LOGINMientras estoy mandando mensajes alguien toca el claxon, saco la mano y le hago una señal de que siga avanzando, pero el tipo de atrás sigue pitando con desesperación. Irritado, miro por el espejo retrovisor y veo que uno de esos pendejos que les gusta joder a otros, todavía con la mirada puesta sobre el retrovisor, vuelvo a sacar la mano y le hago la señal de que avance, pero una vez más vuelve a tocar el claxon.
Estando hasta el culo de este cabrón, salgo de mi auto y me dirijo hacia él, al verme caminar en su dirección, también sale de su auto y si bien es cierto que es más alto que yo, le enseño el arma escondida en mi cintura y sin dudarlo ni un segundo la saco y disparo varias veces al suelo, luego le obligo a arrodillarse y le apunto a la cabeza.
—Mira hijo de puta— Pongo mi rostro a su altura, ahora el cabrón no se atreve a mirarme. — Voy a dejarlo pasar por esta ocasión porque estoy de un excelente humor, pero te juro por tu puta madre, que, si vuelves a joderme, no solo te voy a meter un par de tiros en el culo, haré que te arrepientas de meterte conmigo ¿Quedó claro?
El imbécil solo asiente con la cabeza varias veces, antes de irme, disparo cerca de su oído en modo de advertencia, vuelvo a guardar mi arma y regresé a mi auto, ahora la luz está en rojo, pero me vale una m****a y conduzco, dando un ruidoso de arrancón y quemando las llantas en el asfalto, vuelvo a mirar por mi espejo retrovisor y veo que el hijo de puta se ha puesto a vomitar.
Llego hasta el centro comercial y aparco mi auto en una zona algo alejada para poder escribirme con Quinn, que me ha mandado un par de mensajes mientras conducía. Veo que me ha escrito que no importó que le diera mi número a su jefa, que de igual forma la dejó trabajando hasta tarde, me mando un par de emojis de tristeza y fue lo último que recibí de ella.
Estoy por contestarle y me llega otro mensaje de un número desconocido, arqueo una ceja y abro la nueva conversación, primero sospecho que debe ser la gerente del trabajo de Quinn y esto se confirma cuando se hace pasar por ella, diciéndome que su jefa le ha pedido mi número y ella al negarse se lo ha robado para luego advertirme que seguramente su jefa me va a mandar mensajes haciéndose pasar por ella. Pongo mi mano sobre mis labios tratando de evitar reírme, esta imbécil me quiere ver la cara de pendejo.
Decido seguirle el juego y le digo que no se preocupe, que voy a registrar su número para saber que es ella, la conversación con esta mujer escala demasiado rápido, la puta quiere una buena follada, de eso no hay duda alguna. Me ha mandado varias fotos de sus senos, muchas de ellas parece que se las tomó en los baños del restaurante ¿A cuántos más les ha mandado estas fotos? Es curioso que nadie se haya enterado de esto.
El oficial y yo nos miramos a los ojos de forma retadora, incluso le he sonreído de forma arrogante, esperando a que me diga algo, es obvio que al maldito anciano le molesta mi actitud y me dice que debo enseñarle mi permiso de conducir.—Claro que si oficial.Busqué en la guantera mi licencia y después se la entregué, revisa mis documentos y así como se los entregué me los devolvió, se disculpó conmigo diciendo que no me había reconocido, que este incidente no se iba a repetir, escuchar sus desvaríos de disculpas me harta, tengo prisa.Le dije que no había ningún problema, al menos no ahora, pero que a la próxima le iba a meter un tiro entre ceja y ceja, se lo dije en un tono bastante serio y él se puso rígido, como una estatua, luego me reí de forma estruendosa haciendo que él se ría con nerviosismo. Una vez que me deja ir, vuelvo a arrancar mi auto y seguí avanzando hasta llegar a mi casa.Camino por la espaciosa y enorme sala, hay una fuente que separa la entrada principal con la
Veo como los que quedaron empiezan a preparar las cosas, mientras yo me siento en una silla de madera que estaba ahí en una esquina, observando con detenimiento todo lo que ocurre. No pasa mucho cuando me traen mis tijeras, La negra conecta un cable a la parte intermedia de estas y poco a poco empiezan a ponerse rojas.Cuando están listas, hago un ligero movimiento de cabeza y mis hombres enseguida se abalanzan contra el hombre, que este se pone a forcejear de forma inútil, “La negra” le baja los pantalones junto con los calzoncillos, otro de mis hombres desconecta las tijeras y me las entrega. Mientras camino en su dirección puedo ver la expresión en su rostro, se está cagando de miedo. Pongo mis tijeras frente a mí y las abro de par en par, me acerco a él y sin pensarlo ni un segundo, las cierro con fuerza, haciendo que el idiota empiece a revolcarse de dolor, el olor a carne quemada inunda el lugar, es asqueroso.Luego el que me dio mis tijeras agarra las bolas del suelo y me las e
