공유

Capítulo 012

작가: Svaqq16
last update 게시일: 2025-01-16 09:38:54
Las lágrimas se desbordaban por las mejillas de Ariana. Al velorio asistieron pocas personas, en su mayoría vecinos.

El dolor era tan intenso que la joven pensó que el corazón se le saldría por la boca. Con los ojos hinchados, observó a sus tíos aparecer en el lugar.

Enseguida se escucharon los lamentos por la pérdida. En medio de toda la tristeza, con voz fuerte, acusaron a Ernesto, su padre, de ser el culpable.

―Él, siempre dándole problemas. ¡La vida de mi madre se acortó por las congojas
Svaqq16

Gracias por leer. Ya volvieron las actualizaciones diarias. No olviden dejar su comentario, eso me ayuda mucho.

| 8
이 작품을 무료로 읽으실 수 있습니다
QR 코드를 스캔하여 앱을 다운로드하세요
잠긴 챕터

최신 챕터

  • En venta: Me convertí en la obsesión del millonario cruel.   Aviso

    Gracias a todos por leer. Una disculpa, no hay excusa ni pretexto que valga. Pero les aseguro que retomaré las actualizaciones de esta historia lo antes posible. Gracias 😊

  • En venta: Me convertí en la obsesión del millonario cruel.   Capítulo 52

    Todo se desvaneció, y la imagen de Alana se desdibujó, tan semejante a las sombras que desaparecen ante la luz.Ariana despertó con las mejillas mojadas por sus lágrimas y el corazón roto.Se quedó un largo rato en la cama, con el cuerpo agotado, con la mente aún atrapada en ese sueño. En su pecho, el vacío se hacía cada vez más grande.Su cabeza pensaba y pensaba en alguna solución. Algo que pudiera hacer con tal de que su hermana regresara a su lado....Frida Falkenberg se encontraba en la oficina de un lujoso hospital privado, un espacio alejado del ambiente clínico de los pasillos.Allí, el aire no olía a desinfectante ni se escuchaba el constante pitido de los aparatos médicos.Su piel de porcelana brillaba bajo la luz suave, y su semblante era estoico, casi aburrido. Fría, calculadora y absolutamente decidida a cumplir con su cometido.—La orden del señor Bianchi fue otra… —dijo el encargado de supervisar el hospital, vacilante, bajo la mirada penetrante de la mujer.Falkenberg

  • En venta: Me convertí en la obsesión del millonario cruel.   Capítulo 51

    Y entonces, el llanto desgarrador de Ariana llenó la habitación, un eco en cada rincón. El dolor, la rabia, la tristeza... todo se desbordó.Ariana podía estar segura de haber escuchado un crujir en su interior. Algo en su pecho se rompió un quiebre tan profundo y desgarrador que no le quedaba claro cómo seguía viva.El peso de la noticia, las palabras del médico, la cruel certeza de lo irremediable... Todo era demasiado para ella. Los recuerdos de Alana, de su risa, de sus pequeños gestos, el dolor de saber que ya no habría más de eso.De repente, no pudo sostenerse. Sus piernas flaquearon otra vez. Cayó al suelo, sus rodillas chocaron con el piso duro y frío de la habitación. No sentía dolor físico. Su cuerpo, se encontraba anestesiado por la angustia. Solo sentía una presión insoportable en el pecho, un dolor que la quemaba por completo.Sus muñecas, moradas, aún recordaban el último jaloneo que Axel le dio, antes de caer en ese extraño estado mental. Pero nada de eso importaba. E

  • En venta: Me convertí en la obsesión del millonario cruel.   Capítulo 50

    Axel, inmerso en un caos emocional, no toleraba la jaqueca. Ese dolor lo envolvía, lo asfixiaba, sin embargo, su mente iba y venía entre la realidad y la ficción. Repetía una y otra vez fragmentos de ese fatídico día.Imágenes distorsionadas ante sus ojos, y entre ellas, Elisa. La veía llena de sangre, su cuerpo casi inerte, y él, incapaz de hacer nada por salvarla. Lo peor de todo no era la visión de su muerte, sino el peso de la culpa que lo aplastaba.«Por mi culpa», pensaba, «por mi culpa...».En un chasquido, la imagen del fantasma de Elisa se le apareció, con la piel pálida, casi verdosa, y un hedor que llenaba todo. Con una claridad espeluznante, escuchó sus palabras.—Fue por ti, por lo que hiciste... Nosotros morimos por tu culpa...Axel trató de apartar esa imagen de su mente, pero era inútil. Su cabeza se inundó de gritos, de llanto, de dolor, de recriminación.Todo se puso negro. La niebla envolvió su mente, y en ese instante, el recuerdo del accidente lo azotó. El coche,

  • En venta: Me convertí en la obsesión del millonario cruel.   Capítulo 49

    —No puedo darle información sobre la paciente. Solo a familiares —dijo la mujer, luego de tragar saliva y fingir que la presencia de ese tipo no le erizaba, desagradablemente, los vellos del antebrazo. —Mi petición no fue opcional. Cumple tu función o haré que te echen y no vuelvas a encontrar trabajo, ni siquiera como limpiadora de baños —Axel empuñó las manos. Su corazón latía con tanta fuerza, por la preocupación y por la ira. —Señor, no puedo saltarme órdenes directas de la institución… —La chica había perdido la paciencia, pero tampoco era lo suficientemente temeraria para enfrentarse con un tipo como ese. Él apretó la mandíbula. —Te lo advertí, pequeña idiota —masculló, y sacó el móvil del bolsillo de su pantalón. No tardó ni diez minutos en presentarse uno de los encargados. La mente de Axel era a veces una cascada de recuerdos, y otras, un río seco. Lo primero que hicieron fue darle información muy breve sobre el accidente. Lo intenso y desalentador llegó al hablarle de

  • En venta: Me convertí en la obsesión del millonario cruel.   Capítulo 48

    Luego de dejarle las cosas a la madre de Karina, se fue directo al hospital. Lo primero que le informaron fue que la taquicardia no había vuelto. Confundida, le preguntó a la enfermera a qué se refería. La mujer le contó, muy por encima, lo que padeció la paciente la noche anterior. Ariana apretó los labios. Se le apretujaba el corazón al imaginar la desesperación de su amiga. Anhelaba escuchar su voz, que volvieran a platicar de cosas banales: sobre algún programa de televisión o un peinado de moda. No lograba procesar la idea de verla postrada en una cama, con los labios partidos en lugar de rojos y cremosos. Su rostro pálido, enfermo, sin colorete, sin sombras coloridas que resaltaran sus hermosos ojos. Ariana la observó inconsciente. Daría lo que fuera con tal que su recuperación fuera más rápida. En un vasito de vidrio, que compró en una tienda de conveniencia, puso las tres rosas que consiguió de camino al hospital. ―Eres una mujer fuerte. Vas a ponerte bien ―le dijo,

더보기
좋은 소설을 무료로 찾아 읽어보세요
GoodNovel 앱에서 수많은 인기 소설을 무료로 즐기세요! 마음에 드는 작품을 다운로드하고, 언제 어디서나 편하게 읽을 수 있습니다
앱에서 작품을 무료로 읽어보세요
앱에서 읽으려면 QR 코드를 스캔하세요.
DMCA.com Protection Status