INICIAR SESIÓNPoV CamilaEl silencio dentro del auto era denso, lleno de una tensión eléctrica que amenazaba con hacer estallar el cristal.Mis suegros se habían llevado a Darián y a Valentina a su casa un par de horas antes, cuando los niños empezaron a bostezar entre el ajetreo de la recepción. Sabía que estaban en las mejores manos, cenados y listos para dormir, lo que nos dejaba a Damián y a mí un terreno peligroso: la noche entera sin interrupciones.Apoyé el codo en la ventanilla, observando el perfil de Damián mientras conducía hacia el hotel. Mantenía una mano firme en el volante y esa maldita sonrisa socarrona dibujada en la comisura de los labios.—Si sigues mirándome así, voy a pensar que te arrepentiste de no haberme devorado frente a la barra —soltó él sin quitar la vista de la carretera.—Sigue soñando —respondí, acomodándome la falda del vestido—. Solo estaba pensando en lo rápido que se te olvida que estamos divorciados cada vez que una cualquiera te sonríe.Damián soltó una carcaja
Pov DamianLentamente, forzándome a una tortuosa disciplina, retrocedí casi por completo, sintiendo cómo ella se estremecía ante la ausencia, para luego empujar de nuevo hacia adentro en una embestida agonizante y controlada, extremadamente lenta.Camila ahogó un gemido que sonó casi como un sollozo, apretándome con fuerza mientras la voz de una de las chicas fuera del cubículo sonaba clara y fuerte:—Diablos, los hermanos de esta familia son una delicia.Me detuve de nuevo, disfrutando de la ironía del momento. Otra voz respondió, divertida:—Adrián es como un dulce pastelito, pero ya se casó, ¿vieron cómo miraba a Elena?—Sí, qué tierno... Pero yo prefiero a Damián —continuó la primera chica, y pude imaginar su sonrisa descarada—. ¡Dios mío, ese hombre es una belleza! Tiene un algo... peligroso.Camila clavó su mirada en la mía.Sus ojos, nublados por el placer, ahora ardían con una furia posesiva. Me lanzó una mirada que habría matado a cualquier otro, pero que a mí solo me encendi
Pov DamianEl día de la boda llegó con un clima perfecto. La ceremonia se celebraba en una acogedora finca a las afueras de la ciudad, decorada con tonos neutros y arreglos florales elegantes.Darián y Valentina se veían adorables con sus trajes de pajecitos. Valentina llevaba un vestido blanco con un lazo salmón en la cintura y sostenía una canastilla con pétalos, mientras que Darián lucía un pequeño esmoquin idéntico al mío, sosteniendo el cojín con los anillos con suma seriedad y orgullo.—No te muevas tanto, Darián —le dijo Camila mientras le ajustaba el corbatín antes de entrar—. Te ves como un verdadero caballero.Me quedé observando a Camila un instante. Llevaba un vestido ajustado color vino que resaltaba cada una de sus curvas, con la espalda semiabierta. La elegancia y el poder que proyectaba llamaban la atención de cualquiera en el lugar.—Te ves espectacular, exesposa —murmuré a su oído, posicionándome detrás de ella y rozando suavemente su cintura.Camila me dirigió una m
Pov Damian El jardín de la residencia Montenegro estaba lleno de vida. Globos, risas de niños y el murmullo cálido de la familia reunida creaban un ambiente que, seis meses atrás, habría parecido completamente imposible. Darián corría junto a Valentina persiguiendo un balón por el césped, riendo a carcajadas. Mi padre los observaba desde la terraza con una copa en la mano, mientras mi madre conversaba animadamente con Camila cerca de la mesa de postres. Me acerqué a ellas despacio, ajustándome el reloj. Camila vestía un conjunto impecable, con esa elegancia natural que dominaba cualquier espacio. No había rastro en su rostro del encuentro salvaje que habíamos tenido en la sala de juntas apenas unas horas antes. —Míralos —murmuró Camila en voz baja cuando mi madre se alejó un momento para atender a los invitados—. Darián ni siquiera se acuerda del caos. Se siente seguro. —Gracias a ti —dije, situándome a su lado, lo suficientemente cerca para sentir el calor de su cuerpo pero
Pov DamianSeis meses después.Estaba arrodillado sobre el piso del baño privado de la oficina de Camila. Mis manos sujetaban con firmeza sus muslos abiertos, mientras mi boca trabajaba entre sus piernas sin darle un solo segundo de tregua.El ritmo era feroz, implacable. Usaba la lengua con movimientos profundos y precisos, combinándola con dos dedos entrando y saliendo de ella a una velocidad que la tenía al borde del abismo. Camila tenía los dedos enredados en mi cabello, tirando con fuerza mientras sus gemidos ahogados rebotaban contra las paredes de cristal y azulejo.Sentí cómo su cuerpo se tensaba al máximo. La vibración de sus muslos se intensificó hasta que se arqueó por completo, soltando un grito sofocado contra su propia mano mientras su clímax la sacudía en oleadas violentas sobre mi rostro.Me quedé allí un par de segundos, disfrutando del sabor de su placer y de los espasmos de su cuerpo entregado por completo a mi lengua. Me limpié los labios con el dorso de la mano, a
Pov DamianBajé la mirada a la mesa de cristal. Sentí como si el aire de la oficina se evaporara de golpe, dejándome los pulmones completamente secos.Mi nombre y el de Camila encabezaban el primer folio, seguidos de la palabra que había estado temiendo desde que todo este caos empezó: Divorcio.Levanté los ojos despacio hacia ella, sintiendo un nudo amargo atascado en la garganta.—Pero... pensé que... —murmuré, con la voz quebrada. Las palabras se me rompieron en la boca antes de poder completar la frase. Pensé que lo de anoche, que sus palabras frente a Celeste, que haber hecho un frente unido para salvar a Darián significaban que teníamos una oportunidad.Camila no pestañeó. Se giró apenas hacia el abogado y le dedicó una leve inclinación de cabeza.—Déjenos solos, por favor —pidió ella con un tono sereno pero inapelable.El abogado recogió sus pertenencias en silencio, hizo una breve reverencia y salió del despacho, cerrando la puerta tras de sí..Nos quedamos frente a frente.Ha







