FAZER LOGINCapítulo 36. Fin.Dos meses después. Han transcurrido dos meses desde el nacimiento de los gemelos, y la vida en la mansión ha alcanzado una plenitud desbordante. Máximo y Kaitlyn viven en una burbuja de felicidad: las risas de Cristal, el balbuceo de los bebés, y la energía que irradia su amor lo inunda todo. Máximo se recuperó por completo y está más vital que nunca, pero han mantenido la abstinencia, priorizando la recuperación de Kaitlyn y el cuidado de los recién nacidos.Una noche, después de acostar a Cristal y asegurarse de que la niñera de los gemelos está al tanto, Kaitlyn entra a la habitación principal. Máximo está leyendo un artículo médico en la cama, su torso desnudo muestra la cicatriz de su trasplante, una línea que ella ve como una medalla de vida.Kaitlyn se sienta a su lado, con una sonrisa enigmática. Toma la revista y la lanza suavemente a un lado.“Creo que es suficiente neurología por esta noche, Doctor Fernier”, dice Kaitlyn, su voz es un susurro seduc
Capítulo 37. El Nuevo Orden. El testamento es un tsunami de poder para Máximo y una bofetada para el resto. Los bienes son incalculables. Los ojos de Fernando están inyectados en sangre. “¡Esto es una ofensa! ¡Mi hijo merece el conglomerado! ¡Máximo es un bastardo, un hijo ilegítimo de una aventura!”, grita la madre de Fernando, Clara, la hermana de Máximo y nieta de la matriarca. Avanza hacia Máximo. Máximo permanece tranquilo, sosteniendo la mano de Kaitlyn, que siente el shock de la familia, pero también la satisfacción del triunfo. “¡Tú! ¡Te aprovechaste de la debilidad de un hombre que te dio la espalda! ¡Mi hijo fue el primogénito, mi hijo debió ser el sucesor! ¡Eres un trepador, un ambicioso!”, le espeta Clara a Máximo. Máximo se levanta con una calma aterradora, su figura opaca incluso la de su padre. “Cuida tu tono, hermanita. Yo nunca pertenecí a esta familia por voluntad propia. Yo pertenezco aquí por mérito. Y sí, mi padre fue un aprovechado y un jugador a
Capítulo 36.El Grito del Engaño. La revelación de Cristal golpea a la sala como una onda expansiva. Todos explotan en un frenesí de murmullos, quejas y exclamaciones. Fernando reacciona con una furia cegadora que enciende sus ojos. Su rostro se tiñe de un rojo intenso, y avanza hacia Máximo y Kaitlyn, ignorando a su padre y a su madrastra.“¡Tú! ¡Tú no puedes estar embarazada! ¡Es una mentira! ¡Es una farsa!”, grita Fernando, señalando a Kaitlyn con el dedo, casi temblando de rabia. “¡Máximo, no te creo esta patraña! Ella es estéril, ella es defectuosa, ¡no podía darme hijos! Nosotros lo intentamos por años, fue la causa de nuestro divorcio. ¡Dime que es una de tus ridículas bromas de mal gusto, Máximo! ¡Dilo!”Los miembros de la familia se alborotan, con la madrastra al frente.“¡Máximo, contéstale! ¿Es verdad que esta embarazada?”, Saben que ella era la que tenía el problema, su voz va cargada de incredulidad, llena de un veneno triunfal que busca hundir a Kaitlyn.Kaitlyn m
Capítulo 35. El regreso. Pasan las semanas. La recuperación de Máximo es casi total. Se siente más vivo cada día.Una tarde tranquila, Máximo observa a Kaitlyn. Ella está contoneándose hacia él, su pequeño vientre de embarazada es más notorio, acariciándolo con ambas manos.“Mi amor, ya todo está listo, vamos a comer. Te toca la sopa de verduras que te encanta”, dice Kaitlyn.“Vamos mi princesa”, responde él. La abraza y la besa con una pasión contenida. Han pasado ya casi dos meses desde la operación, y la vida se siente un regalo.Semanas después. La fecha para la revelación del sexo llega.Máximo despierta con una energía que no sentía desde hacía años. Mira a Kaitlyn, que duerme a su lado. Acaricia su vientre, ahora una protuberancia visible. “Hoy es el día, mis pequeños”, murmura.La revelación del sexo de los bebés es un momento inolvidable. El jardín de la mansión está decorado solo para su pequeña familia: Máximo, Kaitlyn y Cristal. Todos están emocionados. Hoy por fin
Capítulo 34. Tregua de la Convicción. Máximo extiende su mano y toma la de ella, atrayéndola a su lado con suavidad, a pesar de las vías y los monitores. Su voz es débil, apenas un murmullo, pero firme y con el tono persuasivo que lo hace el magnate que es. “Cariño, mírame. Sé lo que sufres al dejar a Cristal, con esa mentira de que estoy ‘de viaje’. Ella necesita a su padre cerca, necesita la verdad, no una excusa vacía. Y yo te necesito a ti bien, descansada. En casa estaré mejor, y tú podrás estar con nuestra hija y conmigo. No puedo tenerte en este hospital, caminando kilómetros cada noche, con mis hijos creciendo en tu vientre. Es un riesgo innecesario.”Kaitlyn tira suavemente de su mano. “Pero… ¿y las indicaciones médicas? ¿Y la vigilancia? Sabes que si algo sucede, en casa el tiempo de reacción es vital. ¿Por qué arriesgarte así, Máximo?”“Gustavo te lo ha dicho: vigilancia estricta y una enfermera 24/7. Es mi casa, es un penthouse con un equipo médico de emergencia instal
Capítulo 33. Angustia. Los Mimos del Milagro y la Ansiedad InminenteLa mansión Salas está inundada por la alegría desbordante de Cristal. La pequeña hace un bullicio constante, una celebración ruidosa de su próxima promoción a hermana mayor, y por partida doble. En la escuela ya saben que su madre está embarazada. Cada día trae dibujos: ella, Máximo, Kaitlyn y sus dos hermanos, garabateados con crayones brillantes.Máximo cuida de su esposa con una devoción febril, como si ella fuera un objeto frágil de un valor incalculable.En la sala, Kaitlyn está recostada en el sofá, mientras Máximo apoya su cabeza sobre el regazo de ella, acariciando suavemente su vientre. Cristal, sentada a su lado, toma el cepillo con sumo cuidado.“Mamita, te voy a cepillar el cabello”, dice la pequeña, y suelta el cabello de su madre en ondas suaves, haciéndole moñitos.Máximo alza la vista hacia Kaitlyn. “¿Ya tienes hambre? ¿Se te antoja algo?”“No, mi amor, estoy bien”, responde Kaitlyn, sus dedo