Recargo mi espalda contra mi asiento y sigo hablando con la mujer que se hace pasar por mi Quinn, me dice que le gustaría conocerme más y que si quiero, podemos salir a tomar algo, honestamente no confío en ella y tampoco necesito hacerlo ya que solo quiere tener sexo de una noche y yo también lo necesito, después de haber probado los jugos de Quinn, no puedo dejar de pensar en ella.Tomo una gran bocanada de aire y la dejo salir con suavidad, luego pongo mi mano derecha sobre mi polla y la aprieto con algo de fuerza, la tengo bien dura y me siento incómodo. Al final termino por concretar una cita con esta mujer para mañana en la noche en el bar local.Estoy por salir del estacionamiento cuando recibo una llamada de La negra, contesto y pego la bocina a mi oído, me dice que ya tienen al cabrón y que me esperan en el lugar de siempre, resoplé con fuerza, colgué la llamada y me fui a verlo, la verdad es que quería irme a mi casa a dormir un rato ya que estaré en vela gran parte de la no
Mientras estoy mandando mensajes alguien toca el claxon, saco la mano y le hago una señal de que siga avanzando, pero el tipo de atrás sigue pitando con desesperación. Irritado, miro por el espejo retrovisor y veo que uno de esos pendejos que les gusta joder a otros, todavía con la mirada puesta sobre el retrovisor, vuelvo a sacar la mano y le hago la señal de que avance, pero una vez más vuelve a tocar el claxon.Estando hasta el culo de este cabrón, salgo de mi auto y me dirijo hacia él, al verme caminar en su dirección, también sale de su auto y si bien es cierto que es más alto que yo, le enseño el arma escondida en mi cintura y sin dudarlo ni un segundo la saco y disparo varias veces al suelo, luego le obligo a arrodillarse y le apunto a la cabeza.—Mira hijo de puta— Pongo mi rostro a su altura, ahora el cabrón no se atreve a mirarme. — Voy a dejarlo pasar por esta ocasión porque estoy de un excelente humor, pero te juro por tu puta madre, que, si vuelves a joderme, no solo te v
—Vi que estabas hablando con ese hombre ¿Lo conoces?Dirigí mi mirada hacia él y vi como bebía su refresco, luego volví a posar la mirada en mi jefa y le dije que no, que él me había confundido con alguien, pero cuando las cosas se aclararon, me pidió disculpas. Me alejo un poco de ella para ir a buscar otro trapo limpio, pero antes de irme, ella me dice que le ayude a conseguir su número y que, si no lo hago, me va hacer quedarme hasta tarde trabajando, estaba por reprocharle, pero no quería armar un escándalo y quedar como una loca frente a ese chico guapo, así que me limite a asentir con la cabeza e irme a buscar el trapo.Una vez que ha terminado de comer, me hace la seña de que le lleve la cuenta y enseguida se la entrego, le dije que esperaba que haya disfrutado de su comida y que ojalá vuelva pronto, veo que saca su cartera y enseguida me alejo, no quiero incomodarlo.Desde la distancia veo que está pagando para después irse, casi enseguida me acerco y no puedo evitar soltar un
—Le dejo para que pueda elegir que quiere comer— Le dedico una pequeña sonrisa y me empiezo a alejar de él.Ni si quiera alcanzo a dar un paso cuando siento su mano posarse en mi muñeca, dándome cuenta de que me abarca por completo, lentamente me giro hacia él y le pregunto si se le ofrece algo, la media sonrisa que me dedica hace que casi me derrita ahí mismo, creo que me he ruborizado.— ¿Te importaría platicar conmigo un momento?Su sonrisa y su expresión son tan cautivadoras que me es imposible negarme a su petición, así que tomo asiento en la silla que está enfrente de él, recarga su espalda contra el respaldo, mirándome de forma analítica, como si tratara de entenderme o analizarme, es curioso.—Sabes, quería darte las gracias por lo de hace un año.Ladeo levemente la cabeza y trato de entender lo que me está diciendo, ya que, hace un año hice varias cosas y me es un poco difícil seguirle el juego, de forma nerviosa y entre risas algo histéricas le dije que no había ningún probl







