LOGINEn la parte superior aparecían los nombres de dos empresas: Del Valle Holdings y Salazar Group.Debajo había una cláusula que mencionaba una transferencia de acciones y un pago extraordinario.Pero lo que lo dejó sin respiración fue la firma al final.La firma de su madre.—¿Qué es esto? —preguntó Liam.Su padre no respondió.—¡Te hice una pregunta!Alejandro levantó la mirada.—Tu madre intentó impedir que la familia Salazar se apropiara de una parte de nuestra compañía. Cuando descubrió lo que estaban haciendo, negoció un acuerdo para protegerte.Liam volvió a mirar el documento.—¿Y qué tiene que ver Camila?Su padre tardó demasiado en contestar.—Su familia cree que todavía tiene derecho sobre esas acciones.Valeria sintió un escalofrío.El embarazo.Las filtraciones.La campaña contra su empresa.La insistencia de Camila en recuperar a Liam.Quizá nunca se había tratado únicamente de amor.Quizá Camila había regresado para reclamar algo que su familia consideraba suyo.Algo que p
—No quiero convertirme en la mujer que obliga a un hombre a elegir entre su pareja y su hijo. Si ese niño existe y es tuyo, merece tener un padre presente. Merece crecer sin pagar por los errores de los adultos.Su voz comenzó a quebrarse.—Pero yo también merezco saber dónde estoy parada. No puedo vivir esperando a que Camila decida cuál será el siguiente golpe. No puedo construir una relación sobre dudas, secretos y amenazas.Liam se acercó lentamente.—Tenés razón.Valeria levantó la mirada, sorprendida.—No voy a prometerte que todo será fácil —continuó él—. Tampoco puedo prometerte que el resultado de la prueba será el que deseo. Pero sí puedo prometerte que no voy a ocultarte nada. Si ese bebé es mío, voy a asumir mi responsabilidad. Y si no lo es, tampoco voy a permitir que Camila siga utilizando esa mentira para manipularnos.—¿Y nosotros?La pregunta salió apenas como un susurro.Liam le tomó las manos.—Nosotros no somos una negociación, Valeria. No sos algo que pueda sacrif
Novela: Del odio al amorEl automóvil negro se detuvo frente a ellos con un chirrido que hizo girar a varios peatones.Durante un segundo, nadie se movió.Valeria sintió que el corazón le golpeaba las costillas. A su lado, Liam reaccionó instintivamente, colocándose entre ella y el vehículo. Verónica apretó la carpeta azul contra su pecho, como si aquellos documentos fueran lo único que la separaba de una catástrofe.La puerta trasera terminó de abrirse.Un hombre de traje oscuro descendió y miró directamente a Verónica.—Señora Rivas, necesitamos que nos acompañe.Ella retrocedió.—¿Quiénes son ustedes?El hombre mostró una identificación que ninguno de los tres pudo examinar con claridad.—Representamos los intereses de la señora Salazar. Hay asuntos que deben aclararse.Liam soltó una risa sin humor.—Si tienen algo que aclarar, pueden hacerlo con sus abogados. Ella no va a ninguna parte.—Señor Del Valle, esto no es asunto suyo.—Todo lo que involucra amenazas contra una persona q
El café La Magnolia abría a las siete de la mañana. Era discreto, antiguo y lo bastante apartado del distrito financiero como para pasar desapercibido. Valeria llegó primero; llevaba una gorra y un abrigo largo, intentando evitar miradas curiosas. Cinco minutos después apareció Liam.Se quedaron inmóviles un instante.Todavía existía el dolor de los últimos días, pero también una decisión compartida: la verdad sería más importante que el miedo.—¿Cómo estás? —preguntó él.Valeria bajo la mirada y sonrió con tristeza.—Sobreviviendo.Liam quiso abrazarla, pero se contuvo. Ella lo notó y, esta vez, fue quien dio el primer paso. Lo abrazó apenas unos segundos.que para Liam fueron una eternidad, —No volvamos a dejar que el silencio decida por nosotrosNunca más —susurró él.En ese momento entró una mujer de unos cuarenta años. Cabello castaño, lentes sencillos y una carpeta azul apretada contra el pecho.—¿Verónica Rivas?—Sí. ¿Liam Del Valle y Valeria Andrade?Los tres tomaron asiento
La llamada terminó en el buzón.Liam bajó lentamente el teléfono y apoyó la frente contra el volante de su automóvil. Había intentado comunicarse con Valeria cinco veces en menos de una hora. Ninguna respuesta.Algo estaba mal. Algo se había salido de su control.Del otro lado de la ciudad, Valeria seguía sentada en el suelo de su departamento. Las fotografías permanecían esparcidas sobre la alfombra como si fueran fragmentos de una vida ajena. Sabía que eran antiguas. Sabía que Liam no le había mentido sobre las fechas. Pero la nota había conseguido exactamente lo que buscaba: sembrar una pregunta imposible de ignorar.¿Y si Camila nunca dejó de formar parte de su vida?Un golpe suave en la puerta la sobresaltó.—Valeria, soy Leo.Su hermano entró con el ceño fruncido apenas ella abrió.—Tenés mala cara.—He tenido semanas malas.Leo vio las fotografías y comprendió que aquello era más serio de lo que imaginaba.—¿Quién las mandó?—No lo sé.Él tomó una de las imágenes y negó con la
Hola, Liam. Él no se sentó de inmediato. —Quiero pruebas, necesito pruebas Camila sostuvo su mirada. —Siempre desconfiado. —No estoy jugando, estoy en un buen momento de mi vida y tu llegas a cambiarlo todo Ella abrió el bolso y dejó un sobre sobre la mesa. Resultados preliminares. Fechas. Cálculos. Todo parecía encajar. Liam sintió que el aire se volvía pesado. —¿Por qué ahora? —Porque ya no podía seguir ocultándolo.respondió Camila Liam la observó La conocía bien. Sabía cuándo decía la verdad. Y sabía cuándo escondía algo. Pero esta vez… no estaba seguro, su mente estaba revuelto entre el miedo de perder a Valeria y la noticia de que seria padre. —Si ese bebé es mío —dijo con voz firme— asumiré mi responsabilidad. Camila sonrió con satisfacción —Eso esperaba escuchar. Liam apoyó ambas manos sobre la mesa. —Pero no confundas responsabilidad con amor. La sonrisa de Camila se tensó. —Yo amo a Valeria. Y eso no va a cambiar. Por primera vez, la seguridad d







