Se connecterAlian corría en dirección al bosque, decidió transformarse a su forna lobuna así podía ubicar con más facilidad ese dulce olor que desde el primer día afecataba todos sus sentidos, corría, corría y corría hasta que el olor empezó a sentirse mas fuerte y justo allí entre unas rocas pudo ver aquella Vamoira que su corazón tanto anhelaba por ver. Pero su corazón ae detuvo al verla tirada entre esas enormes rocas.
De un brinco ya estaba encima de las rocas y empezó a tocarla con sus patas, la olía y la lamia con su lengua, hasta que poco a poco fue viendo esos ojos rojos que le quitaban el aliento.
-Oye, como es que estas aquí? Como me encontraste?
-Tú, acabas de darme tremendo susto. Pero por fin te encontré.
-Y para que me buscabas? Pesas bastante, sabes?
-Jajaja disculpa, todos nuestros encuentros serán así? Porque si es asi, por mi no hay problema. Alian volvió a su forma humana. Y busco detrás de los arbustos hasta que encontro un short, un suéter y unos tenis, se vistió y se sentó frente a Ziara.
-Ey, como es que tienes un closet por aquí? No me digas que ésta es tu casa? Y bueno creo que debes preguntarte eso tu mismo, ya que eres tu el que siempre brinca sobre mi.
-Pensé que algo te había ocurrido, te vi entre esas rocas y literalmente mi corazón se detuvo. Y no, no vivo aquí pero siempre que venimos con la manada dejamos ropa detrás de los árboles por si algún lobo llegara a necesitarla, cuando nos transformamos estando vestidos dañamos nuestra ropa.
-Exageras lobito, sólo dormía, caminé mucho para llegar aquí. Jaja así que no debes tener una ropa favorita ehh.
-Venias caminando? Que haces tan temprano por aquí? Está haciendo mucho frío.
-Caminando y corriendo. Bueno me gusta éste lugar, me trae calma además el ambiente me ayuda a ordenar mis ideas.
-A si? Y como cuales ideas? Si se puede saber pues...
-Mejor dime para que me buscabas.
-Pues creo que hay algo que debo averiguar.
-Y que tienes que ver lo que vayas a averiguar conmigo?
-Sabes es eso lo que no entiendo, Tú no has estado extraña desde que nos conocimos? Como distraída?
-Pues ahora que lo pienso, si, un poco, que crees que sea?
-Pues no lo se, pero creo que debemos investigar un poco.
-Y donde?
-Pues en nosotros mismos, no crees?
-No logro entenderte Alian, que me quieres decir? Puedes see un poco mas directo.
Alian se abalanzó nuevamente sobre Ziara haciendo que está se acostara nuevamente sobre la nieve y la besó. Al sentir los labios de Alian sobre ella Ziara sintió un corrientazo recorrer su cuerpo.
-Ziara lo aleja un poco de ella con el seño algo fruncido, Que haces Alian?
-Buscando respuestas, vuelve a besarla y esta vez el beso es mucho mas intenso.
Alian se acuesta a un lado de Ziara y los dos miran al cielo, comenzaba a caer mas nieve, los arboles estaban totalmente cubiertos de nieve.
-Como puedes estar acostada allí? Yo me estoy congelando.
-Pues creo que hay algo en mi y el hielo, siempre me a gustado y puedo tocarlo por mucho tiempo sin sentir algún daño.
-Es bueno saberlo, hay algo más, alguna habilidad en particular?
-Soy muy rápida, puedo llegar a cualquier lugar muy rápido sin ningún esfuerzo. Alguien normal tardaría hasta 2 horas en llegar aquí, a mi solo me tomó 30 minutos.
-Bueno yo soy muy fuerte, soy uno de los mejores guerreros de mi manada.
-Woooao, y a que manada perteneces?
-Pertenezco a la Manada de Hielo, soy el hijo del Alfa
-Que? De verdad? Vaya, que sopresa. Creo que debo irme. Un gusto verte.
-A donde vas? No me dirás quien eres y de donde vienes?
-Creo que es mejor que no lo sepas Alian, Ziara se levanto de un brinco y empezó a caminar. Pero el joven lobo la seguía, Alian no podía quedar de nuevo con la duda.
Alian la dejo caminar un rato para que ella no se diera cuenta que el la seguía. Y así caminaron un largo rato. De verdad que es rápida pensó Alian ya sus pies dolían y ella caminaba como si nada.
Los arboles comenzaban a acabarse ya casi salían del bosque, pero Alian se detuvo llegaron a Territorio de los vampiros, no podía entrar sin ser detectado, así que una vez más debía alejarse con la intriga de quien era esa Vampiro que lo iba a volver loco...
