidad de vivir sin que roben el más mínimo peso que trabajo. — Te ves un poco pálida. — dice la anciana que cuido. — No sé qué me sucede mi cuerpo se siente un poco extraño. — Lo mejor es que te acuestes, yo también haré lo mismo. — dice la anciana y yo la llevo a la cama, sin embargo el malestar continua. Por eso, cuando llego a la habitación del motel donde me estoy quedando, de mi entrepierna sale un líquido extraño que me hace correr al baño y cuando apenas estoy desvistiéndome algo sale de mí. — ¿Qué rayos está sucediendo? — pregunto confundida al ver un huevo. Ni siquiera soy capaz de tirarme lo suficiente cuando el dolor en mi cuerpo se forma tan intensamente que me dobla del dolor y como si tuviera ganas de i
Mi cuerpo comienza a moverme el compact de sus movimientos y yo me sorprendo porque la sensación que estoy experimentando va más allá de cualquier otra vivida en mi pasado. ¿Es esto lo que se siente cuando uno pierde la virginidad o es este hombre siendo especial al punto de ser inhumano? No entiendo lo que sucede, pero a diferencia del pánico que experimenté al ver a mi tío listo para agredirme o el desprecio que viví frente al hombre que tanto había querido, con este hombre que me hace sentir dolor y placer al mismo tiempo, no siento emociones desagradables ni mucho menos mis alertas se activan, y eso me da tanto miedo como satisfacción. Después de todo, no entiendo claramente si las alarmas no se activan porque se han dañado o simplemente este hombre no es alguien peligroso. Lo que sí puedo decir es que no estoy interesada en descubrirlo. — Duele…— susurró siendo arrollada por un placer demasiado complejo, pero más de satisfactorio que otros. — Por favor, no me olvides que me d
El peligro es evidente, en especial, porque de su cabeza parece salir algo como… ¿cuernos? No lo comprendo. Es un hombre, uno muy atractivo, pero, se ve extraño. Tan hermoso que parece irreal, como el peligro que emana.‘Debes marcharte ahora, Azucena.’ Me digo mentalmente.Sin embargo, mi cuerpo no cede, ese impulso de hace poco dado por mi adrenalina, ahora se ha agotado completamente y por eso, no me es posible dar un paso más. Así que, caigo sobre mis rodillas sintiendo que en cualquier momento mi tío aparecerá para venderme al viejo José y eso, es más angustiante que mi tiempo en este lugar con este hombre desconocido.— Yo…— intento hablar, pero, las palabras se niegan a salir de mi boca.— Vete, es una maldita orden. — dice el hombre hiperventilando.— No haré ruido, no voy a estorbar. — digo y su mirada se torna completamente roja.Mi corazón se acelera, sé que un humano no es capaz de tener unos ojos así, pero, aunque me causa temor, no es tan grande como ver a mi tío sabiend
Apenas entro a la casa, la felicidad que tenía cae completamente al suelo al ver frente a mí al chico del que siempre estuve enamorada, sosteniendo la mano de mi prima, mientras el recipiente donde guardaba mi dinero para abrir mi propia tienda de ropa, yace profanada sobre la mesa.— Has llegado, Azucena. Por un momento me preocupé porque fueses a perderte de este momento tan valioso. — dice Renata con una sonrisa cargada de malicia.— ¿Qué ha pasado con mi dinero? — preguntó después de recuperarme del aturdimiento.¿Me duele el corazón? Claro que me duele, después de todo, Marcos ha sido el único ser en la Tierra que me trató con cariño, pero lamentablemente, como todas las cosas que me importan, ha terminado en las manos de Renata.Por eso me concentro más en hablar sobre mi dinero, eso que me ha costado toda mi vida reunir y que ahora sin previo aviso ha sido tomado.— ¿Lo has visto Marcos? Ni siquiera te saluda, solamente se concentra en lo monetario como si eso fuera lo único im