LOGINEran las 5 de la mañana y todos los lobos jovenes estaban despiertos en la manada de Hielo listos para entrenar.
Para los lobos entrenar formaba parte de su día a día, para ellos era muy importante ya que de esa forma veían en que área se desempeñaba cada lobo. Practicaban en sus 2 formas, en la humana para ser mas fuertez y como lobos ya que muchos perdían el juicio en momentos de ira o tensión.
Habían varios lobos adultos, entre ellos el Alfa Silas y su Beta Gabriel.
-Buenos dias jóvenes hoy el entrenamiento será dirigido por nuestro beta Gabriel, yo estaré observando, así que veamos que tenemos, todos deben esforzarse y eso incluye a Alian y Alana, no porque sean mis hijos tendrán prioridades.
-Buenos dias jovenes, busquen sus parejas, empecemos con ejercicios de calentamiento básico y luego se enfrentarán en su forma humana con su pareja.
Todos escogieron sus parejas, estaban chicas con chicas y chicos con chicos así transcurría el entrenamiento hasta que llego el momento de enfrentarse con sus parejas.
Gabriel sonó el silvato.- Empezamos con las chicas.
Así fueron pasando y llegó el turno de Alana y su amiga Emily, las miradas puestas en la joven hija del Alfa quien llamaba mucho la atención era Alta de piel blanca, alta, tenía el cabello corto y amarillo, los ojos verdes como su hermano, pero no solo llamaba la atención por su hermosa apariencia, si no pos su agilidad aunque no era tan fuerte, era ágil y veloz y eso le daba mucha ventaja.Pasaron las 2 ultimas chicas que eran Netti y Kayla, Netti desde que tenía 15 años había estado enamorada de Alian y siempre buscaba llamar su atención, era de las mejores guerrera de los jovenes y se comentaba que entre las lobas de su edad era la mas bonita, Netti no era morena ni blanca, era trigueña, con ojos amarillos y un cabello largo y negro, tenía muy buen cuerpo y sus curvas bien acentuadas, cualquier lobo babearia por ella.
Netti y Alian tuvieron un romance de adolescente, pero a medida que fueron creciendo, el joven lobo se dio cuenta que el y la loba no tenían casi nada en común y casi ya no le atraía como cuando era mas joven, así que decidió dejarla, la loba estuvo debastada por un tiempo pues ella afirmaba que Alian era su compañero y que tarde o temprano estarían juntos nuevamente.
Sonó de nuevo el silvato y empezaron los chicos de último dejaron a Alian con Jacob.
Jacob era el mas alto y musculoso de los jovenes, tenía mucha fuerza pero Alian no se quedaba atrás, patadas y puños iban y venían, pero algo hizo que Alian perdiera la concentración, Jacob se aprovecho y le dio un puñetazo en la mejilla, Alian cayo al piso muy rápido, todos estaban muy sorprendidos ya que cuando les tocaba entrenar a los lobos juntos duraban tanto que solo paraban cuando uno de ellos caía al piso del cansancio.Gabriel sonó el silvato dando por terminado el entrenamiento del día, Jacob se agachó y le dio la mano a Alian para levantarlo.
-Que pasó? Casi me vencías-Ya estaba agotado, necesito descansar un poco. Alian sabía que era mentira, sintió ese dulce olor de nuevo, ese olor lo distraía de todo y el sabía bien que era.
Silas y Gabriel se acercaron a ellos, feliciraron a Jacob por mejorar día a día en los entrenamientos.
-Dejenme solo con mi hijo por favor. Gabriel y Jacob se marcharon dejando a Silas y a Alian solos.
-Alian quisiera saber que te pasa?
-No me pasa nada padre, solo estaba cansado.
-Alian soy tu padre y Alfa así que estoy en todo mi derecho de saber que te pasa.
-No puedo darte detalles porque ni yo lo sé aún.
-Es ese olor verdad? Ese olor te distrajo
-Cual olor? Yo no huelo nada
-A mi no me puedes engañar tu y yo tenemos el mejor Olfato de todos los lobos que habitan en esta manada y te conozco, ese olor te hizo perder la concentración, quien es?
-No te miento al decirte que no se quien es.
-Pues entonces mandaré a Gabriel a averiguarlo.
-No, no lo hagas yo mismo lo haré voy a averiguar y te contaré, necesito correr un poco padre hablamos después.
Silas sabía que algo andaba mal con su hijo, pero no sabía qué, pero debía darle su espacio, Alian era un buen lobo y en cualquier momento todo se lo contaría a el.
