INICIAR SESIÓNCAPÍTULO 40 A las 5:30 AM la pista ya estaba lista.Toro y yo nos levantamos a las 3:00 AM para montar todo. Grain nos dio 48 horas y usamos cada minuto. La Cacería no iba a ser en la pista de siempre. La movimos a la parte de atrás de la selva, donde está el lodo de verdad, el que te llega a la rodilla. Donde están las ramas bajas que te pegan en la cara. Donde no se escucha nada más que tus pasos. Toro puso 15 costales de 10 kilos. Yo puse las 10 dianas de tiro con pintura. Entre los dos colgamos 20 cuerdas para que treparan.A las 5:30 estábamos parados al frente, con el uniforme de instructor. No el de recluta. Toro con su boina negra de Sargento y yo con mi chaqueta de Teniente, sin venda, sin nada. Al 100%.A las 6:00 llegaron. 40 reclutas nuevos. Todos flaquitos, todos con la mochila mal puesta, todos con cara de que no durmieron nada. Igual que nosotros hace 8 meses. Kael y Draven estaban atrás, con los brazos cruzados, mirando. No iban a hablar. Hoy no mandaban ellos.
CAPITULO 39No podía esperar más para ir a la habitación de Elara, tendré que esperar hasta que esté dormida. —Joder, tengo que ir ya a su habitación - me levanto y voy a su habitación. — Elara, abre soy yo Kael - joder nadie me abre la puerta, ¿ dónde se abra metido ? esta niña.—Capitan Kael, ¿necesita algo? - se me hacerco uno de los soldados de guardia.—Sabea donde está la teniente Elara - le pregunto tratando de sonar desinteresado. — La mandaron a llamar a la oficina del General.—Sabes ¿por qué fue? - pregunté asustado por qué abra sido, y si la transfieren de base.Me pasé de un lado a otro tratando de entender el por qué le había mandado hablar a la oficina del General, no me quedó de otra más que ir directamente a la oficina y escuchar tras la puerta.Escuché claramente las indicaciones del general como la ponían a cargo a Elara y a Toro, entrenaran a los nuevos reclutas, joder mi princesa ya está progresando, sabía que algún día tendría este tipo de obligaciones pero
CAPÍTULO 38 Estaba en mi habitación. Por primera vez en semanas, sola. Sin Lina poniéndome plasma, sin Kael roncando bajito en el suelo, sin mi papá gritando en el patio. Solo yo, sentada en la litera, limpiando mi cuchillo, me sentía completa mucho mejor, mejor que nunca Tocaron la puerta. Dos golpes firmes. "Teniente Voss. El General Grain la quiere en su oficina. Ahora. Con equipo completo." Era Draven. Me puse las botas y subí. Cuando abrí la puerta de la oficina de Grain, Toro ya estaba adentro. Toro, parado firme, con su cara de susto. Él nunca lo llaman a la oficina de un General. Solo para regaños, parecía que le iba a dar un desmayo se veía pálido. "Pase, Voss. Cierre la puerta", dijo Grain. Estaba sentado, sin mi papá. Solo él. Nos miró a los dos. "Los estuve observando", dijo. "No solo en la carrera. Desde hace tiempo. Vi cómo Toro cargó a tres reclutas en la tormenta de la semana pasada sin que nadie se lo ordenara. Vi cómo usted, Voss, se qu
CAPÍTULO 37Yo vi a Elara correr.Pero no vi a la Teniente Voss que todos vieron. La que llegó en el lugar 11 con 20 kilos y con el tobillo al 80%.Yo vi a otra.Desde que se quitó la venda ella sola a las 4 de la mañana en mi cuarto, supe que ya no estaba corriendo para demostrar que no era inútil. Estaba corriendo por coraje.Cuando su papá le hizo el saludo frente a todo el batallón, todos vieron a una hija perdonando a su padre. Yo estaba a dos metros de ellos.Yo vi su cara.Elara le dijo "ya te perdoné, papá" al oído. Su voz sonó suave. Pero sus ojos no.Sus ojos miraban a su papá no como una hija. Lo miraban como se mira a un objetivo. Fríos. Calculando. sentí que estaba pensando en Jana.Elara no estaba mirando a su General. Estaba mirando al hombre que la llamó inútil frente a 200. Al hombre que dejó morir a su hermana Jana en la Garganta del bosque. Al hombre que nunca pidió perdón hasta que no le quedó de otra.Elara está tramando algo. No sé qué todavía. Pero no es perd
CAPÍTULO 36Le dije "ya te perdoné, papá" al oído. Porque los 200 estaban golpeándome el pecho. Porque Draven me estaba viendo. Porque mi papá se había cuadrado frente a mí por primera vez en muchos años.Pero no lo había perdonado del todo.Lo perdoné por lo de "inútil". Eso sí se me quitó corriendo los 15 kilómetros con 20 kilos y llegando en el 11.No lo había perdonado por todo lo demás. Por todos los años que me dejó esperando en la puerta.Así que después del saludo, me hice a un lado. Todos se fueron a desayunar y yo me quedé sentada sola en la barda del patio, con el tobillo al 80%, sin venda, sin sangre. Ya no quería estar herida.Kael llegó con dos botes de agua. Se sentó a mi lado, dejando como medio metro entre los dos para que desde el comedor no se viera raro."¿Ya estás bien?", me dijo bajito."Al 80%. Suficiente", le dije.Él me pasó el agua y cuando me la pasó, sus dedos rozaron los míos a propósito. Un segundo nada más. Nadie lo vio."Elara", me susurró, inclinán
*Capítulo 33Me recuperé en 3 días, casi al 80 % y eso era suficiente, esos días de arresto me ayudaron mucho para mí recuperación.No en 3 semanas como dijo Lina. En 3 días.Lina dijo que era el plasma, que era mi edad, que era mi condición. Pero yo sabía qué era. Era el coraje.El coraje de que mi papá me hubiera dicho inútil frente a todo el batallón el día que llegué. No lo dijo así, con esa palabra. Lo dijo peor. Dijo: "Mi hija no está hecha para rastreadores. Pónganla donde no estorbe. Que no me haga quedar mal."Yo lo escuché. Todos lo escuchamos. Draven me vio la cara ese día y por eso me mandó directo con Kael.Así que cuando me quitaron la venda al tercer día y pude apoyar el pie sin gritar, lo primero que hice no fue ir a la enfermería. Fue ir al patio.Eran las 5:00 AM. Formación completa para la carrera matutina de 15 kilómetros con peso. La prueba que mi papá siempre usaba para sacar a los débiles.Mi papá estaba al frente con el megáfono. Me vio entrar trotando con mi







