LOGIN*—Cassie:
Justo entonces, las gemelas Brianna y Shanna entraron en el salón como una ráfaga de energía, radiantes como siempre. Shanna se acercó inmediatamente a Cassie y la tomó del brazo. —¿Viste qué guapo era? —susurró con los ojos brillando. Cassadee se rió, incapaz de contenerse. Claro que había notado lo atractivo que era Robert. Incluso ella, que tenía un alto estándar de cinismo hacia los hombres, no podía negarlo. —Sí, se ve muy bien—admitió, intentando sonar casual. —¿Bien? ¡Es guapísimo! —exclamó Shanna, casi saltando de la emoción. Las gemelas comenzaron a intercambiar opiniones sobre Robert, completamente absortas en su conversación, pero Cassadee las ignoró. En lugar de eso, fijó su atención en Antonella y su madre, parecían enfrascadas en una conversación seria. La forma en que Antonella se inclinaba hacia su madre, hablando en voz baja, y cómo esta última negaba con la cabeza una y otra vez, con gesto preocupado, llenó a Cassie de inquietud. Cuando decidió levantarse para acercarse, su padre apareció de repente frente a ella, bloqueándole el paso con una expresión severa. —Te quedas ahí —ordenó con un tono que no dejaba lugar a discusión. Cassadee volvió a sentarse de mala gana, fulminándolo con la mirada. —No entiendo por qué estás tan rebelde últimamente —le espetó Jefferson, señalándola con un dedo acusador—. Ese hombre es un importante miembro de la familia Bryant y tú te comportas como una niña maleducada. ¿Cómo te atreves a ponerte esa clase de ropa? Pareces una prostituta. Va a pensar que no te hemos enseñado modales. Cassie abrió la boca, indignada. —¡Es lo único decente que tenía para ponerme! —protestó Cassadee, sintiendo cómo la rabia comenzaba a hervir dentro de su pecho. —No te doy tu mesada para que te compres ropa tan descarada a tu edad —replicó su padre con frialdad—. Y más te vale comportarte como corresponde. El lunes te quiero en mi despacho a las diez de la mañana —ordenó, y lo dijo como si estuviera dictando una sentencia y, sin esperar respuesta, se dio media vuelta y se marchó hacia su estudio. Cassie quiso replicar, pero las palabras se quedaron atoradas en su garganta. No entendía de dónde venía el mal humor de su padre. Él mismo le había ordenado bajar para conocer a un hombre que, al final, ya resultaba que conocía, o que al menos su familia conocía bien. El tipo apenas había dicho cuatro cosas sin importancia y luego se había marchado. ¿Qué se suponía que tenía que hacer ella en esa situación? ¿Y qué demonios tenía de malo su ropa? El vestido se lo había regalado Shanna. Si hubiera bajado con su ropa habitual, su padre también habría encontrado algo de qué quejarse. Dios, estaba cansada. No veía la hora de salir de esa casa. El problema era que tampoco tenía demasiadas opciones. No había sido aceptada en ninguna universidad prestigiosa, sus notas simplemente no eran lo suficientemente brillantes, aunque se había esforzado muchísimo para al menos conseguir los créditos necesarios para graduarse. Tal vez podría entrar en alguna universidad local y estudiar algo que le permitiera ganarse la vida decentemente, el problema era que ni siquiera tenía claro qué carrera quería. Su madre se acercó poco después y se sentó a su lado en el sofá. Con un gesto suave y casi automático, comenzó a acariciarle el cabello, como hacía cuando Cassie era niña. —No le hagas caso —murmuró Alice con una sonrisa cansada. —¿Qué está pasando, mamá? —preguntó Cassadee, tratando de encontrar respuestas en los ojos de su madre—. No entiendo porque últimamente me trata tan mal si yo…—Cassie se cortó y se obligó a no mostrar sus emociones, no quería llorar delante de nadie por cómo se sentía. Alice negó con la cabeza, evitando su mirada. —Solo escúchalo esta vez y haz lo que dice tu padre, por favor —le pidió en voz baja, para luego levantarse y alejarse junto con Antonella. Cassie notó que su hermana mayor parecía molesta, aunque no supo decir si era con ella o con su madre. Cuando ambas desaparecieron rumbo a la cocina, Antonella parecía estar hablándole con insistencia a Alice, en un tono mucho más alto de lo que normalmente usaba. Las gemelas terminaron marchándose también a sus respectivos cuartos, y Cassadee se quedó sola en el salón, sintiendo cómo las piezas de un rompecabezas comenzaban a girar en su mente sin encontrar todavía un lugar donde encajar. Había algo más detrás de todo aquello, algo que su familia claramente no quería decirle. Y, de alguna manera que no lograba explicar, estaba segura de que Robert Bryant tenía algo que ver con todo eso.*—Chris:Cuando volvieron con los demás, continuaron compartiendo durante un rato. Salieron a relucir anécdotas vergonzosas tanto de Cassie como de Chris, además de travesuras que habían hecho de niños y que provocaron más de una carcajada.Chris descubrió que Cassie siempre había sido una chica terca, inquieta y divertida, alguien que realmente había disfrutado de su adolescencia. Él, en cambio, desde que dejó atrás la niñez, había vivido entre estudios, responsabilidades y normas de etiqueta. Estuvo tan concentrado en convertirse en el mejor que apenas se permitió disfrutar de aquella etapa de su vida, pero ahora quería hacerlo. Quería recuperar, de alguna manera, todo ese tiempo que había dejado pasar y hacerlo junto a Cassie.—Okay, ya es hora —anunció su madre dando un aplauso, y Chris la miró confundido.Bethany se acercó a ellos y les indicó que se pusieran de pie. Chris y Cassie obedecieron sin saber muy bien qué estaba sucediendo y la mujer les pidió que la acompañaran. Los d