~Manada de Hielo~ Momentos antes de la guerra Si habia algo que caracterizaba a los hombres lobos era su capacidad de amar, su lealtad a sus mate, a su compañero, no importaba que tanto enfrentaran, no importaba el peligro, porque cuando se amaba, se amaba con fuerza, alma y corazón, y el vivo ejemplo de ellos serían Alian y Ziara, Alana y Gabriel, Raik y Celeste. La piel de Alana se veía muchísimo más blanca de lo que era pero sus venas y el recorrido que hacían por su cuerpo destacaban en intenso dorado. La loba tenía un semblante más tranquilo, pero seguía dormida o al menos eso parecía. Gabriel caminaba de un lugar a otro sin despegar los ojos de ella, se detuvo al escuchar que tocaban la puerta. - Gabriel, puedo entrar? Era el Alfa, el beta se sintió algo ansioso, se apresuró a cubrir a Alana con una sábana y luego se acercó a la puerta para abrirla. - Pase Alfa. - Ella, está bien? - Creo que sí. - crees? Cómo que crees? - Bueno, Alfa. Observela usted mismo. Gabriel
Manada de Hielo Luego de aquella larga jornada de sexo, Alana y Gabriel permanecían acostados uno al lado del otro. El silencio reinaba en la cabaña, sólo se escuchaban sus respiraciones volviendo a la normalidad. Gabriel permanecía expectante, no sabía cuánto debía esperar, no sabía cómo sería, lo que si tenía claro era que no debía dejarla sóla, ahora estaban atados, ahora estaban unidos para siempre, ahora eran uno sólo. Alana dió un respingo en la cama lo que asustó al lobo. - Estás bien? Alana apenas pudo negar con su cara. Su mano se cerró en forma de puño, tan fuerte que sus venas se brotaron. Cayó de nuevo en la cama y mantuvo sus ojos cerrados con fuerza.-Alana, que es lo que sientes?- Mi, mi cuerpo, ahhhh- su respiración era agitada y su voz entrecortada. - Siento, siento calambres en todo mi cuerpo, du du duele mucho.Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro. Gabriel se acercó más para tomar su mano y se dió cuenta de lo frío que estaba su cuerpo, agarró una m
Manada de HieloEl tiempo corría super rápido, tenían al menos cuatro horas para que llegara la media noche, para esa hora ya ellos debían estar en el bosque. El Alfa le había dado una gran responsabilidad a Gabriel y no hablaba de tomarla. No, hablaba de su corazón, de su amor. Se equivocó en varias ocasiones, incluso llegó a rechazar a la loba, pero se dió cuenta de que si no aprovechaba está última oportunidad perdería a Alana y para siempre.La loba no era la misma, había pasado por mucho y no la juzgaba, pero se veía algo distante. El beta esperaba que la loba aún quisiera esto tanto cómo él.Gabriel suspiró mirándose al espejo por quinta vez. Estaba nervioso, quería que todo saliera bien, la primera siempre debía ser especial y más si es con la persona que se ama. Raik había sido el encargado de preparar todo en la habitación de Alana.A la loba le tocó vestirse y prepararse en el cuarto de sus padres, nerviosa era poco para lo que sentía, sus manos sudaban. Trato de bus
Clan Sangre y Fuego El castillo Isan caminaba de un lado a otro, mientras Betzabet se limitaba a mirarlo, conteniendo todo aquello que tenía para decir pero que estaba a punto de salir de su boca. La mirada del rey estaba entre confundida y furica. Últimamente sus emociones podían cambiar de un segundo a otro, cosa que hacía intolerante el estar con él. - Esa desgraciada, como pudo atreverse a entrar a mis tierras. - Isan, estás paranoico, es imposible que sea Abigail. - Ja, crees que la confundiría fácilmente? La conozco mejor que nadie, era ella. - Cómo puedes estar tan seguro? - Sus ojos, fueron esos malditos ojos. - Estás loco de verdad. El rey se acercó, casi que de forma mágica a la bruja, tan cerca que sus labios podían rosarse, pero no de la forma romántica que la bruja hubiera querido. Las manos del rey fueron directo a su cuello, no apretó su cuello de una vez, si no que lo hizo de una forma lenta, sus ojos brillaban en un rojo carmesí, Betzabet lo mi
Manada de Hielo Ziara y Alian fueron los primeros en salir, Ziara se sentía mal, su estómago estaba revuelto, se sentía mareada. Alian estaba a su lado, pero no había dicho palabras alguna, Ziara intentó evitar la incomodidad del momento y sus malestares perdiéndose en sus pensamientos. * Eso allí se sintió muy extraño, no quiero ni imaginar si les hubiera contado todo. Y no hablar de Alana, sólo le faltó culparme.* Suspiró con molestias *Obvio soy culpable, pero no lo hice a propósito, lo hice porque no tenía de otra, la muerte de esos lobos les causó dolor pero con ella, yo les evite un daño mucho mayor.* - Ziara- - ¿ Qué sucede? ¿ Por qué gritas? - Te he estado hablando pero no respondes, no parece que estuvieras aquí. - No tengo a dónde ir. - ¿ Quieres irte? - No es que lo quiera, pero de ser así, igual no tendría a dónde ir. - Ziara, hablaste con tu padre? - No, no pude, ni siquiera pude entrar por completo al castillo, sólo llegué a los límites de su tier
~Manada de Hielo- Oficina del Alfa~ Los Alfas de la manada se acomodaron para que Alana quedara en medio de ellos, la cara de Silas mostraba un alivio grandísimo y Eva nunca se había visto tan feliz como ahora. Ziara tragó grueso, era obvio que debía apurarse a hablar ellos parecían tener mucho de que hablar y no era para menos, todos tenían preguntas y curiosidad de saber que fue lo que pasó, hasta ella misma. Aclaró su garganta llamando la atención de todos, el Alfa le dió un pequeño asentimiento de cabeza, indicándole que podía hablar. - No quiero ser aguafiestas ni pájaro de mal agüero, el que Alana haya vuelto sana y salva significa mucho para todos, incluyendome, pero tengo algo muy importante para decir.- Ziara buscó la mirada de Alana pero esta, la esquivó. - Alfa, con permiso, es hora de marcharme- - Quédate Raik, tengo total confianza en tí, se que lo que escuches aquí no saldrá de tu boca.- -Gracias por la confianza- - Bueno, yo me fui al castillo y quería hablar