~Manada de Hielo~ Momentos antes de la guerra Si habia algo que caracterizaba a los hombres lobos era su capacidad de amar, su lealtad a sus mate, a su compañero, no importaba que tanto enfrentaran, no importaba el peligro, porque cuando se amaba, se amaba con fuerza, alma y corazón, y el vivo ejemplo de ellos serían Alian y Ziara, Alana y Gabriel, Raik y Celeste. La piel de Alana se veía muchísimo más blanca de lo que era pero sus venas y el recorrido que hacían por su cuerpo destacaban en intenso dorado. La loba tenía un semblante más tranquilo, pero seguía dormida o al menos eso parecía. Gabriel caminaba de un lugar a otro sin despegar los ojos de ella, se detuvo al escuchar que tocaban la puerta. - Gabriel, puedo entrar? Era el Alfa, el beta se sintió algo ansioso, se apresuró a cubrir a Alana con una sábana y luego se acercó a la puerta para abrirla. - Pase Alfa. - Ella, está bien? - Creo que sí. - crees? Cómo que crees? - Bueno, Alfa. Observela usted mismo. Gabriel
Manada de Hielo Luego de aquella larga jornada de sexo, Alana y Gabriel permanecían acostados uno al lado del otro. El silencio reinaba en la cabaña, sólo se escuchaban sus respiraciones volviendo a la normalidad. Gabriel permanecía expectante, no sabía cuánto debía esperar, no sabía cómo sería, lo que si tenía claro era que no debía dejarla sóla, ahora estaban atados, ahora estaban unidos para siempre, ahora eran uno sólo. Alana dió un respingo en la cama lo que asustó al lobo. - Estás bien? Alana apenas pudo negar con su cara. Su mano se cerró en forma de puño, tan fuerte que sus venas se brotaron. Cayó de nuevo en la cama y mantuvo sus ojos cerrados con fuerza.-Alana, que es lo que sientes?- Mi, mi cuerpo, ahhhh- su respiración era agitada y su voz entrecortada. - Siento, siento calambres en todo mi cuerpo, du du duele mucho.Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro. Gabriel se acercó más para tomar su mano y se dió cuenta de lo frío que estaba su cuerpo, agarró una m
Manada de HieloEl tiempo corría super rápido, tenían al menos cuatro horas para que llegara la media noche, para esa hora ya ellos debían estar en el bosque. El Alfa le había dado una gran responsabilidad a Gabriel y no hablaba de tomarla. No, hablaba de su corazón, de su amor. Se equivocó en varias ocasiones, incluso llegó a rechazar a la loba, pero se dió cuenta de que si no aprovechaba está última oportunidad perdería a Alana y para siempre.La loba no era la misma, había pasado por mucho y no la juzgaba, pero se veía algo distante. El beta esperaba que la loba aún quisiera esto tanto cómo él.Gabriel suspiró mirándose al espejo por quinta vez. Estaba nervioso, quería que todo saliera bien, la primera siempre debía ser especial y más si es con la persona que se ama. Raik había sido el encargado de preparar todo en la habitación de Alana.A la loba le tocó vestirse y prepararse en el cuarto de sus padres, nerviosa era poco para lo que sentía, sus manos sudaban. Trato de bus
Clan Sangre y Fuego El castillo Isan caminaba de un lado a otro, mientras Betzabet se limitaba a mirarlo, conteniendo todo aquello que tenía para decir pero que estaba a punto de salir de su boca. La mirada del rey estaba entre confundida y furica. Últimamente sus emociones podían cambiar de un segundo a otro, cosa que hacía intolerante el estar con él. - Esa desgraciada, como pudo atreverse a entrar a mis tierras. - Isan, estás paranoico, es imposible que sea Abigail. - Ja, crees que la confundiría fácilmente? La conozco mejor que nadie, era ella. - Cómo puedes estar tan seguro? - Sus ojos, fueron esos malditos ojos. - Estás loco de verdad. El rey se acercó, casi que de forma mágica a la bruja, tan cerca que sus labios podían rosarse, pero no de la forma romántica que la bruja hubiera querido. Las manos del rey fueron directo a su cuello, no apretó su cuello de una vez, si no que lo hizo de una forma lenta, sus ojos brillaban en un rojo carmesí, Betzabet lo mi
Manada de Hielo Ziara y Alian fueron los primeros en salir, Ziara se sentía mal, su estómago estaba revuelto, se sentía mareada. Alian estaba a su lado, pero no había dicho palabras alguna, Ziara intentó evitar la incomodidad del momento y sus malestares perdiéndose en sus pensamientos. * Eso allí se sintió muy extraño, no quiero ni imaginar si les hubiera contado todo. Y no hablar de Alana, sólo le faltó culparme.* Suspiró con molestias *Obvio soy culpable, pero no lo hice a propósito, lo hice porque no tenía de otra, la muerte de esos lobos les causó dolor pero con ella, yo les evite un daño mucho mayor.* - Ziara- - ¿ Qué sucede? ¿ Por qué gritas? - Te he estado hablando pero no respondes, no parece que estuvieras aquí. - No tengo a dónde ir. - ¿ Quieres irte? - No es que lo quiera, pero de ser así, igual no tendría a dónde ir. - Ziara, hablaste con tu padre? - No, no pude, ni siquiera pude entrar por completo al castillo, sólo llegué a los límites de su tier
~Manada de Hielo- Oficina del Alfa~ Los Alfas de la manada se acomodaron para que Alana quedara en medio de ellos, la cara de Silas mostraba un alivio grandísimo y Eva nunca se había visto tan feliz como ahora. Ziara tragó grueso, era obvio que debía apurarse a hablar ellos parecían tener mucho de que hablar y no era para menos, todos tenían preguntas y curiosidad de saber que fue lo que pasó, hasta ella misma. Aclaró su garganta llamando la atención de todos, el Alfa le dió un pequeño asentimiento de cabeza, indicándole que podía hablar. - No quiero ser aguafiestas ni pájaro de mal agüero, el que Alana haya vuelto sana y salva significa mucho para todos, incluyendome, pero tengo algo muy importante para decir.- Ziara buscó la mirada de Alana pero esta, la esquivó. - Alfa, con permiso, es hora de marcharme- - Quédate Raik, tengo total confianza en tí, se que lo que escuches aquí no saldrá de tu boca.- -Gracias por la confianza- - Bueno, yo me fui al castillo y quería hablar







