Home / Romance / Fachada de Cristal / capítulo 17: La máscara se resquebraja

Share

capítulo 17: La máscara se resquebraja

last update Petsa ng paglalathala: 2026-06-12 01:11:38

La salida del bar fue un borrón de luces de neón y risas forzadas. Cuando finalmente estuvieron lejos del grupo, el silencio dentro del auto de Julián se sintió mucho más pesado que antes. El motor rugía en la noche, pero entre ellos no había ni un ápice de la complicidad de hacía unos minutos.

​Elena miraba por la ventana, viendo cómo las calles de la ciudad pasaban a toda velocidad. Todavía sentía el calor de la mano de Julián en su espalda, un rastro que empezaba a arderle como una quemad
Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App
Locked Chapter

Pinakabagong kabanata

  • Fachada de Cristal    capítulo 39: Las Sombras del piso Ejecutivo

    Julián sostuvo su mirada. —Porque mi firma aparece en esas autorizaciones. Elena permaneció en silencio. —Y si alguien está utilizando mi identidad para hacer esto, quiero saber quién. Ella lo observó durante unos segundos. Finalmente tomó su bolso. —Vamos. --- El pasillo de Seguridad se encontraba en el subsuelo del edificio. A diferencia de los pisos ejecutivos, allí no había mármol brillante ni paredes de cristal. Solo puertas metálicas, luces blancas y el zumbido constante de los servidores. El jefe de Seguridad los esperaba frente a una pequeña sala de monitoreo. —Licenciada. —Muéstreme la grabación. El hombre asintió. Entraron. Una pantalla ocupaba casi toda la pared. La grabación comenzó. 02:58. El pasillo estaba vacío. 03:05. Nada. 03:11. Un empleado de limpieza pasó frente a la cámara. 03:14. Volvió a quedar vacío. Elena se acercó a la pantalla. 03:16. Nada. 03:17. Una figura apareció al final del corredor. Vestía

  • Fachada de Cristal    capítulo 38: Descubriendo algo más grande.

    Elena abrió la carpeta. —Encontré una operación vinculada a un cliente que no debería estar relacionado con la sucursal norte. Le mostró el documento. Julián lo leyó. Su rostro perdió color. —Conozco ese nombre. —Yo también. Él levantó la vista. —¿Dónde lo viste? —Anoche. La respuesta fue suficiente. Julián entendió inmediatamente. —En la recepción. Elena asintió. —Estaba en la lista de invitados. —¿Quién es? Elena dudó. Por primera vez desde que habían comenzado aquella conversación, pareció considerar cuidadosamente si debía responder. —Uno de los socios externos que estuvo presente durante la negociación de la nueva expansión. Julián volvió a mirar el documento. —Eso no tiene sentido. —Exactamente. Elena señaló la fecha. —La operación fue aprobada tres días antes de esa negociación. Julián se quedó en silencio. —Entonces alguien ya estaba preparando algo antes de que nosotros supiéramos que esa negociación iba a ocurrir. —Sí. Elena cerró la carpeta. —Y h

  • Fachada de Cristal    Capítulo 37: cifras que no cuadran

    Julián permaneció inmóvil frente a la puerta durante varios segundos después de que Elena abandonara la sala. El sonido de sus pasos se perdió poco a poco por el pasillo. Solo entonces volvió a mirar la carpeta azul que había quedado sobre la mesa. No la había tomado. No la necesitaba. Las cifras seguían grabadas en su cabeza. Diecisiete pedidos. Descuentos extraordinarios. Autorizaciones realizadas con su firma digital. Y una sensación que no conseguía quitarse del pecho. Algo no estaba bien. Tomó su teléfono y revisó rápidamente sus correos. Nada. Abrió el sistema interno de autorizaciones. Ingresó sus credenciales. Esperó. La pantalla cargó durante unos segundos. Después apareció el historial de operaciones. Julián comenzó a desplazarse por las fechas. Una. Dos. Tres. Todas aquellas autorizaciones aparecían registradas bajo su usuario. Pero había algo extraño. La mayoría habían sido realizadas entre las dos y las cuatro de la madrug

  • Fachada de Cristal    Capítulo 36: Hay algo más detrás

    El silencio que invadió la sala fue casi imperceptible, pero suficiente para que todos dejaran de mirar la pantalla y fijaran la atención en Julián. Él sostuvo la mirada de Elena durante unos segundos antes de ponerse de pie. —Claro, licenciada. ¿Sobre qué punto desea una aclaración? Elena cambió de diapositiva. Un gráfico comparativo apareció en la pantalla junto a varias tablas de gastos. —Durante el último trimestre, la sucursal norte incrementó en un veintinueve por ciento los gastos de representación. En circunstancias normales no sería un indicador preocupante; sin embargo, al revisar los respaldos encontré que una parte importante de esos movimientos carece de documentación suficiente. Julián respiró con calma, eso lo había visto también, y como siempre Elena no pudo esperar. —Muchos corresponden a reuniones con clientes estratégicos. Algunas facturas llegaron fuera de plazo y aún no fueron digitalizadas. —Lo imaginé —respondió Elena con absoluta serenidad —Por eso pedí

  • Fachada de Cristal    Capítulo 35: Licenciada Elena

    La luz de la mañana apenas comenzaba a filtrarse entre los edificios cuando Elena cruzó las puertas de cristal del edificio. A diferencia de la noche anterior, donde el brillo de los candelabros y las copas de champán disfrazaban las verdaderas intenciones de cada asistente, la empresa amanecía con su rostro más auténtico: teléfonos sonando, empleados caminando con carpetas bajo el brazo y el inconfundible aroma a café recién preparado mezclándose con la tensión de un nuevo día laboral. El sonido de sus tacones resonó con firmeza sobre el mármol del vestíbulo. Los saludos no tardaron en aparecer. —Buenos días, licenciada. —Buen día, gerente. —Felicidades por el ascenso. Ella respondía con una sonrisa cordial y un leve movimiento de cabeza, sin detener el paso. Había aprendido que la autoridad no necesitaba imponerse levantando la voz; bastaba con caminar como si cada decisión estuviera perfectamente calculada. Al llegar al piso ejecutivo, encontró a su asistente esperándola ju

  • Fachada de Cristal    capítulo 34: El peso del silencio

    —Los cambios siempre son buenos, Julián. Al menos para quienes saben aprovecharlos —sentenció Elena, dedicándole una sonrisa enigmática. ​El Director se disculpó un momento para saludar a otro miembro del comité, dejándolos solos en un rincón del salón. El silencio que se instaló entre ambos no era el silencio de la derrota que Elena sintió al leer aquella carta en su viejo departamento. Este era el silencio del cazador que observa a su presa darse cuenta de que ha caído en la trampa del tiempo. ​—Elena, yo... —comenzó Julián, buscando las palabras correctas, tal vez un intento de disculpa o de control de daños —Lo de la vieja sucursal... la carta... yo intenté que las cosas no terminaran mal. ​Elena levantó una mano, deteniéndolo en seco. No necesitaba sus explicaciones, ni sus disculpas tardías, ni el veneno disfrazado de diplomacia. ​—El pasado está donde debe estar, Julián: atrás —dijo Elena, con una madurez que lo dejó sin armas —Mañana a primera hora tengo la revisión tr

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status