*—Chris:Los demás se habían reunido en la terraza, pero Chris notó que Robert seguía desaparecido. Conociéndolo, seguramente ya se había marchado sin avisarle a nadie. Sin embargo, tampoco veía a Brianna por ninguna parte, aunque supuso que tal vez estaría en el baño o recorriendo alguna parte de la casa.Nick le hizo una seña y Chris se excusó antes de apartarse del grupo. Charlie y Seth no tardaron en unirse a ellos. Por un instante se preguntó si también tendrían algo preparado para él. ¿Acaso iban a darle algún regalo por su boda? Si era así, no tenía ni idea de qué podía tratarse. Sin embargo, una vez que se alejaron lo suficiente de los demás, Charlie fue el primero en hablar.—Escuché por ahí que te comiste el pastel antes de la boda —soltó su amigo, y Chris lo miró con las cejas arqueadas—. ¿Qué? Las chicas lo mencionaron y no podíamos creerlo. Pensábamos que no cruzarías la línea, bueno, al menos no tan temprano.—Era difícil que no la cruzara. ¿Acaso no has visto cómo este
*—Chris:La ceremonia y la celebración habían terminado sin imprevistos.Aunque hubo momentos en los que Chris estuvo más tenso que nunca, nada malo sucedió y finalmente pudo relajarse y disfrutar de la celebración con su esposa. Vaya, llamar «esposa» a Cassie todavía sonaba extraño incluso en su cabeza, pero, al mismo tiempo, se sentía jodidamente bien.Después de la celebración, habían regresado a casa de sus padres, donde los esperaba otra pequeña recepción, esta vez mucho más íntima y familiar. Los McKay, los Bryant y algunos amigos cercanos de los novios estaban allí. Mientras el día caía y el cielo comenzaba a teñirse de naranja, su madre había organizado algo sencillo en la terraza, y todos compartían champán, ponche frutal y bocadillos mientras conversaban.Chris estaba hecho polvo y sabía que Cassie se encontraba igual. Varias veces la había visto suspirar cansada y acariciarse la nuca, además de que sus ojitos delataban el agotamiento acumulado durante todo el día. Estaba se
*—Cassie:Sin embargo, antes de llegar hasta Chris, sintió una mano cerrarse alrededor de la muñeca y detenerla. Cassie se giró para encontrarse con Robert y su cuerpo se tensó de inmediato. El hermano mayor de Chris siempre le había provocado una sensación extraña. Sí, físicamente podían parecerse, pero Robert tenía algo más taciturno y oscuro en su forma de ser, una energía que nunca había terminado de agradarle. Aun así, ahora era oficialmente su cuñado y debía ser cordial con él, ¿verdad?Cassie se aclaró la garganta.—Hola, cuñado. ¿Estás disfrutando de la boda? —preguntó intentando sonar amable.Robert frunció el ceño.—No te fíes de él.Cassie parpadeó confundida.—¿Disculpa?No comprendía de dónde demonios había salido aquel comentario. Robert miró por encima de su hombro y Cassie supo inmediatamente hacia quién dirigía la atención. Chris estaba precisamente en aquella dirección. Intentó liberar el brazo, pero los dedos de Robert continuaban cerrados alrededor de él.¿Qué dia
*—Cassie:Shanna, Hayley y ella regresaron a la recepción, pero justo cuando entraban al lugar, Cassie distinguió un rostro nuevo entre los invitados, aunque bastante conocido para ella.—Kyle —susurró al reconocer al pelirrojo, vestido con un traje verde salvia que resaltaba tanto el color de su cabello como el de sus ojos.Como si hubiera escuchado su nombre a pesar de la música y las conversaciones a su alrededor, Kyle se giró hacia ella y Cassie vio cómo sus ojos se abrían con sorpresa al reconocerla.Cassie sonrió.Aunque las cosas entre ellos no habían terminado precisamente bien, había algo que, mirando hacia atrás, sentía que debía agradecerle. Si Kyle no la hubiera rechazado, quizás ella no habría terminado corriendo hacia los brazos de Chris aquella vez y muchas de las cosas que sucedieron después habrían sido diferentes. Tal vez ni siquiera estaría allí ese día, vestida de novia y con una alianza alrededor del dedo.—Siento llegar tarde y haberme perdido la ceremonia, pero…
*—Cassie:Después de la ceremonia llegaron las fotografías, las felicitaciones y una sucesión de abrazos que Cassie apenas consiguió procesar. La celebración comenzó poco después en el espacio preparado para la recepción, un invernadero hecho en madera con techos de flores y enredaderas, decorado con las mismas flores en tonos blancos y rosados, mesas elegantes y luces cálidas que transformaban el lugar. Hubo brindis, risas y más de una lágrima, pero Cassie sentía que todo transcurría demasiado rápido, como si apenas pudiera aferrarse a un momento antes de que llegara el siguiente.Hasta que llegó su primer baile como marido y mujer.Estar en sus brazos era el mejor lugar del mundo. Cassie se sentía protegida, amada y cuidada. El calor del cuerpo de Chris contra el suyo y el aroma de su colonia envolviéndola le cortaban el aliento. No encontraba palabras capaces de describir con claridad todo lo que sentía en ese momento y, tampoco le importaba encontrarlas. Solo quería vivirlo.Una







